Número 173/enero/2004
...Por estos días...

En 2003, se establecieron los principales vasos comunicantes para tejer con mejores perspectivas, la unidad y la convergencia de distintas clases y sectores de clases que se oponen, desde diversas ópticas, a la política eoconómica y social que implementan el imperialismo y la oligarquía financiera mexicana y que crea un poderoso fermento revolucionario entre el proletariado industrial y ls campesinos pobres del país.

Las Caravanas Obreras, Campesinas y Populares, (15-25 de noviembre); la Convención Nacional Obrera, Campesina y Popular (26 de noviembre); la poderosa movilización Obrera, Campesina y Popular del 27 de noviembre al Zócalo de la Ciudad de México y de las capitales de los estados; el establecimiento del Campamento Representativo en el Zócalo de la Ciudad de México; del Plantón Representativo que se estableció alrededor del palacio Legislativo de San Lázaro (más de 5000 maestros) de la Sección XXII de la CNTE-SNTE de Oaxaca y el Encuentro Nacional de los Trabajadores de la Educación realizado en el Museo de la Ciudad de México, convocado por la CNTE; sellaron compromisos de las distintas banderas de lucha, para que en este 2004, se avance de manera firme, hacia una HUELGA NACIONAL ECONOMICA y POLÍTICA, de masas, que le permita al movimiento obrero y popular, imponer por la fuerza, al capital, a la oligarquía financiera y al imperialismo, nuevas relaciones sociales de producción y mejores condiciones para la lucha de clases hacia la revolución y el socialismo.

Las condiciones objetivas, muestran, aún bajo la explicación neoliberal, que en el horizonte, no hay visos que permitan vislumbrar que habrá mejoría en las condiciones de vida, de trabajo y de estudio de las amplias masas populares, por esa razón, las distintas fracciones de la oligarquía financiera y en general de la burguesía, que se expresan a través de los partidos y sectores de partidos burgueses y pequeñoburgueses, se apresuran a acusarse mutuamente de ser los responsables de la grave situación económica, política y social por la que atraviesa el capitalismo mexicano y con desesperación vehemente, luchan por arrebatarse la extracción de plusvalía y por cuidar la única fuente de acumulación de capital: la fuerza de trabajo.

Pero el modo de producción capitalista, está agotado, su reestructuración, amenaza con arrasar con los últimos reductos de humanidad que sobreviven en la pelleja de la clase obrera y entre las amplias masas populares.

Pero las condiciones objetivas por si mismas, no son suficientes para la subversión de la explotación y la opresión capitalista, solo constituyen un campo fértil para el desarrollo del trabajo revolucionario, para la agitación y la propaganda de que es posible y necesario descarrilar el modo burgués de producción. Crean las posibilidades para la construcción de poderosas organizaciones de masas obreras, campesinas y populares cuya tarea inmediata sea el derrocamiento por la vía revolucionaria de la dictadura del capital y la instauración de la dictadura revolucionaria del proletariado.

La construcción y el impulso desde ya de la HUELGA ECONOMICA Y POLÍTICA DE MASAS, ayudará con creces en esta tarea. Por esa razón, los comunistas marxista-leninistas, los revolucionarios, los demócratas consecuentes, los verdaderos antifascistas y antiimperialistas, debemos de construirla e impulsarla con mucha disciplina, con mucha responsabilidad y dedicación, con una profunda convicción de que la historia la hacen las masas y de entre ellas las masas proletarias tienen un gran papel de vanguardia que jugar. Por esas razones también, debemos poner manos a la obra en el impulso simultáneo de la construcción de los Comités de Defensa Proletaria (como los embriones del polo subversivo revolucionario), de los Comités Municipales, Estatales y Sectoriales Obreros, Campesinos y Populares; para poner a tono tanto las condiciones objetivas como las condiciones subjetivas para el asalto al cielo burgués.

El Partido Comunista de México (marxista-leninista), el Frente Popular Revolucionario y sus organizaciones, en medio de esta campaña política, tenemos la responsabilidad ineludible y en mejores condiciones, para impulsar nuestras propuestas tácticas y estratégicas para el triunfo de la revolución socialista y proletaria en México y en el mundo y que nos permita demostrar la exacta tesis leninista de que vivimos la época del imperialismo y las revoluciones proletarias.

Así están las cosas por estos días.

En este 173
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