La
decisión de los trabajadores
de la Asociación Sindical
de la Vivienda (ASTINVI), de demandar
mejores condiciones de trabajo,
enfrentan la cerrazón de
quienes alguna vez se denominaron
“de izquierda” y decían
luchar a favor de la clase trabajadora,
hoy convertidos en acérrimos
pro-gobiernistas. El Instituto
de Vivienda del Gobierno del Distrito
Federal (INVI), contrario a lo
que se podría suponer,
no otorga a sus trabajadores créditos
de vivienda, y esta petición
en su pliego petitorio con el
que emplazaron a huelga, genera
en el Instituto la súbita
alarma de que los trabajadores
quieren obtener “privilegios”;
en el caso de las trabajadoras
con hijos, se les niega el derecho
constitucional de guardería,
petición que no encuentra
respuesta en la insensibilidad
patronal de los directivos, constituyéndose
en un costo más sobre los
bolsillos de los trabajadores;
además del rotundo no a
la ayuda de transporte y la negación
a otorgar a los sindicalizados
plazas más altas, las cuales
destinan a los íntimos
amigos y familiares de los funcionarios.
Todo esto busca generar en los
trabajadores del INVI la desesperación
y tratan de sembrar la división,
lo que obtuvo sus frutos, bajando
a tres sus demandas básicas:
reducción de la jornada
de trabajo de 10 a 8 horas; programa
de vivienda; y, préstamos
a corto y mediano plazo, dejando
pendientes las demás. Estas
demandas son las que el Instituto
dice no poder cumplir, catalogadas
de estratosféricas, señalando
que el gobierno no tiene dinero
para mejorar las condiciones de
trabajo de sus trabajadores, pero
derrocha recursos en proyectos
propagandísticos, como
en el distribuidor vial, festivales
artísticos, todos con miras
a dar una imagen al PRD y las
necesidades de los trabajadores,
que no son redituables en términos
electorales, no son atendidas.
La hostilidad mostrada por los
altos funcionarios del INVI, tiene
la finalidad de hacer que los
trabajadores bajen la guardia,
cosa que hasta el momento no han
logrado, prueba de ello fue el
estallido de la huelga el pasado
jueves 21 de agosto. Sin embargo,
han logrado confundir a los trabajadores,
que ahora demandan ante la Junta
Local de Conciliación y
Arbitraje (JLCA), una fecha para
el recuento que definirá
la situación jurídica
de la huelga.
Decimos que lograron confundir
porque el recuento es un recurso
de la patronal para que los trabajadores
levanten la huelga y no un recurso
de los trabajadores para fortalecer
su lucha. El recuento no favorece
de ninguna manera a los trabajadores,
en el último de los casos,
obligará a levantar la
huelga, como sucedió en
el caso de los bomberos, lo que
además pretenden establecerlo
como requisito previo de huelga
en la reforma a la Ley Federal
del Trabajo.
De cualquier manera, el movimiento
de los trabajadores del INVI debió
ser apoyado de manera más
contundente por todos los trabajadores
progresistas, revolucionarios
y consecuentes con las causas
de los asalariados. El levantamiento
de su movimiento, el día
29 de Agosto, de alguna manera
tuvo como premisa la falta de
solidaridad, aunque el resultado,
reducción de la jornada
y créditos para vivienda,
sin ser del todo satisfactorios,
da a los trabajadores alicientes
para continuar luchando por mejores
condiciones de trabajo.
Además, estos movimientos
de los trabajadores en el GDF
influyen en otros sectores, como
el de los trabajadores del Instituto
Nacional de las Mujeres (INMUJERES).
En INMUJERES, organismo creado
para atender a este sector desprotegido
de la clase trabajadora, a su
interior se ha convertido en una
institución que no respeta
los derechos básicos de
sus trabajadores, como el derecho
de sindicalización. La
demanda de sus trabajadores por
un Contrato Colectivo de Trabajo
busca regular las relaciones de
trabajo, como lo establece el
Código Laboral vigente,
a lo que se niega sistemáticamente
la Institución para evitar
mejorar las condiciones de trabajo
al interior del instituto.
Además, las autoridades
del trabajo, principalmente la
JLCA, de corte perredista, le
avienta la pelota al Tribunal
de Conciliación, apoyándose
en un reglamento publicado el
5 de diciembre, a la medida para
evitar el entallamiento de la
huelga ya emplazado con anterioridad,
en el mes de noviembre.
A pesar de la resolución
del juzgado, que da razón
a los trabajadores y regresa el
expediente de emplazamiento a
huelga a la JLCA, por considerar
que si es competente, la Junta
de Conciliación se empecinó
en violar los derechos fundamentales
de los trabajadores al archivar
el expediente el 11 de septiembre,
violando de manera descarada el
derecho de huelga. Aunque los
trabajadores nuevamente se ampararon
ante dicha resolución,
queda claro que las autoridades
laborales perredistas, cobijados
en su investidura, no están
dispuestos a ceder a las demandas
de los trabajadores; además
que, durante el proceso, aprovechan
el tiempo para sembrar la división.
Los trabajadores, por su parte,
no han logrado asimilar el papel
que juegan las autoridades, quienes
no pueden ser imparciales con
su partido, el PRD, convirtiéndose
en pro-gobiernistas del peje lagarto.
Además, cuando se les niegan
a los trabajadores sus más
elementales derechos, tienen que
salirse de la legalidad burguesa
y ejercer sus derechos en la práctica.
Los anteriores no son los únicos
ejemplos de como el PRD, en su
papel patronal en el GDF, viola
sistemáticamente los derechos
laborales, allí están
los casos en SETRAVI del Programa
de Reemplacamiento Vehicular,
donde represivamente intentan
poner a disposición de
personal a quienes también
luchan por mejorar sus condiciones
de trabajo.
Es de notar la demagogia electoral
de las campañas del PRD,
sus grandes compromisos con la
política neoliberal del
régimen y, cuando buscan
cotos de poder, no es para mejorar
la situación de los trabajadores,
como hacen creer, sino para volverse
fieles colaboradores de la burguesía,
por lo que, los trabajadores,
debemos ajustar cuentas contra
estos traidores que, por unas
migajas, por su pedacito de poder
que la burguesía les encomienda,
se han vuelto los más rabiosos
defensores de una política
que privilegia los intereses del
capital, pisoteando los intereses
de la clase trabajadora. |