Número 169/agosto/2003
Cheonjo Actopan
A partir de que los trabajadores que laboramos en la empresa CHEONJO ACTOPAN nos rebelamos a toda una serie de irregularidades que atentaban contra nuestra dignidad como clase trabajadora, al interior de la fábrica se ha recrudecido la represión en contra de quienes protestan contra las injusticias y el sindicato charro se ha evidenciado como unos verdaderos lambebotas de los patrones.

En un primer momento, ante el paro de labores que realizamos para impedir que continuara el acoso sexual contra nuestras compañeras, que hubiera un mejor servicio de comedor, para que se nos entregara una copia de nuestro Contrato Colectivo de Trabajo, por un aumento de salario y acabar con la propotencia y el despotismo de los capataces; la empresa y el sindicato cetemista vende-obreros se comprometieron por escrito a realizar los cambios necesarios, sin embargo, hoy nos damos cuenta de que sólo se trato apaciguar el descontento y esperar el momento mas oportuno para recrudecer la represión.
El sindicato colaboracionista de los patrones koreanos, ha utilizado el chantaje para presionar a los obreros a dejar de defender sus derechos, amenazando de manera más destacada con la cárcel a quienes participaron en el paro, aún cuando se comprometió de palabra, en la última actividad de protesta que se realizó a las puertas de la fábrica, de que ya no iba a haber más represión y que las denuncias penales que supuestamente existían, las iban a retirar; hubo el compromiso incluso, de que esto se iba firmar por escrito de parte de los directivos de la empresa.

Sin embargo de los últimos 3 despedidos, que eran parte de la comisión negociadora elegida en el paro, el sindicato patronal se negó a ver por su reinstalación, prometiendo una liquidación al 100%. Situación que hasta el momento la empresa y su sindicato no han cumplido y por lo que nuestros compañeros han acudido a los tribunales laborales a exigir su reinstalación, por carecer de fundamento legal el despido. Pero estos despidos, los patrones los ven como una forma más de presión hacia los demás obreros.

Ahora los patrones y su sindicato traidor a la clase obrera, que como vemos trabajan como uña y mugre, se han envalentonado y exigen mayor trabajo para sacar la producción sin pagar tiempo extra, con el fin de menoscabar los bolsillos de los trabajadores y obligarlos a renunciar y a quienes no lo hacen, simplemente se les secuestra en la oficina de Recursos Humanos hasta obligarlos a renunciar y de esa manera evitar las liquidaciones de ley. El despotismo de los capataces llega a tal grado que, como carceleros, intimidan a los obreros a siquiera levantar la vista, se trata de hacerles ver quien es el que manda.

Toda esta situación descrita tiene que cambiar. Ya hemos visto que cuando nos unimos podemos hacer valer nuestros derechos y defender nuestros intereses como clase trabajadora. Varios trabajadores nos hemos comenzado a organizar de manera secreta, sin exponernos todavía a la vista de los directivos de la empresa y nos estamos asesorando con organizaciones sindicales y haciendo denuncias a organizaciones de derechos humanos, a nivel nacional e internacional, para exponer nuestra situación.

Es necesario que participemos todos, creando grupos en nuestra línea de producción y contactarnos con otros grupos en otras líneas, para llegado el momento, emprender una acción fuerte, una acción decisiva, que sea crucial y marque para siempre nuestro destino como clase trabajadora y el destino de los Koreanos; de eso depende nuestro futuro y el de nuestras familias; debemos aprender de otras experiencias de la lucha de los demás trabajadores. El camino no es irnos a otra empresa, pues si no aprendemos a defendemos ahora, en otro lugar nos va a ir igual.
En este 169
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