“Todas
las máquinas se detendrán,
si así tu brazo vigoroso
lo quiere”
De
nada valió a los empresarios
de IMEXA el ofrecimiento de última
hora, que pretendió dividir
la decisión unitaria de
Huelga General en SICARTSA, ASSA,
ATISBA y en IMEXA, los mineros
habían dicho ¡BASTA
YA! No es posible que mientras
más aumenta el ritmo de
producción con las máquinas,
sin parar un solo día,
incrementando el tonelaje de producto
terminado y semiterminado, los
empresarios digan que no hay utilidades,
porque están registradas
como empresas de servicios. Esa
fue una de las demandas más
fundamentales de los mineros,
que se incremente el bono de producción
en 7%, conquista arrancada en
la revisión del Contrato
Colectivo de Trabajo en 1980,
y que les fue arrebatada hace
4 años; así, ante
los ofrecimientos de los empresarios
de SICARTSA de “ayuda social”,
para que los obreros se desistieran
de su demanda fundamental, no
sirvió para aplastar la
dignidad de los mineros.
Había una convicción,
nada ni nadie pondrá de
rodilla a los trabajadores mineros
y a su huelga unitaria; ni las
amenazas de los empresarios de
IMEXA de cerrar su empresa, tratando
de dividir a los mineros, ya cansados
de producir y producir para el
patrón, que se lleva la
inmensa mayoría de las
ganancias, decidieron con sus
brazos vigorosos detener las máquinas,
demostrando con la huelga, una
vez más, que ellos son
el centro de la producción,
los únicos productores
de la riqueza; ni los gritos de
la Cámara Nacional de Comercio
(CANACO) y la Confederación
Patronal de la República
Mexicana (COPARMEX), que chillaron
a los 4 vientos los “males”,
que los inversionistas se asustarán,
que los obreros habían
detenido la economía de
la región, que afectaban
sus ganancias, pudieron detener
a los obreros dignamente levantados.
Después de 11 días,
la huelga logró que se
resolviera en su favor el pliego
petitorio de manera limitada,
una vez más, esta huelga
en Lázaro Cárdenas
se rodeo de solidaridad de todos
los sindicatos democráticos
del puerto y a nivel estatal,
de los pescadores y campesinos
a lo largo de la costa de Michoacán
y Guerrero, de las organizaciones
y sindicatos agrupados en la Promotora
Nacional Contra el Neoliberalismo,
todos ellos brindaron apoyo a
los mineros de acuerdo a sus posibilidades,
ya sea a través de pronunciamientos,
foros, por medio de la difusión
y la propaganda, así como
moral y materialmente. La unidad
no se dio simplemente para la
resolución a un pliego
petitorio justo, 20% de aumento
salarial, bono de producción,
incremento del vale de despensa,
etc., sobre el cual no hay que
bajar las manos, sino que, desde
quienes luchamos más a
fondo, por la organización
y lucha de la clase obrera por
la emancipación proletaria.
Los resultados fueron los siguientes:
Incremento directo al salario
del 5.5%; por cada mil toneladas
de palanquilla desviada 1%, que
en promedio resultaría
8% por este rubro; 15 días
de salario cada año pagaderos
al 10 de mayo, en calidad de reparto
de utilidades; aumento de la despensa
semanal de 110 a 120 pesos, incremento
en el fondo de ahorro de 10.5%,
seis puntos más al bono
de producción de Asssa
(de 50 a 56%); un día más
en el aguinaldo (de 43 a 44 días);
ayuda social por única
vez de 5 mil pesos por cada trabajador;
50% de pago de salarios caídos
y el retroactivo al primero de
mayo.
Como se ve las demandas no fueron
resueltas a su totalidad, ya que
una de las demandas fundamentales
era recuperar el bono, cosa que
sigue intacta ya que la patronal
chantajeó con cerrar las
minas, así como miembros
del sindicato decidieron convencer
a los bravos mineros de que las
demandas se habían resuelto,
si bien no a la totalidad, se
rebasó el tope salarial.
El descontento de los obreros
llevó a que, incluso, en
la última asamblea, llamaron
charros a los representantes sindicales,
ya que éstos cedieron ante
el chantaje de la empresa y celebraban
el aumento de 32.94% en prestaciones,
chantajeando con que la empresa
no podía dar más.
LOS OBREROS
VENCERÁN
En el Puerto de Lázaro
Cárdenas se teje la resistencia
proletaria, pero, se muestra que
se debe desarrollar la conciencia
de que no se enfrenta a un patrón
en particular, sino a toda la
clase explotadora y su gobierno,
que tratan de crear desconfianza
en los obreros y su lucha; que
es necesario extender la lucha
y conciencia a nuestros hermanos
de clase, buscar su solidaridad;
buscar la unidad de nosotros los
trabajadores contra nuestro enemigo
común, y que esto se debe
traducir en movilización,
manifestación y unidad
con todo el pueblo.
En este marco se inscribe nuestro
apoyo y solidaridad con la huelga
de SICARTSA y nuestra exigencia
por la solución al 100%
de las demandas de los trabajadores,
y desde nuestras trincheras de
lucha, llamamos a los obreros,
trabajadores y organizaciones
democráticas y revolucionarias
a que asuman los intereses de
clase obrera en sus luchas, que
nuestras banderas y nuestra conciencia
debe avanzar en la lucha socialista;
porque éstas son las que
están marcando el otro
camino, el camino rojo y proletario,
el camino que tratan de acallar,
el camino más difícil,
pero también el más
seguro para terminar de raíz
con el estado de cosas actual,
porque ante la lucha de clases
actual, con la resistencia de
los obreros de SICARTSA, se ve
claramente que existen dos rumbos,
el camino proletario de lucha
contra la explotación,
o el camino oportunista burgués
de conciliación con el
enemigo de clase, como en el caso
del gobierno del PRD en Michoacán,
de traidores a los intereses de
la clase obrera, peleles que pretenden
manipular a los obreros para que
se conformen con migajas.
Tal pareciera que, en estos momentos,
el rumbo del país se decide
en el parlamento, aunque el pueblo
trabajador con su abstención
está diciendo, de manera
clara, que ningún partido
burgués representa una
alternativa para las masas populares.
Pero nos quieren hacer creer que,
con un artículo de algún
intelectual renombrado en un periódico,
algún comentario de Fox
en la televisión, algunos
acuerdos entre charros y patrón,
son los acontecimientos que están
marcando el rumbo de la lucha
de clases en este país;
que el mundo del trabajo, de los
que día con día
crean la riqueza del país,
con el desgaste de sus músculos,
de su cerebro e incluso de su
propia sangre, moviendo las máquinas,
no pasa nada; los despidos, no
son dignos de grandes noticias;
la gran explotación y abuso
de los burgueses en las fábricas,
la violencia de los charros, las
muertes por accidente, los bajos
salarios, las luchas obreras y
campesinas, etc., no les merecen
la mínima atención.
Sin embargo, la clase obrera escribe
su historia a su propia manera,
con lucha, con resistencia, con
dignidad proletaria, con su oposición
a la explotación.
La reciente huelga en SICARTSA
se inscribe en este proceso, porque
la resistencia que han mostrado
importantes luchas obreras recientes
en el puerto de Lázaro
Cárdenas, como la de FERTINAL
y CARBONTEC, forman parte de los
distintos arroyuelos de lucha,
que necesitan desembocar en un
solo torrente contra el régimen,
contra los explotadores y su gobierno
al servicio de la oligarquía
financiera y el imperialismo.
Es necesario que los obreros mantengan
su independencia de clase frente
a la burguesía y su gobierno,
sepan ubicar a quienes de palabra
hablan a favor de los trabajadores,
pero en los hechos trafican con
sus intereses; porque la unidad
es la única garantía
de fortalecimiento de nuestra
lucha; pero la unidad que representa
cantidad, no es nada sin tener
claros los objetivos de nuestra
clase, y que nuestros intereses
de clase son totalmente contrapuestos
a los del patrón.
Esta huelga es una importante
experiencia para la clase obrera,
pero también es un preámbulo
del papel que le toca jugar a
la clase obrera, ser el dirigente
de todas las clases explotadas
y oprimidas, porque el día
que el obrero común entienda
que sin su esfuerzo no se mueve
un solo tornillo, y que para nada
hacen falta los patrones, ese
día no habrá fuerza
que pueda detener la fortaleza
proletaria, y en Lázaro
Cárdenas con la lucha de
SICARTSA, de los obreros de CARBONTEC,
también en lucha, y con
las movilizaciones que comenzaron
este 11 de agosto por los obreros
de la empresa metalmecánica
NKS, en lucha por sus reivindicaciones,
así como las experiencias
recientes, demuestra que debemos
desarrollar un sindicalismo de
clase y revolucionario, como punto
de partida, para que en el puerto
de Lázaro Cárdenas
en un futuro pueda irradiar al
país de lucha, de revolución
proletaria y socialista.
Hay algo más que no podemos
dejar pasar de lado y que de ninguna
manera debemos de guardar silencio,
es la lucha de los 15 obreros
de CARBONTEC, también en
este puerto. Tres de ellos están
presos en un penal federal desde
el 9 de mayo del presente año,
quienes decidieron realizar un
paro en CARBONTEC en lucha por
la firma de un Contrato Colectivo
de Trabajo, ellos fueron detenidos
y acusados de sabotaje, entre
otros delitos, de ahí de
la necesidad de rodear de solidaridad
a los compañeros de CARBONTEC
y exigir la libertad de lo tres
presos políticos e impedir
que los empresarios se salgan
con la suya.
La unidad de la clase obrera es
necesaria para arrancar sus demandas
reivindicativas, para defender
sus conquistas laborales, para
unir a los sindicatos en la lucha
contra el capital, para romper
con la ideología de la
colaboración de clases,
aislando a los oportunistas de
su influencia entre las masas,
para avanzar en alianza con los
campesinos pobres y las masas
populares en el camino de luchar
por un Gobierno Provisional Revolucionario
y una Asamblea Nacional Constituyente
Democrática y Popular,
en donde se realice una Nueva
Constitución, en donde
en su artículo primero
diga: nadie tiene derecho a explotar
a los trabajadores.
Tampoco los mineros se dejarán
intimidar por “gobiernos
de la esperanza”, con casos
de represión a los maestros
de la Sección 18 de la
CNTE, el día 9 de junio
en Morelia; y, recientemente,
este 6 de agosto, tomando actitudes
fascistas reprimió salvajemente
a los estudiantes normalistas
en Chiapas. Los mineros deberán
tomar ejemplo de su pasado de
lucha y actuar en consecuencia
para vencer las dificultades.
Los mineros han aprendido en huelgas
anteriores que, quienes hoy gobiernan,
lo hacen en beneficio de los dueños
del capital, que nada bueno se
puede esperar de ellos, que tienen
que caminar con sus propias fuerzas
y con las de sus hermanos de clase
de la región y de todo
el país, para defender
las conquistas logradas por muchos
camaradas obreros que, incluso,
dieron su vida. La patronal pretende
desaparecer los derechos a través
del Congreso de la Unión,
donde se legisla en contra del
pueblo, aún cuando el voto
que les sostiene a todos juntos
apenas alcanza un 35% de los empadronados;
pero aún así, pretenden
legislar medidas liberales en
la ley laboral a nombre de la
clase obrera y todo el pueblo
de México; por supuesto,
en nuestra contra, el PANPRIPRD
y otros paleros.
La historia del movimiento obrero
mexicano tiene un ejemplo de lucha
en los camaradas mineros de la
Sección 271, quienes tienen
la responsabilidad histórica
de levantar la moral de los obreros
de todo el país para recuperar
los sindicatos, donde domina el
charrismo y neocharrismo sindical,
y convertirlos en centros de resistencia
contra el capital y de todos los
traidores a la lucha de la clase
obrera y por transformar este
mundo de manera revolucionaria
a favor de los trabajadores.
HISTORIA Y BALANCE DE LA HUELGA
En la huelga de 1989, que duró
59 días, a pesar de la
bravura de los mineros, fue reprimida
bajo el mandato de un gobierno
priista; esta huelga, a pesar
del aumento salarial, no logró
detener las privatizaciones bajo
el gobierno de Carlos Salinas
de Gortari. Después de
la represión y durante
el transcurso de más de
10 años, el movimiento
obrero en la región se
mantuvo desmoralizado y estuvo
latente el temor al despido, de
allí que nadie protestara,
el coraje de clase se tuvo que
mantener en el anonimato.
Bajo este ambiente fue arrebatada
la conquista del bono, del cual
hemos hablado más arriba;
también, fue arrebatada
la semana de 40 horas con pago
de 56 en minas. Tan grande fue
el descaro de los charros al ceder
ante la patronal estas conquistas
que, para el mes de octubre de
2001, se constituirían
en sindicato blanco y, apoyados
por la empresa, se reclamarían
dueños del Contrato Colectivo
de Trabajo (CCT). Ante ello, los
obreros más conscientes
se organizaron para expulsarlos
del sindicato, dándose
enfrentamientos físicos;
finalmente, los obreros conseguirían
su objetivo de sacar a esos vende
obreros, pero no todo quedó
ahí, ya que los charros
gozaban del reconocimiento de
los empresarios y el gobierno
priista de Tinoco Rubí.
Los obreros tuvieron que declararse
en paro el 17 de diciembre del
mismo año; para el 20 de
diciembre, el gobierno priista
mandó a los cuerpos represivos
en auxilio de los empresarios
y los charros, para reprimir a
los mineros; lo que no esperaban
estos esbirros del Estado fue
que, los mineros no estaban solos,
pues llegó en su apoyo
gran parte del pueblo trabajador,
los cuerpos represivos tuvieron
que salir huyendo.
Da ahí a la fecha, los
mineros se han mantenido unidos,
así como le han brindado
la solidaridad a los demás
obreros y sectores de trabajadores
de la región; han apoyado
con la movilización, con
apoyo económico, lo hacen
porque saben que la unidad de
la clase obrera y los trabajadores
es fundamental para cumplir sus
objetivos históricos inmediatos
y futuros.
A la huelga de FERTINAL los apoyaron
económicamente, los apoyaron
en sus movilizaciones, destacando
la del mes de abril, en la cual
los granaderos pretendieron reprimir
a los obreros, pero nuevamente
tuvieron que salir huyendo, aunque,
esta vez, los grupos represivos
ya no se encontraban bajo un gobierno
priista, sino más bien
bajo un gobierno perredista, que
le tocó el turno de salvaguardar
los intereses de los capitalistas
en esta región.
Así, llegó su turno
a la Sección 271 de mineros
declarar la huelga para recuperar
sus conquistas arrebatadas y con
ello vendría el chantajismo
de los capitalista de cerrar sus
empresas, artimaña tal
que “hizo efecto”
en los dirigentes del Sindicato
Nacional, empujando a esta sección
a aceptar los ofrecimientos de
la empresa. Cabe resaltar que
la huelga pudo haber avanzado
a acciones de fuerza y movilización
que ha caracterizado a la Sección
271, lo que hubiera permitido
fundirse aún más
con el pueblo trabajador y proyección
nacional, lo que hubiera generado
mejores condiciones de negociación.
Hay que tener presente que, las
demandas arrebatadas por medio
de la huelga superó revisiones
contractuales de otras secciones
y rebasó los limites impuestos
por el gobierno pro imperialista
de Fox.
La lucha no ha terminado. Por
ello es necesario recuperar las
experiencias de lucha de la huelga
del 2001-2002 para avanzar y recuperar
lo arrebatado; acumular fuerzas
a nivel nacional, convertirse
en un referente de vanguardia
de lucha de los obreros para conquistar
un mundo nuevo y una tierra justa.
Ahora toca seguir democratizando
esta sección, conservar
la unidad e impedir, a toda costa,
que las pretensiones de las empresas
mineras, de dividir en dos fracciones
de la misma sección, pues
el CCT, que abarca a las 4 empresas,
les da la ventaja numérica
y la fuerza, pues ha quedado demostrado
que, por ejemplo, los 600 mineros
de ISPAT México (IMEXA)
respaldaron, por medio de la huelga,
a sus camaradas de SICARTSA, ASSSA
y ATIBSA, de la misma sección.
En la experiencia, en estas huelgas
los mineros han aprendido que
quienes hoy gobiernan lo hacen
en beneficio de los dueños
del capital, que nada bueno se
puede esperar de ellos; de allí
que los obreros tengan que caminar
con sus propias fuerzas con sus
hermanos de clase de la región
y de todo el país. Véase
la intromisión del gobierno
que no se dejó esperar
con el ex-Secretario de Gobierno,
Leonel Godoy Rangel, hoy líder
nacional del PRD, que se dijo
mediador y sólo llegó
de apaga fuegos, para rogarle
pasividad a los mineros.
Los obreros, que no encuentran
trabajo si no es a costa de acrecentar
las ganancias de los capitalistas,
tendrán que levantar independientemente
de sus reivindicaciones inmediatas
la lucha por una nueva revolución
en nuestro país, luchar
por que el poder político
esté en manos del proletariado;
para ello, los obreros más
conscientes y decididos deben
incorporarse a su partido de clase
y revolucionario, a su Partido
Comunista de México (marxista-leninista).
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