Número 169/agosto/2003
Baja California
Los despidos en la UABC
La Universidad Autónoma de Baja California se ha caracterizado por ser una de las universidades más controladas en México. En esta institución burguesa han pasado todas las iniciativas imperialistas (hoy llamadas neoliberales) que desde los organismos financieros internacionales mandan a los gobiernos a cambio de préstamos y alguna que otra prebenda. El Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A.C. (CENEVAL), la eliminación del pase automático y el aumento de cuotas pasan como si fuera de lo más normal y no afectara los intereses de estudiantes y maestros.

Desde la histórica huelga de principios de los años ochenta, que paralizó toda la universidad en el estado, y que fue terminada violentamente encarcelando profesores y estudiantes, y desarticulando el sindicato, no se ha dado ningún movimiento de importancia que cuestione y enfrente las medidas represoras y antipopulares.

La UABC es la universidad pública más cara del país, a diferencia de otras instituciones públicas de educación superior, en los pasillos y aulas de la UABC no vemos a hijos de obreros y campesinos, vemos a hijos de la clase media y de la burguesía que se preparan para cientifizar la explotación; y cuando se dan las excepciones, son avasallados con todo el aparato ideológico de dominación, que va desde elegantes intelectuales a sueldo hasta la más burda enajenación religiosa.

La universidad está vigilada por la policía, después de un convenio entre la Secretaría de Seguridad Pública y la Rectoría, medida que no pudo ser enfrentara con contundencia por la inconformidad organizada de los estudiantes, mismos que pobres en número y débiles en lo ideológico, no fueron capaces de rechazar la medida fascista.

A partir del año pasado un nuevo Rector tomó posesión, su nombramiento se debió a una fricción entre los grupos priístas que tradicionalmente controlaban la universidad y una posición fuerte del Gobierno del Estado (panista). El nuevo rector, el Dr. Alejandro Mungaray Lagarda, fue un alto funcionario en otras administraciones de la universidad, pero el hecho de ser un académico de carrera, un investigador reconocido, le permitió albergar esperanzas de un importante sector de universitarios.

Su verdadera cara no se hizo esperar. Para engañar a la comunidad universitaria anunció un recorte del aparato administrativo y un fortalecimiento a lo académico, esta medida fue recibida con entusiasmo por profesores y estudiantes que ansiaban el cese de los privilegios del personal de confianza y el control de grupos sobre todo priístas- que manejaban la universidad como botín político. Ya implementando la medida se hizo evidente la intención oculta: recortar profesores para ahorrar gastos y mantener al aparato de profesores y administrativos privilegiados. Ufanándose de modernizar la universidad y con frases foxistas como llevar el proyecto “al día y a la vanguardia” las medidas de corte empresarial avanzan. Justo el último día antes de vacaciones se anunciaron los recortes, dispersos y ya de por sí sin antecedentes de lucha, los profesores no mostraron resistencia firme. A la fecha hay casi dos centenares de profesores fueron despedidos.

Para enfrentar las medidas un grupo de profesores ha formado un movimiento de resistencia de carácter estatal, y aunque débil en número, han ocupado las principales planas de los diarios regionales. La Rectoría entre que evade su responsabilidad y apoya a los directores tiene el respaldo incondicional del sindicato de profesores, sindicato que es ejemplo para el charrismo nacional: nunca emplaza a huelga y acepta agradecidamente las medidas que la Rectoría le dicte.

Por ahora el movimiento de resistencia a la llamada “dieta Mungaray” ha sido sólo propagandístico, aunque el regreso a clases y las repercusiones sobre los estudiantes ya se dejan sentir: la cancelación de materias por falta de profesores, falta de apoyo en talleres y coordinaciones y otras restricciones.

Veremos si el recuerdo de las medidas represivas de los ochentas y la heroica resistencia (enfrentando incluso los balazos de pistoleros) pueden resucitar a esta universidad que es el laboratorio de las políticas foxistas para la educación superior. Organicemos la resistencia. ¡No a los despidos. No a la CENEVAL!
En este 169
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