Número 171/noviembre/2003
La movilización política de masas,
escuela de formación para la revolución

El lunes 13 de octubre de 2003, a las dos de la tarde, se declaró formalmente instalado el plantón del Frente Popular Revolucionario en el Zócalo de la ciudad de Chilpancingo, Gro; se calculó la asistencia de aproximadamente 200 personas, que estaban directamente interesadas en lograr que el gobierno del estado cumpliera los compromisos de liberar la 2ª mitad de los recursos que ya había comprometido. La jornada fue reforzada por los contingentes que de manera reciente se han incorporado, principalmente de la colonia del FPR en Chilpancingo y los Comités de Lucha de Zumpango del Río y de la Comunidad de El Palmar, ambos del municipio de Eduardo Neri. La jornada de movilizaciones se preveía hasta el día 16 de octubre.

Desde el primer día y a temprana hora, hicieron presencia los compañeros de la colonia del FPR de Chilpancingo, los representantes de los comités comunitarios y de lucha de los demás municipios, fueron presa de las contingencias de los malos caminos y la lejanía de sus lugares de origen, que considerando que cada uno se moviliza con el apoyo de sus bases, refleja que aun hace falta entender la importancia de la puntualidad y la disciplina en la realización de las tareas.

Más allá de los números y de las demandas económicas, las instancias de dirección, Comités municipales y el estatal, consideraban que las acciones deberían reforzar el nivel de organización, la combatividad del contingente, que era necesario lograr nivelar el interés económico con el despertar de las aspiraciones políticas de las masas. Es de sobra conocido y reiteradamente comentado que los niveles extremos de miseria en que nos mantiene el gobierno de los ricos, nos condiciona a que nuestra actuación política gire alrededor del estomago y es fácil pensar que para rebasar la lucha meramente económica aún queda mucho camino por recorrer. Sin embargo la evaluación final nos muestra que avanzamos, aunque no como quisiéramos, en la dirección trazada.

Sin embargo existen demandas que difícilmente podremos dejar de lado: el más delicado y más sentido en las filas de la organización FPR, es el asunto de la desaparición del Profr. Gregorio Alfonso Alvarado López; el 26 de septiembre pasado, se cumplieron seis años de su desaparición. En realidad pensamos que ahora se hace indispensable demandar “presentación con vida y castigo a los culpables” y en realidad no descansaremos hasta que esta consigna se convierta en una realidad. Y tiene que ser una realidad también instaurar un gobierno provisional revolucionario, ya que día con día y en cada Comité de Lucha nos conducimos y tratamos de actuar bajo los principios que guían esta cara aspiración por un mundo diferente, en que se garantice cuando memos trabajo para todos y que la riqueza producida no engorde los bolsillos de empresarios y banqueros, funcionarios gubernamentales y especuladores, sino que esa riqueza producida garantice vivienda digna, salud, educación y desarrollo humano para todos los trabajadores.

La libertad de los presos políticos, es otro asunto que el régimen no quiere atender. Particularmente, levantamos la demanda de libertad de nuestro compañero Julio Sandoval Cruz, que esta preso desde el día 12 de diciembre del 2001 en Ensenada, BC. En el caso del estado, los presos políticos se manifiestan y luchan por su libertad y una Ley de Amnistía, demostrando con los resultados lo inservibles que llegan a ser las leyes burguesas para los intereses de los trabajadores; y no solamente las leyes, sino que, fundamentalmente, las estructuras en que se basan, muy a pesar de que los partidos representados en las cámaras, pregonen el cambio y la justicia social o que están cercanos a la gente.

Estamos comprendiendo, finalmente, que toda ley en las condiciones actuales sólo beneficia a los gobernantes, a los capitalistas, banqueros y grandes comerciantes, y que sólo sacaremos a nuestros presos de las cárceles a través de la más amplia movilización. En este sentido también agitamos en nuestras filas la necesidad de impulsar la más amplia Convergencia Nacional de Oposición Popular al Régimen burgués, al régimen de los ricos, de la oligarquía financiera que gobierna este país. Sólo con la unidad nacional echaremos abajo la ley local conocida popularmente como Ley Dimayuga, tristemente celebre, para variar, de color amarillo, porque refuerza la ya de por sí penalizada protesta social; pero estaremos en condiciones de oponernos a la legalización del proceso que hoy está saqueando los recursos del país a favor del imperialismo en contubernio con los capitalistas mexicanos.

En esta jornada ensayamos, nos equivocamos y aprendimos. Asistimos un acto oficial del gobernador del estado el día martes 14, para presionar atención y la solución de nuestras demandas. Se reflejaron ahí problemas de organización, que es necesario evaluar fríamente en cada contingente, aprender de nuestros errores, que permita ir mejorando nuestra actividad para confrontar la demagogia y el control político de las masas por parte de los gobernantes. La prensa destacó de nuestra presencia que no agitamos consignas y que fuimos parte del escenario montado. Aclaramos que llegamos primero que muchos al lugar del acto, nuestro objetivo fue ser atendidos y una vez logrado esto, seguir agitando nuestras consignas podría interpretarse que nuestra intención era boicotear un acto oficial. Seguramente en las filas del FPR ganas no nos faltan para ello, más bien nos hace falta mayor organización y preparación para enfrentar, si se amerita, a los grupos corporativizados del gobierno que no van únicamente de relleno, sino que están preparados como grupos de choque. Nuestra lectura naturalmente es diferente: nos mantuvimos serenos y con reservas ante la demagogia oficial y a pesar de que de nuestro contingente no salió un solo aplauso, la prensa debió interpretar que a los gobernantes les incomoda nuestras rojas banderas que, muy a su pesar, el gobernador hizo referencia a las mismas, al manifestar que gobernaba para todos, sin distinción de colores, aún para los rojos. De cualquier forma fue nuestra primera incursión en este ambiente, en el cual iremos aprendiendo a movernos y lograr nuestros objetivos tácticos de fortalecer la organización de los explotados y acumular fuerzas en la perspectiva de la revolución.

Participamos asimismo en la marcha conjunta con otras organizaciones el jueves 16, con mejores resultados agitamos la necesidad de la unidad del movimiento y la necesidad de la revolución para superar nuestra condición de explotados. Agitamos y levantamos las banderas del Partido Comunista de México (marxista-leninista). De esto sin embargo la prensa no hizo la menor referencia. Y podemos concluir como reza cada editorial de VP, Así están las cosas por estos días.

En este 171
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