En
2003, se establecieron los principales
vasos comunicantes para tejer
con mejores perspectivas, la
unidad y la convergencia de
distintas clases y sectores
de clases que se oponen, desde
diversas ópticas, a la
política eoconómica
y social que implementan el
imperialismo y la oligarquía
financiera mexicana y que crea
un poderoso fermento revolucionario
entre el proletariado industrial
y ls campesinos pobres del
país.
Las Caravanas Obreras, Campesinas
y Populares, (15-25 de noviembre);
la Convención Nacional
Obrera, Campesina y Popular
(26 de noviembre); la poderosa
movilización Obrera,
Campesina y Popular del 27 de
noviembre al Zócalo de
la Ciudad de México y
de las capitales de los estados;
el establecimiento del Campamento
Representativo en el Zócalo
de la Ciudad de México;
del Plantón Representativo
que se estableció alrededor
del palacio Legislativo de San
Lázaro (más de
5000 maestros) de la Sección
XXII de la CNTE-SNTE de Oaxaca
y el Encuentro Nacional de los
Trabajadores de la Educación
realizado en el Museo de la
Ciudad de México, convocado
por la CNTE; sellaron compromisos
de las distintas banderas de
lucha, para que en este 2004,
se avance de manera firme, hacia
una HUELGA NACIONAL ECONOMICA
y POLÍTICA, de masas,
que le permita al movimiento
obrero y popular, imponer por
la fuerza, al capital, a la
oligarquía financiera
y al imperialismo, nuevas relaciones
sociales de producción
y mejores condiciones para la
lucha de clases hacia la revolución
y el socialismo.
Las condiciones objetivas, muestran,
aún bajo la explicación
neoliberal, que en el horizonte,
no hay visos que permitan vislumbrar
que habrá mejoría
en las condiciones de vida,
de trabajo y de estudio de las
amplias masas populares, por
esa razón, las distintas
fracciones de la oligarquía
financiera y en general de la
burguesía, que se expresan
a través de los partidos
y sectores de partidos burgueses
y pequeñoburgueses, se
apresuran a acusarse mutuamente
de ser los responsables de la
grave situación económica,
política y social por
la que atraviesa el capitalismo
mexicano y con desesperación
vehemente, luchan por arrebatarse
la extracción de plusvalía
y por cuidar la única
fuente de acumulación
de capital: la fuerza de trabajo.
Pero el modo de producción
capitalista, está agotado,
su reestructuración,
amenaza con arrasar con los
últimos reductos de humanidad
que sobreviven en la pelleja
de la clase obrera y entre las
amplias masas populares.
Pero las condiciones objetivas
por si mismas, no son suficientes
para la subversión de
la explotación y la opresión
capitalista, solo constituyen
un campo fértil para
el desarrollo del trabajo revolucionario,
para la agitación y la
propaganda de que es posible
y necesario descarrilar el modo
burgués de producción.
Crean las posibilidades para
la construcción de poderosas
organizaciones de masas obreras,
campesinas y populares cuya
tarea inmediata sea el derrocamiento
por la vía revolucionaria
de la dictadura del capital
y la instauración de
la dictadura revolucionaria
del proletariado.
La construcción y el
impulso desde ya de la HUELGA
ECONOMICA Y POLÍTICA
DE MASAS, ayudará con
creces en esta tarea. Por esa
razón, los comunistas
marxista-leninistas, los revolucionarios,
los demócratas consecuentes,
los verdaderos antifascistas
y antiimperialistas, debemos
de construirla e impulsarla
con mucha disciplina, con mucha
responsabilidad y dedicación,
con una profunda convicción
de que la historia la hacen
las masas y de entre ellas las
masas proletarias tienen un
gran papel de vanguardia que
jugar. Por esas razones también,
debemos poner manos a la obra
en el impulso simultáneo
de la construcción de
los Comités de Defensa
Proletaria (como los embriones
del polo subversivo revolucionario),
de los Comités Municipales,
Estatales y Sectoriales Obreros,
Campesinos y Populares; para
poner a tono tanto las condiciones
objetivas como las condiciones
subjetivas para el asalto al
cielo burgués.
El Partido Comunista de México
(marxista-leninista), el Frente
Popular Revolucionario y sus
organizaciones, en medio de
esta campaña política,
tenemos la responsabilidad ineludible
y en mejores condiciones, para
impulsar nuestras propuestas
tácticas y estratégicas
para el triunfo de la revolución
socialista y proletaria en México
y en el mundo y que nos permita
demostrar la exacta tesis leninista
de que vivimos la época
del imperialismo y las revoluciones
proletarias.
Así están las
cosas por estos días.