El
lunes 13 de octubre de 2003,
a las dos de la tarde, se declaró
formalmente instalado el plantón
del Frente Popular Revolucionario
en el Zócalo de la ciudad
de Chilpancingo, Gro; se calculó
la asistencia de aproximadamente
200 personas, que estaban directamente
interesadas en lograr que el
gobierno del estado cumpliera
los compromisos de liberar la
2ª mitad de los recursos
que ya había comprometido.
La jornada fue reforzada por
los contingentes que de manera
reciente se han incorporado,
principalmente de la colonia
del FPR en Chilpancingo y los
Comités de Lucha de Zumpango
del Río y de la Comunidad
de El Palmar, ambos del municipio
de Eduardo Neri. La jornada
de movilizaciones se preveía
hasta el día 16 de octubre.
Desde el primer día y
a temprana hora, hicieron presencia
los compañeros de la
colonia del FPR de Chilpancingo,
los representantes de los comités
comunitarios y de lucha de los
demás municipios, fueron
presa de las contingencias de
los malos caminos y la lejanía
de sus lugares de origen, que
considerando que cada uno se
moviliza con el apoyo de sus
bases, refleja que aun hace
falta entender la importancia
de la puntualidad y la disciplina
en la realización de
las tareas.
Más allá de los
números y de las demandas
económicas, las instancias
de dirección, Comités
municipales y el estatal, consideraban
que las acciones deberían
reforzar el nivel de organización,
la combatividad del contingente,
que era necesario lograr nivelar
el interés económico
con el despertar de las aspiraciones
políticas de las masas.
Es de sobra conocido y reiteradamente
comentado que los niveles extremos
de miseria en que nos mantiene
el gobierno de los ricos, nos
condiciona a que nuestra actuación
política gire alrededor
del estomago y es fácil
pensar que para rebasar la lucha
meramente económica aún
queda mucho camino por recorrer.
Sin embargo la evaluación
final nos muestra que avanzamos,
aunque no como quisiéramos,
en la dirección trazada.
Sin embargo existen demandas
que difícilmente podremos
dejar de lado: el más
delicado y más sentido
en las filas de la organización
FPR, es el asunto de la desaparición
del Profr. Gregorio Alfonso
Alvarado López; el 26
de septiembre pasado, se cumplieron
seis años de su desaparición.
En realidad pensamos que ahora
se hace indispensable demandar
“presentación con
vida y castigo a los culpables”
y en realidad no descansaremos
hasta que esta consigna se convierta
en una realidad. Y tiene que
ser una realidad también
instaurar un gobierno provisional
revolucionario, ya que día
con día y en cada Comité
de Lucha nos conducimos y tratamos
de actuar bajo los principios
que guían esta cara aspiración
por un mundo diferente, en que
se garantice cuando memos trabajo
para todos y que la riqueza
producida no engorde los bolsillos
de empresarios y banqueros,
funcionarios gubernamentales
y especuladores, sino que esa
riqueza producida garantice
vivienda digna, salud, educación
y desarrollo humano para todos
los trabajadores.
La libertad de los presos políticos,
es otro asunto que el régimen
no quiere atender. Particularmente,
levantamos la demanda de libertad
de nuestro compañero
Julio Sandoval Cruz, que esta
preso desde el día 12
de diciembre del 2001 en Ensenada,
BC. En el caso del estado, los
presos políticos se manifiestan
y luchan por su libertad y una
Ley de Amnistía, demostrando
con los resultados lo inservibles
que llegan a ser las leyes burguesas
para los intereses de los trabajadores;
y no solamente las leyes, sino
que, fundamentalmente, las estructuras
en que se basan, muy a pesar
de que los partidos representados
en las cámaras, pregonen
el cambio y la justicia social
o que están cercanos
a la gente.
Estamos comprendiendo, finalmente,
que toda ley en las condiciones
actuales sólo beneficia
a los gobernantes, a los capitalistas,
banqueros y grandes comerciantes,
y que sólo sacaremos
a nuestros presos de las cárceles
a través de la más
amplia movilización.
En este sentido también
agitamos en nuestras filas la
necesidad de impulsar la más
amplia Convergencia Nacional
de Oposición Popular
al Régimen burgués,
al régimen de los ricos,
de la oligarquía financiera
que gobierna este país.
Sólo con la unidad nacional
echaremos abajo la ley local
conocida popularmente como Ley
Dimayuga, tristemente celebre,
para variar, de color amarillo,
porque refuerza la ya de por
sí penalizada protesta
social; pero estaremos en condiciones
de oponernos a la legalización
del proceso que hoy está
saqueando los recursos del país
a favor del imperialismo en
contubernio con los capitalistas
mexicanos.
En esta jornada ensayamos, nos
equivocamos y aprendimos. Asistimos
un acto oficial del gobernador
del estado el día martes
14, para presionar atención
y la solución de nuestras
demandas. Se reflejaron ahí
problemas de organización,
que es necesario evaluar fríamente
en cada contingente, aprender
de nuestros errores, que permita
ir mejorando nuestra actividad
para confrontar la demagogia
y el control político
de las masas por parte de los
gobernantes. La prensa destacó
de nuestra presencia que no
agitamos consignas y que fuimos
parte del escenario montado.
Aclaramos que llegamos primero
que muchos al lugar del acto,
nuestro objetivo fue ser atendidos
y una vez logrado esto, seguir
agitando nuestras consignas
podría interpretarse
que nuestra intención
era boicotear un acto oficial.
Seguramente en las filas del
FPR ganas no nos faltan para
ello, más bien nos hace
falta mayor organización
y preparación para enfrentar,
si se amerita, a los grupos
corporativizados del gobierno
que no van únicamente
de relleno, sino que están
preparados como grupos de choque.
Nuestra lectura naturalmente
es diferente: nos mantuvimos
serenos y con reservas ante
la demagogia oficial y a pesar
de que de nuestro contingente
no salió un solo aplauso,
la prensa debió interpretar
que a los gobernantes les incomoda
nuestras rojas banderas que,
muy a su pesar, el gobernador
hizo referencia a las mismas,
al manifestar que gobernaba
para todos, sin distinción
de colores, aún para
los rojos. De cualquier forma
fue nuestra primera incursión
en este ambiente, en el cual
iremos aprendiendo a movernos
y lograr nuestros objetivos
tácticos de fortalecer
la organización de los
explotados y acumular fuerzas
en la perspectiva de la revolución.
Participamos asimismo en la
marcha conjunta con otras organizaciones
el jueves 16, con mejores resultados
agitamos la necesidad de la
unidad del movimiento y la necesidad
de la revolución para
superar nuestra condición
de explotados. Agitamos y levantamos
las banderas del Partido Comunista
de México (marxista-leninista).
De esto sin embargo la prensa
no hizo la menor referencia.
Y podemos concluir como reza
cada editorial de VP, Así
están las cosas por estos
días.