“Vivimos
de la demanda muchachos, la demanda
es nuestra vida. Es así
siempre. A quien no se le requiere
su trabajo no es por su incapacidad,
sino porque, sencillamente, ya
no encaja en las cuentas”
Conversación entre obreros
y un supervisor
de una abastecedora de auto partes
para Volkswagen.
(Revista Forum democrático,
Puebla)
En
el número anterior de Vanguardia
Proletaria (No. 168) tratamos
de dibujar un cuadro general de
las condiciones que rodean las
últimas batallas económicas
de los trabajadores de la armadora
de Volkswagen-Puebla, sus efectos
y consecuencias desastrosas para
toda la población proletaria
de ese Estado, la posición
de colaboración entre la
dirigencia del SITIAVW-empresa-gobierno
para que en los trabajadores se
descargue el sobrepeso de la crisis
del capital y la conclusión
de que los obreros más
concientes deben acercarse a las
posiciones políticas, prácticas
y organizativas de los comunistas,
del partido de la clase obrera.
Es decir, comenzar a romper con
el total dominio del capital y
sus lugartenientes en el movimiento
proletario, y construir un sindicalismo
de clase y revolucionario, para
empujarle hacia la lucha política
contra el sistema capitalista
de producción.
Hoy trataremos de describir cómo
se ha dibujado la lucha de clases
en esta armadora en la última
década.
La constancia de las crisis de
la industria automotriz alemana
en México comenzó
a dibujarse alrededor “de
1992, y luego del conflicto ocurrido
ese año (una huelga de
37 días), la empresa estableció
el sistema de 'equipos de trabajo'
en la producción, conocido
en esta industria como toyotismo,
a través del cual se realiza
ahora la producción en
cadena y la mano de obra se vuelve
polivalente y rotativa”
(La Jornada de Oriente, 19/agosto/2000).
El establecimiento del sistema
toyotista en la planta de Puebla
implicó un cambio tan drástico
en la fuerza laboral, que para
los años siguientes toda
la rotatividad y polivalencia
en las funciones de los obreros
se habían hecho ya indispensables
para mantener a la empresa alemana
a las alturas de la encarnizada
competencia de la industria automotriz.
El obrero de la industria automotriz
ha sido empujado no digamos ya
a una intensidad mayor de la explotación
de su mano de obra, sino a una
actividad organizada de competencia
y administración de su
fuerza de trabajo para los intereses
de acumulación del capital.
A los grupos de trabajo o células
se les capacita en la creación
de “liderazgo” y trabajo
en equipo de “control de
calidad”, mantenimiento
de maquinaria a su cargo, mayor
responsabilidad y amoldamiento
a las necesidades de producción
y demanda, así como en
la reducción de costos.
El papel del capataz ha desaparecido
formalmente en esta industria
para dar paso a la presión
de la célula de trabajadores
que, contraviniendo sus intereses
de clase, se presionan entre sí
para obtener la mayor intensidad
y velocidad en los ritmos de trabajo
y producción. Aunque la
práctica del toyotismo
se ha ido generalizando en los
últimos años en
cada vez más industrias
en México, es en las automotoras
en donde este sistema es ya generalizado,
sosteniendo en el nivel más
alto de competencia a Volkswagen
de México, aún a
pesar de sus crisis, en cuanto
a ventas se refiere.
Para los obreros, pasar de una
estricta y monótona división
del trabajo a la multifunción
y rotatividad en el puesto laboral
representó una cooptación
más estricta de toda su
percepción de la realidad.
Asociado todo esto con el discurso
que la empresa alemana ha adoptado
para completar la labor de cooptación
de los obreros, prácticamente
a nivel de toda la multinacional:
“Volkswagen tiene una conciencia
muy sólida acerca del papel
social que representa, es por
eso que las políticas de
la última etapa han cambiado
para poder preservar a los trabajadores
en su fuente de trabajo, para
permitirles recomponer su situación
en momentos de auge, y para hacerlo
solidario en etapas en que la
demanda no nos favorece. Nos referimos
a la incorporación de nuestro
personal a un interés único:
el fortalecimiento de Volkswagen
y la seguridad económica
para los que laboramos en ella”
(Entrevista al Presidente de VW
Bernd Pischetsrieder a la Revista
MOTOR). Este discurso pretende
encubrir la verdadera naturaleza
de tal medida, pues los ahorros
por recortes salario-jornada,
capacitación de la fuerza
de trabajo, criterios de tabulación
salarial, control y cooptación
obrera, se han convertido en pilares
importantísimos para que
VW siga liderando la competencia
en México. La extracción
de plusvalía al trabajador
no sólo no se detiene,
sino que se potencia y asegura
de forma permanente atando al
obrero a las fluctuaciones del
mercado. Y es obvio que entre
el Presidente de VW, (expertísimo
sujeto en el arte de seducir con
los ideales burgueses y diseñar
mejores sistemas de explotación
laboral, además de estrellar
costosos autos último modelo
en las carreteras germanas) y
el humilde obrero de las armadoras
existe un gran abismo en igual
proporción que entre la
“seguridad económica”
del primero y la del segundo.
En días pasados la revista
Española “Motor”
publicó un artículo
donde salen a la luz los exorbitantes
salarios que presidentes de diversas
automotoras se adjudican, elemento
que sirvió al ex-buitre
de BMW (Pischetsrieder) para ser
nombrado nuevo presidente de VW
desplazando, supuestamente a quienes
se enriquecen de la empresa en
tiempos “en que todos tienen
que apretarse el cinturón”
(Revista Expansión). Por
cierto, hay que mencionar que
a nivel de las inversiones de
VW los banqueros no han corrido
ni un solo ojillo talla abajo
de sus cinturones para invertir
en el mercado asiático
y que el cuento del cinturón
no cuenta para los amos del capital.
Para el trabajo sucio hombres
como el señor Pischetsrieder.
Caso contrario, desde 1992 toda
una década para Latinoamérica
y Europa ha estado marcada por
los despidos que han echado a
la calle casi al 50% de la plantilla
laboral de VW. Particularmente,
de haberse concretado los despidos
en VW-Puebla esta planta hubiera
desplazado cerca del 40% de su
plantilla, en tan sólo
3 años. O por recortes
salarios-jornada y otras lindezas,
que son las nuevas estrategias
de la multinacional para mantener
sus mercados, aún a costa
de encadenar a los proletarios
a expectativas de vida míseras
e inciertas ¿dónde
está la seguridad económica?
La única que existe está
en la seguridad que los inversionistas
tienen para retirar sus capitales
en el momento en que lo deseen…
La aplicación metódica
de todos estos elementos ha sido
garantía del control sobre
los obreros y sobre su sindicato,
el SITIAVW, considerado uno de
los más importantes del
país. La propaganda burguesa,
el pensamiento empresarial e individualista,
los nuevos criterios de contratos
por producción, la llamada
“nueva cultura laboral”
o los programas de asistencia
social del gobierno han conformado
una verdadera artillería
en contra de la organización
de clase en VW.
En la clase obrera de la ciudad
de Puebla, el peso que VW ha alcanzado
como referente económico
es tan grande que se ha convertido
en el termómetro de la
migración, el desarrollo
y hasta las percepciones sobre
el futuro. De la mano del gobernador
Estatal, VW-Puebla hace campaña
sobre la construcción de
una segunda planta armadora, que
supuestamente sería el
aliciente para la actual época
de vacas flacas y en la que los
proletarios de la entidad fortalecerían
expectativas y señales
de un futuro radiante para el
desarrollo de la entidad. Únicamente
hay que hacer memoria y recordar
que tal promesa comenzó
precisamente para acallar voces
contra los despidos desde 1997.
En datos del INEGI leemos: la
producción manufacturera
en Puebla cayó en lo que
va del año un 18.5% (la
más alta en el país)
“la dependencia federal
explicó que la disminución
en la producción de este
sector estuvo relacionada con
el estancamiento en ramas económicas
como la metal mecánica,
la de ensamble de maquinaria automotora
y equipo, aunque también
por la crisis en las fábricas
de textiles, del vestido y cuero”
(La Jornada de oriente, 8/agosto/03)
y en el periódico El Financiero:”No
hay ninguna señal de que
el mercado de automóviles
vaya a crecer en los próximos
años, es más ni
siquiera a recomponerse totalmente”
Hoy, a los cuatro vientos, y de
la mano, con la colaboración
de clases en la boca, la dirigencia
del SITIAVW nos da a conocer las
cifras “novedosas e inteligentes”
del diálogo y la negociación
finales con la empresa: no habrá
despidos, esquema 4x3, quinto
día no pagadero a 2,000
trabajadores que se pretendía
despedir y reducción de
sus prestaciones en 20%. A los
trabajadores sindicalizados del
quinto día sólo
se les pagará 30% sin modificar
sus prestaciones. Estas medidas,
se dice, serán aplicadas
en días próximos
y hasta mediados de febrero de
2004. De los compromisos de “apoyo
económico y actividades
de esparcimiento” ofrecidas
por los gobiernos federal y estatal
están, entre otras cosas:
“becas de capacitación
pagadas” y compromisos del
Servicio Estatal de Empleo para
aquellos que quieran trabajar
en el exterior (Norteamérica)
por 6 meses.
Como “Testigo de Honor”
del acto firmó el “ilustre”
personaje de la Secretaría
del Trabajo, Carlos Abascal Carranza,
quien afirmó: "Se
ha hecho un esfuerzo sin precedentes;
es un esfuerzo solidario, con
una respuesta novedosa, en tiempos
nuevos, en donde la nueva cultura
laboral y productiva pone en el
centro a la persona, protegiéndola
frente a fenómenos económicos
internacionales y nacionales,
preservando el empleo". Así
de inteligente es nuestro secretario
del trabajo para tratar de validar
ante los ojos de la clase obrera
los “esfuerzos y costos”
que sindicato, gobierno y empresa
han puesto para mantenernos atados
a la dinámica de los intereses
del capital ¿o no es así?
¿no será totalmente
al revés lo que afirma
Abascal? ¿no será
que es el capital alemán
el que se quiere beneficiar de
la postración de los gobiernos
para mantener en el país
sus inversiones? ¿no será
que el costo se verá más
reflejado en las percepciones
salariales de los trabajadores
que en los engordados bolsillos
de la empresa alemana? ¡Que
cosa más fácil amenazar
con el infierno del despido y
consolar con el purgatorio de
la esclavitud asalariada! |