Número 170/septiembre/2003
INMUJERES Y ASTINVI: Dos luchas contra un mismo patrón
La decisión de los trabajadores de la Asociación Sindical de la Vivienda (ASTINVI), de demandar mejores condiciones de trabajo, enfrentan la cerrazón de quienes alguna vez se denominaron “de izquierda” y decían luchar a favor de la clase trabajadora, hoy convertidos en acérrimos pro-gobiernistas. El Instituto de Vivienda del Gobierno del Distrito Federal (INVI), contrario a lo que se podría suponer, no otorga a sus trabajadores créditos de vivienda, y esta petición en su pliego petitorio con el que emplazaron a huelga, genera en el Instituto la súbita alarma de que los trabajadores quieren obtener “privilegios”; en el caso de las trabajadoras con hijos, se les niega el derecho constitucional de guardería, petición que no encuentra respuesta en la insensibilidad patronal de los directivos, constituyéndose en un costo más sobre los bolsillos de los trabajadores; además del rotundo no a la ayuda de transporte y la negación a otorgar a los sindicalizados plazas más altas, las cuales destinan a los íntimos amigos y familiares de los funcionarios.

Todo esto busca generar en los trabajadores del INVI la desesperación y tratan de sembrar la división, lo que obtuvo sus frutos, bajando a tres sus demandas básicas: reducción de la jornada de trabajo de 10 a 8 horas; programa de vivienda; y, préstamos a corto y mediano plazo, dejando pendientes las demás. Estas demandas son las que el Instituto dice no poder cumplir, catalogadas de estratosféricas, señalando que el gobierno no tiene dinero para mejorar las condiciones de trabajo de sus trabajadores, pero derrocha recursos en proyectos propagandísticos, como en el distribuidor vial, festivales artísticos, todos con miras a dar una imagen al PRD y las necesidades de los trabajadores, que no son redituables en términos electorales, no son atendidas.

La hostilidad mostrada por los altos funcionarios del INVI, tiene la finalidad de hacer que los trabajadores bajen la guardia, cosa que hasta el momento no han logrado, prueba de ello fue el estallido de la huelga el pasado jueves 21 de agosto. Sin embargo, han logrado confundir a los trabajadores, que ahora demandan ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), una fecha para el recuento que definirá la situación jurídica de la huelga.
Decimos que lograron confundir porque el recuento es un recurso de la patronal para que los trabajadores levanten la huelga y no un recurso de los trabajadores para fortalecer su lucha. El recuento no favorece de ninguna manera a los trabajadores, en el último de los casos, obligará a levantar la huelga, como sucedió en el caso de los bomberos, lo que además pretenden establecerlo como requisito previo de huelga en la reforma a la Ley Federal del Trabajo.

De cualquier manera, el movimiento de los trabajadores del INVI debió ser apoyado de manera más contundente por todos los trabajadores progresistas, revolucionarios y consecuentes con las causas de los asalariados. El levantamiento de su movimiento, el día 29 de Agosto, de alguna manera tuvo como premisa la falta de solidaridad, aunque el resultado, reducción de la jornada y créditos para vivienda, sin ser del todo satisfactorios, da a los trabajadores alicientes para continuar luchando por mejores condiciones de trabajo.

Además, estos movimientos de los trabajadores en el GDF influyen en otros sectores, como el de los trabajadores del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES). En INMUJERES, organismo creado para atender a este sector desprotegido de la clase trabajadora, a su interior se ha convertido en una institución que no respeta los derechos básicos de sus trabajadores, como el derecho de sindicalización. La demanda de sus trabajadores por un Contrato Colectivo de Trabajo busca regular las relaciones de trabajo, como lo establece el Código Laboral vigente, a lo que se niega sistemáticamente la Institución para evitar mejorar las condiciones de trabajo al interior del instituto.

Además, las autoridades del trabajo, principalmente la JLCA, de corte perredista, le avienta la pelota al Tribunal de Conciliación, apoyándose en un reglamento publicado el 5 de diciembre, a la medida para evitar el entallamiento de la huelga ya emplazado con anterioridad, en el mes de noviembre.

A pesar de la resolución del juzgado, que da razón a los trabajadores y regresa el expediente de emplazamiento a huelga a la JLCA, por considerar que si es competente, la Junta de Conciliación se empecinó en violar los derechos fundamentales de los trabajadores al archivar el expediente el 11 de septiembre, violando de manera descarada el derecho de huelga. Aunque los trabajadores nuevamente se ampararon ante dicha resolución, queda claro que las autoridades laborales perredistas, cobijados en su investidura, no están dispuestos a ceder a las demandas de los trabajadores; además que, durante el proceso, aprovechan el tiempo para sembrar la división.

Los trabajadores, por su parte, no han logrado asimilar el papel que juegan las autoridades, quienes no pueden ser imparciales con su partido, el PRD, convirtiéndose en pro-gobiernistas del peje lagarto. Además, cuando se les niegan a los trabajadores sus más elementales derechos, tienen que salirse de la legalidad burguesa y ejercer sus derechos en la práctica. Los anteriores no son los únicos ejemplos de como el PRD, en su papel patronal en el GDF, viola sistemáticamente los derechos laborales, allí están los casos en SETRAVI del Programa de Reemplacamiento Vehicular, donde represivamente intentan poner a disposición de personal a quienes también luchan por mejorar sus condiciones de trabajo.

Es de notar la demagogia electoral de las campañas del PRD, sus grandes compromisos con la política neoliberal del régimen y, cuando buscan cotos de poder, no es para mejorar la situación de los trabajadores, como hacen creer, sino para volverse fieles colaboradores de la burguesía, por lo que, los trabajadores, debemos ajustar cuentas contra estos traidores que, por unas migajas, por su pedacito de poder que la burguesía les encomienda, se han vuelto los más rabiosos defensores de una política que privilegia los intereses del capital, pisoteando los intereses de la clase trabajadora.
En este 170
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