Número 171/noviembre/2003
...Por estos días...
¡El murmullo contra el régimen se convierte en grito y consigna, pisa las calles y las plazas y, algunas veces, las llena para construir la CONVERGENCIA y la UNIDAD de la CLASE OBRERA y las AMPLIAS MASAS POPULARES; pero, esta convergencia y unidad, tiene aún grandes y pequeños escollos que habrá que sortear con una táctica audaz, flexible y revolucionaria para enfrentar a la clases dominantes que, pese a los jaloneos que se observan entre diversas fracciones burguesas, se preparan para imponer mayores y extenuantes sacrificios a los explotados y oprimidos, a fin de sortear la crisis estructural del capitalismo, sin mayores riesgos de sus ganancias.

Por ello, es imprescindible estudiar con rigor científico, marxista-leninista, cada detalle de la lucha de clases en el contexto general de las contradicciones entre el capital y el trabajo, el imperialismo y los pueblos oprimidos, y entre los propios imperialistas. Quien estudia detenidamente los acontecimientos de nuestros días se puede percatar que el análisis y recomendaciones del camarada Lenin, sobre la época del imperialismo y las revoluciones proletarias, son exactas y contundentes, que es necesario: ¡¡Preparar las condiciones para establecimiento de la Dictadura Revolucionaria del Proletariado!!

En México se han agudizado dichas contradicciones y es necesario un proceso de acumulación de fuerzas que se orienten hacia una salida revolucionaria en favor del proletariado y del pueblo. El PRIAN va por todo, Santiago Creel amenaza con asumir los costos políticos de las contrarreformas, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) puede jugar un importante papel en la tarea de jalonar la lucha de clases, colocándose al frente de importantes sectores de obreros, campesinos y del pueblo que se oponen a la privatización energética, a las contrarreformas laborales y, en general, al proyecto proimperialista y antipopular de Vicente Fox. El SME tiene una reconocida tradición de lucha y de apoyo a las causas populares; de esfuerzos de unidad y convergencia, en el Frente de Resistencia Nacional Contra la Privatización de la Industria Eléctrica, con el Frente Sindical Mexicano; y su lucha contra la privatización ha contado con la solidaridad de la Unión Nacional de Trabajadores, aún, con manifestaciones de apoyo de expresiones cercanas a los charros del Congreso del Trabajo; y, últimamente, algunos priístas y perredistas, entre ellos Cuauhtémoc Cárdenas (quien como Jefe de Gobierno del D.F., entregó a algunas empresas privadas la generación de energía eléctrica);y Manuel Barlett (quien junto con Diego Fernández de Ceballos y Jesús Ortega, desde el Senado, se opusieron a los Acuerdos de San Andrés Sacamachem de los Pobres e impusieron una contra reforma indígena); y José Murat quien en Oaxaca mantiene a sangre y fuego y en las cárceles a luchadores populares que se oponen al neoliberalismo, al TLC, al ALCA y al Plan Puebla Panamá) manifiestan su coincidencia con el SME.

Pero, más allá de las declaraciones en los medios de comunicación, de los intereses encontrados rumbo a las elecciones del 2006, el triunfo de la presente lucha depende de la claridad política y conciencia de clase de los electricistas, de su firmeza frente a las contrarreformas de los artículo 27 y 28 constitucionales, de evitar ser arrastrados por el oportunismo y la conciliación; asimismo, dependen del impulso combativo de la Jornada Obrera, Campesina y Popular en Defensa de la Soberanía Nacional y Contra el Neoliberalismo, en su modalidad de Caravanas, que saldrán de por lo menos 8 grandes ciudades del Norte, Noroeste, Sur y Sureste del país y recorrerán más de 90 ciudades importantes y cientos de pueblos; también depende del compromiso que asuman las fuerzas democráticas y revolucionarias con una intensa jornada de agitación, propaganda y organización en defensa de la industria eléctrica, petrolera y nuclear nacional y en contra de su privatización, misma que debe ligarse a la defensa de la seguridad social; del patrimonio cultural; del empleo, del salario; de la escuela, la universidad y la educación públicas; del derecho a vivienda digna; en defensa de la tierra; por la recuperación del campo; contra el IVA en alimentos, libros, medicinas y transporte; por la presentación con vida de los detenidos-desaparecidos y por la libertad de todos los presos políticos del país. En unas palabras, la victoria depende de la unidad obrera, campesina y popular.

Hay demandas populares que los capitalistas no pueden resolver, que sólo tendrán solución a favor de las masas si la clase obrera y el pueblo, con su movilización, logran el anhelo de lanzar fuera del gobierno a las fuerzas proimperialistas y antipopulares. La presente lucha permite empujar con mayor vigor entre la clase obrera y nuestro pueblo las propuestas de Convergencia Nacional de Oposición Popular al Régimen, Por un Gobierno Provisional Revolucionario, Por una Asamblea Nacional Constituyente Democrática y Popular, Por una República Democrática Popular, acumular fuerzas y crear las condiciones para empujar la revolución proletaria, la instauración de la dictadura revolucionaria del proletariado, la instauración de una República Popular Socialista.

La Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), también puede ocupar un lugar relevante en la jornada que se avecina. Es el único esfuerzo frentista que sobrevive y se mantiene combativo, la CONAMUP y la COCINA, con las cuales nació, han desaparecido prácticamente, también la CNPA se separó en los hechos de la perspectiva democrática-revolucionaria al colocarse a la cola del reformista movimiento El Campo No Aguanta Más. Por el contrario, la CNTE abrió nuevos escenarios de lucha, incorporando nuevos contingentes a sus filas, al tiempo que empieza a rebasar posiciones gremialistas y economistas. Sin embargo, la CNTE tiene que profundizar en la lucha ideológica, fortaleciendo la unidad por la base y por la dirección, de acuerdo a sus principios rectores. La toma y entrega unilateral del Edificio del CEN del SNTE; el Foro de Educación Alternativa en Oaxtepec, Morelos; y las dos marchas que se realizaron el pasado 17 de octubre en la Ciudad de México; demuestran como no deben hacerse las cosas para restablecer la vida democrática y la dirección colectiva en la toma de decisiones, en el impulso de la tareas nacionales y locales, y en la política de alianzas.

En Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas, hay posibilidades de que los procesos de Convergencia y de unidad obrera, campesina y popular se puedan convertir en referentes nacionales de acumulación de fuerzas. Las organizaciones sociales democráticas y revolucionarias, en esos estados, tienen que hacer su mejor esfuerzo para tejer en esa perspectiva, levantando programas de lucha unitarios y buscando construir una dirección nacional, bajo el centralismo democrático, que de ninguna manera mella la autonomía y la independencia de cada organización en lo particular.

Aunque la Promotora de la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo está un poco rezagada del impulso y de su vinculación con los actuales procesos de resistencia, poco a poco se va acercando a ellos y tiene mejores condiciones que otros espacios de unidad para cohesionar una táctica común y general de este periodo de acumulación de fuerzas y de resistencia, y empujar hacia una dirección más definida de un nuevo proyecto de nación favorable a la clase obrera, a los campesinos pobres y en general de los sectores populares. Este, es un asunto que debe atravesar los preparativos de su II Asamblea Nacional de Delegados.

Un nuevo mapa político de acumulación de fuerzas puede ser dibujado si, de manera consecuente, combativa y revolucionaria, impulsamos la Jornada Nacional Obrera y Popular y convertimos en un éxito político de nuestro pueblo las Caravanas que a partir del día 15 de noviembre partirán de diversos puntos de la geografía nacional, para arribar a la Ciudad de México el próximo 25 de noviembre. Las Caravanas, tienen por objeto la organización de la clase obrera y de nuestro pueblo en torno a sus demandas inmediatas e históricas y en contra de las contrarreformas estructurales; de avanzar hacia los preparativos de un gran paro cívico nacional o un paro nacional de los trabajadores y el pueblo.

Esta propuesta ya ha dado sus primeros resultados positivos al converger en algunos de estos propósitos diversas organizaciones como el Frente Sindical Mexicano, la Promotora de la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, la Unión Nacional de Trabajadores; El Campo No Aguanta Más; el Consejo Agrario Permanente, entre otras, las cuales han definido un Plan de Acción Común: apoyar las caravanas; recibirlas en la Ciudad de México, D.F; el 25 de noviembre, en el Monumento a la Revolución; el mismo día, marchar del Monumento a la Revolución hacia el Palacio Legislativo de San Lázaro; el día 26, realizar una Gran Convención Nacional Obrera, Campesina y Popular, para definir un Programa de Lucha común y un Plan de Acción; y el día 27 de noviembre, llevar a cabo una Gran Movilización Política Obrera, Campesina y Popular que culminará con un mitin en el Zócalo de la ciudad de México. La CNTE, el SME, el Sindicato del IMSS y el Sindicato de TELMEX, han manifestado la posibilidad de avanzar hacia un PARO NACIONAL.

Estamos concientes de los escollos que tiene este proceso de convergencia, sobretodo del papel que han jugado la socialdemocracia, el reformismo y el oportunismo. Sin embargo, como lo hemos planteado en nuestra propuesta de Convergencia, son tiempos de acumular fuerzas y nuestra obligación es de empujar la lucha hacia la ruptura con el régimen, organizando el amplio descontento popular.

En este camino nuestro el Partido, el Partido Comunista de México (marxista-leninista), el Frente Popular Revolucionario y otros partidos y organizaciones democráticas y revolucionarias debemos de jugar un papel importante en la organización y la dirección del proceso y en las posibilidades de mejorar la correlación de fuerzas y de empujar consignas y formas de lucha que apunten por el camino de la emancipación proletaria.

Así están las cosas por estos días…
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