¡¡Vivan
los acuerdos para un México
mejor!! ¡¡Vivan los
compromisos de todos con México!!
¡¡Viva la unión
de todos los mexicanos!! Así
se escucharon las arengas desde
Palacio Nacional este 15 de septiembre
en la celebración conmemorativa
del 193 aniversario.
Así como la propia constitución
burguesa hoy resulta una poderosa
camisa de fuerza para la acumulación
de capital, para avanzar hacia
nuevas relaciones capitalistas
de mayor dominio sobre el proletariado
y los pueblos, así también,
el protocolo del Grito, resultaba
una camisa de fuerza para gritar
los verdaderos apetitos explotadores
y opresores del representante
de los monopolios en Palacio Nacional.
La desesperación de la
voz de las sociedades anónimas
de capital variable, contrastaba
con la algarabía y el odio
del pueblo pobre que intuye, entre
la confusión de la historia,
que fue hasta cierto punto bueno
tener “héroes que
nos dieron patria” y haber
logrado una “independencia
nacional” pues tan pronto
como apareció Don Vicente
en el Palco del Palacio Nacional,
inmediatamente se escucharon rechiflas
y se desarrolló un revuelo
que desaprueba la gestión
del Presidente al frente del país.
Así, Vicente Fox, el presidente
de los ricos explotadores, queriendo
borrar en un grito la pérdida
de confianza de las masas el 6
de julio, prendió de vivas
los acuerdos, los compromisos
y la unión que necesita
de todos los capitalistas mexicanos
y extranjeros y sus partidos políticos,
para sacar adelante las reformas
estructurales y los pactos que
les permitan que la lucha de clases
del proletariado y las amplias
masas populares no los pongan
en el basurero de la historia.
Ciertamente, de que hay acuerdos
y compromisos entre ellos los
hay, pero ninguna fracción
burguesa y ningún partido
burgués, en lo particular,
quieren asumir los costos públicamente
por un temor fundado al ¡¡Ya
Basta!! de la clase obrera y el
pueblo, quienes han sostenido
sobre sus espaldas todos los costos
de la crisis del capitalismo mexicano
y mundial.
Por eso, tras bambalinas, en cada
frente económico y social,
por lo menos desde De la Madrid,
hasta Vicente Fox, de manera subterránea,
se han venido imponiendo mejores
condiciones al desarrollo del
capital, mejores condiciones a
las inversiones privadas y mejores
condiciones a la penetración
imperialista. Así se observa
en la crisis del campo, de la
educación, de la salud,
de la vivienda, de los servicios
públicos, de la industria
energética, de la seguridad
social, de las relaciones laborales,
de la política de empleo,
del intercambio comercial, de
la política exterior, de
la relación con los pueblos
indígenas, de la política
electorera, etc. Y ese camino
de crisis ha provocado que el
proyecto burgués pierda
de manera paulatina la base social
de apoyo que tenía en el
campo obrero y popular. La burguesía
en su conjunto, se ha convertido
en una clase social reaccionaria
que ya nada puede aportar al desarrollo
nacional y social. Ninguna reforma
puede sacar de este bache a la
crisis del capitalismo. Sólo
la revolución proletaria
puede instaurar un nuevo orden
social en el que las clases productoras
de la riqueza nacional: los obreros
y los campesinos pobres, dirijan
y conduzcan sobre nuevas bases
económicas, políticas
y sociales los destinos de millones
de mexicanos hacia la instauración
de la dictadura del proletariado
y la construcción del socialismo
y el comunismo.
Así están las cosas
por estos días ... |