El
gobierno de Fox, a través
de sus operadores del gabinete,
de su partido político,
de la fracciones neoliberales
del PRI y del PRD, trabajan aceleradamente
para que el Congreso de la Unión
apruebe las llamadas reformas
estructurales. No hay día
en que los personeros del gobierno
dejen de aparecer en diversos
medios de comunicación
anunciando las supuestas bondades
de la inversión privada
en la industria eléctrica,
convocando a organismos empresariales
y a las cúpulas de los
partidos políticos para
pronunciarse a favor de las reformas
constitucionales para dar paso
a la privatización de la
industria eléctrica y del
patrimonio nacional.
Simultáneamente se entregan
actividades sustantivas de Pemex
a compañías extranjeras,
ahí están los Contratos
de Servicios Múltiples
como los otorgados a la empresas
transnacionales Repsol, Petrobras,
Teikoku Oil y D&S Petroleum
para explotar el gas de la Cuenca
de Burgos.
Al mismo tiempo se impulsa la
reforma al ISSSTE, con el objetivo
de privatizar las pensiones y
aumentar la edad de jubilación
y a los trabajadores del IMSS
se les presiona para que acepten
cambiar su régimen de jubilación.
Por otro lado, se anuncia un presupuesto
austero que reduce significativamente
el gasto social y se insiste en
una reforma hacendaria que pretende
extender el IVA a alimentos y
medicinas; al tiempo que se destina
en el presupuesto de egresos enormes
recursos para el pago del Fobaproa
y de la deuda externa.
Atrás de estas medidas
están los intereses imperialistas,
los cuales financiaron la campaña
de Fox para establecer un gobierno
gerencial que les entregue las
riquezas nacionales.
Creen el gobierno y las fuerzas
neoliberales que es suficiente
tener mayoría en el Congreso,
pero el Pueblo de México
no los respalda, que es en quien
reside la soberanía nacional.
El abstencionismo del 61% en el
pasado proceso electoral, fue
un rechazo de la sociedad a las
políticas actuales y hoy
la resistencia a las pretendidas
reformas neoliberales se expresa
tanto en los desacuerdos de diferentes
sectores de las fracciones parlamentarias
de los partidos de oposición,
como en las movilizaciones del
Sindicato Mexicano de Electricistas,
el sindicato del Seguro Social
e incluso de la Confederación
Revolucionaria de Obreros y Campesinos
que pertenecen al Congreso del
Trabajo, así como desde
su visón global contra
el neoliberalismo en el Encuentro
por la Humanidad y contra el Neoliberalismo
de 1996, entre el Ejército
Zapatista de Liberación
Nacional y la sociedad civil nacional
e internacional
Durante los últimos 20
años, el movimiento obrero
y popular ha mantenido una permanente
resistencia a las políticas
de entrega del país, de
desmantelamiento del campo y a
la trasgresión de los derechos
laborales y sociales. Estos movimientos
han venido construyendo las condiciones
políticas y organizativas
en todo el país para enfrentar
en forma global las políticas
neoliberales.
Ha llegado la hora de que los
trabajadores y el pueblo rechacen
la agenda legislativa elaborada
al margen y en contra de los intereses
de la mayoría de la población
y construyan su propio proyecto
de nación:
Ante la privatización de
la electricidad y el petróleo,
nosotros defendemos la industria
energética nacionalizada,
a PEMEX, Luz y Fuerza y CFE. Exigimos
que se deroguen todas las leyes
secundarias anticonstitucionales
que permiten la ingerencia del
capital privado en este sector
estratégico de nuestra
economía, que se cancelen
los Contratos de Servicios Múltiples
y se aplique la ley de responsabilidades
a los funcionarios que violando
los artículos 27 y 28 constitucionales
están autorizando la privatización
furtiva de la industria energética
y que se destinen los recursos
suficientes para mantenerla y
desarrollarla.
Ante la privatización de
las pensiones y el desmantelamiento
de la seguridad social, exigimos
que los enormes recursos de las
afores sean reintegrados a las
instituciones de salud, se retorne
a las pensiones solidarias y se
elabore un plan de rescate de
la seguridad social. Demandamos
que el Estado asuma su responsabilidad
de financiar y construir vivienda
popular a través de restituir
las funciones de las instituciones
públicas que fueron desmanteladas
y convertidas en intermediarias
de bancos e inmobiliarias.
Ante la privatización y
desmantelamiento de la educación
publica, exigimos recursos suficientes
para sostener y ampliar el desarrollo
de la educación pública,
gratuita, laica y científica
en todos sus niveles, y decimos
basta ya a la campaña de
criminalización que gobierno
y medios hacen en contra de la
inconformidad, rebeldía
y capacidad organizativa de los
jóvenes y de la lucha social.
Ante la reforma a la Ley Federal
del Trabajo, exigimos el cumplimiento
puntual y cabal de nuestros derechos
establecidos en la actual legislación
laboral.
Ante la decisión de sostener
y ampliar nuestra dependencia
de los intereses imperialistas,
exigimos la derogación
del Tratado de Libre Comercio,
rechazamos el Área de Libre
Comercio de las Américas
y demandamos una política
económica que privilegie
el mercado interno y la soberanía
alimentaria, basada en el rescate
del campo y la derogación
de la contrareforma al artículo
27 constitucional.
Ante la venta de nuestro patrimonio
cultural, nosotros lo defendemos
y luchamos por su rescate y porque
la memoria siga siendo vida, identidad
y camino.
Ante la entrega de nuestros recursos
naturales, exigimos se derogue
la nueva Ley de Aguas Nacionales
y que se detenga el saqueo de
nuestra biodiversidad que realizan
las empresas transnacionales.
Ante la reforma fiscal neoliberal,
exigimos un sistema fiscal y un
presupuesto de egresos que redistribuyan
el ingreso de manera justa y solidaria.
Que se priorice el gasto social
y se cancele el pago a la deuda
externa y del rescate bancario.
Ante la "ley indígena"
foxista, luchamos por el reconocimiento
de los Acuerdos de San Andrés,
por el reconocimiento de los derechos
y cultura de los pueblos indios.
Está comprobado que la
defensa de la Nación y
de los intereses de los trabajadores
y del pueblo sólo se logra
con la movilización nacional.
Ahí están las movilizaciones
del pueblo de Bolivia y la resistencia
del pueblo argentino, para citar
solamente dos experiencias recientes,
por ello convocamos a todo el
Pueblo de México a participar
en la JORNADA OBRERA Y POPULAR
EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA
NACIONAL Y EN CONTRA DEL NEOLIBERALISMO.
Esta primera gran movilización
iniciará el próximo
10 de noviembre, día en
que siete caravanas partirán
de puntos como, Tijuana, Cd. Juárez,
Nuevo Laredo, Reynosa, Morelia,
Tapachula y Mérida recorriendo
diferentes sitios del país
para llegar hacia la segunda quincena
de noviembre al zócalo
de la Ciudad de México,
donde realizaremos un acto de
masas, para posteriormente marchar
hacia la Cámara de Diputados
donde se instalará un plantón
nacional. Por otro lado tenemos
conocimiento que otra fuerzas
de gran importancia para enfrentar
las reformas estructurales, como
la UNT y el Campo No Aguanta Más,
están discutiendo la forma
de cómo se incorporaran
a esta jornada nacional y posiblemente
tengamos que modificar algunas
fechas de salida de las caravanas
así como de las movilizaciones
que organizaremos en la Ciudad
de México y ante el Congreso
de la Unión.
El miércoles 26 de noviembre,
llevaremos a cabo la Convención
Obrera y Popular por la Defensa
de la Soberanía Nacional,
en la que haremos un balance de
esta primera jornada y aprobaremos
un plan de acción para
continuar la lucha en contra del
neoliberalismo y las fuerzas políticas
que lo promueven.
Esta Jornada Obrera y Popular
tiene como propósito la
movilización y la organización
de los trabajadores y del pueblo,
a través de las caravanas
difundiremos nuestra lucha repartiendo
miles de volantes, realizaremos
mítines y conferencias
de prensa, radio y televisión
en cada uno de los puntos de la
geografía nacional que
pisemos. Nuestra tarea central
es elevar nuestra voz, la de los
trabajadores electricistas, petroleros,
de la educación, del arte
y la cultura, mineros, de la maquila,
del sector salud, de los campesinos,
de los indígenas, de los
jóvenes, de los desempleados
y en general de los trabajadores
de la ciudad y el campo; del pueblo
que resiste y lucha en contra
de los efectos de la política
neoliberal.
Esta movilización tiene
como uno de sus objetivos rearticular
la lucha en los sindicatos, los
barrios y pueblos, en las comunidades
y en los centros de estudio.
Los trabajadores y el pueblo mexicano
tenemos memoria, no olvidamos
nuestra historia, están
presentes las grandes jornadas
de lucha con las que se construyó
nuestra Patria. No permitiremos
que los neoliberales continúen
destruyendo la Nación y
transgrediendo los derechos del
pueblo. Las conquistas sociales
ganadas por la Revolución
Mexicana siguen vigentes, el pueblo
mexicano está presente
en la resistencia mundial contra
el neoliberalismo, somos parte
de las movilizaciones que se realizan
en nuestra América, por
ello, no dudaremos en seguir el
ejemplo del pueblo boliviano.
Promotora por la Unidad Nacional
Contra el Neoliberalismo
MÉXICO, 30 DE OCTUBRE DEL
2003 |