Número 17enero/2004

Las superpotencias y
la ocupación de Irak

Después de la invasión imperialista a Irak los pueblos del mundo han podido disipar las confusiones propiciadas por la propaganda burguesa y ver la naturaleza del sistema capitalista, sus preceptos, sus sagrados intereses y el papel de las clases explotadoras; confirmando las palabras de Carlos Marx, cuando sostenía que: “el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza” El Capital, T. I, p. 646, Fondo de Cultura Económica).

Bajo la ocupación de Irak quedan planteadas algunas de las cuestiones más candentes del capitalismo que han sido claramente desenmascaradas, tales como la agudización de la lucha por las fuentes de materias primas, la agudización de la lucha por mercados de venta, la lucha entre las burguesías por mercados de capital, la lucha por la supremacía y hegemonía mundiales.

En el escenario de las grandes potencias, el bloque angloamericano se coloca al centro del dominio mundial, han dado un duro golpe a Francia, Alemania, Rusia y China al arrebatarles el botín que se aprestaban a devorar. Estados Unidos e Inglaterra apoyándose en su mayor poderío conjunto lanzan sus advertencias a los adversarios que intenten desplazarlos y a los socios menores que se insubordinen; y ahora, los angloamericanos se empeñan en hacer efectiva la recuperación económica y el dinamismo con los recursos de Irak.

Los verdaderos impulsores y beneficiarios de la guerra se alistan para recoger los frutos que Bush y su ejército fascista les han conseguido. Los contratistas del complejo militar industrial Lockheed Martin, Boeing, Raytheon y General Dynamics, las grandes petroleras Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell y BP, los industriales de Ford, General Motors y Halliburton, los de la electrónica y de la informática como IBM y Microsoft, y los grandes financistas como Citigroup, Goldaman Sachs y J.P.Morgan-Chase; tienen el gran reto de superar la crisis a costa del pueblo iraquí y los pueblos del mundo.

En primer lugar se aseguraron ya de los contratos de reconstrucción de Irak estimados en 500,000 millones de dólares, se aseguran de la explotación del petróleo, la venta de armas, el monopolio único contra los monopolios europeos, chinos y rusos.

En segundo lugar se aseguraron el presupuesto estatal del gobierno de Estados Unidos, que como era de esperarse, seguirá desviándose en mayor medida a favor de los monopolios e incrementando en consecuencia la miseria de las masas, más ahora que sabemos que en la economía imperialista yanqui más del 50% de su recuperación tiene que ver con los gastos bélicos. Esto es tan grato a los imperialistas que a fines de 2003 aseguraron que su economía creció en un 8% aproximadamente, sin detenerse en el insignificante detalle que fue gracias al empobrecimiento de las masas, es decir, se mide el crecimiento por las monedas que van a parar al bolsillo de los burgueses y que antes iban al menguado salario de las masas ¡brillante!

En tercer lugar la destrucción por la guerra “abrirá” la reconstrucción y con ello la inversión, es según se dice, la lógica de las guerras, destruir capital para poder darle vida al ciclo de reproducción, en otras palabras, el capitalismo debe destruir una parte importante de sus medios de producción para asegurar nuevas inversiones, dado que lo que prevalece son los intereses de ganancia.

En cuarto lugar los imperialistas buscarán acrecentar sus capitales al menor costo, agravando la deuda de Irak, cobrando las llamadas indemnizaciones por los gastos de guerra 20,000 millones de dólares según estimaciones del Pentágono), decomisando empresas y recursos a los servidores del régimen derrocado, generando la rapiña sobre los recursos del subsuelo, encareciendo los servicios a las masas, disminuyendo salarios, saqueando el patrimonio cultural, en fin, haciendo uso de todas las formas consumadas de la rapiña imperialista.

En quinto lugar, buscan desagravar la parte de deuda de Irak hacia las potencias europeas y Rusia, recurriendo a todo tipo de maniobras de propaganda humanistas que nadie puede creer, y que les permite ocultar sus chantajes, negociaciones y convenios, piden a Francia y Rusia negociaciones sobre la deuda de Irak, en tanto que no molestan a Corea del Sur, país del cual también Irak es deudor. ¿Por qué de un lado crece la deuda y de otro se pide que disminuya? Puede verse que los imperialistas angloamericanos no hicieron la guerra para enriquecer a sus rivales con el pago puntual de los intereses de la deuda iraquí, y lo cierto es que la enorme deuda de Irak haría imposible el desarrollo del país, este hecho es reconocido por los yanquis y bien valdría preguntarnos por qué no lo hacen extensivo a los pueblos del mundo.

Pero el camino no es tan fácil como creían los imperialistas, pudieron derrocar un régimen, negociaron con una burguesía dispuesta a vender el país, colocaron un régimen consular de ocupación y con algunos títeres de poca monta que no representan peligro, hundieron a Irak en la postración, ataron de manos a sus rivales, doblegaron las conductas de la OPEP, allanaron el camino de su reafirmación hegemónica.

Pero los imperialistas de todos los tintes se topan con la resistencia “impensable” del pueblo al que “nadie invitó”. Bush y sus estrategas predican hasta el cansancio que la resistencia no tiene base y que se sustenta en la antigua opresión, “identificando” la lucha del pueblo con la dictadura que ellos tanto impulsaron. Es algo repugnante ver a los imperialistas vistiéndose de nobles caballeros y arguyendo las cosas más increíbles para sustentar su política rapaz, y a pesar de ello debemos reconocer en George W. Bush el mejor propagandista contra el imperialismo.

La rapaz política imperialista se está revirtiendo generando crisis interna en el bloque invasor y repercutiendo en los Estados Unidos e Inglaterra, por lo que recurren continuamente a golpes espectaculares de propaganda como lo fue la detención de Sadam Huseimm, para presentarlos como “avances” en su “pacificación” y ocultar toda su bestial acción contra el pueblo; esto lo seguirán haciendo con o sin Sadam, buscarán capitalizar cualquier acto para destruir la moral de las masas, dividirlas y alejarlas de la lucha; y por cierto, en vista del atraso político de las masas en Estados Unidos, para dar continuidad a la lucha por la hegemonía mundial sin ningún cambio, asegurando la reelección de Bush. Los rebeldes iraquíes libran la batalla por hacer imposible el dominio de los imperialistas, y en ese sentido deben conducir su accionar, preparando un verdadero programa no solo de lucha antiimperialista, sino un programa que lleve al poder a los obreros, campesinos y pastores de Irak.

Los imperialistas yanquis, seguidos por sus socios ingleses, vienen desatando de continuo sus guerras amenazando a los pueblos, saben que para controlar el Medio Oriente y Asia Central se tendrán que meter en cada país, y han escogido su nueva presa, sin importarles que entre tanto los pueblos de Afganistán e Irak sufran las penurias de las que hoy tenemos conocimiento; el nuevo “enemigo” de la democracia imperialista es Irán para cerrar el círculo solo de su asentamiento.

Los propósitos de este bloque imperialista son claros en tanto buscan contener el avance económico de Alemania, Francia y China, al privarles de estos territorios y sus mercados, con el acceso a Medio Oriente y Asia Central al tiempo de asegurarse su monopolio, están negociando parte de él para que las potencias europeas canalicen sus recursos frescos bajo normas que favorezcan a los monopolios angloamericanos y sostengan el drenaje de ganancias que hacen por medio de la circulación del dólar, por medio del FMI y el Banco Mundial, así como la entrada de capitales yanquis e ingleses a las economías de Francia y Alemania, así como las que están bajo su control.

Por supuesto que para esto los imperialistas yanquis especialmente tienen la capacidad de negociación que les da el ser la principal economía del mundo (50 % de la riqueza del mundo), pero con la debida observación de que tan inmensa economía se encuentra en crisis de sobreproducción, en tanto que Francia, Alemania y China que aún con sus recesiones de menor grado, tienen saldos favorables a la inversión capitalista en zonas tradicionalmente sujetas al dominio angloamericano.

Las contradicciones entre las potencias las llevan inevitablemente a enfrentarse en una de las guerras económicas más calamitosas para los pueblos del mundo, que avizora nuevas conflagraciones por el reparto del mundo. Hoy como ayer, se pretende que las masas obreras y campesinas del mundo tengan que soportar la rapacidad del sistema capitalista bajo todas sus formas; y los comunistas decimos que los pueblos solo podrán librarse de las guerras de agresión, de la explotación y la opresión con la lucha revolucionaria contra el capital, por el socialismo.


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