Número 169/agosto/2003
Desde Ciudad Lázaro Cárdenas Michoacán
Unidad en la huelga para vencer

Adelante camaradas mineros sección 271
“Todas las máquinas se detendrán, si así tu brazo vigoroso lo quiere”

De nada valió a los empresarios de IMEXA el ofrecimiento de última hora, que pretendió dividir la decisión unitaria de Huelga General en SICARTSA, ASSA, ATISBA y en IMEXA, los mineros habían dicho ¡BASTA YA! No es posible que mientras más aumenta el ritmo de producción con las máquinas, sin parar un solo día, incrementando el tonelaje de producto terminado y semiterminado, los empresarios digan que no hay utilidades, porque están registradas como empresas de servicios. Esa fue una de las demandas más fundamentales de los mineros, que se incremente el bono de producción en 7%, conquista arrancada en la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo en 1980, y que les fue arrebatada hace 4 años; así, ante los ofrecimientos de los empresarios de SICARTSA de “ayuda social”, para que los obreros se desistieran de su demanda fundamental, no sirvió para aplastar la dignidad de los mineros.

Había una convicción, nada ni nadie pondrá de rodilla a los trabajadores mineros y a su huelga unitaria; ni las amenazas de los empresarios de IMEXA de cerrar su empresa, tratando de dividir a los mineros, ya cansados de producir y producir para el patrón, que se lleva la inmensa mayoría de las ganancias, decidieron con sus brazos vigorosos detener las máquinas, demostrando con la huelga, una vez más, que ellos son el centro de la producción, los únicos productores de la riqueza; ni los gritos de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), que chillaron a los 4 vientos los “males”, que los inversionistas se asustarán, que los obreros habían detenido la economía de la región, que afectaban sus ganancias, pudieron detener a los obreros dignamente levantados.

Después de 11 días, la huelga logró que se resolviera en su favor el pliego petitorio de manera limitada, una vez más, esta huelga en Lázaro Cárdenas se rodeo de solidaridad de todos los sindicatos democráticos del puerto y a nivel estatal, de los pescadores y campesinos a lo largo de la costa de Michoacán y Guerrero, de las organizaciones y sindicatos agrupados en la Promotora Nacional Contra el Neoliberalismo, todos ellos brindaron apoyo a los mineros de acuerdo a sus posibilidades, ya sea a través de pronunciamientos, foros, por medio de la difusión y la propaganda, así como moral y materialmente. La unidad no se dio simplemente para la resolución a un pliego petitorio justo, 20% de aumento salarial, bono de producción, incremento del vale de despensa, etc., sobre el cual no hay que bajar las manos, sino que, desde quienes luchamos más a fondo, por la organización y lucha de la clase obrera por la emancipación proletaria.

Los resultados fueron los siguientes: Incremento directo al salario del 5.5%; por cada mil toneladas de palanquilla desviada 1%, que en promedio resultaría 8% por este rubro; 15 días de salario cada año pagaderos al 10 de mayo, en calidad de reparto de utilidades; aumento de la despensa semanal de 110 a 120 pesos, incremento en el fondo de ahorro de 10.5%, seis puntos más al bono de producción de Asssa (de 50 a 56%); un día más en el aguinaldo (de 43 a 44 días); ayuda social por única vez de 5 mil pesos por cada trabajador; 50% de pago de salarios caídos y el retroactivo al primero de mayo.

Como se ve las demandas no fueron resueltas a su totalidad, ya que una de las demandas fundamentales era recuperar el bono, cosa que sigue intacta ya que la patronal chantajeó con cerrar las minas, así como miembros del sindicato decidieron convencer a los bravos mineros de que las demandas se habían resuelto, si bien no a la totalidad, se rebasó el tope salarial. El descontento de los obreros llevó a que, incluso, en la última asamblea, llamaron charros a los representantes sindicales, ya que éstos cedieron ante el chantaje de la empresa y celebraban el aumento de 32.94% en prestaciones, chantajeando con que la empresa no podía dar más.

LOS OBREROS VENCERÁN

En el Puerto de Lázaro Cárdenas se teje la resistencia proletaria, pero, se muestra que se debe desarrollar la conciencia de que no se enfrenta a un patrón en particular, sino a toda la clase explotadora y su gobierno, que tratan de crear desconfianza en los obreros y su lucha; que es necesario extender la lucha y conciencia a nuestros hermanos de clase, buscar su solidaridad; buscar la unidad de nosotros los trabajadores contra nuestro enemigo común, y que esto se debe traducir en movilización, manifestación y unidad con todo el pueblo.

En este marco se inscribe nuestro apoyo y solidaridad con la huelga de SICARTSA y nuestra exigencia por la solución al 100% de las demandas de los trabajadores, y desde nuestras trincheras de lucha, llamamos a los obreros, trabajadores y organizaciones democráticas y revolucionarias a que asuman los intereses de clase obrera en sus luchas, que nuestras banderas y nuestra conciencia debe avanzar en la lucha socialista; porque éstas son las que están marcando el otro camino, el camino rojo y proletario, el camino que tratan de acallar, el camino más difícil, pero también el más seguro para terminar de raíz con el estado de cosas actual, porque ante la lucha de clases actual, con la resistencia de los obreros de SICARTSA, se ve claramente que existen dos rumbos, el camino proletario de lucha contra la explotación, o el camino oportunista burgués de conciliación con el enemigo de clase, como en el caso del gobierno del PRD en Michoacán, de traidores a los intereses de la clase obrera, peleles que pretenden manipular a los obreros para que se conformen con migajas.

Tal pareciera que, en estos momentos, el rumbo del país se decide en el parlamento, aunque el pueblo trabajador con su abstención está diciendo, de manera clara, que ningún partido burgués representa una alternativa para las masas populares. Pero nos quieren hacer creer que, con un artículo de algún intelectual renombrado en un periódico, algún comentario de Fox en la televisión, algunos acuerdos entre charros y patrón, son los acontecimientos que están marcando el rumbo de la lucha de clases en este país; que el mundo del trabajo, de los que día con día crean la riqueza del país, con el desgaste de sus músculos, de su cerebro e incluso de su propia sangre, moviendo las máquinas, no pasa nada; los despidos, no son dignos de grandes noticias; la gran explotación y abuso de los burgueses en las fábricas, la violencia de los charros, las muertes por accidente, los bajos salarios, las luchas obreras y campesinas, etc., no les merecen la mínima atención. Sin embargo, la clase obrera escribe su historia a su propia manera, con lucha, con resistencia, con dignidad proletaria, con su oposición a la explotación.

La reciente huelga en SICARTSA se inscribe en este proceso, porque la resistencia que han mostrado importantes luchas obreras recientes en el puerto de Lázaro Cárdenas, como la de FERTINAL y CARBONTEC, forman parte de los distintos arroyuelos de lucha, que necesitan desembocar en un solo torrente contra el régimen, contra los explotadores y su gobierno al servicio de la oligarquía financiera y el imperialismo. Es necesario que los obreros mantengan su independencia de clase frente a la burguesía y su gobierno, sepan ubicar a quienes de palabra hablan a favor de los trabajadores, pero en los hechos trafican con sus intereses; porque la unidad es la única garantía de fortalecimiento de nuestra lucha; pero la unidad que representa cantidad, no es nada sin tener claros los objetivos de nuestra clase, y que nuestros intereses de clase son totalmente contrapuestos a los del patrón.

Esta huelga es una importante experiencia para la clase obrera, pero también es un preámbulo del papel que le toca jugar a la clase obrera, ser el dirigente de todas las clases explotadas y oprimidas, porque el día que el obrero común entienda que sin su esfuerzo no se mueve un solo tornillo, y que para nada hacen falta los patrones, ese día no habrá fuerza que pueda detener la fortaleza proletaria, y en Lázaro Cárdenas con la lucha de SICARTSA, de los obreros de CARBONTEC, también en lucha, y con las movilizaciones que comenzaron este 11 de agosto por los obreros de la empresa metalmecánica NKS, en lucha por sus reivindicaciones, así como las experiencias recientes, demuestra que debemos desarrollar un sindicalismo de clase y revolucionario, como punto de partida, para que en el puerto de Lázaro Cárdenas en un futuro pueda irradiar al país de lucha, de revolución proletaria y socialista.

Hay algo más que no podemos dejar pasar de lado y que de ninguna manera debemos de guardar silencio, es la lucha de los 15 obreros de CARBONTEC, también en este puerto. Tres de ellos están presos en un penal federal desde el 9 de mayo del presente año, quienes decidieron realizar un paro en CARBONTEC en lucha por la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo, ellos fueron detenidos y acusados de sabotaje, entre otros delitos, de ahí de la necesidad de rodear de solidaridad a los compañeros de CARBONTEC y exigir la libertad de lo tres presos políticos e impedir que los empresarios se salgan con la suya.

La unidad de la clase obrera es necesaria para arrancar sus demandas reivindicativas, para defender sus conquistas laborales, para unir a los sindicatos en la lucha contra el capital, para romper con la ideología de la colaboración de clases, aislando a los oportunistas de su influencia entre las masas, para avanzar en alianza con los campesinos pobres y las masas populares en el camino de luchar por un Gobierno Provisional Revolucionario y una Asamblea Nacional Constituyente Democrática y Popular, en donde se realice una Nueva Constitución, en donde en su artículo primero diga: nadie tiene derecho a explotar a los trabajadores.

Tampoco los mineros se dejarán intimidar por “gobiernos de la esperanza”, con casos de represión a los maestros de la Sección 18 de la CNTE, el día 9 de junio en Morelia; y, recientemente, este 6 de agosto, tomando actitudes fascistas reprimió salvajemente a los estudiantes normalistas en Chiapas. Los mineros deberán tomar ejemplo de su pasado de lucha y actuar en consecuencia para vencer las dificultades.

Los mineros han aprendido en huelgas anteriores que, quienes hoy gobiernan, lo hacen en beneficio de los dueños del capital, que nada bueno se puede esperar de ellos, que tienen que caminar con sus propias fuerzas y con las de sus hermanos de clase de la región y de todo el país, para defender las conquistas logradas por muchos camaradas obreros que, incluso, dieron su vida. La patronal pretende desaparecer los derechos a través del Congreso de la Unión, donde se legisla en contra del pueblo, aún cuando el voto que les sostiene a todos juntos apenas alcanza un 35% de los empadronados; pero aún así, pretenden legislar medidas liberales en la ley laboral a nombre de la clase obrera y todo el pueblo de México; por supuesto, en nuestra contra, el PANPRIPRD y otros paleros.

La historia del movimiento obrero mexicano tiene un ejemplo de lucha en los camaradas mineros de la Sección 271, quienes tienen la responsabilidad histórica de levantar la moral de los obreros de todo el país para recuperar los sindicatos, donde domina el charrismo y neocharrismo sindical, y convertirlos en centros de resistencia contra el capital y de todos los traidores a la lucha de la clase obrera y por transformar este mundo de manera revolucionaria a favor de los trabajadores.

HISTORIA Y BALANCE DE LA HUELGA

En la huelga de 1989, que duró 59 días, a pesar de la bravura de los mineros, fue reprimida bajo el mandato de un gobierno priista; esta huelga, a pesar del aumento salarial, no logró detener las privatizaciones bajo el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Después de la represión y durante el transcurso de más de 10 años, el movimiento obrero en la región se mantuvo desmoralizado y estuvo latente el temor al despido, de allí que nadie protestara, el coraje de clase se tuvo que mantener en el anonimato.

Bajo este ambiente fue arrebatada la conquista del bono, del cual hemos hablado más arriba; también, fue arrebatada la semana de 40 horas con pago de 56 en minas. Tan grande fue el descaro de los charros al ceder ante la patronal estas conquistas que, para el mes de octubre de 2001, se constituirían en sindicato blanco y, apoyados por la empresa, se reclamarían dueños del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). Ante ello, los obreros más conscientes se organizaron para expulsarlos del sindicato, dándose enfrentamientos físicos; finalmente, los obreros conseguirían su objetivo de sacar a esos vende obreros, pero no todo quedó ahí, ya que los charros gozaban del reconocimiento de los empresarios y el gobierno priista de Tinoco Rubí.

Los obreros tuvieron que declararse en paro el 17 de diciembre del mismo año; para el 20 de diciembre, el gobierno priista mandó a los cuerpos represivos en auxilio de los empresarios y los charros, para reprimir a los mineros; lo que no esperaban estos esbirros del Estado fue que, los mineros no estaban solos, pues llegó en su apoyo gran parte del pueblo trabajador, los cuerpos represivos tuvieron que salir huyendo.

Da ahí a la fecha, los mineros se han mantenido unidos, así como le han brindado la solidaridad a los demás obreros y sectores de trabajadores de la región; han apoyado con la movilización, con apoyo económico, lo hacen porque saben que la unidad de la clase obrera y los trabajadores es fundamental para cumplir sus objetivos históricos inmediatos y futuros.

A la huelga de FERTINAL los apoyaron económicamente, los apoyaron en sus movilizaciones, destacando la del mes de abril, en la cual los granaderos pretendieron reprimir a los obreros, pero nuevamente tuvieron que salir huyendo, aunque, esta vez, los grupos represivos ya no se encontraban bajo un gobierno priista, sino más bien bajo un gobierno perredista, que le tocó el turno de salvaguardar los intereses de los capitalistas en esta región.

Así, llegó su turno a la Sección 271 de mineros declarar la huelga para recuperar sus conquistas arrebatadas y con ello vendría el chantajismo de los capitalista de cerrar sus empresas, artimaña tal que “hizo efecto” en los dirigentes del Sindicato Nacional, empujando a esta sección a aceptar los ofrecimientos de la empresa. Cabe resaltar que la huelga pudo haber avanzado a acciones de fuerza y movilización que ha caracterizado a la Sección 271, lo que hubiera permitido fundirse aún más con el pueblo trabajador y proyección nacional, lo que hubiera generado mejores condiciones de negociación. Hay que tener presente que, las demandas arrebatadas por medio de la huelga superó revisiones contractuales de otras secciones y rebasó los limites impuestos por el gobierno pro imperialista de Fox.

La lucha no ha terminado. Por ello es necesario recuperar las experiencias de lucha de la huelga del 2001-2002 para avanzar y recuperar lo arrebatado; acumular fuerzas a nivel nacional, convertirse en un referente de vanguardia de lucha de los obreros para conquistar un mundo nuevo y una tierra justa.

Ahora toca seguir democratizando esta sección, conservar la unidad e impedir, a toda costa, que las pretensiones de las empresas mineras, de dividir en dos fracciones de la misma sección, pues el CCT, que abarca a las 4 empresas, les da la ventaja numérica y la fuerza, pues ha quedado demostrado que, por ejemplo, los 600 mineros de ISPAT México (IMEXA) respaldaron, por medio de la huelga, a sus camaradas de SICARTSA, ASSSA y ATIBSA, de la misma sección.

En la experiencia, en estas huelgas los mineros han aprendido que quienes hoy gobiernan lo hacen en beneficio de los dueños del capital, que nada bueno se puede esperar de ellos; de allí que los obreros tengan que caminar con sus propias fuerzas con sus hermanos de clase de la región y de todo el país. Véase la intromisión del gobierno que no se dejó esperar con el ex-Secretario de Gobierno, Leonel Godoy Rangel, hoy líder nacional del PRD, que se dijo mediador y sólo llegó de apaga fuegos, para rogarle pasividad a los mineros.

Los obreros, que no encuentran trabajo si no es a costa de acrecentar las ganancias de los capitalistas, tendrán que levantar independientemente de sus reivindicaciones inmediatas la lucha por una nueva revolución en nuestro país, luchar por que el poder político esté en manos del proletariado; para ello, los obreros más conscientes y decididos deben incorporarse a su partido de clase y revolucionario, a su Partido Comunista de México (marxista-leninista).
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