Número 174/febrero/2004

Por la organización sindical para oponerse a la sobreexplotacion de la transnacional “pepsico”
A nuestros derechos hacen cronch

La política laboral de la transnacional PEPSICO, es de sobreexplotación y continuo sometimiento, aprovechándose de la necesidad de los trabajadores que le venden su fuerza de trabajo, por un salario.

Para empezar, en MAIZORO son raros los trabajadores que cuentan con copia de su contrato de trabajo, el cual se encuentra actualmente en revisión. De esta revisión, el aspecto salarial fue extremadamente bajo, principalmente porque los líderes del actual sindicato tienen o fingen una ignorancia brutal. De tal manera que el delegado sindical ANTONIO CHAVEZ alega que el aumento de 4.5%, que se tradujo en menos de 3 pesos para los trabajadores de Maizoro, es “determinado por las autoridades de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social”, lo mismo alega también el delegado sindical, “fue fruto de mucho regateo”. Sería bueno que el sindicato capacitara en lo básico a sus delegados, para que no dijeran tantas barbaridades.

El aumento salarial de 4.5% para este año, fue determinado por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos y dicha comisión tiene un carácter tripartita, es decir está compuesta por representantes de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), pero también por representantes de los sindicatos patronales y sindicatos de los trabajadores, que en este último caso representa el Congreso del Trabajo (CT), esto ya pone de manifiesto a quién corresponde la decisión aún en el supuesto caso de los charros sindicales defendieran un verdadero aumento salarial, con esta comisión es lógico que siempre las cosas seguirán resultando del agrado y favor de los burgueses, e inteligentemente seguirá velándose el carácter de la disputa entre salarios y ganancia.

Pero además, este aumento otorgado a los salarios mínimos en 4.5%, es el mínimo que se debe aumentar a los salarios, por lo que en donde existe Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), el aumento es pactado entre el sindicato que administra el Contrato (CCT) y la empresa. Por lo que se deduce que los famosos “regateos” del sindicato nunca existieron y el ridículo aumento salarial fue pactado entre la empresa y los charros sindicales, ya sea por ignorancia o por conveniencia; es decir, a cambio de migajas y sobornos, disfrazados de ayuda o gratificaciones al sindicato.

Decimos que existe conveniencia de parte de los líderes vende-obreros, porque revisan el Contrato Colectivo de Trabajo en sus cláusulas, cuando todos los trabajadores de MAIZORO sabemos que ya está transada esta revisión, por eso este año no se hizo el paro de labores que se hacía años anteriores y no han convocado todavía a la asamblea sindical por lo de la revisión de contrato. Además de parte del sindicato no existe una real defensa de los trabajadores, de tal manera que la empresa despide a un trabajador sin que el sindicato haga nada, como en el último caso en que el doctor de la empresa, que está vendido con los patrones, despachó a un trabajador con la Lic. Mayra Muñoz, de Recursos Humanos, al cual no se le indemnizó conforme a la ley, y en cambio se le obligó a firmar su renuncia para que se le pagaran sus adeudos salariales. Esto para no darle la planta por los 11 meses que llevaba ya laborando. Las burlas a los trabajadores son tal, que para no dar utilidades en este año, la empresa se encuentra invirtiendo en un nuevo departamento, el No. 5, y piensa renovar el equipo de cómputo, para que allí se vayan las utilidades del año pasado y a cambio, como premio de consolación a tanta calamidad, la empresa va a dar playeras, gorras y petacas a los departamentos que no sufran accidentes.

Por lo tanto los trabajadores ya debemos despertar y combatir nuestro indolencia disfrazada de miedo, organizándonos por grupos de manera secreta, para evitar que la empresa y el sindicato, al ver en peligro sus intereses, destruyan los intentos de organización, debemos contactarnos y asesorarnos para que nuestro movimiento alcance la victoria y mandemos a los charros sindicales al basurero de la historia. Sin embargo debemos tener presente que el repudiar a los charros sindicales no significa en absoluto que pretendamos ser tierra para que siembren su semilla burguesa, no seamos eco, ni abonemos las frases de que es mejor trabajar sin
sindicalismo, sin dirigentes.

En este 174
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