¡El
murmullo contra el régimen
se convierte en grito y consigna,
pisa las calles y las plazas y,
algunas veces, las llena para
construir la CONVERGENCIA y la
UNIDAD de la CLASE OBRERA y las
AMPLIAS MASAS POPULARES; pero,
esta convergencia y unidad, tiene
aún grandes y pequeños
escollos que habrá que
sortear con una táctica
audaz, flexible y revolucionaria
para enfrentar a la clases dominantes
que, pese a los jaloneos que se
observan entre diversas fracciones
burguesas, se preparan para imponer
mayores y extenuantes sacrificios
a los explotados y oprimidos,
a fin de sortear la crisis estructural
del capitalismo, sin mayores riesgos
de sus ganancias.
Por ello, es imprescindible estudiar
con rigor científico, marxista-leninista,
cada detalle de la lucha de clases
en el contexto general de las
contradicciones entre el capital
y el trabajo, el imperialismo
y los pueblos oprimidos, y entre
los propios imperialistas. Quien
estudia detenidamente los acontecimientos
de nuestros días se puede
percatar que el análisis
y recomendaciones del camarada
Lenin, sobre la época del
imperialismo y las revoluciones
proletarias, son exactas y contundentes,
que es necesario: ¡¡Preparar
las condiciones para establecimiento
de la Dictadura Revolucionaria
del Proletariado!!
En México se han agudizado
dichas contradicciones y es necesario
un proceso de acumulación
de fuerzas que se orienten hacia
una salida revolucionaria en favor
del proletariado y del pueblo.
El PRIAN va por todo, Santiago
Creel amenaza con asumir los costos
políticos de las contrarreformas,
el Sindicato Mexicano de Electricistas
(SME) puede jugar un importante
papel en la tarea de jalonar la
lucha de clases, colocándose
al frente de importantes sectores
de obreros, campesinos y del pueblo
que se oponen a la privatización
energética, a las contrarreformas
laborales y, en general, al proyecto
proimperialista y antipopular
de Vicente Fox. El SME tiene una
reconocida tradición de
lucha y de apoyo a las causas
populares; de esfuerzos de unidad
y convergencia, en el Frente de
Resistencia Nacional Contra la
Privatización de la Industria
Eléctrica, con el Frente
Sindical Mexicano; y su lucha
contra la privatización
ha contado con la solidaridad
de la Unión Nacional de
Trabajadores, aún, con
manifestaciones de apoyo de expresiones
cercanas a los charros del Congreso
del Trabajo; y, últimamente,
algunos priístas y perredistas,
entre ellos Cuauhtémoc
Cárdenas (quien como Jefe
de Gobierno del D.F., entregó
a algunas empresas privadas la
generación de energía
eléctrica);y Manuel Barlett
(quien junto con Diego Fernández
de Ceballos y Jesús Ortega,
desde el Senado, se opusieron
a los Acuerdos de San Andrés
Sacamachem de los Pobres e impusieron
una contra reforma indígena);
y José Murat quien en Oaxaca
mantiene a sangre y fuego y en
las cárceles a luchadores
populares que se oponen al neoliberalismo,
al TLC, al ALCA y al Plan Puebla
Panamá) manifiestan su
coincidencia con el SME.
Pero, más allá de
las declaraciones en los medios
de comunicación, de los
intereses encontrados rumbo a
las elecciones del 2006, el triunfo
de la presente lucha depende de
la claridad política y
conciencia de clase de los electricistas,
de su firmeza frente a las contrarreformas
de los artículo 27 y 28
constitucionales, de evitar ser
arrastrados por el oportunismo
y la conciliación; asimismo,
dependen del impulso combativo
de la Jornada Obrera, Campesina
y Popular en Defensa de la Soberanía
Nacional y Contra el Neoliberalismo,
en su modalidad de Caravanas,
que saldrán de por lo menos
8 grandes ciudades del Norte,
Noroeste, Sur y Sureste del país
y recorrerán más
de 90 ciudades importantes y cientos
de pueblos; también depende
del compromiso que asuman las
fuerzas democráticas y
revolucionarias con una intensa
jornada de agitación, propaganda
y organización en defensa
de la industria eléctrica,
petrolera y nuclear nacional y
en contra de su privatización,
misma que debe ligarse a la defensa
de la seguridad social; del patrimonio
cultural; del empleo, del salario;
de la escuela, la universidad
y la educación públicas;
del derecho a vivienda digna;
en defensa de la tierra; por la
recuperación del campo;
contra el IVA en alimentos, libros,
medicinas y transporte; por la
presentación con vida de
los detenidos-desaparecidos y
por la libertad de todos los presos
políticos del país.
En unas palabras, la victoria
depende de la unidad obrera, campesina
y popular.
Hay demandas populares que los
capitalistas no pueden resolver,
que sólo tendrán
solución a favor de las
masas si la clase obrera y el
pueblo, con su movilización,
logran el anhelo de lanzar fuera
del gobierno a las fuerzas proimperialistas
y antipopulares. La presente lucha
permite empujar con mayor vigor
entre la clase obrera y nuestro
pueblo las propuestas de Convergencia
Nacional de Oposición Popular
al Régimen, Por un Gobierno
Provisional Revolucionario, Por
una Asamblea Nacional Constituyente
Democrática y Popular,
Por una República Democrática
Popular, acumular fuerzas y crear
las condiciones para empujar la
revolución proletaria,
la instauración de la dictadura
revolucionaria del proletariado,
la instauración de una
República Popular Socialista.
La Coordinadora Nacional de los
Trabajadores de la Educación
(CNTE), también puede ocupar
un lugar relevante en la jornada
que se avecina. Es el único
esfuerzo frentista que sobrevive
y se mantiene combativo, la CONAMUP
y la COCINA, con las cuales nació,
han desaparecido prácticamente,
también la CNPA se separó
en los hechos de la perspectiva
democrática-revolucionaria
al colocarse a la cola del reformista
movimiento El Campo No Aguanta
Más. Por el contrario,
la CNTE abrió nuevos escenarios
de lucha, incorporando nuevos
contingentes a sus filas, al tiempo
que empieza a rebasar posiciones
gremialistas y economistas. Sin
embargo, la CNTE tiene que profundizar
en la lucha ideológica,
fortaleciendo la unidad por la
base y por la dirección,
de acuerdo a sus principios rectores.
La toma y entrega unilateral del
Edificio del CEN del SNTE; el
Foro de Educación Alternativa
en Oaxtepec, Morelos; y las dos
marchas que se realizaron el pasado
17 de octubre en la Ciudad de
México; demuestran como
no deben hacerse las cosas para
restablecer la vida democrática
y la dirección colectiva
en la toma de decisiones, en el
impulso de la tareas nacionales
y locales, y en la política
de alianzas.
En Oaxaca, Michoacán, Guerrero
y Chiapas, hay posibilidades de
que los procesos de Convergencia
y de unidad obrera, campesina
y popular se puedan convertir
en referentes nacionales de acumulación
de fuerzas. Las organizaciones
sociales democráticas y
revolucionarias, en esos estados,
tienen que hacer su mejor esfuerzo
para tejer en esa perspectiva,
levantando programas de lucha
unitarios y buscando construir
una dirección nacional,
bajo el centralismo democrático,
que de ninguna manera mella la
autonomía y la independencia
de cada organización en
lo particular.
Aunque la Promotora de la Unidad
Nacional Contra el Neoliberalismo
está un poco rezagada del
impulso y de su vinculación
con los actuales procesos de resistencia,
poco a poco se va acercando a
ellos y tiene mejores condiciones
que otros espacios de unidad para
cohesionar una táctica
común y general de este
periodo de acumulación
de fuerzas y de resistencia, y
empujar hacia una dirección
más definida de un nuevo
proyecto de nación favorable
a la clase obrera, a los campesinos
pobres y en general de los sectores
populares. Este, es un asunto
que debe atravesar los preparativos
de su II Asamblea Nacional de
Delegados.
Un nuevo mapa político
de acumulación de fuerzas
puede ser dibujado si, de manera
consecuente, combativa y revolucionaria,
impulsamos la Jornada Nacional
Obrera y Popular y convertimos
en un éxito político
de nuestro pueblo las Caravanas
que a partir del día 15
de noviembre partirán de
diversos puntos de la geografía
nacional, para arribar a la Ciudad
de México el próximo
25 de noviembre. Las Caravanas,
tienen por objeto la organización
de la clase obrera y de nuestro
pueblo en torno a sus demandas
inmediatas e históricas
y en contra de las contrarreformas
estructurales; de avanzar hacia
los preparativos de un gran paro
cívico nacional o un paro
nacional de los trabajadores y
el pueblo.
Esta propuesta ya ha dado sus
primeros resultados positivos
al converger en algunos de estos
propósitos diversas organizaciones
como el Frente Sindical Mexicano,
la Promotora de la Unidad Nacional
Contra el Neoliberalismo, la Unión
Nacional de Trabajadores; El Campo
No Aguanta Más; el Consejo
Agrario Permanente, entre otras,
las cuales han definido un Plan
de Acción Común:
apoyar las caravanas; recibirlas
en la Ciudad de México,
D.F; el 25 de noviembre, en el
Monumento a la Revolución;
el mismo día, marchar del
Monumento a la Revolución
hacia el Palacio Legislativo de
San Lázaro; el día
26, realizar una Gran Convención
Nacional Obrera, Campesina y Popular,
para definir un Programa de Lucha
común y un Plan de Acción;
y el día 27 de noviembre,
llevar a cabo una Gran Movilización
Política Obrera, Campesina
y Popular que culminará
con un mitin en el Zócalo
de la ciudad de México.
La CNTE, el SME, el Sindicato
del IMSS y el Sindicato de TELMEX,
han manifestado la posibilidad
de avanzar hacia un PARO NACIONAL.
Estamos concientes de los escollos
que tiene este proceso de convergencia,
sobretodo del papel que han jugado
la socialdemocracia, el reformismo
y el oportunismo. Sin embargo,
como lo hemos planteado en nuestra
propuesta de Convergencia, son
tiempos de acumular fuerzas y
nuestra obligación es de
empujar la lucha hacia la ruptura
con el régimen, organizando
el amplio descontento popular.
En este camino nuestro el Partido,
el Partido Comunista de México
(marxista-leninista), el Frente
Popular Revolucionario y otros
partidos y organizaciones democráticas
y revolucionarias debemos de jugar
un papel importante en la organización
y la dirección del proceso
y en las posibilidades de mejorar
la correlación de fuerzas
y de empujar consignas y formas
de lucha que apunten por el camino
de la emancipación proletaria.
Así están las cosas
por estos días… |