Número 169/agosto/2003
La crisis energética de Estados Unidos: crisis del capital
El pasado 14 de agosto, en el noreste de Estados Unidos (E.U.) y la frontera canadiense se produjo un apagón que se estima afectó a 50 millones de personas y varias ciudades. Entre las afectadas estuvo la ciudad de Nueva York, una de las más importantes de E.U., reconocida mundialmente como la ciudadela del capitalismo. Primero circularon versiones sobre la posible autoría terrorista, después se quiso culpar a Canadá, pero mas tarde E.U. tuvo que reconocer que fueron las empresas privadas; o mejor dicho, que los autores no eran los terroristas a los que se les adjudica este tipo de actos, sino eran los terroristas del gran capital.

E.U. padece una grave crisis energética a consecuencia de la privatización de la industria eléctrica norteamericana, el irracional crecimiento y concentración de la industria en general, el consumo exagerado de energía por parte del ejército, del despilfarro de energía por la sociedad capitalista, la especulación financiera de los monopolios que producen y distribuyen energía eléctrica (recordemos el caso Enron).

Desde que el capital privado entró con rienda suelta a la administración de la energía eléctrica los problemas no han dejado de agravarse. La mentalidad burguesa liberal del “dejar hacer y dejar pasar” es la causa de los apagones, ya que se idealiza la desregulación económica, aun contra la opinión de algunos organismos oficiales, como El North American Electric Reliability Council (Consejo de Seguridad de Funcionamiento Eléctrico de los Estados Unidos), quien “tenía diez años advirtiendo que la falta de inversión en la capacidad de transmisión y la saturación provocada por transferencias económicas en las que las empresas canalizaban electricidad desde cientos de millas por su bajo precio, había puesto en riesgo la totalidad del tendido eléctrico.” Esta era una catástrofe anunciada, el Secretario de Energía de la administración Clinton, el Consejero General de la Organización Nacional para el Funcionamiento de la Energía Eléctrica, y otros importantes funcionarios lo señalaban. Nadie hizo caso, no convenía a los magnates hacer caso.

El caso de Estados Unidos es aleccionador, ya que es frecuente que se tome como ejemplo de éxito de las empresas privadas. Pero estas conclusiones no son tan claras ni tan ciertas, de hecho son una muestra de la descomposición y parasitismo a que llega el capitalismo, pues habiendo posibilidades de generar energía de manera suficiente y segura, no se hace debido al interés de lucro.

De esta experiencia se hacen dos lecturas principales. Veamos:

1. Los representantes de la oligarquía financiera pro imperialista de México dicen que la enseñanza, de los apagones en California como el de Nueva York, es la necesidad urgente de privatizar la energía eléctrica, de desregular y permitir la inversión del capital extranjero para manejar el rubro con criterios empresariales de rentabilidad. Aquí se encuentran sobre todo los voceros del foxismo, la ultraderecha y las cúpulas financieras.

2. Los “nacionaleros”. Los “hijos de la Revolución Mexicana”, gentes relacionadas con las más rancias tradiciones priístas y otros incrédulos de la ausencia de patria del capital: Este sector se opone hoy porque sabe que si privatiza no tendrá en sus manos el proceso y no obtendrá ganancia, porque aunque ahora pidan que se siga produciendo energía desde las empresas paraestatales, al igual que la distribución y comercialización; ellos aprobaron desde Carlos Salinas las modificaciones para iniciar la privatización de petróleo y la energía eléctrica a través de los pidiregas y otras leyes secundarias. Aquí encontramos a los priístas.

También nos encontramos a los que consideran que el gobierno debe ser quien salvaguarde los “intereses” del pueblo. Aquí la socialdemocracia del PRD, aunque en la realidad a ellos solo les interesa los votos o llegar a acuerdos, y se incluyen hasta algunos grupos de izquierda.

Pero los comunistas no nos dejamos llevar por los vientos del oportunismo.

Primero. Es obvio que la oligarquía financiera quiere “apoderarse” no sólo en el sector eléctrico, sino de cualquier otro donde tenga superganancias. Y utilizan al estado para desregular o incentivar o subsidiar cualquier sector si les conviene. Así se demuestra los millonarios subsidios al campo en Estados Unidos o en el apoyo económico a las líneas aéreas después del 11 de septiembre. Los gobiernos de las superpotencias imperialistas están controlados por la oligarquía financiera. En el caso de la electricidad en Estados Unidos, venían lucrando con manga ancha, debido a la falta de regulación; estalla la bomba y el gobierno (de ellos) no es “capaz” de fincar ninguna responsabilidad.

Segundo. El sector energético en México está “controlado” por el Estado. Esto lleva al enriquecimiento de funcionarios. Ahora, al verse desplazada la familia “revolucionaria”, los burgueses nacionaleros apelan al “amor a la patria” y al Estado como garante de los intereses de todas las clases sociales, de los “intereses de la nación”. Y con estas “razones” la “izquierda” electoral nos quiere echar tierra a los ojos, porque ni en México ni en ninguna parte del mundo actualmente existe un gobierno que representen a todas las clases; “todo estado señalaba Marx- es la dictadura de una clase social sobre otra”. Así que el asunto no se trata de los discursos patrióticos de la burguesía, sino en la satisfacción de las necesidades de las masas, y esto no lo puede hacer la burguesía en el poder, grátese del PRI, o del PAN o del PRD.

El proletariado sólo recibe del gobierno represión, bajos salarios, hambre y miseria; no vendrá nada bueno de este gobierno, lo poco que logremos será por medio de la organización y únicamente un gobierno propio, de obreros y campesinos pobres, surgido de la lucha popular, podrá sentar las bases para enfrentarlas las penurias de las masas.
En este 169
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