Los
traidores de El Barzón,
El campo no aguanta más,
entre otras organizaciones oportunistas
vinculadas al PRD, en santa alianza
con la CNC del PRI y el Congreso
Agrario Permanente, firmaron a
punta de manotazos el Acuerdo
Nacional Para el Campo (ANC) con
el gobierno del PAN, como estrategia
para desmovilizar el descontento
campesino; después, campantemente:
¡todos se fueron a elecciones!
Ante la mano dura del gobierno
y el colapso del oportunismo,
la prensa nacional señaló,
como en los viejos tiempos priístas,
el ANC da “Al campo, más
de lo mismo", pues en lugar
de resolver los problemas se presenta
"un compendio de promesas
bienintensionadas"; "un
acuerdo incómodo"
como le llamó Magdalena
Gómez, abogada especialista
en temas campesinos, donde "finalmente
ninguna de las organizaciones
campesinas defienden de manera
contundente el acuerdo";
Juan M. Venegas dice "Todos
los actores políticos lo
firmaron, pero cada uno lo interpretó
a su manera y ofreció su
propia y distante visión
de los alcances del ANC"
(La Jornada, 26-IV-03).
Como siempre, las palabras, los
amagos y deserciones sólo
sirvieron para traficar influencias
y candidaturas y, sin el menor
disimulo, la fuerzas oficialistas
trataron de obtener ventajas para
ganar votos, unas presentando
a Vicente Fox como salvador del
campo, que resuelve los problemas
sociales, cuando en realidad dejó
de lado las demandas campesinas,
fortaleciendo la visión
neoliberal del campo, dejando
en claro que no tiene ningún
interés por resolver los
problemas rurales y de los pobres
del campo; por su parte, los renegados,
presentaron su traición
al movimiento como la maniobra
de grandes estrategas, que dan
un paso adelante para fortalecer
el futuro de la lucha, cuando
en verdad les urgía estar
en condiciones de participar en
las elecciones.
En medio de las campañas,
los abultados acuerdos se desinflaron.
La realidad nacional continuó
su trillado camino: los compromisos
del gobierno del PAN quedaron
en burocratismos, viles engaños;
pero lo verdaderamente trascendente
es la traición de los oportunistas,
que dificultó y aplazó,
en una coyuntura importante, la
construcción de una organización
campesina y de jornaleros agrícolas
nacional o de memos un frente
que enfrentara la política
agropecuaria del régimen
gran burgués pro imperialista.
Hoy, ya vuelven a la carga, unos
y otros se responsabilizan del
fracasado ANC y afilan nuevas
estrategias para mantener su control
sobre el movimiento de masas,
pues los oportunistas, como instrumento
político de la burguesía
y su gobierno, tienen la misión
de maniobrar y dividir la unidad
combativa del campesinado nacional.
Y esa política de divide
y vencerás la aplicó
el gobierno burgués priísta
a lo largo de más de setenta
años, sembrando conflictos
entre comunidades vecinas para
enemistarlas, reconociendo derechos
agrarios a unos y otros sobre
linderos encimados, manoseando
los asuntos en los tribunales,
solapando a “pequeños
propietarios” que disputan
tierras que ancestralmente pertenecen
a las comunidades agrarias. Hoy,
el gobierno del PAN pretende colocarse
en medio y por encima de las disputas
para neutralizar los “focos
rojos” del agro nacional,
cuando en realidad su intervención
aviva las viejas rivalidades.
Precisamente de eso se trata,
de mantener enemistados a los
campesinos para evitar su unidad,
desviando la atención de
éstos respecto a los problemas
derivados de la política
agraria del gobierno, dejando
en segundo plano el rechazo al
Tratado de Libre Comercio, postergando
una verdadera solución
a los problemas que generan mayor
miseria entre los pobres del campo;
postergando el reconocimiento
de los derechos de los asalariados
agrícolas y los emigrantes,
olvidando la necesidad de una
política nacional agraria
popular y la seguridad alimentaría.
Pretenden solucionar con justicia
y conforme a derecho los problemas
entre los campesinos y los llamados
"pequeños propietarios",
cuando la política gubernamental
nunca ha sido neutral, pues siempre
encubrió a los ganaderos,
a los ricos agricultores, a los
latifundistas y, hoy, lo hace
descaradamente. Por ejemplo, el
en caso de los Chimalapas, el
gobierno pretende comprar las
tierras a los ganaderos y madereros
de la colonia Cuauhtémoc,
cuando dichas tierras nunca les
han pertenecido.
La solución a los problemas
de tierras no tiene una salida
fácil y la intervención
del gobierno puede incendiar praderas,
llanos y montañas, los
campesinos saben que no pueden
confiar en el gobierno panista
para la solución de las
disputas sobre la tierra, por
eso rechazan su intervención
en los estado de Guerrero y Oaxaca.
En efecto, los problemas empiezan
a ser analizados por los campesinos
de manera correcta, el responsable
de las dificultades entre comunidades
agrarias y ejidos y demás
conflictos, es el propio gobierno.
Para solucionar dichos problemas
es necesaria la unidad de los
campesinos, pues sólo reconociéndose
como hermanos será posible
resolver no sólo las dificultades
de la tierra, sino también
los problemas del crédito,
de la producción, de los
precios, de las escuelas, de los
centros de salud, de los caminos,
etc.; sólo a través
de la unidad se podrá enfrentar
a la política gubernamental,
que únicamente favorece
a la burguesía agraria,
a los latifundistas, ganaderos
y terratenientes.
Los enemigos de los campesinos
no son los campesinos del pueblo
vecino, sino los latifundistas
y terratenientes beneficiados
por la política gubernamental,
fortalecidos con las reformas
al artículo 27 constitucional,
que tienen la finalidad de proteger
las históricas demandas
agraristas por la tierra, a la
vez que permiten un nuevo acaparamiento
de la tierra en manos de los ricos;
los enemigos de los campesinos
son los grandes burgueses beneficiados
con el TLC; los enemigos de los
campesinos son quienes les dividen
y abandonan en su lucha por combativa
por un plato de lentejas electoral.
Falsamente, los oportunistas del
PRD, después de la “tregua”
de las elecciones que les dio
diputaciones, renegando de sus
acuerdos y desencuentros con el
gobierno, dicen que llamarán
nuevamente a la movilización
nacional. Eladio Ramírez
de la CNC, deslinda de la movilización
de masas como forma de lucha,
lo que bien sabíamos de
estos hijos del PRI, mientras
que, demagógicamente, habla
de la unidad campesina continental
contra los tratados comerciales,
en tanto, sus diputaciones se
aprestan para nuevas contrareformas
al artículo 27.
A la casta política nada
le importa más que el voto,
Cuauhtémoc Cárdenas,
en una entrevista reciente, dice
PRD es una organización
en las movilizaciones de masas,
como ejemplo habla de la lucha
campesina pasada (La Jornada,
20/VIII/03); sin mencionar su
papel de zapa; a su vez, contradiciendo,
Félix Salgado señala
que "Hoy día, el partido
como organización electoral
se ha dedicado en sus tiempos
de ocio a la disputa interna entre
grupos ... olvidando que hay grandes
tareas con los distintos movimientos
sociales del país, en los
cuales ya no participamos"
(La Jornada, 21/VIII/03).
Los pobres supieron dar su merecido
a todos los partidos electoreros.
En efecto, para los pobres votar
por un partido u otro, ya no es
alternativa de solución
a sus problemas. Las lecciones
de fraudes eternos del PRI, la
traición de Cuauhtémoc
Cárdenas en 1988, que permite
la consolidación del fraude
electoral de Carlos Salinas, abandonando
a las fuerzas populares que le
apoyaban; y luego un PRD gobernando
y legislando a favor de los ricos,
reprimiendo a los pobres; aunado
a un PAN que desprecia la fuerza
popular que le llevó al
gobierno, continuando con los
proyectos neoliberales derechistas,
llevaron a que el pueblo no votara
más en las últimas
elecciones.
Por ahora, después del
descalabro de abril con la firma
del ANC, la lucha va adquiriendo
cada vez más fuerza regional,
la alternativa de generar la unidad
en la movilización y lucha
a nivel local se impulsa en varios
estados de la República.
Este es un primer gran paso en
la unidad nacional de los campesinos. |