Varios compañeros de “SALONES SEÑORIAL”, nombre comercial de “Operadora de Restaurantes Western, S.A. de C.V.”, ubicado en la “Zona Rosa”, Colonia Juárez, en el D.F; nos estamos agrupando ante una serie de anomalías, tales como: negativa de dicha empresa a cumplir con el reparto de utilidades; férreo control del sindicato vendido con la empresa (CTM), despidos injustificados y sin liquidación, imposición a los trabajadores a firmar renuncias en blanco y finiquitos, además de la prepotencia y despotismo patronal.
Ante la negativa de la empresa a cumplir con el reparto de utilidades, meses atrás, algunos compañeros despedidos acudieron a solicitar ayuda a la Procuraduría de la Defensa del Trabajo del D.F; la empresa, simplemente, exhibió una carátula fiscal donde reportaba “cero utilidad”; los trabajadores sabemos de sobra que este recurso lo usan muchísimos patrones para evadir sus obligaciones fiscales; sin embargo, la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, evadiendo sus responsabilidades, escuetamente nos dijo que: “no se podía hacer nada”.
Además, el circuito cerrado de cámaras que tiene la empresa, le ha servido para amedrentar a los trabajadores descontentos y despedirlos a su antojo, acusándolos de rateros, de decir groserías, de indisciplina, de lo que sea. El caso es que la empresa despide sin ton ni son a los trabajadores. Ante ello los trabajadores nos sentimos indefensos, toda vez que hemos visto como las autoridades laborales, por su burocratismo y por tener como funcionarios a empleadillos sin la mínima vocación de servicio, no hacen nada.
El sindicato (CTM), este año recibió como aguinaldo de parte de la empresa la cantidad de $200 MIL PESOS, por lo que los trabajadores no podemos esperar que estos vende-obreros defiendan nuestros intereses, a pesar de las cuotas sindicales que, quincena tras quincena, descuentan a los trabajadores a través de la empresa y sus delegados. Si algún trabajador decidiera demandar a la empresa a través de un abogado particular, se encuentra con que la empresa exhibe renuncias y cobro de finiquitos firmados por los trabajadores, por supuesto, utilizando las hojas en blanco que nos hacen firmar para poder cobrar la quincena.
Por esto, los trabajadores nos encontramos prácticamente ante un verdadero callejón sin salida: o nos sometemos a la prepotencia patronal y al sindicato charro, a trabajar incluso sin las prestaciones de ley como IMSS, SAR, INFONAVIT o nos vamos a la calle y sin liquidación.
Ante todas estas injusticias, varios trabajadores nos hemos dado cuenta que nos encontramos indefensos porque estamos desorganizados. Esto significa que mientras la CTM con sus delegados lamebotas se encuentren al frente, será poco lo que podamos hacer. Entonces, los trabajadores más decididos nos hemos dedicado a crear conciencia entre nuestros compañeros de la necesidad de luchar; pero primero tenemos que luchar contra su miedo al despido y enseñarles a trabajar con mucho cuidado, porque sabemos que la empresa ya anda investigando, y existe el peligro de que comience a descabezar este movimiento incipiente; también tenemos que abrirles los ojos a los más apáticos, quienes son víctimas de su propia cobardía. Todo ello para organizar un sindicalismo distinto, que defienda realmente los intereses de los trabajadores y obligue a la empresa a respetar sus derechos laborales.