El
11 de octubre estalló una
gran huelga de trabajadores de
supermercados en el sur de California.
Es la segunda huelga, más
larga en los últimos 25
años en esta área,
la anterior duró sólo
cinco días y en 1969 hubo
otra huelga que duró 18.
Las compañías en
paro son Kroger y su subsidiaria
Ralphs, así como otras
empresas del sector como Albertsons,
Safeway Inc. y Vons and Pavilions.
La situación de los trabajadores
es difícil, ya que la legislación
norteamericana permite a las empresas
contratar esquiroles, mientras
la policía “cuida
del orden” en los alrededores
de las tiendas; los huelguistas
están limitados a manifestarse
afuera de los comercios con pancartas
sin poder impedir que los clientes
entren. Esto es una muestra de
la “modernización”
laboral que pretenden aprobar
en México.
La huelga abarca a unos 70 mil
trabajadores de casi 900 supermercados,
los más importantes desde
Santa Barbara hasta San Diego.
El conflicto inició porque
las compañías recortaron
las prestaciones en un 50% (acuerdo
firmado desde 1999), además
de reducir el pago por horas extras,
congelar salarios y quitar pensiones.
La patronal argumenta que las
ventas no han sido buenas, pero
se sabe que las ganancias de Vons
y Ralphs son más altas
en un 91% en los últimos
cuatro años, subiendo 10
veces más que lo que han
aportado a planes de salud en
10 años.
El sindicato Unión Internacional
de Trabajadores Comerciales y
Alimentos (UFCW en inglés)
pide un aumento de 50 centavos
por hora durante el primer año
y 45 centavos por los siguientes
dos.
Hasta los últimos días,
las empresas habían tenido
pérdidas por la huelga
de más de un 60% de sus
ventas, lo que representa unos
700 millones de dólares.
Solidaridad
En los estados de Virginia Occidental,
Ohio y Kentucky Los trabajadores
de 44 supermercados de la cadena
Kroger votaron a favor de secundar
la huelga que mantienen sus compañeros
en el estado de California. Además,
los chóferes de autobuses
(Teamsters) han apoyado también
la manifestación presentando
sus propias demandas. |