Número 169/agosto/2003
Sobre la importancia de la IV Jornada Nacional de Lucha del Frente Popular Revolucionario en el logro de sus propuestas táctico-estratégicas
En los lugares donde nuestra organización se ha ido construyendo, los comités de lucha, los comités regionales y los comités estatales, se preparan para desarrollar la IV Jornada Nacional de Lucha, en el marco de la jornada nacional convocada por la Promotora por la Unidad Nacional contra el Neoiberalismo, conforme orientó el Comité Central a mediados del mes de julio.

En esta tarea de preparación, quienes hacemos filas en el Frente Popular Revolucionario debemos tener claro que es una necesidad urgente vincularnos a la clase obrera, que por su papel en el proceso de producción, es la clase revolucionaria llamada a encabezar la liberación de la sociedad de la explotación capitalista, dirigida por el Partido Comunista, en alianza con los campesinos pobres. Debe ser una jornada cualitativamente más avanzada respecto a las anteriores; también será una buena oportunidad para revisar las fuerzas con que cuenta el FPR, a dos años de su constitución y de cara a su Segundo Congreso Ordinario. No basta con que tengamos el reconocimiento de ser una fuerza política a nivel nacional, requerimos de que a las filas del FPR lleguen los obreros en masa, los jóvenes, los jornaleros agrícolas, los trabajadores migrantes, los que luchan por la tierra, los pequeños comerciantes, los que luchan por la presentación con vida de los desaparecidos por motivos políticos y por la libertad de todos los presos políticos; en definitiva, los que luchan por un mundo nuevo y una tierra justa. Debemos de ser ese referente de lucha y esa alternativa de poder que ansían las masas, quienes con su abstencionismo del 6 de julio demostraron que requieren de una alternativa popular que rompa de manera radical con la estructura económica, social y política.

Toda la presente etapa debe ser de crecimiento para nuestra organización, de construcción de comités de lucha, de vinculación con los sectores explotados y oprimidos; debemos acumular fuerzas para confrontar en mejores condiciones con el régimen, para la instauración de un gobierno de obreros y campesinos que camine hacia la instauración del socialismo, mediante la dictadura del proletariado. Debemos tener la audacia para saber incorporar a los que luchan por pan, techo, tierra y democracia. Las elecciones burguesas del 6 de julio nos viene a confirmar que tenemos esas reales posibilidades de serlo. Debemos poner manos a la obra.

En la medida en que seamos una organización sólida ideológica y políticamente y con presencia en gran parte del territorio nacional, tendremos mejores posibilidades de influir en los procesos unitarios, como en la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, a favor de una perspectiva proletaria; diferente a la perspectiva que la pequeña burguesía y el oportunismo quieren imprimirle. Eso no quiere decir que por ahora no le pongamos todos nuestros esfuerzos al proceso de unidad que hoy impulsamos con otras organizaciones, muy a pesar de que tengamos con ellas grandes diferencias en cuanto a las clases y sectores de clase que representan cada una de ellas. Sin embargo, los comunistas tenemos la obligación de que estos procesos que apuntan hacia una dirección de confrontación con el régimen, se transforme en un movimiento revolucionario en la perspectiva de la construcción del socialismo.

He aquí porque la tarea de impulsar el XIX Campamento Internacional de la Juventud Antifascista y Antiimperialista, a realizarse en México en el verano del 2004, es una tarea que debe ser atendida e impulsada por toda nuestra estructura organizativa, aún cuando existe una organización responsable de ello. Entendido como un instrumento para la organización de la juventud, conforme al proyecto histórico de la clase obrera: de ser la joven guardia del proletariado.

De igual forma en el impulso y trabajo hacia el IV Congreso del Partido Comunista de México (marxista-leninista). El crecimiento y fortalecimiento del Partido Comunista de México (marxista-leninista) es el fortalecimiento del Frente Popular Revolucionario; es la garantía de que el Gobierno Provisional Revolucionario, que convoque a una gran Asamblea Nacional Constituyente para que establezca las bases de una nueva nación, conforme a los intereses de los obreros y de los campesinos pobres, se convierta en la principal aspiración de todos los explotados y oprimidos por el régimen capitalista de este país.

Sin duda que día a día son mayores las tareas organizativas dentro del FPR, pero también cada día son mayores nuestras fuerzas con las que podremos cumplirlas y desarrollar la lucha en la dirección que queremos.

Para más información del FPR y su programa de actividades
visita su página web


En este 169
¿Quiéres recibir el periódico
Vanguardia Proletaria vía
e-mail?

¡ INSCRÍBETE!
vp@pcmml.com