Número 169/agosto/2003
La organización de la comunidad politécnica: primer paso para luchar por la democratización del IPN.
Las autoridades politécnicas no ceden en su empeño de aplicar los proyectos de reformas como la Reforma a la Ley Orgánica del IPN- dictadas por la oligarquía financiera a través del BM, FMI y BID, y avaladas por el gobierno foxista, como parte del modelo educativo que se ha impuesto a nivel nacional, y que está sustentado en el “Acuerdo Social para elevar la Calidad Educativa”.
En este último periodo en el que llega a la dirección general del IPN el actual director Miguel Angel Correa Jasso, los diversos sectores que conforman el IPN, como lo son el estudiantil, académico y de trabajadores de apoyo a la educación, han visto cómo día a día las autoridades avanzan en ese proyecto que la comunidad repudia, ven cómo son desmantelados sus intereses, a la par que se ha creado un ambiente de represión e intimidación a toda manifestación de inconformidad y protesta ante estas disposiciones, usando incluso para ello la agresión física a través de sus cuerpos represivos, representados por el porrismo al que solapan y estimulan. Para muestra un botón: el pasado mes de julio , nueve profesores y dos administrativos del CENLEX ESIME Azcapotzalco, protestaron por no recibir los pagos correspondientes al aguinaldo y vacaciones, al mismo tiempo que denunciaron la corrupción, arbitrariedades y despotismo de las autoridades del IPN, la respuesta de éstas no se hizo esperar con el consiguiente despido de los profesores y trabajadores administrativos.

Pero las autoridades han ido más lejos en la aplicación de su política privatizadora. Vemos así que en el pasado proceso de admisión 2003-2004 para el nivel superior en el IPN la matrícula se redujo en más de un 23%, cayendo de 24, 000 plazas del año pasado a 19, 000 para este año, siendo rechazados 35 900 aspirantes (64 por ciento del total de aspirantes). Es claro que este proceso de selección es excluyente y está orientado a dejar fuera de toda posibilidad de cursar una carrera profesional a aquellos sectores y capas populares de más bajos recursos como lo son los hijos de campesinos y obreros, pues las autoridades y la oligarquía financiera saben muy bien y temen del potencial revolucionario, de la capacidad de organización y la combatividad de estos sectores de clase quienes impedirían en un momento dado la aplicación de estas reformas, tal y como ocurrió en el proceso de huelga pasado en la UNAM (recordemos que la aplicación de tales medidas impuestas al gobierno Zedillista por el BM en la UNAM, tuvo objetivos similares). En ese sentido se viene conformando un movimiento espontáneo de rechazados del IPN, el cual creemos no sólo debe luchar por reivindicar el derecho a la educación superior, sino que debe engarzarse con el movimiento amplio que de manera germinal se está dando dentro del politécnico y al que confluyen estudiantes, académicos y trabajadores no docentes.

En efecto, el cobro arbitrario de cuotas por inscripción y reinscripción, así como el cobro por servicios- lo que violenta la misma reglamentación interna del IPN-, así como la elevación en un más del 100 % las colegiaturas en el estudio de idiomas en el CENLEX, la desaparición de becas de apoyo a estudiantes, la falta de equipos en laboratorios, la problemática académica que se traduce en el cierre de cursos por falta de profesores, etc., etc, ha originado una ola de malestar y protesta en diversos sectores de la comunidad estudiantil, levantando al mismo tiempo las reivindicaciones por la gratuidad de la educación contemplada en el artículo tercero constitucional y en el artículo quinto de la ley orgánica del IPN vigente y que por obvias razones las autoridades pretenden derogar-, así también en contra del proyecto privatizador del politécnico y en contra de la Reforma a la Ley Orgánica del IPN. Sin embargo, este proceso no ha logrado cuajar en un movimiento organizado de la comunidad estudiantil, disipándose muchas de las veces a través de los órganos consultivos como los Consejos Técnicos Consultivos, que son los instrumentos con lo que las autoridades mantienen un férreo control político sobre académicos y estudiantes. Pero también hay manifestaciones aunque débiles, tendientes a impulsar la lucha organizada de la comunidad estudiantil, recordemos cómo los estudiantes de la ESFM del IPN se organizaron y junto con algunos profesores tomaron la cafetería del edificio 9 hasta dar satisfacción a sus demandas en cuanto a precio y servicio. De la misma forma vemos cómo miembros de la comunidad estudiantil del IPN han prestado su apoyo e incluso han impulsado la lucha de los rechazados en estos últimos meses.
Otro sector severamente golpeado por las políticas de las autoridades politécnicas en el conformado por los académicos y trabajadores no docentes, quienes han visto desaparecer de manera paulatina las mínimas conquistas económicas y políticas, enfrentándose actualmente a la desaparición de las plazas de base y de tiempo completo y su sustitución por horas de interinato- perdiéndose lo que las leyes laborales llaman estabilidad en el empleo-, pauperización de las condiciones generales de trabajo como son el retrazo de pagos a profesores y trabajadores no docentes interinos hasta después de más de tres meses de iniciado el semestre, contracción cada vez mayor del salario, la asignación de categorías que no se hacen patentes en la retribución salarial, y a últimas fechas, las autoridades del IPN han aplicado el cobro del impuesto a prestaciones (aguinaldo, etc.)-que el gobierno foxista ha propuesto y que aún no ha sido aprobado por el legislativo-.
Pero las autoridades pretenden ir más lejos al impulsar a toda costa el proyecto de reformas a la Ley Orgánica que pretende conculcar derechos educativos y laborales, restringir la libertad de cátedra y el “libre examen y discusión de las ideas”, acabar con la seguridad social, la determinación unilateral de cualquier cambio laboral, suprimir el carácter público y gratuito de la educación que imparta el IPN a través de la legalización de cuotas a los estudiantes, la reorganización académica basada en criterios de eficiencia, calidad y acorde a los intereses de las empresas y por consiguiente de la oligarquía financiera, como ocurre ya en los proyectos asistenciales del CICATA, UPIICSA, ESIME, etc. -no en balde la empresa japonesa Jetro otorga al IPN la calificación de “organismo educativo viable”, y en la lista de empresas que ha utilizado la infraestructura tecnológica y humana del IPN se encuentran las empresas y transnacionales Chrysler, Xerox, Ford, Federal Mogul, Uniroyal, Fester, Telmex, Amenrican Refrigeration, etc. En el mismo sentido el director del CICATA esclarece el papel de esta institución:”queremos que el CICATA se asemeje a un hotel de cinco estrellas, donde el huésped de honor es el problema que el empresario nos trae para darle solución”(Suplemento mensual de La Jornada, febrero de 1998, Pág. 11)-contrastando con el deterioro de las condiciones laborales de trabajadores y académicos. Para la consecución de estos fines, en la nueva Ley Orgánica se propone órganos de dirección verticales y autoritarios a través de la creación de un Consejo General (Art. 13 y 14 del proyecto de reformas) integrado por el Rector, Secretario General, Abogado General y el Decano General (los tres últimos nombrados por el rector). Es fácil prever que bajo una estructura de este tipo, cualquier intento de los estudiantes, trabajadores, docentes e investigadores al tratar de reivindicar sus derechos, no sólo estarán fuera de la legalidad, sino que se enfrentarán a una estructura burocrática completamente autoritaria y bajo el control de los intereses del imperialismo.
Ante este panorama, los sectores que conforman la comunidad politécnica deben de empezar a cuestionar el papel de las autoridades, de la misma forma impulsar de manera decidida la unidad basada en una política de alianzas de todas las corrientes sindicales, grupos, comités de lucha estudiantiles, etc., que permita unificar todas las luchas aisladas en un torrente que no sólo vea por la defensa de los contratos colectivos, de la materia de trabajo y la seguridad social, en contra de la ofensiva privatizadora del IPN etc., sino que también levante las banderas por una educación pública y gratuita en el marco de la lucha de clases y desde una perspectiva revolucionaria.
Solo de ésta manera sentaremos las bases de una organización sólida que tenga como tareas entre otras, la de convocar a un Congreso en la que las máximas instancias de Dirección sean elegidas de manera democrática por la comunidad, transformando al mismo tiempo toda la estructura de gobierno del Politécnico. Para ello se hace necesario emprender la movilización poniendo especial atención en el trabajo con las masas estudiantiles, así como impulsando acciones que permitan rescatar de manos del charrismo del SNTE las delegaciones sindicales de los trabajadores y académicos para transformarlos en instrumentos de lucha contra la embestida del capital y de sus apologistas, que en este caso sobresalen las despóticas autoridades del IPN.
En este 169
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