Número 175/marzo/2004

La lucha de la mujer
por su emancipación

Aunque no alcanzó la igualdad con el hombre, la situación de la mujer mejoró respecto a siglos anteriores. Es indiscutible que ganó espacios que representan pasos importantes pero para obtener su emancipación es necesario que luche junto al proletariado y el campesinado para transformar todo el régimen social existente.

Desde que nace, la mujer carga el estigma de ser educada para hija-sirvienta, esposa-sirvienta, madre-sirvienta. A las niñas se les da muñecas, trastes de cocina, se les viste de rosa, se dice que por débiles las niñas lloran; a los niños, todo lo contrario. La existencia de una educación social y pública donde predomina el machismo, sobre todo en los lugares menos industrializados, es algo patente. A la mujer se le discrimina hasta con el vocabulario. A ella se le encargan la tarea de limpiar el hogar y la educación de los hijos. Al hombre, de mandar en el hogar, cuando ésta es tarea de la pareja y/o de la sociedad.

A más de un siglo de existencia del capitalismo en México, la situación de la mujer se encuentra estancada en el conservadurismo medieval, descalificada como persona. En algunos municipios de Oaxaca se vende a las hijas para el matrimonio; en otros municipios de Querétaro se acosa, maltrata y violenta de manera física a las mujeres, por las mismas mujeres de la comunidad, ante denuncia, sin pruebas, de ser infieles.

Desde hace 10 años se asesina a mujeres y niñas en Ciudad Juárez. Organizaciones de mujeres hablan de la existencia de más de 400 desaparecidas desde 1993. Amnistía Internacional dice que han sido asesinadas unas 370 mujeres, y al menos 137 habían sido agredidas sexualmente antes de morir. Aún no se identifican otros 75 cadáveres; se cree que pertenecen a mujeres cuya desaparición se ha denunciado. Muchas de las mujeres encontradas fueron secuestradas, mantenidas cautivas durante varios días y sometidas a humillación, tortura y una violencia sexual antes de morir, la mayoría de asfixia causada por estrangulación o a golpes, sus cuerpos reflejan el sufrimiento cruel al que fueron sometidas. Los cadáveres se encontraron ocultos entre escombros o abandonados en zonas desiertas cerca de la ciudad. Un número significativo de las desaparecidas o asesinadas trabajaban en las plantas maquiladoras, pero también hay camareras, estudiantes, amas de casa, niñas y mujeres que trabajaban en la prostitución. El gobierno por torpeza e incapacidad no esclarece estos asesinados, que tienen que ver con grupos fascistas, de “trata de blancas” y el narcotráfico, y también es probable que ciertos sectores gubernamentales estén en complicidad.

Setenta mil mujeres fueron violadas en Europa como “táctica” de guerra. En México 175 mil mujeres son violadas cada año, por sus padres, familiares, amigos cercanos o desconocidos. Aunque, en teoría, en México no hay guerra, en los estados de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, fundamentalmente, se practica la guerra de baja intensidad: el Ejercito Mexicano viola a mujeres; se ha denunciado, pero los culpables no son castigados.

Todas las religiones y en particular la católica cristiana o romana, mantienen a las mujeres en la tutela de dios, el hombre y el sacerdote o pastor. Tratan a la mujer como persona que no debe decidir, aunque pueda, que debe someterse al hombre, abierta o sutilmente declaran que la mujer es inferior al hombre y no se toma en cuenta su opinión o, incluso, los derechos que establece el propio capitalismo. La iglesia reduce las funciones de la mujer a la reproducción, con ello, es uno de los principales discriminadores de la mujer, arrebatándole toda posibilidad de decidir en su persona. Sus escritos reflejan el odio que sienten hacia las mujeres.

Según la Encuesta Nacional de Empleo Urbano, del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), de enero a noviembre del año pasado la Tasa de Desempleo Abierto (TDA) de las mujeres se ubicó en 3.48% y la de los hombres en 3.15%. Cálculos de la Universidad Obrera de México (UOM) indican, para que el salario mínimo estuviera al nivel de 1994 se requiere de un aumento al menos del 303.2%, debido a que las familias requieren cuatro sueldos para adquirir una Canasta Básica Indispensable, de apenas 40 productos. Se sabe que esta disminución del salario golpea con gran fuerza al proletariado femenino, a las miles de madres solteras, cuyo trabajo es escamoteado por los capitalistas.

De 13 millones 864 mil mujeres trabajadoras, 7 millones 964 mil laboran sin prestaciones; un millón 755 mil 292 lo hacen sin recibir pago alguno; además, la mayoría de las mujeres registradas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no tienen acceso a guarderías, pues esta institución limitó esta prestación, al igual que la capacitación, vivienda, pensiones y servicios de salud.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha revelado que en México existen 25.5 millones de personas empleadas en la economía informal, de las cuales 17 millones son hombres (67%) y 8.5 millones son mujeres (33%). En 2002, más de 40 por ciento de las mujeres ocupadas estaban en el sector informal, con ello la tasa de desempleo registra un aumento que perjudica más a las mujeres.

Las desigualdades sociales en el capitalismo entre hombres y mujeres no son biológicas sino sociales. La desigualdad, la pobreza y la explotación la sufren las mujeres también la sufren los obreros, los campesinos, los jóvenes, los ancianos, etc. por lo que las mujeres deben luchar por la igualdad de derechos, contra la discriminación, en las entrañas del capitalismo, pero el capitalismo necesita de estas desigualdades, de robar la plusvalía a los proletarios, de mantener una educación de sometimiento, por lo que las mujeres y hombres libres sólo se lograrán en la medida que luchemos y construyamos el socialismo.
En este 175
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