A
partir de que los trabajadores
que laboramos en la empresa CHEONJO
ACTOPAN nos rebelamos a toda una
serie de irregularidades que atentaban
contra nuestra dignidad como clase
trabajadora, al interior de la
fábrica se ha recrudecido
la represión en contra
de quienes protestan contra las
injusticias y el sindicato charro
se ha evidenciado como unos verdaderos
lambebotas de los patrones.
En un primer momento, ante el
paro de labores que realizamos
para impedir que continuara el
acoso sexual contra nuestras compañeras,
que hubiera un mejor servicio
de comedor, para que se nos entregara
una copia de nuestro Contrato
Colectivo de Trabajo, por un aumento
de salario y acabar con la propotencia
y el despotismo de los capataces;
la empresa y el sindicato cetemista
vende-obreros se comprometieron
por escrito a realizar los cambios
necesarios, sin embargo, hoy nos
damos cuenta de que sólo
se trato apaciguar el descontento
y esperar el momento mas oportuno
para recrudecer la represión.
El sindicato colaboracionista
de los patrones koreanos, ha utilizado
el chantaje para presionar a los
obreros a dejar de defender sus
derechos, amenazando de manera
más destacada con la cárcel
a quienes participaron en el paro,
aún cuando se comprometió
de palabra, en la última
actividad de protesta que se realizó
a las puertas de la fábrica,
de que ya no iba a haber más
represión y que las denuncias
penales que supuestamente existían,
las iban a retirar; hubo el compromiso
incluso, de que esto se iba firmar
por escrito de parte de los directivos
de la empresa.
Sin embargo de los últimos
3 despedidos, que eran parte de
la comisión negociadora
elegida en el paro, el sindicato
patronal se negó a ver
por su reinstalación, prometiendo
una liquidación al 100%.
Situación que hasta el
momento la empresa y su sindicato
no han cumplido y por lo que nuestros
compañeros han acudido
a los tribunales laborales a exigir
su reinstalación, por carecer
de fundamento legal el despido.
Pero estos despidos, los patrones
los ven como una forma más
de presión hacia los demás
obreros.
Ahora los patrones y su sindicato
traidor a la clase obrera, que
como vemos trabajan como uña
y mugre, se han envalentonado
y exigen mayor trabajo para sacar
la producción sin pagar
tiempo extra, con el fin de menoscabar
los bolsillos de los trabajadores
y obligarlos a renunciar y a quienes
no lo hacen, simplemente se les
secuestra en la oficina de Recursos
Humanos hasta obligarlos a renunciar
y de esa manera evitar las liquidaciones
de ley. El despotismo de los capataces
llega a tal grado que, como carceleros,
intimidan a los obreros a siquiera
levantar la vista, se trata de
hacerles ver quien es el que manda.
Toda esta situación descrita
tiene que cambiar. Ya hemos visto
que cuando nos unimos podemos
hacer valer nuestros derechos
y defender nuestros intereses
como clase trabajadora. Varios
trabajadores nos hemos comenzado
a organizar de manera secreta,
sin exponernos todavía
a la vista de los directivos de
la empresa y nos estamos asesorando
con organizaciones sindicales
y haciendo denuncias a organizaciones
de derechos humanos, a nivel nacional
e internacional, para exponer
nuestra situación.
Es necesario que participemos
todos, creando grupos en nuestra
línea de producción
y contactarnos con otros grupos
en otras líneas, para llegado
el momento, emprender una acción
fuerte, una acción decisiva,
que sea crucial y marque para
siempre nuestro destino como clase
trabajadora y el destino de los
Koreanos; de eso depende nuestro
futuro y el de nuestras familias;
debemos aprender de otras experiencias
de la lucha de los demás
trabajadores. El camino no es
irnos a otra empresa, pues si
no aprendemos a defendemos ahora,
en otro lugar nos va a ir igual. |