Número 171/noviembre/2003
En memoria de
Cosme Damián Sastree Sánchez:
A cuatro años de su asesinato
¡Por los compañeros caídos, no sólo un minuto de silencio, sino toda una vida de lucha!
Desde el año 2000, Vanguardia Proletaria ha recordado la muerte de nuestro compañero de lucha, Cosme Damián Sartreé Sánchez. Cosme fue militante del Frente Zapatista de Liberación Nacional, en Tijuana, Baja California; asesinado por la policía, el 3 de octubre de 1999. En el marco del programa “Cero tolerancia”, aplicado en esta ciudad fronteriza por el Gobierno municipal del panista Francisco Vega de la Madrid. El mismo programa que esta imponiendo Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador (PRD), con la anuencia de los otros partidos burgueses y de ricachones del tipo de Carlos Slim.

Hoy sigue siendo vigente lo planteado (Vanguardia Proletaria, 162). En 1999 “se acentúan los rasgos de la brutalidad policíaca heredados de la aplicación del programa mencionado. La prueba son las redadas policíacas, principalmente contra los jóvenes de los barrios; la movilización de enormes grupos de la fuerza pública, incluyendo a la Policía Federal Preventiva, en las colonias populares; la militarización de la ciudad; la restricción, en los hechos, de las garantías individuales más elementales, para la clase trabajadora; la proliferación de “suicidios” en los penales del estado; el horario restringido en Tecate para la juventud (“toque de queda”), la prohibición de vestirse de mujer a los homosexuales; entre otras cuestiones”. Estos últimos hechos, desarrollo lógico de lo primero. Es decir, tenemos la representación de cómo los ricos (la burguesía, principalmente su sector dominante: la oligarquía financiera) pretenden “resolver” el problema de la inseguridad: mayores restricciones para el pueblo, más represión, dosis “controladas” de fascismo, persecución de los luchadores populares, empleo selectivo del terrorismo de estado. La única inseguridad que les preocupa a los ricos es la que “atenta” contra su propiedad privada, contra su orden social. Propiedad privada que, por cierto, existe a condición de estar anulada para las nueve décimas partes de la población, como planteó Marx. Ahí está parte del origen de la inseguridad: la explotación, la opresión de la mayoría de la sociedad (obreros, campesinos pobres, trabajadores) para beneficio de una minoría.

Siempre supimos dónde estaba la verdad, en el caso de Cosme Damián: marcas de estrangulamiento en su cuello; la desaparición de su cuerpo, por horas, en el interior del penal; la participación activa de un policía cuya presencia se relacionaba con otros “suicidios”; la enorme cantidad de irregularidades en su proceso; las autopsias amañadas.

Hemos dicho: Cosme nunca fue un comunista. Pero marchó en muchas ocasiones al lado del sector de izquierda del FZLN, delimitado, visible, tras su muerte. Al igual que exigimos la presentación con vida del camarada Gregorio Alfonso Alvarado López, desaparecido por las fuerzas represivas del Estado; al igual que peleamos por la liberación del compañero Julio Sandoval Cruz y de todos los presos políticos; también demandamos que la muerte de Cosme no quede en el olvido, que sirva para mantener la llama de la lucha prendida, la esperanza en un mundo donde la explotación del hombre por el hombre desaparezca. A cuatro años de su asesinato a manos de la policía, exigimos castigo a los culpables. ¡No olvidamos!
En este 171
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