Número 175/marzo/2004

Trabajadores de Euzkadi:
La lucha de clases exige
nuevos horizontes…

"No entendieron que deberían haber modificado a tiempo su relación con la empresa" Carlos Abascal a los dirigentes del SNRTE. Noviembre de 2002.

“A la larga ustedes van a ganar, pero no van a evitar el desgaste de los trabajadores". En una audiencia con Virgilio Mena, Presidente de la Junta
Federal de Conciliación y Arbitraje,
Diciembre de 2002.

En una argucia tramada en 1998 por la Continental Tire para adquirir la planta llantera Euzkadi, ubicada en el municipio de El Salto, Jalisco, la transnacional alemana preparó con toda intención el cierre de la empresa hasta conseguirlo en diciembre de 2001. Con ello esperaban imponer condiciones desfavorables de lucha y trabajo a más de mil trabajadores afiliados al Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores de Euzkadi, (SNRTE).

Durante la ofensiva contra las conquistas históricas del proletariado mexicano, en el gobierno de Ernesto Zedillo; marco donde la Continental Tire se hace de Euzkadi; la burguesía visualiza reformar la Ley Federal del Trabajo (LFT) como una forma para descargar el peso de la crisis que se arrastra desde 1994 en las espaldas de la clase obrera: 1.- “incrementos” salariales amarrados; 2.- no más Contratos Colectivos “inflexibles”; 3.- no más Contratos Ley “inadecuados para la modernidad” capitalista; 4.- no más sindicalismo “antidemocrático e inflexible a la producción”; 5.- ¡No más ataduras, flexibilidad! se escucha desde las alturas empresariales nacionales y extranjeras, so pretexto de que es ésta la única forma de generar o mantener las fuentes de empleo. Esta misma ofensiva encontró en el gobierno de Vicente Fox un aliado incondicional contra la clase obrera.

Euzkadi no ha sido la única empresa que ha optado por el cierre patronal de la fuente de trabajo para presionar a los trabajadores a negociar sus conquistas laborales, algunos ejemplos: Volkswagen, Fertinal, Chrysler, Uniroyal, Goodyear... la lista es larga.

En el caso de Euzkadi, la empresa aseguró a los trabajadores que resultaría inviable para sus negocios mantener la competencia desigual con el mercado asiático de neumáticos, que desde 1996 era ya un feroz contrincante en México, si no se modernizaba el Contrato Ley que rige a la industria hulera desde 1938, obtenido después de una larga lucha de la Coalición de Sindicatos de la Industria Hulera, que prácticamente arrancó a los patrones en el marco de las grandes luchas obreras de los años 30´s. La sola presión histórica de la conquista del Contrato Ley puso de manifiesto que los trabajadores de Euzkadi resolvieran no negociar a cambio de “mantener” el empleo. Con presiones similares contra el Contrato Ley que rige a la industria hulera se dieron los cierres en Uniroyal y Goodyear Oxxo.

Tres años de infructuosa presión, unas veces velada, y otras violenta y abierta, para obligar al SNRTE a negociar el Contrato Ley, colmaron la paciencia a la empresa, que cerró la planta sin previo aviso a fines de 2001, con la intención de no mantener la relación laboral por no responder a las expectativas de este monopolio de contrarrestar la competencia de los importadores asiáticos, que, hay que decirlo, basan sus ganancias en la máxima superexplotación de la fuerza de trabajo, con un nivel salarial más bajo, comparado con el que se percibe en América Latina.

Al cierre de Euzkadi, los trabajadores respondieron con la huelga en enero de 2002, que fue declarada “improcedente”. Han pasado más de dos años de pantanos leguleyos y abierto entreguismo de la administración foxista a la transnacional alemana; de presiones del Secretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza, para que se “modernizara” el Contrato Ley; de los funcionarios de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, con una avalancha de manejos: el aparato estatal se vuelca sobre el SNRTE para hacerle doblar las manos y constreñir su lucha a los estrechos marcos de la legalidad burguesa.

En los últimos días se dio a conocer un fallo legal “a favor” de los trabajadores: después de más de dos años su huelga, esta es declarada “legítima”. Obviamente, la táctica de la empresa sigue siendo el desgaste legal, la transnacional impone una de dos: negocian partes importantes del Contrato Ley y se reabre la empresa (como en el caso de Fertinal), que se antoja difícil; o bien, ofrece una mísera liquidación a los trabajadores que sigan en resistencia y reabre con otra razón social.

Las primeras consecuencias del desgaste han surtido efecto, no pocos se vieron orillados a aceptar liquidaciones miserables (en promedio 200 mil pesos) por tantos años de trabajo, ya emigran al otro lado del río Bravo. La competencia entre los capitales internacionales es feroz, los empresarios germanos quieren ser parte fundamental del mercado hulero en nuestro país: competir con la sobreexplotación de nuestra fuerza de trabajo. En este caso Continental Tire no ha perdido nada, pues toda la producción que se realizaba en el corredor industrial de El Salto ha ido a parar a su filial en San Luis Potosí, la General Tire, bajo la misma marca: Euzkadi.

Las expectativas de vida, de trabajo y de desarrollo para los trabajadores de Euzkadi, que en otros tiempos se resolvieron como un sector que tenía asegurados sus derechos laborales, han cambiado y, hay que decirlo, la transnacional espera que “ya cansado el marrano, se fría el chicharrón”.

Los trabajadores, que durante estos dos años han pugnado por preservar su fuente de empleo, se encuentran en una encrucijada, pues de no ser reabierta la fábrica las expectativas de emplearse en otro lado serán mínimas, ya no hablemos de la posibilidad de que presionen al gobierno federal para que se reinicie la producción como una empresa paraestatal, cuando es evidente que el régimen foxista no quiere saber nada de ello, como lo demuestran las políticas de desestatización y privatización en todo el país. Y como complemento a esto, la “competitividad” de una cooperativa de trabajadores sin mercado para sacar sus productos es, francamente, un fracaso: las ventas de las plantas de neumáticos radicadas en el país cayeron ante sus adversarios asiáticos en 50%, dato que, con el cierre de Euzkadi, se ha incrementado. ¿Qué actitud productiva-laboral de una cooperativa reactivada por el estado garantizaría moverse con éxito en un mercado donde los adversarios se hacen pedazos? Tal vez el Secretario Abascal pudiera dar algunos “tips” de superexplotación y sumisión de la fuerza de trabajo ante los “estándares internacionales de competencia y productividad”.

No es nuestra intención desacreditar la opción de mantener la unidad de los trabajadores a través de las cooperativas, pues en el aspecto político éstas pueden contribuir a mantener la organización y cooperación fraterna de los trabajadores contra la explotación capitalista, de lo que queremos hacer distición es de la interpretación del cooperativismo que encierra a la clase obrera de sus tareas revolucionarias y que de ningún modo resulta la opción liberadora del trabajo del yugo del capital. Las cooperativas pueden ser un centro de educación, solidaridad, y acercamiento revolucionario entre los trabajadores. Las cooperativas de trabajadores, que deben ser peleadas y arrancadas al régimen, sin duda alguna, son bastiones de educación, solidaridad y lucha obrera siempre cuando se conducen con una política revolucionaria.

El reconocimiento legal de la huelga en Euzkadi abre una brecha para reactivar la lucha a otros niveles, no en el sentido “jurídico” solamente, pues en este sentido peleamos en el territorio en que el capital tiene todas las palancas posibles para desarticular y desgastar nuestra lucha y llevarla, como tantas otras, a perderse en el aislamiento y el olvido por los años de lucha legal. Hablamos de la necesidad de la organización revolucionaria del proletariado, pues hoy ya no están en juego sólo las condiciones laborales para los trabajadores de la industria hulera, sino las de todo el proletariado mexicano. En este sentido, las acciones, propuestas, movilizaciones y presiones que los trabajadores de Euzkadi deben desarrollarse hacia mantener la unidad en la lucha, a su fusión con el movimiento obrero más amplio que se está desarrollando, a dejar de pensar sectorialmente en la solución de sus demandas y pasar a una ofensiva de carácter político y de masas junto al movimiento popular amplio que ya discute no solamente la solidaridad obrera, sino la posibilidad de encarar con una poderosa convergencia al régimen que está en franca ofensiva contra la clase obrera. Sólo con este viraje necesario podremos arrancar más rápido y con una correlación de fuerzas favorable incluso las demandas inmediatas del movimiento. Sólo así se hará posible que el movimiento de masas obligue a no empantanar aún más la lucha del SNRTE.

La política laboral del régimen capitalista, que se orienta en dividir a la clase obrera por ramas industriales, centros de explotación definidos, metiéndolos en laberintos legales, y un largo etcétera, sólo puede combatirse con una política obrera contrapuesta, es decir, revolucionaria: a la división que introduce la burguesía entre la clase obrera, hay que anteponerle la unidad de clase, incluso haciendo de lado las diferencias de capas o capacidades laborales o de centro de trabajo o rama industrial.

A la legalidad burguesa, debemos anteponerle la lucha por los intereses históricos de la clase obrera, sean legales o no, por ejemplo, con huelgas de hecho aunque no sean de derecho. Lo planteamos así, porque en muchos casos, cuando se da un conflicto laboral, se privilegia una solución en particular y hasta individualista, no valorando la perspectiva a futuro: manteniendo la organización de la clase obrera. Tenemos el caso de la cooperativa de “Pascual”, o de los ex-trabajadores de la llantera “Tornel”, o Ruta 100, también hoy establecidos en cooperativa, que una vez que han solucionado sus problemáticas personales, se han aislado de la lucha de la que surgieron y finalmente unos cuantos se convierten en nuevos dueños de lo que resta de capital.
En este 175
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