Número 170/septiembre/2003
...Por estos días...
¡¡Vivan los acuerdos para un México mejor!! ¡¡Vivan los compromisos de todos con México!! ¡¡Viva la unión de todos los mexicanos!! Así se escucharon las arengas desde Palacio Nacional este 15 de septiembre en la celebración conmemorativa del 193 aniversario.

Así como la propia constitución burguesa hoy resulta una poderosa camisa de fuerza para la acumulación de capital, para avanzar hacia nuevas relaciones capitalistas de mayor dominio sobre el proletariado y los pueblos, así también, el protocolo del Grito, resultaba una camisa de fuerza para gritar los verdaderos apetitos explotadores y opresores del representante de los monopolios en Palacio Nacional.

La desesperación de la voz de las sociedades anónimas de capital variable, contrastaba con la algarabía y el odio del pueblo pobre que intuye, entre la confusión de la historia, que fue hasta cierto punto bueno tener “héroes que nos dieron patria” y haber logrado una “independencia nacional” pues tan pronto como apareció Don Vicente en el Palco del Palacio Nacional, inmediatamente se escucharon rechiflas y se desarrolló un revuelo que desaprueba la gestión del Presidente al frente del país. Así, Vicente Fox, el presidente de los ricos explotadores, queriendo borrar en un grito la pérdida de confianza de las masas el 6 de julio, prendió de vivas los acuerdos, los compromisos y la unión que necesita de todos los capitalistas mexicanos y extranjeros y sus partidos políticos, para sacar adelante las reformas estructurales y los pactos que les permitan que la lucha de clases del proletariado y las amplias masas populares no los pongan en el basurero de la historia.

Ciertamente, de que hay acuerdos y compromisos entre ellos los hay, pero ninguna fracción burguesa y ningún partido burgués, en lo particular, quieren asumir los costos públicamente por un temor fundado al ¡¡Ya Basta!! de la clase obrera y el pueblo, quienes han sostenido sobre sus espaldas todos los costos de la crisis del capitalismo mexicano y mundial.

Por eso, tras bambalinas, en cada frente económico y social, por lo menos desde De la Madrid, hasta Vicente Fox, de manera subterránea, se han venido imponiendo mejores condiciones al desarrollo del capital, mejores condiciones a las inversiones privadas y mejores condiciones a la penetración imperialista. Así se observa en la crisis del campo, de la educación, de la salud, de la vivienda, de los servicios públicos, de la industria energética, de la seguridad social, de las relaciones laborales, de la política de empleo, del intercambio comercial, de la política exterior, de la relación con los pueblos indígenas, de la política electorera, etc. Y ese camino de crisis ha provocado que el proyecto burgués pierda de manera paulatina la base social de apoyo que tenía en el campo obrero y popular. La burguesía en su conjunto, se ha convertido en una clase social reaccionaria que ya nada puede aportar al desarrollo nacional y social. Ninguna reforma puede sacar de este bache a la crisis del capitalismo. Sólo la revolución proletaria puede instaurar un nuevo orden social en el que las clases productoras de la riqueza nacional: los obreros y los campesinos pobres, dirijan y conduzcan sobre nuevas bases económicas, políticas y sociales los destinos de millones de mexicanos hacia la instauración de la dictadura del proletariado y la construcción del socialismo y el comunismo.

Así están las cosas por estos días ...
En este 170
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