Número 178/junio/2004

La socialdemocracia y la derecha foxista:
dos fórmulas para un mismo fin

“El carácter peculiar de la socialdemocracia consiste en exigir instituciones democrático-republicanas, no para abolir a la par los dos extremos, capital y trabajo asalariado,
sino para atenuar su antítesis y convertirla en armonía.” Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, cap. III

Los dimes y diretes que buscan apoyarse en dictámenes judiciales contra López Obrador son una muestra de las pugnas interburguesas entre los grupos que se disputan el poder. Pese a esto, es importante revisar el asunto con detenimiento, no solo porque nos permite conocer las contradicciones entre la clase y los sectores en el poder; sino porque gran parte de la población, de gente sencilla, de obreros, campesinos pobres, profesores, estudiantes, ambulantes, etc., llegan a suponer que los ultraderechistas atacan a López Obrador “por ser un buen gobernante”.

Estos conflictos nos han permitido evidenciar, en toda su amplitud, la política servil al imperialismo del gobierno foxista, que no únicamente se percibe en este conflicto, sino también la política exterior frente a Cuba. Gracias a esa politiquería aparece como evidente para el obrero común (empleado o desempleado) que ve en López Obrador un referente, parecería ilegítimo un proceso electoral sin esta “oposición”.

Para reforzar estas pugnas el gobierno federal ha recurrido a sus mismas instituciones, intentando hacerlas pasar por cuestiones estrictamente judiciales. Pero la farsa de que las acusaciones contra López Obrador no tienen un carácter político, sino jurídico es falsa el predio el Encino. No sólo porque efectivamente se está utilizando el aparato judicial para ajustar cuentas e invalidar la participación del perredista en las elecciones del 2006; sino porque las leyes tienen una esencia de clase (y política), y en el capitalismo no hay dudas de quien es la clase dominante. Así se observa en la impartición de justicia: mientras a un banquero defraudador se le regresa lo que robó y que el pueblo está pagando, a los huelguistas se les encarcela por “alterar el orden”.

Por otro lado, en el caso del predio El Encino se privilegió el derecho individual por sobre el público, importa más que se beneficie a un poderoso a que se beneficie a una cantidad mayor de personas.

Es tan fuerte el bombardeo de la fracción foxista, que la Suprema Corte de Justicia tiene que aparentar ser imparcial al sacar a la luz el financiamiento a la campaña presidencial. Aunque tibiamente solo acepta un ingreso, al tiempo que estúpidamente Fox acepta y se exonera a sí mismo, luego corrige Gobernación, luego corrige de nuevo la presidencia en un comunicado, en fin.

Frente a esto, el PRD no es ingenuo, sino cómplice. Desde los antecedentes de 1988 cuando Cuauhtémoc Cárdenas al parecer ganó las elecciones presidenciales, proceso que generó grandes expectativas entre el pueblo, porque se le hizo creer que ese camino podría cambiar el rumbo del país de manera importante. Lo que se vio fue que un personaje como Cárdenas era incapaz de ponerse al frente de la movilización nacional por la defensa del voto y de una posible insurrección de las masas. En vez de esto, pactó con la burguesía salinista y desmovilizó a los contingentes que estaban prestos para el combate. No podría ser de otra manera.

Ahora bien, un argumento muy socorrido es que la derecha está en el poder y hay que frenarla, y quien lo podría hacer es el propio López Obrador. Pero se olvidan del comportamiento de esta tendencia en el desarrollo político, ven en la socialdemocracia lo que quieren o esperan, y no lo que efectivamente ha sucedido. No ven las represiones a las manifestaciones, las ligas con la burguesía financiera Carlos Slim , sus compromisos con el imperialismo buscando su beneplácito, etc. El folleto Estrategia y táctica del proletariado, del Partido Comunista de México (marxista-leninista) y del Frente Popular Revolucionario, en el apartado sobre la crisis política de la burguesía y su régimen, dice:

“Fuertes pugnas interburguesas se manifiestan en el país, paralizándolo y deteriorándolo, estos debates interburgueses se presentan esencialmente porque aún entre la oligarquía financiera existen fracciones en desacuerdo con respecto al grado de control imperialista, el desarrollo del mercado interno, los destinos del presupuesto estatal, el control de las empresas paraestatales y otras cuestiones de gran interés para los oligarcas. Son visibles tres poderosas tendencias, algunas de las cuales frecuentemente se afirman como fracciones oligárquicas que arrastran tras de sí a otros sectores burgueses y las burocracias políticas:

1.- Una tendencia oligárquica, integrada plenamente al mercado exterior norteamericano, y por ende la más presta a las concesiones frente al imperialismo, que por ello cuenta con el respaldo de los monopolios yanquis, el grupo Monterrey se ubica en esta tendencia.

2.- La oligarquía financiera que resguarda la industria del centro y la banca internacional y nacional ligados al mercado interno, que con Slim a la cabeza afirman su disposición con los imperialistas, pero compartiendo posiciones y exportando capitales,

3.- La tendencia oligárquica agraria, industrial, de servicios y financiera, reacia a las transformaciones económicas pero con una situación débil, con dificultades financieras y atrapada por los monopolios internacionales, dispuesta a conservar el aparato estatal en su poder para reactivarse a partir del presupuesto público.”

Así, lo que se manifiesta en las pugnas Fox-López Obrador es la lucha entre la oligarquía imperialista y las otras dos tendencias (en parte la fracción de Slim, más la que busca conservarse mediante el presupuesto público). A fin de cuentas son dos formas de hacer lo mismo: conservar la explotación y ocultar la contradicción entre el capital y el trabajo.


Sobre los casos de corrupción se nos presenta como si fuera algo privativo de unos políticos o partidos, tratando de apartar artificialmente a las instituciones de esta “tentación”. Pero no solamente hay políticos que fallan, que se dejan tentar por la corrupción, no solamente hay jueces (de la Suprema Corte y de otras) corruptos; sino que en el sistema judicial, que se apoya en la concepción burguesa, que se desprende de la vida económica de explotación, que salvaguarda por sobre todas las cosas la propiedad privada no podía ser de otra manera. ¿Acaso los magistrados viven como simples ciudadanos comunes, como trabajadores? ¡No! Viven como verdaderos reyes, y la intención de que no “pasen penurias” para que puedan ser imparciales disfraza su esencia clasista: como embajadores de la burguesía, vigilantes de la sociedad clasista explotadora y verdugos del proletariado y sus aliados.

La socialdemocracia mexicana, descompuesta hasta la médula se evidencia en los videos que filtraron Ahumada y Gobernación, estas evidencias si bien tienen una intención para desprestigiar al PRD, lo logran porque es verdad. Y López Obrador, con su estilo modesto de vivir no refleja lo que puede ser su gobierno, sino tan solo un estilo personal que nada tiene que ver con las políticas que emprende y emprenderá.

En su discurso está la defensa del Estado de Derecho (orden burgués), de las instituciones que salvaguardan al capitalismo: “no hablaré contra la investidura presidencial”. Incluso, en los últimos días ha llamado ¡a no movilizarse a su favor!

''Quiero ser muy claro en esto. Dijo AMLO- Creen que nosotros vamos a actuar de manera irresponsable, como lo están haciendo ellos, provocando'' (La Jornada, 21 de mayo de 2004). Tal y como argumenta Cárdenas diciendo que no iba a mandar a la población inerme a tomar el palacio nacional ante el fraude del 88, ¡oh no! Ellos esperarían que todo se lograra mediante elecciones, pactos, cochupos, etc. Pero qué podemos esperar de ellos, que aparentan retomar el pasado combativo de la izquierda y mezclarlo con el priísmo arcaico. “A las reivindicaciones sociales del proletario se les limó la punta revolucionaria y se les dio un giro democrático; a las exigencias democráticas de la pequeña burguesía se les despojó de la forma meramente política y se afiló su punta socialista. Así nació la socialdemocracia.” De esta manera hablaba Marx de la conciliación de clases que dio inicio a la socialdemocracia en 1849 en Francia, cuando se abortaba la revolución.

Estudiemos la historia, el marxismo-leninismo y no repitamos la farsa.

En este 178
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