La burguesía necesita en estos momentos, obreros sometidos a su dictadura para aumentar su producción y no ha dudado en echar mano de los charros sindicales para contener todo descontento por la defensa de los derechos laborales. No es casual que el día 21 de enero, el Sindicato Nacional de Trabajadores Minero Metalúrgicos de la República Mexicana comandado por Napoleón Gómez Urrutia decretara la imposición de 7 sanciones por 5 años contra 7 mineros de la sección 271 del Puerto de Lázaro Cárdenas Michoacán.
A pesar de que en la asamblea general de ese mismo día se revocó tal acuerdo saliendo en defensa de sus compañeros y revirtiendólo al proponer que se sancione al comité y principalmente a Mario García (delegado especial) y a Sergio Núñez Díaz (secretario general local) por manipuladores y charros, aún así, a los obreros sancionados la única salida que les queda es apelar contra tal decisión en la próxima convención minera pues tales sanciones provienen de los altos mando del sindicato.
Los obreros del puerto tienen una gran tradición de lucha, en particular los mineros, que en algunas ocasiones han tenido que utilizar la fuerza para sacar a los charros vende obreros como fue el caso de octubre-diciembre de 2001 que incluso tuvieron que repeler a la cuerpos policíacos del títere de la burguesía en turno: Tinoco Rubí. Por distintas etapas de lucha ha tenido que pasar esta sección desde su misma fundación y sus primeras luchas que se han manifestado a través de paros y huelgas, de ahí que la burguesía vea con odio este mal ejemplo para los obreros del país.
Tal pareciera que la burguesía industrial del acero, junto con los charros pretenden someter nuevamente a los obreros como sucedió en toda la década de 1990, tiempos en que todo aquel que protestaba era rescindido por los empresarios y reprimido por los charros.
Los 3,000 sindicalizados del sindicato minero sección 271 deberán echar mano de todas las formas de lucha para ejercer una verdadera democracia sindical.
Lo cierto es que los empresarios harán también todo lo que esté a su alcance con tal de dividir a la sección 271 en dos secciones, como pretendieron hacerlo en la huelga de agosto de 2003, así como ir arrebatando las conquistas laborales. Esto además de ser algo natural de parte de los empresarios: pretender corromper a los principales dirigentes del sindicato
Ante ello los mineros cuentan con sus propias fuerzas y la de sus hermanos de clase, sindicatos y organizaciones proletarias de la región y de todo el país, pero la unidad, por sí sola, no es la garantía del triunfo en la democratización de la sección 271 y de todo el sindicato en el ámbito nacional. De ahí que es necesario echar mano de todos los recursos que permitan elevar nuestra conciencia a una conciencia de clase pues mientras exista el capitalismo y la voracidad de éste a través de la esclavitud asalariada nos enfrentaremos a la misma situación. En este sentido, si verdaderamente pretendemos avanzar a un cambio real, nuestra tarea inmediata es acumular fuerzas impulsando la huelga general para converger con todos los que hoy se oponen al régimen y, en este trayecto, fortalecer el partido de los proletarios, el Partido Comunista de México (marxista-leninista).
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