El sistema burgués en América Latina establecido sobre la base firme del desarrollo de las relaciones sociales de producción capitalista, adscrito a la dominación imperialista mundial; sostiene una dinámica que acrecienta en forma acelerada las desigualdades y contradicciones de clase, a una velocidad superior que en los grandes centros del capital, esto lleva constantemente a que se padezca con gran virulencia el rigor de sus leyes económicas, de la anarquía y las crisis.
Es cierto lo que se dice respecto de la política miope y traidora de la oligarquía financiera latinoamericana y de su supeditación a los imperialistas, solo que eso no debe llevarnos al error de que para mejorar las condiciones y “enderezar la marcha del progreso” basta con que en los Estados se ubique a personalidades “inteligentes” y se “limite” la presencia de la burguesía en las instituciones de los Estados. A fin de cuentas las estructuras nacionales e internacionales del capitalismo monopolista de estado copan toda posibilidad, de subvertir la realidad esencial, bajo esa óptica.
A esto debemos sumar todas las estructuras y aparatos creados en el marco del dominio de los monopolios nacionales e internacionales sobre el subcontinente para garantizarse la hegemonía; es decir, si por un lado tenemos funcionando leyes económicas de la fase de dominio de los monopolios, por otra tenemos el cuerpo material de ejercicio del dominio de determinados grupos financieros.
Brevemente, los rasgos que definen las condiciones actuales en que se desenvuelve el capitalismo en América Latina son los siguientes:
1.- Los monopolios internacionales y la propia oligarquía financiera de las grandes potencias han conquistado las posiciones decisivas en la economía de los países latinoamericanos.
2.- Control imperialista sobre el propio desarrollo económico en contubernio con la oligarquía financiera local.
3.- Inclusión en el proceso internacional del ciclo de reproducción del capital, bajo los marcos de la dependencia político-económica.
4.- Creación de extensos complejos económicos internacionales cuyo control lo ejercen los monopolios y los estados imperialistas con métodos de supeditación y explotación, para incorporar a nuestros pueblos a su órbita imperialista. Ello se afianza a través de la interconexión de la industria y agricultura latinoamericana con los procesos de producción internacional conducidos desde los grandes centros del capital.
5.- Se socava la acumulación capitalista interna para asimilar los beneficios en provecho de los grandes monopolios.
6.- Se establece un esquema de economía integrada, que lleva a la destrucción de importantes ramas de la industria por no ser complementarias con la economía del imperialismo o por caer en contradicción con los propósitos de su propia industria (destruir la competencia de la burguesía y estados latinoamericanos).
7.- Se acrecienta la tendencia a paralizar las economías e incrementar su dependencia con el desarrollo unilateral de algunas de sus ramas de exportación, o bien de servicios como el turismo.
8.- El desplazamiento de la producción nacional por las mercancías importadas. Es decir, la ampliación de los mercados de venta y esferas de influencia para los grandes monopolios.
9.- Nuevos mecanismos para expandir el Dólar y resarcirse de las pérdidas ocasionadas por la competencia interimperialista, mediante la emisión de moneda sin valor y su envío a nuestros países para adquirir medios de producción, incrementar la deuda, etc.
10.- Prioridad de las inversiones extranjeras en el mercado de valores para controlar las economías e imponer condiciones a los Estados y burguesías nacionales.
11.- Conexión de las bolsas de valores de Latinoamérica con las de las grandes metrópolis, particularmente Wall Street, para especular con el valor de las empresas nacionales, devaluar las monedas, controlar el movimiento de capitales, canalizar capitales latinoamericanos frescos, etc. Control del mercado financiero latinoamericano por la oligarquía financiera internacional.
12.- Fortalecimiento del capitalismo monopolista de estado en todos los países, para la defensa estructural e irrestricta de los intereses del capital monopolista, especialmente del internacional en contubernio con las aristocracias financieras locales.
13.- El sometimiento del resto de las burguesías, el proletariado y el campesinado a los dictámenes de los organismos internacionales como el FMI, el BID, BM, OEA, ONU, etc. Abiertamente bajo el control monopólico.
14.- La proyección de la oligarquía financiera internacional por reconfigurar su dominio mediante el establecimiento del mercado único partiendo de los acuerdo parciales (TLC, MERCOSUR), para arribar a otros más ambiciosos como el fracasado Acuerdo Multilateral de Inversiones y ahora el ALCA, resolviendo de esta manera la clausura de las normas arancelarias, el desplazamiento de las monedas o dolarización, la quiebra de los sindicatos, la desprotección del campo, la posibilidad de adquirir las riquezas “vedadas”, las privatizaciones de empresas estatales, y un intervencionismo más descaradamente permitido. La idea del mercado único de América Latina no es ajena a los imperialistas, pues ellos controlan los sectores importantes de las economías, por lo que aquellos que lo proponen como alternativa al mercado directamente asociado a
Estados Unidos debieran pensar mejor las cosas, de menos de cara a las masas, puesto que de cara a sus verdaderos intereses simplemente encogen los hombros, ellos saben lo que están fraguando.
15.- Establecimiento en perspectiva, de una rigurosa reglamentación para la economía de los países latinoamericanos.
16.- Agudización de la dependencia económica de nuestros países, que hoy se trastoca en un franco proceso de recolonización político-económica.
17.- Descarga de las consecuencias de la crisis económica mundial en las espaldas de las masas populares del subcontinente, acelerando su extrema pauperización.
18.- Reubicación de las grandes potencias en América Latina, con preponderancia para Estados Unidos y sus socios.
19.- Creación de corporaciones multinacionales para la comercialización de determinados productos latinoamericanos.
La posición estratégica del imperialismo internacional es la creación sobre la base de los anteriores elementos, del sistema de dominación político-económica imperialista sobre
América latina.
Especialmente en este terreno trabaja la “geopolítica” como doctrina que vela el control de los imperialistas sobre los pueblos. Doctrina que se sustenta en el “derecho” de los imperialistas a conquistar a los pueblos. En eso se basa el llamado orden geopolítico que los imperialistas de todo el mundo, pero especialmente los yanquis con una mejor posición estratégica, se esfuerzan por asegurar sobre nuestros pueblos.
Las consecuencias inevitables, son claras. Se afirma la tendencia a la polarización de las contradicciones fundamentales del capitalismo y, América Latina es escenario de:
1.- La contradicción capital-trabajo, venida de las propias bases del sistema capitalista, y acentuada por el control de las grandes potencias, se expresa bajo un marco de extrema explotación y opresión en cada uno de nuestros países, dando el tono a los constantes estallidos sociales que afloran a todo lo largo y ancho de la región.
2.- Las contradicciones entre los imperialistas se agudizan, haciendo de América Latina una región en disputa, donde particularmente los yanquis mantienen la hegemonía, enfrentándose a la penetración de capitales de otras potencias principalmente europeas y asiáticas, que buscan minar las elevadas restricciones y el sistema de dominación establecido y reforzado por los primeros.
3.- Las contradicciones entre la oligarquía financiera internacional y las oligarquías y burguesías nacionales, que los imperialistas y sus socios nativos tratan de menguar con la “coparticipación” en sus empresas y con otra serie de medidas por demás insuficientes, también tiende a acrecentarse, manifestándose diversas tendencias burguesas que claman por una América latina imperialista o por remontarse a los viejos esquemas del desarrollismo nacional, sin parar en las etapas en que estos dieron a luz, en especial en las consecuencias que hoy vivimos y que son su clímax, su resultado directo y lógico.
4.- La contradicción entre el imperialismo y los pueblos en este caso de América Latina, que hoy es un fuerte factor acelerador de la perspectiva revolucionaria y socialista. El movimiento antiimperialista y anticapitalista es un rasgo típico de las condiciones en que se da la lucha del proletariado y el campesinado pobre revolucionarios en nuestros países, guardando grandes potenciales, aún sin estallar.