En memoria de los grandes combatientes de la clase obrera.
Contra el capital, el fascismo, el imperialismo,
por una vida mejor, por las democracias populares y la revolución.
Cuatro años han pasado desde que la organización “Movimiento Indígena por la Unificación y Lucha Independiente” (MIULI) descubriera los mega-fraudes con terrenos nacionales operados por la burguesía local, los terratenientes, el Gobierno municipal y del Estado, o sea el mismo Gobernador Eugenio Elorduy Walter, Bernardo “Boca de lumbre” Borbón Vilches, Bernardo Martínez y los subsecretarios a quienes premiaron con diputaciones o puestos federales. Tal como sucedió con Pablo Alejo López Núñez (ahora diputado federal), Antonio García Herrera (candidato a presidente municipal) y Hugo Zepeda Berrelleza (nuevo delegado de la SEMARNAP), pero también los principales dirigentes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en Ensenada, como Álvaro de la Rocha Quintero, Pedro Corral Castro, Juventino Alanís Pineda (actual regidor), Martín González Sánchez, Cecilia Soto, entre otros.
Estos burgueses lucran con la necesidad de una vivienda digna. Como respuesta el MIULI realiza una denuncia por la toma de 78 hectáreas de terrenos donde se construye el Pueblo Autónomo Aguascalientes Cañón Buena Vista, en Ensenada. Los compañeros realizan una importante lucha por mejorar las condiciones de vida de las masas obreras, campesinas, indígenas pobres y artesanos.
Un avance importante en el fortalecimiento del MIULI a nivel nacional fue su integración en el Frente Popular Revolucionario (FPR), pero también a nivel local existe la necesidad de conformarse como una organización con perspectiva concientemente revolucionaria, que mire más allá de “la montaña que tiene enfrente” (la lucha por la tierra y la vivienda) y comprenda que esa lucha sólo puede resolverse de manera definitiva dentro de una sociedad sin explotados ni explotadores, la República Democrática Popular, que nos permita caminar hacia el socialismo, la única sociedad en donde los obreros del campo y la ciudad, los campesinos pobres, los marginados, los oprimidos tienen en sus manos su destino.
A lo largo de cuatro años, a partir de la toma de tierras en el 2000 muchas cosas buenas y malas han sucedido. De las malas son el terrorismo de Estado, aplicado contra el MIULI y nuestro pueblo; la traición abierta del PRD a las causas de los obreros del campo; las amenazas de desalojo; los intentos del Estado por dividir y aniquilar la organización, cosa que no han logrado; el encarcelamiento del Secretario General de la organización, Julio Sandoval Cruz. De las buenas son la incorporación del MIULI al FPR, por medio de asamblea; La liberación de Julio Sandoval a través de la fortaleza de él y a una lucha combativa por dos años, codo con codo, con los camaradas del FPR nacional y las organizaciones locales, nacionales e internacionales. Todo a través de las movilizaciones y la importancia de seguir impulsando el centralismo democrático como la vía organizativa del pueblo.
Hoy, el MIULI es un referente de lucha combativa democrático-popular, de consecuencia en la batalla por alcanzar las demandas inmediatas y más sentidas de las masas, en Ensenada y el Estado. Demostró que su fortalecimiento se debió a la lucha contra la política de los partidos oficiales, ligados a los ricos del estado, a la oligarquía financiera, a los monopolios y al capital.
Es evidente la decadencia de los burócratas, no importa de que partido sean, se la viven violando las leyes, que ellos mismo hacen, a su conveniencia, que se la pasan brincando de puesto en puesto como chapulines y los intentos por encubrirse unos a otros; igual de deshonesto es su actitud de utilizar a las masas como carne de cañón con fines electoreros, por ejemplo, el PAN intenta canalizar los acuerdos por la introducción de agua y luz para las próximas elecciones.
El MIULI-FPR se levanta y se asoma como una alternativa de lucha radical, pero aún falta. Como quien dice, los mejores deseos de convertirnos en una organización que concientemente avance hacia las filas de la revolución nos hemos encontrado en este dilema “lo que va dejando de ser, pero que todavía no es otra cosa”.
El II Congreso del MIULI-FPR es una fiesta, una celebración por lo que hemos hecho, pero lo más importe será balance que haremos sobre la labor y estilo de trabajo utilizados durante los últimos dos años, así como logros obtenido y cuáles son nuestras fallas. Trazaremos el plan de trabajo para los próximos años, las bases del MIULI-FPR elegirán a su nuevo Comité Central y organismos de dirección intermedia, que reafirmen su compromiso con las luchas de los explotados y por aligerar la miseria que vivimos en una sociedad dirigida por los ricos y su Estado.
Se profundizará la discusión con el pueblo, en Asamblea, para explicar y hacer ver la necesidad imperiosa de desarrollar al MIULI-FPR. A los militantes de la organización, compañeros sencillos que dejan su vida en los campos o en las calles; estudiosos, combativos y conscientes de que la revolución no es algo ajeno a los pueblos, sino que es la única garantía de una vida mejor.
La lucha por el socialismo es la forma de organización y de vida que los pueblos pueden alcanzar, mediante el combate y no es algo “para los estudiados” o “exclusivo de los intelectuales”. El socialismo será una alternativa revolucionaria cuando los pobres luchen por su construcción.
En este II Congreso también se discutirá la pregunta: ¿Es necesario que el MIULI se convierta únicamente en Frente Popular Revolucionario? De lo que se trata es ir viendo menos la casa en donde vivimos y ver también hacia fuera, como plantea el camarada Julio Sandoval. No de imponerles a los camaradas una decisión y tampoco es un simple cambio de nombre. Es extremadamente importante que fortalezcamos nuestra organización, que veamos más las necesidades nacionales de acumular fuerzas por un verdadero cambio, que profundicemos la disciplina, el estilo de trabajo y el centralismo democrático, que avancemos en la consolidación del Frente Popular Revolucionario como una alternativa de clase, revolucionaria, para las masas explotadas del campo y de la ciudad en todo el país. Discutamos para afirmar nuestra lucha por la tierra, fortalecer al mismo MIULI, al FPR, ligándolos más y de mejor forma a la lucha por una sociedad sin explotados ni explotadores.