La
situación actual de la
lucha de clases se caracteriza
como la ofensiva encarnizada de
la burguesía contra la
clase obrera y el pueblo trabajador
en todos los rubros de la vida
económica, política
y social; en este tenor, la educación
pública en nuestro país
está a punto de recibir
duros golpes por parte del gobierno
representante de la burguesía
nacional e internacional, estos
golpes van encaminados a cumplir
las orientaciones elitistas y
privatizadoras de los organismos
financieros internacionales, que
consisten en convertir por un
lado, la educación en un
negocio rentable y por el otro
en adecuarla a las necesidades
del capitalismo actual por medio
de reformas, imposiciones y cuanto
les venga en gana con tal de asegurar
un control total de ella, destinando
así la educación
para unos cuantos y privando de
ella a la clase obrera, a los
campesinos y al pueblo en general.
Por el momento los ataques neoliberales
expresados como reformas en las
leyes orgánicas, reformas
a los planes de estudio, cuotas
ilegales, agudización del
autoritarismo, imposición
de órganos de gobierno,
descentralización del sistema
educativo, etc., se han concentrado
en las instituciones de nivel
medio superior y superior, las
cuales son claves dentro del camino
de las reformas educativas y donde
los principales afectados han
sido las capas estudiantiles empobrecidas,
es decir el proletariado; es el
caso de los Colegios de Bachilleres
que se han caracterizado por la
represión ejercida por
las autoridades, a través
de la cual se pretende evitar
posibles movilizaciones estudiantiles
en contra de las reformas que
desde hace años se han
estado implementando, así
mismo es el caso del Instituto
Politécnico Nacional, en
donde se ha pretendido agilizar
los procesos de privatización
a través del Proyecto de
reforma a la ley orgánica
a espaldas de la comunidad.
Es de notar también una
de las problemáticas más
representativas, de cuáles
serán las consecuencias
de la política educativa
neoliberal en el pueblo trabajador,
el intento del gobierno federal
por desaparecer las normales rurales,
escuelas cuya composición
es mayoritariamente de hijos de
campesinos pobres y que en caso
de desaparecerlas serían
los principales afectados, estos
intentos se venían dando
desde hace años, sin embargo
la combatividad de los normalistas
en la defensa de sus escuelas
había impedido el avance
de la ofensiva capitalista, pero
en la actualidad los ataques se
han redoblado con mayor fuerza
y las normales rurales de Mactumatzá,
Chiapas y El Mexe, Hidalgo han
sido las primeras víctimas.
De manera particular la máxima
casa de estudios sufre también
en estos días un reacomodo
de las altas esferas políticas
de la UNAM, con la ya consumada
reelección de Juan Ramón
de la Fuente, lograda a través
de la imposición pactada
entre las elites de poder priísta
y perredista, este hecho significa
cuatro años más
de discurso “democrático”
y populista mientras en la práctica,
se reforman los planes de estudio,
se cobran cuotas ilegales, se
expulsa injustamente a estudiantes,
se imponen los órganos
de gobierno y se sostienen las
farsas de elección de consejeros
técnicos.
Al pasar por este panorama de
la educación pública
a nivel general salta a la vista
la poca acción que ha tenido
el movimiento estudiantil ante
estos embates, sin superar aún
el reflujo marcado por el término
de la huelga del '99 en la UNAM,
el movimiento estudiantil apenas
va tomando un nuevo aire que por
ahora sólo le permite llevar
a cabo el comienzo de una rearticulación
que tomara tiempo, pero para ello
es necesario que sean eliminados
los vicios gremialistas y espontaneístas
al interior del movimiento, que
se forje unidad, se necesita también
levantar y reforzar los procesos
de decisión colectiva en
la comunidad estudiantil (asambleas
o consejos), centralizar la organización,
superando la dinámica contestataria
que hasta ahora ha tenido el movimiento
y avanzando más allá
en las propuestas democráticas,
progresistas y revolucionarias
que permitan sostener un movimiento
estudiantil de manera permanente.
Es importante que se levanten
las demandas más sentidas
por la masa estudiantil: por la
garantía de la educación
gratuita, democrática,
científica y popular en
todos los niveles, por la democratización
de las instituciones educativas,
rechazo a la selección
clasista por medio de exámenes
de admisión, vinculación
de la educación con los
intereses del pueblo trabajador,
etc.
Existen ya algunos esfuerzos en
la zona metropolitana por reorganizar
a la comunidad estudiantil, uno
de estos esfuerzos es la Asamblea
Metropolitana a través
de la cual se intentan unificar
algunas acciones de estudiantes
y organizaciones de la UNAM, el
IPN, los Colegios de Bachilleres
y otras escuelas, lo cual nos
parece una parte significativa
dentro de los primeros pasos que
se dan para salir del reflujo.
Pero, más allá de
las coyunturas o las acciones
conjuntas, es necesario ubicar
cuáles deben ser las tareas
de lucha que lograrán dar
pie a un movimiento estudiantil
fortalecido:
--Hacer del movimiento estudiantil
una fuerza permanente y revolucionaria.
--Luchar por la unidad obrero-campesina-estudiantil.
--Impulsar una ofensiva sistemática
contra el reformismo y el oportunismo
al seno del movimiento estudiantil.
--Combatir las posiciones claudicantes
que llaman al estudiante a abandonar
la lucha en aras del estudio de
corte burgués.
--Luchar permanentemente contra
la dominación burguesa.
--Luchar contra el imperialismo
y el fascismo.
Estas tareas sólo pueden
ser asumidas y consumadas por
una organización de las
masas estudiantiles a nivel nacional
que organice, agrupe, unifique
y oriente sus luchas, una organización
como la propone la Unión
de la Juventud Revolucionaria
de México, una Central
Estudiantil Revolucionaria que
haga salir al movimiento del estancamiento
en el que esta y lo proyecte como
una fuerza revolucionaria. |