El
7 de agosto del año pasado,
el Gobierno municipal desmanteló
la Col. Puerta al Futuro, destruyendo
las viviendas. Haciendo uso de
la violencia el Estado desalojó
a más de 250 familias,
que quedaron en la calle, sin
otra opción que la lucha
por recuperar sus terrenos. El
pretexto fue que la colonia era
una zona de alto riesgo y que
la demolición era una medida
preventiva a favor de los pobladores.
Los compañeros de Puerta
al Futuro se organizaron rápidamente,
aunque de manera espontánea.
Sin duda, la acción de
tomar la oficina del Palacio Municipal
por cinco días y en condiciones
por demás complicadas puso
en un primer plano la necesidad
de oponer al terrorismo de Estado
la movilización de las
masas. Los compañeros demandaron
la permanencia en las tierras
del Cerro Colorado y afirmaron
que, dichos terrenos eran codiciados
por ricachones de Baja California.
La presión del Gobierno
municipal, utilizando todo tipo
de amenazas; la debilidad de una
organización espontánea,
como la realizada por los colonos;
la falta de una vivienda y la
desesperación; entre otras
cuestiones, llevaron a una victoria
parcial del Estado con la reubicación
de la mayoría de los pobladores.
Los compañeros, pese a
no obtener una victoria, pusieron
de manifiesto la necesidad de
la movilización combativa,
pero no pudieron sortear algunos
problemas. Dentro de las limitantes
podemos encontrar que 1.- No se
pudo mantener la unidad para la
lucha en los compañeros
que se aferraban a mantenerse
en dichos predios; 2.- La lucha
nunca superó los niveles
de la organización espontánea;
3.- La movilización fue
cancelada; 4.- La desesperación,
la falta de un espíritu
de organización que pusiera
como prioridad la resistencia
a futuras acciones del Estado;
5.- La pérdida de confianza
en los dirigentes iniciales de
Puerta y el retiro voluntario
de éstos a la reubicación
en Vistas del Valle, todo esto
creó un círculo
vicioso que afectó a la
colonia.
Por otra parte, las organizaciones
democráticas y revolucionarias
de la región no supimos
o pudimos estar a la altura de
la circunstancias. Tras el regreso
de los compañeros a Puerta
al Futuro, tras una derrota a
cuestas pero con experiencias
valiosas para retomar la lucha,
no conseguimos amortiguar el peso
de esa derrota relativa para retomar
el camino; no logramos acompañar
a los compañeros en la
reorganización de la resistencia
contra futuros desalojos u orientar
la formación de un Comité
de Lucha permanente, democrático
y revolucionario.
Los compañeros estuvieron
en Puerta al Futuro por espacio
de diez meses, tras la demolición
de las casas de agosto. Una parte
de los compañeros se reubicaron,
otros deseaban permanecer y luchar
por sus terrenos, otro grupo buscaba
reubicarse pero mantener su posesión
en Puerta, finalmente, había
personas que habían adquirido
un lote pero no vivían
en la colonia y no asumían
ninguna responsabilidad con la
lucha. Nunca se pudo concretar
la unidad de acción entre
los compañeros de los primeros
tres grupos, lo cual fue decisivo.
Al final, un grupo de 150 compañeros
resistió en defensa de
sus tierras, mientras la colonia
comenzaba a poblarse de nuevo.
Diez meses de aparente “paz”.
Una paz sin lucha, que le convenía
al Estado. Conforme la demolición
del 17 de agosto fue olvidándose
y el poblado comenzó a
ocuparse, las denuncias policíacas
comenzaron y el 13 de junio el
Gobierno Municipal solapó
otro golpe letal en contra de
las aspiraciones populares por
una vivienda digna y salió
a la luz lo que permaneció
oculto desde antes de agosto de
2002. Una nueva demolición
que no era igual a la primera,
sino más brutal.
Un grupo de fraccionadores, ocultados
por las instituciones, amparados
en una orden legal sin fundamento,
demolió un gran número
de viviendas, principalmente las
que pertenecían a los compañeros
reubicados. Despojó a un
buen número de personas
de sus viviendas y pretendió
salvar su imagen “respetándole”
su posesión a 150 compañeros
que venían desde la primera
destrucción, aunque bajo
amenaza constante. No sólo
se obligó a los compañeros,
del tercer grupo que mencionábamos
arriba, a salir de Puerta; sino
que eliminó a Puerta al
Futuro bajo el pretexto de ser
zona de alto riesgo para terminar
reconociendo que los ricos y su
Gobierno la ven como una zona
de alto lucro. El predio era reclamado
por un supuesto propietario, al
cual ni siquiera se le conoce.
Los compañeros del Puerta
al Fututo mencionaban a Eligio
Valencia Roque, del PRI, al industrial
Carlos Bustamante del PRI y/o
al panista Claudio Rufo Appel
y probablemente entre ellos esté
el beneficiario de la violencia
estatal contra el pueblo. El carácter
de expropiación a favor
de los terratenientes, ocultado
en la primera demolición,
fue confirmado por la segunda.
La primera demolición muy
probablemente fue hecha a favor
del mismo fraccionador, pero a
través del Estado; en la
segunda, fue el mismo fraccionador
quien defendió su propiedad
privada, mientras el Estado participaba
un poco menos. El Gobierno municipal
se encargó de poner ante
los ojos de los compañeros
que éste régimen,
el capitalismo y la democracia
de los ricos ni siquiera pueden
otorgar una vivienda digna a los
obreros y el pueblo pues está
dedicado a la concentración
de tierra a favor de un pequeño
puñado de ricachones. La
lucha obrero-popular y la conciencia
de la necesidad de una sociedad
libre de explotación y
opresión es la única
salida.
A la embestida contra Puerta al
Futuro se han sumado una serie
de fraccionadores, entre ellos
el representado por el Lic. Huerta.
Además, podemos encontrar
a la Sub- Secretaria del Gobierno
del Estado en Tijuana, Cecilia
Barone de Castellanos, con amplio
historial en la realización
de apoyos a favor de los ricos
y, en particular, del grupo de
terratenientes del que forma parte
y respalda al Panismo. Cecilia
Barone ha estado directamente
inmiscuida en la represión
en contra de los pobladores de
Maclovio Rojas, entre otros “asentamientos
regulares”. Por su parte,
la Procuraduría de Derechos
Humanos y Protección Ciudadana
(PDH y PC), encabezada por Víctor
Chacón Guereña,
miembro de la fracción
panista encabezada por el Senador
Héctor Osuna Jaime, ha
respaldado abiertamente las iniciativas
del Estado en contra de la colonia.
Ha actuado como negociador de
los particulares, ha “invitado”
a los compañeros a desalojar
pacíficamente dichas tierras
y aceptar una reubicación.
En lugar de investigar el brutal
desalojo en Puerta al Futuro el
cual se llevó a cabo sin
ningún sustento, la PDH
y PC ha mostrado que la “defensa
de los derechos humanos”
por parte de los poderosos, no
es otra cosa que la defensa de
la propiedad privada y el derecho
“humano” a conseguir
ganancias a costillas de los trabajadores.
El Frente Popular Revolucionario
y los comunistas nos hemos solidarizado
abiertamente con los compañeros
de Puerta al Futuro, decididos
a resistir en sus predios, pues
saben que su permanencia no está
garantizada o que, en último
caso, la posición de fuerza
que quiere obtener el Gobierno
podría imponerles un alto
costo a los terrenos o desalojarlos
con el paso del tiempo, en aras
de la construcción de un
fraccionamiento privado y un costal
de ganancias. Nosotros no estamos
a favor de algún grupo
de particulares, sino a favor
de la resistencia y demandas,
de los obreros y colonos que viven
en Puerta. Nosotros no cuidamos
propiedades para lucrar, sino
que respaldamos la lucha por vivienda
por parte del Pueblo. Por ello,
la necesidad de superar los errores
del pasado se ha puesto a la orden
del día y en base a esto
hemos trabajado.
Hoy en día, los compañeros
de Puerta al Futuro, en su mayoría
obreros y trabajadores en general,
se han organizado. Han constituído
su propia dirección política,
el Comité de Lucha de Puerta
al Futuro, aunque se encuentra
en un estado embrionario; le ha
dado un impulso decisivo a la
discusión y formulación
de acuerdos colectivos con las
asambleas generales de la colonia;
de igual forma, los compañeros
van comprendiendo poco a poco
la necesidad de la unidad y de
oponer una resistencia más
o menos planificada al Gobierno;
han reactivado la cuestión
de la gestoría y trabajado
para fortalecer la independencia
de la organización, mientras
el Comité de Lucha del
Frente Popular Revolucionario
de Tijuana ha marchado en estos
días codo a codo con ellos.
De tal modo que se han dado pasos
cuantitativos importantes, los
cuales deben de servir para alcanzar
los pasos de calidad que Puerta
al Futuro requiere.
Por otro lado, ¿Qué
es necesario consolidar?
1.- Sin duda, consolidar al Comité
de Lucha no sólo como gestor
de las demandas inmediatas del
movimiento, sino como puente de
dichas reivindicaciones con la
lucha por una sociedad sin explotados
ni explotadores, pues dicha sociedad
es la culminación lógica
de nuestras demandas, fuera de
ella, no podrán alcanzarse
de manera definitiva. Eso sería
trabajar por consolidar la dirección
política de Puerta al Futuro.
2.- Afirmar el carácter
asambleísta de la organización,
es decir, la discusión
y toma de decisiones colectivas.
3.- Buscar las formas de fortalecer
nuestra organización, en
el aspecto de la posesión
de la tierra.
4.- Afirmar nuestro papel por
encima de cualquier grupo de fraccionadores
interesado en nuestras tierras,
aunque sea el “menos malo”.
5.- Convertir a Puerta al Futuro
en una organización democrática-popular
que sea un referente para las
masas populares en la lucha por
la tierra. Ligarnos con el movimiento
popular y revolucionario.
6.- Retomar de una manera planificada,
audaz y combativa nuestra lucha
callejera en defensa de nuestras
demandas.
Para terminar, se ha hablado del
papel del Comité de lucha
del FPR en Tijuana dentro de la
lucha en Puerta al Futuro. Nosotros
no tenemos por qué negar
nuestros intereses. Es cierto
que estamos abiertamente interesados
en la participación de
Puerta al Futuro en las filas
de nuestro Frente Popular Revolucionario
y colaborar para que su lucha
consiga un sello revolucionario.
Por eso estamos trabajando al
lado de los camaradas. Los comunistas
y el FPR luchan junto con el pueblo
por mejorar sus condiciones de
vida pero, principalmente, para
construir día con día
la transformación de raíz
de nuestra sociedad, la eliminación
de la explotación del hombre
por el hombre. |