La
IV Jornada Nacional de Lucha del
Frente Popular Revolucionario,
que se está desarrollando
desde el 23 de septiembre y hasta
el 2 de octubre de 2003 avanza
con éxito en todos los
terrenos. Los contingentes del
FPR han crecido, la capacidad
de sus bases para enfrentar al
Estado y su política se
fortalece, el frente va ganando
un lugar en el movimiento amplio
de masas.
Pese a la actitud del Régimen
foxista de embrollarnos con sus
maniobras políticas, sin
pretender dar solución
a nuestras demandas, buscando
oportunidad para golpearnos y
preparar el terreno para socavar
nuestro proyecto frentista; el
FPR ha tenido la habilidad no
sólo para sortear y contrarrestar
estas medidas, sino para proyectar
ampliamente su construcción
revolucionaria al calor de estos
combates.
El FPR está dignificando
la lucha de clases del proletariado
y el campesinado pobre. Con la
lucha del FPR se está demostrando
que las masas trabajadoras del
campo y la ciudad sólo
tienen una alternativa: combatir
al enemigo de clase impulsando
su propio proyecto de sociedad
sin explotados ni explotadores.
Frente al oportunismo, el caudillismo,
el reformismo y el economicismo
que aquejan aún a gran
parte de organizaciones, el FPR
ha logrado sacudirse de estos
males que realmente significan
la influencia de la burguesía
al seno del movimiento de masas,
impulsando la visión de
clase que consiste en no dar tregua
a la conciliación, desarrollando
la colectividad, afirmando que
sólo mediante la revolución
las masas podrán alcanzar
su emancipación. El FPR
ha logrado dar otra connotación
a la lucha económica y
política de las masas,
imbuyéndola de espíritu
revolucionario, comprendiendo
que de no ser así volvemos
al carril de la política
burguesa y pequeñoburguesa.
En esta jornada hemos podido constatar
que la unidad obrera, campesina
y popular es necesaria, su construcción
es inaplazable para llevar a buen
puerto la revolución y
aplastar a la oligarquía
financiera. Consolidar la unidad
de estas clases depende del desarrollo
del movimiento, de tener una política
independiente y clasista, de que
cualquier posibilidad unitaria
que se presente sea aprovechada
sin escatimar fuerzas y haciendo
compromisos concretos. Esto lo
demuestra la alianza que venimos
empujando en la Promotora por
la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo,
en el FRENDESDEP y entre distintos
núcleos estudiantiles,
y también el acercamiento
con los obreros en lucha de Carbontec,
con los electricistas, la presencia
de la Corriente de Trabajadores
Revolucionarios en el FPR, la
combatividad demostrada por los
contingentes del FPR en los actos
de obreros electricistas con motivo
de la lucha contra la privatización
de la industria eléctrica.
Es notorio que las luchas del
FPR han traído a sus contingentes
un importante desarrollo político,
y los nuevos contingentes que
a él se adhieren se impregnan
de este espíritu revolucionario,
fusionando sus demandas concretas
con el ímpetu que la organización
le imprime a sus luchas. La mejor
escuela de las masas del FPR es
la lucha misma, pues identifican
con mayor claridad al enemigo
de clase, cómo organizarse
para enfrentarlo, abrazan con
más vigor su propio programa
y lo desarrollan.
De manera natural el FPR fortalece
sus vínculos con el Partido
Comunista, los lazos entre las
masas y el partido van extendiéndose,
los comunistas aprenden cómo
hacer el trabajo entre las masas
para que éstas estén
en condiciones de ejercer su papel
histórico de sepultureros
del capitalismo.
El FPR tiene tareas importantes
como las siguientes:
1. Concluir exitosamente su IV
Jornada arrancando al régimen
sus demandas, elevando el carácter
de la lucha, y fortaleciendo su
organización y combatividad.
2. Dar pasos efectivos en su política
unitaria y de alianzas en base
a los principios y en la perspectiva
de la acumulación revolucionaria
de fuerzas.
3. La proletarización de
las filas entendida como el arribo
de contingentes de la clase obrera
al FPR es una cuestión
que hay que emprender inmediatamente.
4. Expandir sus brazos en el entorno
nacional, priorizando las relaciones
que se vienen estableciendo con
nuevos contingentes y grupos entusiasmados
con nuestra política y
nuestras banderas, atendiéndolos
con responsabilidad y apoyándonos
en la delegación de pequeños
contingentes de las bases del
FPR para la transmisión
de nuestras experiencias de lucha.
5. El principio de centralismo
democrático debe desarrollarse
aún más tomando
en cuenta: el carácter
colectivo de la organización,
la rendición de cuentas
a la organización, la disciplina
y subordinación de la minoría
a la mayoría, la elección
de abajo hacia arriba de los organismos
dirigentes y la obligatoriedad
absoluta de ejecutar las decisiones
que tome el FPR.
6. La necesidad de promover a
nuevos compañeros para
las tareas de dirección
centrales, medias y de base; dado
el crecimiento de las filas y
la ampliación de la influencia
del FPR, pero también para
que este crecimiento pueda proyectarse.
7. Instrumentar con mayor claridad
la organización, aceitar
y hacer más dinámicas
las vías y formas de organización
de las bases del FPR, tomando
en cuenta la necesidad de las
masas de estar organizadas y de
tener tareas.
8. La educación política
debe regularizarse, y atender
más particularmente las
necesidades y problemas que enfrentan
las bases y cuadros para comprender
la lucha del FPR y el proceso
que vivimos.
9. Que las masas del FPR extraigan
las enseñanzas de la IV
Jornada Nacional de Lucha procurando
que sea en todos sus contingentes.
En adelante el FPR tiene que accionar
a nuevos niveles, tomando en consideración
la más decidida participación
de sus bases, lo cual está
en dependencia de la conciencia,
organización, abnegación
y entrega de que vienen dotándose.
Estos nuevos niveles tienen que
ver con el acercamiento de otros
contingentes, con la agudización
de las contradicciones de clase
en nuestro país, con la
importancia que tiene este proyecto
frentista para la revolución
y con el fortalecimiento de la
conciencia de clase entre sus
bases.
¡Unidad de todo el pueblo
por la emancipación proletaria!
¡Sólo la revolución
socialista es cambio! |