Número 171/noviembre/2003
Por una Central Estudiantil Revolucionaria
La situación actual de la lucha de clases se caracteriza como la ofensiva encarnizada de la burguesía contra la clase obrera y el pueblo trabajador en todos los rubros de la vida económica, política y social; en este tenor, la educación pública en nuestro país está a punto de recibir duros golpes por parte del gobierno representante de la burguesía nacional e internacional, estos golpes van encaminados a cumplir las orientaciones elitistas y privatizadoras de los organismos financieros internacionales, que consisten en convertir por un lado, la educación en un negocio rentable y por el otro en adecuarla a las necesidades del capitalismo actual por medio de reformas, imposiciones y cuanto les venga en gana con tal de asegurar un control total de ella, destinando así la educación para unos cuantos y privando de ella a la clase obrera, a los campesinos y al pueblo en general.

Por el momento los ataques neoliberales expresados como reformas en las leyes orgánicas, reformas a los planes de estudio, cuotas ilegales, agudización del autoritarismo, imposición de órganos de gobierno, descentralización del sistema educativo, etc., se han concentrado en las instituciones de nivel medio superior y superior, las cuales son claves dentro del camino de las reformas educativas y donde los principales afectados han sido las capas estudiantiles empobrecidas, es decir el proletariado; es el caso de los Colegios de Bachilleres que se han caracterizado por la represión ejercida por las autoridades, a través de la cual se pretende evitar posibles movilizaciones estudiantiles en contra de las reformas que desde hace años se han estado implementando, así mismo es el caso del Instituto Politécnico Nacional, en donde se ha pretendido agilizar los procesos de privatización a través del Proyecto de reforma a la ley orgánica a espaldas de la comunidad.

Es de notar también una de las problemáticas más representativas, de cuáles serán las consecuencias de la política educativa neoliberal en el pueblo trabajador, el intento del gobierno federal por desaparecer las normales rurales, escuelas cuya composición es mayoritariamente de hijos de campesinos pobres y que en caso de desaparecerlas serían los principales afectados, estos intentos se venían dando desde hace años, sin embargo la combatividad de los normalistas en la defensa de sus escuelas había impedido el avance de la ofensiva capitalista, pero en la actualidad los ataques se han redoblado con mayor fuerza y las normales rurales de Mactumatzá, Chiapas y El Mexe, Hidalgo han sido las primeras víctimas.

De manera particular la máxima casa de estudios sufre también en estos días un reacomodo de las altas esferas políticas de la UNAM, con la ya consumada reelección de Juan Ramón de la Fuente, lograda a través de la imposición pactada entre las elites de poder priísta y perredista, este hecho significa cuatro años más de discurso “democrático” y populista mientras en la práctica, se reforman los planes de estudio, se cobran cuotas ilegales, se expulsa injustamente a estudiantes, se imponen los órganos de gobierno y se sostienen las farsas de elección de consejeros técnicos.

Al pasar por este panorama de la educación pública a nivel general salta a la vista la poca acción que ha tenido el movimiento estudiantil ante estos embates, sin superar aún el reflujo marcado por el término de la huelga del '99 en la UNAM, el movimiento estudiantil apenas va tomando un nuevo aire que por ahora sólo le permite llevar a cabo el comienzo de una rearticulación que tomara tiempo, pero para ello es necesario que sean eliminados los vicios gremialistas y espontaneístas al interior del movimiento, que se forje unidad, se necesita también levantar y reforzar los procesos de decisión colectiva en la comunidad estudiantil (asambleas o consejos), centralizar la organización, superando la dinámica contestataria que hasta ahora ha tenido el movimiento y avanzando más allá en las propuestas democráticas, progresistas y revolucionarias que permitan sostener un movimiento estudiantil de manera permanente. Es importante que se levanten las demandas más sentidas por la masa estudiantil: por la garantía de la educación gratuita, democrática, científica y popular en todos los niveles, por la democratización de las instituciones educativas, rechazo a la selección clasista por medio de exámenes de admisión, vinculación de la educación con los intereses del pueblo trabajador, etc.

Existen ya algunos esfuerzos en la zona metropolitana por reorganizar a la comunidad estudiantil, uno de estos esfuerzos es la Asamblea Metropolitana a través de la cual se intentan unificar algunas acciones de estudiantes y organizaciones de la UNAM, el IPN, los Colegios de Bachilleres y otras escuelas, lo cual nos parece una parte significativa dentro de los primeros pasos que se dan para salir del reflujo.

Pero, más allá de las coyunturas o las acciones conjuntas, es necesario ubicar cuáles deben ser las tareas de lucha que lograrán dar pie a un movimiento estudiantil fortalecido:

--Hacer del movimiento estudiantil una fuerza permanente y revolucionaria.

--Luchar por la unidad obrero-campesina-estudiantil.

--Impulsar una ofensiva sistemática contra el reformismo y el oportunismo al seno del movimiento estudiantil.

--Combatir las posiciones claudicantes que llaman al estudiante a abandonar la lucha en aras del estudio de corte burgués.

--Luchar permanentemente contra la dominación burguesa.

--Luchar contra el imperialismo y el fascismo.

Estas tareas sólo pueden ser asumidas y consumadas por una organización de las masas estudiantiles a nivel nacional que organice, agrupe, unifique y oriente sus luchas, una organización como la propone la Unión de la Juventud Revolucionaria de México, una Central Estudiantil Revolucionaria que haga salir al movimiento del estancamiento en el que esta y lo proyecte como una fuerza revolucionaria.
En este 171
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