Las
autoridades politécnicas
no ceden en su empeño de
aplicar los proyectos de reformas
como la Reforma a la Ley Orgánica
del IPN- dictadas por la oligarquía
financiera a través del
BM, FMI y BID, y avaladas por
el gobierno foxista, como parte
del modelo educativo que se ha
impuesto a nivel nacional, y que
está sustentado en el “Acuerdo
Social para elevar la Calidad
Educativa”.
En este último periodo
en el que llega a la dirección
general del IPN el actual director
Miguel Angel Correa Jasso, los
diversos sectores que conforman
el IPN, como lo son el estudiantil,
académico y de trabajadores
de apoyo a la educación,
han visto cómo día
a día las autoridades avanzan
en ese proyecto que la comunidad
repudia, ven cómo son desmantelados
sus intereses, a la par que se
ha creado un ambiente de represión
e intimidación a toda manifestación
de inconformidad y protesta ante
estas disposiciones, usando incluso
para ello la agresión física
a través de sus cuerpos
represivos, representados por
el porrismo al que solapan y estimulan.
Para muestra un botón:
el pasado mes de julio , nueve
profesores y dos administrativos
del CENLEX ESIME Azcapotzalco,
protestaron por no recibir los
pagos correspondientes al aguinaldo
y vacaciones, al mismo tiempo
que denunciaron la corrupción,
arbitrariedades y despotismo de
las autoridades del IPN, la respuesta
de éstas no se hizo esperar
con el consiguiente despido de
los profesores y trabajadores
administrativos.
Pero las autoridades han ido más
lejos en la aplicación
de su política privatizadora.
Vemos así que en el pasado
proceso de admisión 2003-2004
para el nivel superior en el IPN
la matrícula se redujo
en más de un 23%, cayendo
de 24, 000 plazas del año
pasado a 19, 000 para este año,
siendo rechazados 35 900 aspirantes
(64 por ciento del total de aspirantes).
Es claro que este proceso de selección
es excluyente y está orientado
a dejar fuera de toda posibilidad
de cursar una carrera profesional
a aquellos sectores y capas populares
de más bajos recursos como
lo son los hijos de campesinos
y obreros, pues las autoridades
y la oligarquía financiera
saben muy bien y temen del potencial
revolucionario, de la capacidad
de organización y la combatividad
de estos sectores de clase quienes
impedirían en un momento
dado la aplicación de estas
reformas, tal y como ocurrió
en el proceso de huelga pasado
en la UNAM (recordemos que la
aplicación de tales medidas
impuestas al gobierno Zedillista
por el BM en la UNAM, tuvo objetivos
similares). En ese sentido se
viene conformando un movimiento
espontáneo de rechazados
del IPN, el cual creemos no sólo
debe luchar por reivindicar el
derecho a la educación
superior, sino que debe engarzarse
con el movimiento amplio que de
manera germinal se está
dando dentro del politécnico
y al que confluyen estudiantes,
académicos y trabajadores
no docentes.
En efecto, el cobro arbitrario
de cuotas por inscripción
y reinscripción, así
como el cobro por servicios- lo
que violenta la misma reglamentación
interna del IPN-, así como
la elevación en un más
del 100 % las colegiaturas en
el estudio de idiomas en el CENLEX,
la desaparición de becas
de apoyo a estudiantes, la falta
de equipos en laboratorios, la
problemática académica
que se traduce en el cierre de
cursos por falta de profesores,
etc., etc, ha originado una ola
de malestar y protesta en diversos
sectores de la comunidad estudiantil,
levantando al mismo tiempo las
reivindicaciones por la gratuidad
de la educación contemplada
en el artículo tercero
constitucional y en el artículo
quinto de la ley orgánica
del IPN vigente y que por obvias
razones las autoridades pretenden
derogar-, así también
en contra del proyecto privatizador
del politécnico y en contra
de la Reforma a la Ley Orgánica
del IPN. Sin embargo, este proceso
no ha logrado cuajar en un movimiento
organizado de la comunidad estudiantil,
disipándose muchas de las
veces a través de los órganos
consultivos como los Consejos
Técnicos Consultivos, que
son los instrumentos con lo que
las autoridades mantienen un férreo
control político sobre
académicos y estudiantes.
Pero también hay manifestaciones
aunque débiles, tendientes
a impulsar la lucha organizada
de la comunidad estudiantil, recordemos
cómo los estudiantes de
la ESFM del IPN se organizaron
y junto con algunos profesores
tomaron la cafetería del
edificio 9 hasta dar satisfacción
a sus demandas en cuanto a precio
y servicio. De la misma forma
vemos cómo miembros de
la comunidad estudiantil del IPN
han prestado su apoyo e incluso
han impulsado la lucha de los
rechazados en estos últimos
meses.
Otro sector severamente golpeado
por las políticas de las
autoridades politécnicas
en el conformado por los académicos
y trabajadores no docentes, quienes
han visto desaparecer de manera
paulatina las mínimas conquistas
económicas y políticas,
enfrentándose actualmente
a la desaparición de las
plazas de base y de tiempo completo
y su sustitución por horas
de interinato- perdiéndose
lo que las leyes laborales llaman
estabilidad en el empleo-, pauperización
de las condiciones generales de
trabajo como son el retrazo de
pagos a profesores y trabajadores
no docentes interinos hasta después
de más de tres meses de
iniciado el semestre, contracción
cada vez mayor del salario, la
asignación de categorías
que no se hacen patentes en la
retribución salarial, y
a últimas fechas, las autoridades
del IPN han aplicado el cobro
del impuesto a prestaciones (aguinaldo,
etc.)-que el gobierno foxista
ha propuesto y que aún
no ha sido aprobado por el legislativo-.
Pero las autoridades pretenden
ir más lejos al impulsar
a toda costa el proyecto de reformas
a la Ley Orgánica que pretende
conculcar derechos educativos
y laborales, restringir la libertad
de cátedra y el “libre
examen y discusión de las
ideas”, acabar con la seguridad
social, la determinación
unilateral de cualquier cambio
laboral, suprimir el carácter
público y gratuito de la
educación que imparta el
IPN a través de la legalización
de cuotas a los estudiantes, la
reorganización académica
basada en criterios de eficiencia,
calidad y acorde a los intereses
de las empresas y por consiguiente
de la oligarquía financiera,
como ocurre ya en los proyectos
asistenciales del CICATA, UPIICSA,
ESIME, etc. -no en balde la empresa
japonesa Jetro otorga al IPN la
calificación de “organismo
educativo viable”, y en
la lista de empresas que ha utilizado
la infraestructura tecnológica
y humana del IPN se encuentran
las empresas y transnacionales
Chrysler, Xerox, Ford, Federal
Mogul, Uniroyal, Fester, Telmex,
Amenrican Refrigeration, etc.
En el mismo sentido el director
del CICATA esclarece el papel
de esta institución:”queremos
que el CICATA se asemeje a un
hotel de cinco estrellas, donde
el huésped de honor es
el problema que el empresario
nos trae para darle solución”(Suplemento
mensual de La Jornada, febrero
de 1998, Pág. 11)-contrastando
con el deterioro de las condiciones
laborales de trabajadores y académicos.
Para la consecución de
estos fines, en la nueva Ley Orgánica
se propone órganos de dirección
verticales y autoritarios a través
de la creación de un Consejo
General (Art. 13 y 14 del proyecto
de reformas) integrado por el
Rector, Secretario General, Abogado
General y el Decano General (los
tres últimos nombrados
por el rector). Es fácil
prever que bajo una estructura
de este tipo, cualquier intento
de los estudiantes, trabajadores,
docentes e investigadores al tratar
de reivindicar sus derechos, no
sólo estarán fuera
de la legalidad, sino que se enfrentarán
a una estructura burocrática
completamente autoritaria y bajo
el control de los intereses del
imperialismo.
Ante este panorama, los sectores
que conforman la comunidad politécnica
deben de empezar a cuestionar
el papel de las autoridades, de
la misma forma impulsar de manera
decidida la unidad basada en una
política de alianzas de
todas las corrientes sindicales,
grupos, comités de lucha
estudiantiles, etc., que permita
unificar todas las luchas aisladas
en un torrente que no sólo
vea por la defensa de los contratos
colectivos, de la materia de trabajo
y la seguridad social, en contra
de la ofensiva privatizadora del
IPN etc., sino que también
levante las banderas por una educación
pública y gratuita en el
marco de la lucha de clases y
desde una perspectiva revolucionaria.
Solo de ésta manera sentaremos
las bases de una organización
sólida que tenga como tareas
entre otras, la de convocar a
un Congreso en la que las máximas
instancias de Dirección
sean elegidas de manera democrática
por la comunidad, transformando
al mismo tiempo toda la estructura
de gobierno del Politécnico.
Para ello se hace necesario emprender
la movilización poniendo
especial atención en el
trabajo con las masas estudiantiles,
así como impulsando acciones
que permitan rescatar de manos
del charrismo del SNTE las delegaciones
sindicales de los trabajadores
y académicos para transformarlos
en instrumentos de lucha contra
la embestida del capital y de
sus apologistas, que en este caso
sobresalen las despóticas
autoridades del IPN. |