Este primero de mayo, la clase obrera y los trabajadores de Lázaro Cárdenas Michoacán salieron a las calles del puerto y, a diferencia de años anteriores, cuando más bien hacíamos un desfile donde ocasionalmente sacábamos a relucir las mantas en contra del neoliberalismo, en esta ocasión, por primera vez, un grupo numeroso de obreros despedidos y en activo de GAMA, filial de SICARTSA, encabezamos la manifestación, formados, disciplinadamente, como tropa dispuesta a la lucha. Los obreros que se movilizaron, y que antes no lo hacían por temor a ser despedidos, esta vez, a pesar de las amenazas patronales de despido si marchaban, aún así, con la frente en alto, salieron a desafiar al patrón, seguros de que, tarde o temprano, el triunfo final será de la clase obrera. Además, la inmensa mayoría de los trabajadores del puerto salieron a respaldar la lucha de los obreros despedidos de GAMA, CARBONTEC, NKS y FERTINAL, también expresaron solidaridad con los trabajadores del Seguro Social, todos ellos respaldados por mineros, burócratas, maestros y otras organizaciones político sindicales, que hicieron retumbar las calles con sus consignas: ¡luchar, vencer obreros al poder!, ¡en la lucha callejera, vencerá la clase obrera!
Pero después de esa manifestación, el viernes 14 de mayo, cientos de miembros de la Policía Judicial Federal y del Estado pretendieron arremeter contra los obreros de NKS que con la movilización y el bloqueo de la autopista se disponían a respaldar a 119 compañeros que habían sido rescindidos al inicio de semana, con el argumento cínico patronal de que "los obreros no querían trabajar". La situación se puso tensa. Los patrones tuvieron que ceder a reinstalar 99 despedidos, quedando 20 sin trabajo; y a pesar de que se comprometieron a revisar los casos de éstos, no existe garantía de que sean legalmente reinstalados.
Evidentemente los obreros de NKS no deben aislarse, la reinstalación de los veinte compañeros sólo podrá lograrse como un triunfo de la acción unitaria de todos los obreros del puerto. En efecto, los obreros del puerto no podemos permitir que la patronal cargue sobre uno solo de nuestros camaradas sin darle una respuesta adecuada al tamaño de su rabia. Si no hacemos eso, estaremos perdidos. En ese sentido, tenemos algunas experiencias: el bloqueo a SICARTSA, del 28 de febrero por los despedidos de GAMA, filial de SICARTSA; de los pescadores que en marzo bloquearon el puerto por dos horas, de los bloqueos de los campesinos a la Isla del Cayacal; de los bloqueos de los obreros de NKS a las carreteras, todas estas luchas aisladas ha dejado claro que no han tenido la fuerza necesaria para satisfacer sus demandas inmediatas, ya que cada quien lo hace de manera separada; pero también recordemos, los mineros en diciembre de 2001 y los obreros de FERTINAL en abril de 2003, con la organización y el llamado a la solidaridad a todas las organizaciones sindicales y políticas lograron expulsar, por medio de la fuerza, a los cuerpos represivos del gobierno: eso no lo hubiera logrado un grupo aislado de obreros, lo teníamos que hacer todos. Así lo tendremos que hacer con la reinstalación de todos los compañeros despedidos.
Pero el asunto está ahora en que la lucha local tiene que asumir tareas nacionales de unidad proletaria, donde los obreros del puerto Lázaro Cárdenas tienen el reto de convertirse en una sector combativo de avanzada de la clase obrera de México. ¡Ninguna lucha aislada más! es la consigna de la clase obrera; de lo contrario, los únicos beneficiados seguirán siendo los empresarios y su gobierno. Es necesario avanzar a la unidad de todos los obreros del puerto, por un lado, para satisfacer las demandas inmediatas; y, por otro, desarrollar una luchar táctica por un gobierno obrero, campesino y popular; en la perspectiva de acumular fuerzas para la revolución proletaria y acabar con el sistema capitalista e instaurar la dictadura revolucionaria del proletariado en nuestro país.
Hay que tener claro que no serán los capitalistas, los doce miembros de la oligarquía que controlan la economía del país, quienes nos salvarán de la crisis económica y de nuestra situación miserable. Estos lobos se ceban en la penuria proletaria, y a la cabeza está el hombre más rico de Latinoamérica, se llama Carlos Slim, con un capital de más de 12 mil millones de dólares, acumulados a costa de la sobre explotación obrera y las concesiones del Estado, incluido el centro histórico que pone en sus manos El Peje (PRD). Tampoco lo serán sus representantes en el gobierno o en la cámara de diputados y senadores, a los que esa oligarquía inyecta capitales a los partidos (burgueses): PAN, PRI y PRD, obligándoles a "jugar" de acuerdo a sus intereses: aplicando las recetas del imperialismo, acabando con las pocas conquistas laborales, entregando los recursos naturales y energéticos al imperialismo, etc.
En efecto, los obreros no pueden esperar nada de estos tiranos que hacen gala de sus cuerpos represivos, que funcionan para defender a toda costa su sacrosanta propiedad privada de las aspiraciones de propiedad social del proletariado. Pero aún y con todo esto, los trabajadores unidos y organizados en la lucha por nuestra emancipación, avanzaremos a derrumbar el régimen existente e instaurar el nuestro, el de los trabajadores. Por ello, el camino que tenemos los trabajadores del puerto es de retomar las tareas proletarias de importancia nacional, como son organizar los Comités de Defensa Proletaria, planificar y preparar nuestra participación en un Paro Nacional y la Gran Huelga Nacional, tareas surgidas en la Convención Obrero Campesino y Popular, confirmadas recientemente en la Promotora Contra el Neoliberalismo y en el Frente Sindical Campesino Social y Popular.
Frente a la embestida del imperialismo en contra de los trabajadores, debemos avanzar unitariamente hacia una lucha sin tregua contra el capital, hacia la organización revolucionaria de los trabajadores para destruir las cadenas de opresión y explotación que atan a los trabajadores.