En estos tiempos en que gana terreno en el control del país la burguesía monopolista exportadora más fusionada con el capital imperialista, la cuestión de la privatización del petróleo obedece irrestrictamente a sus apetitos de ganancias rápidas, de ceder y congratularse con sus socios y socavar la médula espinal de la economía nacional, lo que habrá de llevar al país a un estado de abierta recolonización por parte del imperialismo yanqui.
Los planteamientos de Fox sobre la no privatización no sólo son débiles sino falsos. Este personero de la gran burguesía y los imperialistas, sólo obedece a los programas dictados por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los monopolios interesados en el negocio y estrategia de control petrolero del imperialismo. Los pasos que Fox ha dado en la privatización encubierta bajo los contratos de servicios múltiples y la prerrogativa de financiación, una forma grotesca de encubrir el saqueo de este importante recurso, no se detendrán ahí. Fox está comprometido hasta el fondo con los monopolios y es fundamentalmente por esto que su situación se ha vuelto desesperada, por todos los medios está tratando de tomar ventaja con una política de desgaste y distracción ante sus oponentes políticos.
Pero dichos oponentes han demostrado serlo sólo en tanto sus “divergencias” los apuntalan en la carrera electoral. Lo cierto es que tiene a su favor la descollante mansedumbre, colaboración y entrega de las cámaras a los capitalistas, la colocación de flamantes empresarios y administradores de empresas dentro del aparato estatal, así como la estrepitosa corrupción dentro de todo el aparato estatal; y esto encierra grandes posibilidades de imponer la privatización de PEMEX. Las divergencias políticas de los partidos políticos se ven reducidas al rejuego de estos, pues todos han manifestado su satisfacción con “reglamentar” la capitalización del sector. En los hechos sólo buscan acomodarse a la situación sin asegurar las bases que garantizaran el control estratégico del petróleo desde el pueblo.
Y qué decir del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), ajustado al control charril, que también ha sido integrado a la vida de canonjías con enormes cuentas y negocios del sindicato de PEMEX en manos de Deshamps y sus aliados, conduciéndolo a la política burguesa y colocándolo en total indefensión frente a la burguesía. Con estas premisas, las pugnas entre los charros del STPRM y el foxismo son visiblemente por el acomodo de éstos a las nuevas condiciones, en donde efectivamente se encierra el interés del régimen y del imperialismo de desmantelar al sindicato para socavar sus posibilidades de surgir a la palestra como un sindicato de clase, lo cual está muy lejos de la pretensión de los charros que han declarado oponerse a toda acción de masas. Por supuesto que esto causa sus dolores de cabeza a la burguesía y el imperialismo, por ello se empeñan en montarles procesos y corromperlos al extremo.
México con sus reservas de 20 mil millones de barriles, tampoco logró solucionar sus grandes problemas debido a la base capitalista de la propia empresa que durante décadas sirvió para apuntalar a las más importantes empresas capitalistas del país, el surgimiento de una alta burocracia de la empresa PEMEX y del Estado que sirvieron para que estos amasaran y controlaran cuantiosas fortunas, así como asegurar siempre y en todo momento petróleo barato a los imperialistas y su control de transporte y comercial.
En estas circunstancias, a la insistencia reiterada de los imperialistas de negociar la privatización de PEMEX con los acuerdos sobre migración, el foxismo responde con deleite y señala la “ruta” para que los yanquis nos subyuguen como si no fueran tan responsables como la burguesía mexicana de la catástrofe migratoria.
Bastante camino han adelantado los burgueses al descapitalizar a PEMEX para “demostrar” a las masas de la necesidad privatizadora como panacea al progreso del país, pero a pesar de este proceder, lo que demuestran es absolutamente lo contrario: 1.- La supeditación de los intereses de las masas y aún de un sector de la burguesía a los intereses del imperialismo, 2.- Su esquirolaje frente a otros países productores de petróleo, 3.- Su disposición a que una junta internacional de burgueses administre el país en su beneficio exclusivo, 4.- Su disposición a hipotecar el petróleo del país con cualquier pretexto, sin la menor vergüenza, 5.- La defensa de los intereses de 26 monopolios nacionales de los que destacan Teléfonos de México (TELMEX), Ingenieros Civiles Asociados (ICA), Bimbo y Vitro en busca de la compra de PEMEX, 6.- La garantía de inversión internacional en petroquímica, 7.- El acceso a la exploración de las petroleras internacionales en los mares de México, 8.- La integración de la producción petrolera al complejo industrial norteamericano desde ya.
Los mayores tiburones de éste “negocio” puesto que cuentan son los actores de fondo en esta “política” que Fox dice es hecha por su “notable” capacidad de gobernante, son las famosas de nefasto historial en el Medio Oriente: la Du Pont, Exxon-Mobil, Shell y Amoco. Nos salió caro el señor Fox.
Por esto, el proletariado mexicano, y particularmente los proletarios del petróleo, deben empeñarse por recuperar los escenarios de la lucha de clases, reconstruir su sindicato, convertirlo en una verdadera organización por la defensa de sus intereses, pues de consumarse la política del régimen, pagará muy caro tanto en sus derechos, en la propia existencia integral del sindicato, en su empleo y sobre todo, en su necesaria influencia entre las masas. La construcción de los comités de defensa proletaria, la formación de los comités de la CTR, avanzar en la construcción del Partido Comunista Marxista-Leninista, que es el de su clase, son hoy, tareas fundamentales junto a la lucha por sus reivindicaciones inmediatas, para avanzar en su programa de lucha y en su dirección del movimiento de masas recuperando su papel histórico. |