En
los lugares donde nuestra organización
se ha ido construyendo, los comités
de lucha, los comités regionales
y los comités estatales,
se preparan para desarrollar la
IV Jornada Nacional de Lucha,
en el marco de la jornada nacional
convocada por la Promotora por
la Unidad Nacional contra el Neoiberalismo,
conforme orientó el Comité
Central a mediados del mes de
julio.
En esta tarea de preparación,
quienes hacemos filas en el Frente
Popular Revolucionario debemos
tener claro que es una necesidad
urgente vincularnos a la clase
obrera, que por su papel en el
proceso de producción,
es la clase revolucionaria llamada
a encabezar la liberación
de la sociedad de la explotación
capitalista, dirigida por el Partido
Comunista, en alianza con los
campesinos pobres. Debe ser una
jornada cualitativamente más
avanzada respecto a las anteriores;
también será una
buena oportunidad para revisar
las fuerzas con que cuenta el
FPR, a dos años de su constitución
y de cara a su Segundo Congreso
Ordinario. No basta con que tengamos
el reconocimiento de ser una fuerza
política a nivel nacional,
requerimos de que a las filas
del FPR lleguen los obreros en
masa, los jóvenes, los
jornaleros agrícolas, los
trabajadores migrantes, los que
luchan por la tierra, los pequeños
comerciantes, los que luchan por
la presentación con vida
de los desaparecidos por motivos
políticos y por la libertad
de todos los presos políticos;
en definitiva, los que luchan
por un mundo nuevo y una tierra
justa. Debemos de ser ese referente
de lucha y esa alternativa de
poder que ansían las masas,
quienes con su abstencionismo
del 6 de julio demostraron que
requieren de una alternativa popular
que rompa de manera radical con
la estructura económica,
social y política.
Toda la presente etapa debe ser
de crecimiento para nuestra organización,
de construcción de comités
de lucha, de vinculación
con los sectores explotados y
oprimidos; debemos acumular fuerzas
para confrontar en mejores condiciones
con el régimen, para la
instauración de un gobierno
de obreros y campesinos que camine
hacia la instauración del
socialismo, mediante la dictadura
del proletariado. Debemos tener
la audacia para saber incorporar
a los que luchan por pan, techo,
tierra y democracia. Las elecciones
burguesas del 6 de julio nos viene
a confirmar que tenemos esas reales
posibilidades de serlo. Debemos
poner manos a la obra.
En la medida en que seamos una
organización sólida
ideológica y políticamente
y con presencia en gran parte
del territorio nacional, tendremos
mejores posibilidades de influir
en los procesos unitarios, como
en la Promotora por la Unidad
Nacional Contra el Neoliberalismo,
a favor de una perspectiva proletaria;
diferente a la perspectiva que
la pequeña burguesía
y el oportunismo quieren imprimirle.
Eso no quiere decir que por ahora
no le pongamos todos nuestros
esfuerzos al proceso de unidad
que hoy impulsamos con otras organizaciones,
muy a pesar de que tengamos con
ellas grandes diferencias en cuanto
a las clases y sectores de clase
que representan cada una de ellas.
Sin embargo, los comunistas tenemos
la obligación de que estos
procesos que apuntan hacia una
dirección de confrontación
con el régimen, se transforme
en un movimiento revolucionario
en la perspectiva de la construcción
del socialismo.
He aquí porque la tarea
de impulsar el XIX Campamento
Internacional de la Juventud Antifascista
y Antiimperialista, a realizarse
en México en el verano
del 2004, es una tarea que debe
ser atendida e impulsada por toda
nuestra estructura organizativa,
aún cuando existe una organización
responsable de ello. Entendido
como un instrumento para la organización
de la juventud, conforme al proyecto
histórico de la clase obrera:
de ser la joven guardia del proletariado.
De igual forma en el impulso y
trabajo hacia el IV Congreso del
Partido Comunista de México
(marxista-leninista). El crecimiento
y fortalecimiento del Partido
Comunista de México (marxista-leninista)
es el fortalecimiento del Frente
Popular Revolucionario; es la
garantía de que el Gobierno
Provisional Revolucionario, que
convoque a una gran Asamblea Nacional
Constituyente para que establezca
las bases de una nueva nación,
conforme a los intereses de los
obreros y de los campesinos pobres,
se convierta en la principal aspiración
de todos los explotados y oprimidos
por el régimen capitalista
de este país.
Sin duda que día a día
son mayores las tareas organizativas
dentro del FPR, pero también
cada día son mayores nuestras
fuerzas con las que podremos cumplirlas
y desarrollar la lucha en la dirección
que queremos.
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