Número 174/febrero/2004

En Baja California...
El movimiento popular contra la privatización de la recolección de la basura

Como se informaba en el número anterior de Vanguardia Proletaria, a finales de 2003, el Gobierno municipal de Tijuana envió una iniciativa para continuar con la política privatizadora, ahora en el área de la recolección de basura.

Miles de obreros, colonos y sindicalizados se movilizaron en diciembre en contra de la práctica del Gobierno por heredar los grandes negocios a los miembros de la burguesía local y a sus allegados. A la cabeza iban los dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores al servicio del Ayuntamiento de Tijuana, los grandes dirigentes charros de la CTM, de la CROM y los aspirantes a las diputaciones locales, por parte del Partido “Revolucionario” Institucional (PRI), abiertamente buscando monopolizar y desviar el movimiento, aparentando una “oposición real” al gobierno en turno.

El Sindicato Único de Trabajadores al servicio del Ayuntamiento de Tijuana ha estado a la cabeza del movimiento. En enero, más de cuatro mil burócratas y trabajadores del ayuntamiento realizaron una asamblea pública y movilización dentro del Palacio Municipal en Tijuana, varios oradores se fueron sucediendo en el uso de la tribuna. Ese mismo día, se llevaría a cabo la reunión entre los regidores y el ejecutivo municipal para “resolver” anticonstitucionalmente, -como la burguesía hace las cosas cuando la constitución burguesa de 1917 se reafirma como una traba para maximizar la ganancia y perfeccionar el papel del Estado al administrar los negocios de los ricos- el “problema de la recolección de basura”.

Al momento de iniciar la sesión, los compañeros se dirigieron a la Sala de Regidores, buscando forzar la entrada a la reunión. Entonces fue cortado el aparato de sonido y la policía fue dirigida contra los manifestantes. El Gobierno municipal impidió a toda costa la participación del Sindicato y su base trabajadora, mientras, en lo oscuro, se resolvía la privatización. La división de votos dentro de los regidores mostró una cosa clara: unos abiertamente, otros de manera encubierta, pero todos los “representantes populares” (PRI, PAN, PRD y PT) empujaron y aprobaron la privatización de la recolección de la basura, iniciativa panista. Mientras los priístas se “comprometían” a no dejar pasar la intentona anti-popular del gobierno y prometían impedirla a “toda costa”, en privado se dividían amigablemente y sus votos servían para aprobar la medida. El PRD absteniéndose de votar, negándose a retomar la demanda popular, se convirtió en un promotor de la privatización de la recolección de basura.

En la cámara de diputados, en la de senadores, en los congresos estatales, en la mayoría de los sindicatos oficiales corporativizados por los ricachones y el Estado para controlar el movimiento obrero se ve la misma situación: en ellos no se discuten las demandas del pueblo, no se legisla en base a los intereses de los obreros, los campesinos pobres o los trabajadores explotados directamente por el Estado. En ellos se discute la manera de ampliar el dominio de la burguesía, de colocar la obtención de plusvalía, ganancias, para ellos de una forma más ventajosa, de hacer pagar la crisis propia del capitalismo a los explotados y oprimidos, de arrancarle las conquistas históricas a los trabajadores ganadas al calor de la lucha. En estos espacios “democráticos” están presentes los intereses de los ricos, las disputas de los distintos partidos burgueses por repartirse las migajas de la plusvalía, tironear para sacar mejores beneficios, traficar a través de las demandas reales del pueblo.

A partir de ese día, el Gobierno municipal ha intensificado la ofensiva: ataques masivos al sindicato; amenazas de reubicación para la mayoría de los sindicalizados en una sola área, ajena a sus experiencia laboral; avisos de uso de la represión en mayor escala; establecimiento de ligas entre el Sindicato y el PRI con el fin de evidenciar al primero y golpear al segundo. También empezó a colocar al sindicato y los logros de los trabajadores como el blanco a atacar.

¿Y los dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores al servicio del Ayuntamiento de Tijuana? No olvidemos que este sindicato tiene un origen ajeno a los intereses de los trabajadores, muestra del charrismo sindical y de cómo los sindicatos en estos casos son utilizados como arma de presión para arrancar migajas por parte de los líderes corrompidos y mantener el sometimiento al patrón, al industrial, al banquero. No obstante, el Sindicato tiene una tradición de movilizaciones, desde la época del dominio priísta; el impulso de varias huelgas y las contradicciones entre los representantes de los ricos, lanzó y ha lanzado a los trabajadores al campo de la lucha. Aunque la lucha contra el enemigo, la haya dirigido el mismo enemigo.

Sin embargo, en el momento en que el Sindicato Único de Trabajadores al servicio del Ayuntamiento de Tijuana, dirigía la oposición obrero-popular, en el momento en que las cosas comenzaban a radicalizarse y era necesario no aflojar el paso, los dirigentes del Sindicato hicieron desaparecer a las bases movilizadas del sindicato. Tal vez, espantados por ello, la organización de masas amplia para los trabajadores oprimidos y explotados fue sacada de la escena por sus jefes y todo se redujo a declaraciones en la prensa y recriminaciones mutuas con el Gobierno municipal. Sin duda, retomando a Carlos Marx, se parecía al mago que ya no puede controlar sus hechizos y conjuros.

En estos días, Sindicato Único de Trabajadores al servicio del Ayuntamiento de Tijuana y sus bases preparan una nueva movilización, aunque insistiendo en marchar con los mismos “colaboradores”: empresarios, dirigentes priístas, líderes charros y toda la mejor muestra de la decadencia de la democracia burguesa y su sociedad.

Los comunistas y el Frente Popular Revolucionario retomamos la demanda anti-privatizadora. Retomamos la lucha de los trabajadores de limpieza y los sindicalizados por la defensa de sus puestos de trabajo y por mejores condiciones de vida, pero no podemos ocultar que nuestra lucha debe y puede ser radicalizada, que debemos escoger nuestros aliados de entre los de abajo. Evitar que el enemigo se ponga a nuestra cabeza (PRI, PRD, PT, PAN) y controle nuestras luchas, socavándolas. Impulsemos la unidad de clase de los explotados, la unidad de clase entre los oprimidos. Invitemos a los colonos pobres, a los obreros, a los estudiantes a retomar nuestra bandera. Retomemos la movilización de manera combativa y constante.

Elevemos la lucha contra la privatización de la recolección de basura a la fusión con el movimiento obrero-popular en oposición al régimen foxista y a las reformas reaccionarias (reforma a la Ley Federal del Trabajo, privatización de la industria eléctrica, reforma fiscal). Concentremos nuestras luchas, retomemos la solidaridad de clase, hasta llegar a la Huelga económica y política nacional, en donde podamos ir luchando en la calle por una mejor sociedad, una sociedad sin explotación del hombre por el hombre y resolviendo momentáneamente, por medio del combate, nuestras demandas inmediatas.

En este 174
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