Número 169/agosto/2003
El divide y vencerás
La estrategia para desmovilizar el descontento campesino
Los traidores de El Barzón, El campo no aguanta más, entre otras organizaciones oportunistas vinculadas al PRD, en santa alianza con la CNC del PRI y el Congreso Agrario Permanente, firmaron a punta de manotazos el Acuerdo Nacional Para el Campo (ANC) con el gobierno del PAN, como estrategia para desmovilizar el descontento campesino; después, campantemente: ¡todos se fueron a elecciones!

Ante la mano dura del gobierno y el colapso del oportunismo, la prensa nacional señaló, como en los viejos tiempos priístas, el ANC da “Al campo, más de lo mismo", pues en lugar de resolver los problemas se presenta "un compendio de promesas bienintensionadas"; "un acuerdo incómodo" como le llamó Magdalena Gómez, abogada especialista en temas campesinos, donde "finalmente ninguna de las organizaciones campesinas defienden de manera contundente el acuerdo"; Juan M. Venegas dice "Todos los actores políticos lo firmaron, pero cada uno lo interpretó a su manera y ofreció su propia y distante visión de los alcances del ANC" (La Jornada, 26-IV-03).

Como siempre, las palabras, los amagos y deserciones sólo sirvieron para traficar influencias y candidaturas y, sin el menor disimulo, la fuerzas oficialistas trataron de obtener ventajas para ganar votos, unas presentando a Vicente Fox como salvador del campo, que resuelve los problemas sociales, cuando en realidad dejó de lado las demandas campesinas, fortaleciendo la visión neoliberal del campo, dejando en claro que no tiene ningún interés por resolver los problemas rurales y de los pobres del campo; por su parte, los renegados, presentaron su traición al movimiento como la maniobra de grandes estrategas, que dan un paso adelante para fortalecer el futuro de la lucha, cuando en verdad les urgía estar en condiciones de participar en las elecciones.

En medio de las campañas, los abultados acuerdos se desinflaron. La realidad nacional continuó su trillado camino: los compromisos del gobierno del PAN quedaron en burocratismos, viles engaños; pero lo verdaderamente trascendente es la traición de los oportunistas, que dificultó y aplazó, en una coyuntura importante, la construcción de una organización campesina y de jornaleros agrícolas nacional o de memos un frente que enfrentara la política agropecuaria del régimen gran burgués pro imperialista. Hoy, ya vuelven a la carga, unos y otros se responsabilizan del fracasado ANC y afilan nuevas estrategias para mantener su control sobre el movimiento de masas, pues los oportunistas, como instrumento político de la burguesía y su gobierno, tienen la misión de maniobrar y dividir la unidad combativa del campesinado nacional.

Y esa política de divide y vencerás la aplicó el gobierno burgués priísta a lo largo de más de setenta años, sembrando conflictos entre comunidades vecinas para enemistarlas, reconociendo derechos agrarios a unos y otros sobre linderos encimados, manoseando los asuntos en los tribunales, solapando a “pequeños propietarios” que disputan tierras que ancestralmente pertenecen a las comunidades agrarias. Hoy, el gobierno del PAN pretende colocarse en medio y por encima de las disputas para neutralizar los “focos rojos” del agro nacional, cuando en realidad su intervención aviva las viejas rivalidades.

Precisamente de eso se trata, de mantener enemistados a los campesinos para evitar su unidad, desviando la atención de éstos respecto a los problemas derivados de la política agraria del gobierno, dejando en segundo plano el rechazo al Tratado de Libre Comercio, postergando una verdadera solución a los problemas que generan mayor miseria entre los pobres del campo; postergando el reconocimiento de los derechos de los asalariados agrícolas y los emigrantes, olvidando la necesidad de una política nacional agraria popular y la seguridad alimentaría.

Pretenden solucionar con justicia y conforme a derecho los problemas entre los campesinos y los llamados "pequeños propietarios", cuando la política gubernamental nunca ha sido neutral, pues siempre encubrió a los ganaderos, a los ricos agricultores, a los latifundistas y, hoy, lo hace descaradamente. Por ejemplo, el en caso de los Chimalapas, el gobierno pretende comprar las tierras a los ganaderos y madereros de la colonia Cuauhtémoc, cuando dichas tierras nunca les han pertenecido.

La solución a los problemas de tierras no tiene una salida fácil y la intervención del gobierno puede incendiar praderas, llanos y montañas, los campesinos saben que no pueden confiar en el gobierno panista para la solución de las disputas sobre la tierra, por eso rechazan su intervención en los estado de Guerrero y Oaxaca.

En efecto, los problemas empiezan a ser analizados por los campesinos de manera correcta, el responsable de las dificultades entre comunidades agrarias y ejidos y demás conflictos, es el propio gobierno. Para solucionar dichos problemas es necesaria la unidad de los campesinos, pues sólo reconociéndose como hermanos será posible resolver no sólo las dificultades de la tierra, sino también los problemas del crédito, de la producción, de los precios, de las escuelas, de los centros de salud, de los caminos, etc.; sólo a través de la unidad se podrá enfrentar a la política gubernamental, que únicamente favorece a la burguesía agraria, a los latifundistas, ganaderos y terratenientes.
Los enemigos de los campesinos no son los campesinos del pueblo vecino, sino los latifundistas y terratenientes beneficiados por la política gubernamental, fortalecidos con las reformas al artículo 27 constitucional, que tienen la finalidad de proteger las históricas demandas agraristas por la tierra, a la vez que permiten un nuevo acaparamiento de la tierra en manos de los ricos; los enemigos de los campesinos son los grandes burgueses beneficiados con el TLC; los enemigos de los campesinos son quienes les dividen y abandonan en su lucha por combativa por un plato de lentejas electoral.

Falsamente, los oportunistas del PRD, después de la “tregua” de las elecciones que les dio diputaciones, renegando de sus acuerdos y desencuentros con el gobierno, dicen que llamarán nuevamente a la movilización nacional. Eladio Ramírez de la CNC, deslinda de la movilización de masas como forma de lucha, lo que bien sabíamos de estos hijos del PRI, mientras que, demagógicamente, habla de la unidad campesina continental contra los tratados comerciales, en tanto, sus diputaciones se aprestan para nuevas contrareformas al artículo 27.
A la casta política nada le importa más que el voto, Cuauhtémoc Cárdenas, en una entrevista reciente, dice PRD es una organización en las movilizaciones de masas, como ejemplo habla de la lucha campesina pasada (La Jornada, 20/VIII/03); sin mencionar su papel de zapa; a su vez, contradiciendo, Félix Salgado señala que "Hoy día, el partido como organización electoral se ha dedicado en sus tiempos de ocio a la disputa interna entre grupos ... olvidando que hay grandes tareas con los distintos movimientos sociales del país, en los cuales ya no participamos" (La Jornada, 21/VIII/03).

Los pobres supieron dar su merecido a todos los partidos electoreros. En efecto, para los pobres votar por un partido u otro, ya no es alternativa de solución a sus problemas. Las lecciones de fraudes eternos del PRI, la traición de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, que permite la consolidación del fraude electoral de Carlos Salinas, abandonando a las fuerzas populares que le apoyaban; y luego un PRD gobernando y legislando a favor de los ricos, reprimiendo a los pobres; aunado a un PAN que desprecia la fuerza popular que le llevó al gobierno, continuando con los proyectos neoliberales derechistas, llevaron a que el pueblo no votara más en las últimas elecciones.

Por ahora, después del descalabro de abril con la firma del ANC, la lucha va adquiriendo cada vez más fuerza regional, la alternativa de generar la unidad en la movilización y lucha a nivel local se impulsa en varios estados de la República. Este es un primer gran paso en la unidad nacional de los campesinos.
En este 169
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