La situación de la clase trabajadora y el movimiento obrero, obliga a la definición de diversas tareas políticas inmediatas y a largo plazo, que se opongan a la política de sometimiento y control del actual régimen capitalista.
1.- Las recientes movilizaciones de los trabajadores del IMSS para detener la reforma del Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP) y por la defensa de la Seguridad Social, nos muestra la importancia del papel de la clase trabajadora para detener la política entreguista del gobierno foxista, que responde a los intereses de la burguesía, los grandes oligarcas del capital y el imperialismo. Esto no es nuevo, la reforma del 2001 al IMSS, con las AFORES, modificó la legislación del Instituto y creó las bases para que banqueros y especuladores financieros dispusieran de los ahorros de los trabajadores; además de las mutilaciones a los Contratos Colectivos de Trabajo en el mismo sentido, entre ellos, el de la Universidad de Guadalajara.
Hoy, las modificaciones frenadas por el reciente Congreso de los trabajadores del IMSS, pretenden imponerse a cualquier costo, señalando el gobierno, sin tapujos, que el objeto principal consiste en que los trabajadores, al pensionarse y jubilarse, no vivan y disfruten de su pensión más allá de los cálculos egoístas de los economistas que diseñan la política económica de este régimen, quienes dicen ¡los trabajadores viven demasiados años!, a lo que agregan que el nivel de vida de los trabajadores es distinto al que existía cuando se diseñó el actual RJP. El descontento de los trabajadores se produce, porque el costo político y económico de la reforma pretenden recaiga sobre las espaldas de la clase trabajadora.
2.- El otro argumento central para la modificación en cuestión es que los trabajadores del IMSS son privilegiados, en comparación con los demás trabajadores del país; pero el supuesto ”privilegio” descansa sobre la pobreza extrema y la miseria en la que actualmente se debate la clase obrera en México, después de ocho décadas de corporativismo sindical y charrismo, que ha significado cierre de empresas, pérdida de prestaciones y derechos, mutilación de contratos colectivos y la devaluación de sus condiciones de vida y trabajo.
Por estos motivos, la lucha de los trabajadores del IMSS, ha logrado rodearse de la más amplia solidaridad y una gran simpatía del pueblo trabajador; elevar los ánimos de lucha, haciendo vibrar las calles con la lucha intransigente por la defensa de su actual CCT, para obligar a las autoridades a dar marcha atrás a cualquier intento de modificación al actual RJP. Aunque la mayor importancia de esta lucha, consiste que es la antesala de toda una serie de modificaciones a la seguridad social y a la LFT, como la que ya tienen preparada para los trabajadores burócratas regulados bajo la Ley del ISSSTE.
3.- El sistema realmente necesita una reforma laboral para imponer su política anti-popular y anti-obrera. Sin embargo, otra forma de control es dividiendo y sometiendo ideológicamente a través de los medios de comunicación, con maquillajes que eviten la unidad y movilización de la clase trabajadora en torno a sus demandas comunes. Por ello, hoy nuevamente, dentro de su paquete de reformas, llamadas reformas estructurales, emplazan al charrismo sindical a la necesaria reforma de la Ley Federal del Trabajo (LFT), donde precisamente se pretende legalizar la mutilación de contratos y prestaciones llamados privilegiados, la desarticulación del sindicalismo, la burocratización de los procedimientos para estallar una huelga y la elevación de la jornada laboral, entre otras. La sumisión del régimen al imperialismo es tal que, con el detrimento del poder adquisitivo de los trabajadores, pretende ofrecer en el mercado, a las grandes empresas capitalistas del mundo, un país con grandes ventajas para sus ganancias, cual si se tratase de venta de esclavos.
4.- Sin embargo, en el fondo de todas estas modificaciones, en especial al RJP del IMSS, están las intenciones de los capitalistas por acrecentar la sobreexplotación, apropiándose del salario de la clase obrera y los trabajadores de manera enmascarada, por medio de la mutilación de su CCT, eliminando prestaciones, extendiendo el tiempo de trabajo con el pago del mismo salario. Reformas que son posibles debido a la dominación de los capitalistas sobre el gobierno basado en el parlamentarismo burgués y el control que ejerce sobre la gran mayoría de la clase obrera el sindicalismo conciliador y colaboracionista, llamado charrismo.
La reforma laboral, consensuada mediante acuerdos de alcoba entre la cúpula del Congreso del Trabajo y otras organizaciones sindicales con las autoridades laborales y que se pretende imponer desde el Congreso de la Unión, en lugar de buscar un supuesto mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo, antes al contrario, sirven para reafirmar más la explotación hacia los trabajadores y tiene por objeto, también, afianzar la relación que existe entre la burguesía y el charrismo sindical; no sin antes maquillar la reforma, con el otorgamiento de ciertas concesiones a organizaciones sindicales de corte “humanista”, que promueven derechos a los desvalidos y sectores hoy desprotegidos.
5.- La reforma constitucional, que permita al gobierno la venta de la industria eléctrica y de los energéticos, es otra reforma en puerta, fundamental para el régimen. Hasta el momento ha sido detenida gracias a la cohesión del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que obliga a los dirigentes sindicales a la defensa de esta industria y a movilizarse en torno a ello, a pesar de la postración del charrismo de la burocracia sindical del SUTERM, liderado por Rodríguez Alcaine, líder también de la CTM y el Congreso del Trabajo (CT), crema y nata del charrismo sindical. Sin embargo, dentro de las filas del SME es necesario evitar que los instrumentos de la burguesía logren penetrar con su ideología conformista, elevando la conciencia obrera y fortaleciendo la disposición a la huelga en caso de una imposición.
6.- Todos estos factores permiten afirmar, cómo la propia experiencia lo ha demostrado una y mil veces, que la unidad en torno a la defensa de los intereses, tanto históricos como inmediatos de la clase trabajadora, es la única manera de detener el avance de los proyectos imperialistas. Sin embargo, aunque pareciera ser así de sencillo, el movimiento obrero se ha enfrentado por un lado, a una serie de diferencias organizativas, tácticas y estratégicas y por otro lado a los oportunistas y agentes de la burguesía, que le dificultan su unidad como clase trabajadora.
El sindicalismo colaboracionista y conciliador con la burguesía, agentes de control y transmisión de la ideología burguesa dentro del movimiento obrero, ante la pérdida de legitimidad en sus bases y bajo el peligro de verse rebasados por las masas trabajadoras descontentas, continúan valiéndose de varios mecanismos para mantener a los trabajadores bajo su control, creando organismos paralelos como la UNT, quienes a hurtadillas, a espaldas de sus bases, han venido concensuando las modificaciones al RJP del IMSS con la institución y con las autoridades laborales; y una reforma laboral, en franca y abierta competencia contra el Congreso del Trabajo, pero sólo por ganar interlocución con el gobierno. Aunque por otro lado, para justificarse ante sus bases como “legítimos representantes” y ante el Estado como un “mal necesario para poder controlar cualquier descontento”, se movilicen unos pocos y de vez en cuando en una supuesta defensa de los intereses de la clase trabajadora, obligados por la creciente movilización de los trabajadores ante la embestida del gobierno y su circo parlamentario para establecer las reformas estructurales.
7.- Otro elemento que sirve a la burguesía y su gobierno para desarticular el movimiento obrero ha sido la renuncia a la conquista de las direcciones sindicales por los elementos avanzados. De manera deliberada o no, la amarga experiencia con las corrientes otrora democráticas, que llegaron a la dirección por medio de la lucha, han decepcionado a las masas, pues posteriormente se enquistaron y neo-charrificaron; hoy estos parásitos se encuentran aferrados en puestos sindicales respondiendo sólo a intereses meramente personales o de grupo, como es el caso de la mayoría de los Sindicatos Universitarios y el de los Telefonistas, por poner los ejemplos más significativos.
La manipulación de la consigna de la libertad sindical, enarbolada por el reformismo y solicitada a Vicente Fox como compromiso de campaña; además, después de una serie de políticas anti-obreras, de ser orgullo de la Suprema Corte de Justicia por haber sentenciado a su favor, ante el conflicto inter-sindical en el Sindicato Azucarero; pero también, bandera de la UNT; demanda por el PAN en su propuesta de reforma laboral; y, en un supuesto interés de acabar con el charrismo sindical, dicho anzuelo busca en el fondo restarle fuerza a los sindicatos. Todos unidos, por diferentes motivos, bajo un mismo objetivo: aniquilar la fuerza del sindicalismo. Unos, para poder desarticular cualquier respuesta organizada, incluso de los charros, por las actuales medidas a favor de los oligarcas; otros, para poder acceder a las mieles y prerrogativas que otorga el poder sindical; otros tantos, desencantados de la lucha contra las burocracias del charrismo sindical y que aún no han caído en la apatía, para crear sindicatos paralelos y quienes de plano renuncian a la lucha sindical, creando otro tipo de organismos (consejos, comisiones, comités obreros, etc.) enarbolando demandas legítimas del movimiento obrero, pero renunciando a las posibilidades y fuerza de la unidad sindical de los obreros y trabajadores.
8.- Por lo tanto, los trabajadores y la clase obrera, no tienen otra opción que salir a las calles a luchar, oponiéndose a la reforma laboral, a la privatización de las pensiones y a las llamadas reformas estructurales, promovidas por quienes, desde la Cámara de Diputados, fungen en la práctica, como agentes de ventas de los capitalistas.
Por ello, afirmamos que no hay otra vía que la más amplia unidad de los trabajadores, a partir de la defensa de sus intereses como clase, para frenar la actual ofensiva del imperialismo con el actual paquete de reformas y que en este momento lo encabeza la reforma al RJP de los trabajadores del IMSS, que le posibilitaría al gobierno, sentar las bases de toda una serie de reformas en detrimento de derechos ya adquiridos y los intereses de la clase trabajadora, por lo que es de vital importancia que para esta lucha, se sienten las bases para involucrar al conjunto del proletariado, en la perspectiva de la necesidad de un verdadero cambio radical de sistema social, lo que hace necesario elevar sus formas de organización y unidad, con la construcción de Comités de Defensa Proletaria (CDP's) en los centros de trabajo, las escuelas, el campo y los barrios, para desarrollar las actividades necesarias hacia el Paro Nacional y la Huelga Nacional.
Sólo bajo estas bases, organizativas y tácticas, podremos arribar a los estadios de lucha que permitan al proletariado pasar a la ofensiva y derrotar al charrismo, instaurar un Gobierno Provisional Revolucionario y una República Democrática y Popular, con un nuevo constituyente, banderas y demandas que se convierten en una absoluta necesidad ante la situación de pobreza extrema y miseria, en que se debate la gran mayoría del proletariado y hacia donde quieren conducir a toda la clase trabajadora. Condiciones irreversibles bajo el actual sistema, basado en la explotación, el lucro y la ganancia, bajo las leyes del mercado y con una situación de privilegio para unos cuantos, circunstancias que sólo pueden ser modificadas con la destrucción del actual orden burgués y construyendo sobre sus ruinas un sistema de producción socialista.
Declaración Conjunta del
Partido Comunista de México
(marxista-leninista)
Frente Popular Revolucionario. |