La
Universidad Autónoma de
Baja California se ha caracterizado
por ser una de las universidades
más controladas en México.
En esta institución burguesa
han pasado todas las iniciativas
imperialistas (hoy llamadas neoliberales)
que desde los organismos financieros
internacionales mandan a los gobiernos
a cambio de préstamos y
alguna que otra prebenda. El Centro
Nacional de Evaluación
para la Educación Superior,
A.C. (CENEVAL), la eliminación
del pase automático y el
aumento de cuotas pasan como si
fuera de lo más normal
y no afectara los intereses de
estudiantes y maestros.
Desde la histórica huelga
de principios de los años
ochenta, que paralizó toda
la universidad en el estado, y
que fue terminada violentamente
encarcelando profesores y estudiantes,
y desarticulando el sindicato,
no se ha dado ningún movimiento
de importancia que cuestione y
enfrente las medidas represoras
y antipopulares.
La UABC es la universidad pública
más cara del país,
a diferencia de otras instituciones
públicas de educación
superior, en los pasillos y aulas
de la UABC no vemos a hijos de
obreros y campesinos, vemos a
hijos de la clase media y de la
burguesía que se preparan
para cientifizar la explotación;
y cuando se dan las excepciones,
son avasallados con todo el aparato
ideológico de dominación,
que va desde elegantes intelectuales
a sueldo hasta la más burda
enajenación religiosa.
La universidad está vigilada
por la policía, después
de un convenio entre la Secretaría
de Seguridad Pública y
la Rectoría, medida que
no pudo ser enfrentara con contundencia
por la inconformidad organizada
de los estudiantes, mismos que
pobres en número y débiles
en lo ideológico, no fueron
capaces de rechazar la medida
fascista.
A partir del año pasado
un nuevo Rector tomó posesión,
su nombramiento se debió
a una fricción entre los
grupos priístas que tradicionalmente
controlaban la universidad y una
posición fuerte del Gobierno
del Estado (panista). El nuevo
rector, el Dr. Alejandro Mungaray
Lagarda, fue un alto funcionario
en otras administraciones de la
universidad, pero el hecho de
ser un académico de carrera,
un investigador reconocido, le
permitió albergar esperanzas
de un importante sector de universitarios.
Su verdadera cara no se hizo esperar.
Para engañar a la comunidad
universitaria anunció un
recorte del aparato administrativo
y un fortalecimiento a lo académico,
esta medida fue recibida con entusiasmo
por profesores y estudiantes que
ansiaban el cese de los privilegios
del personal de confianza y el
control de grupos sobre todo priístas-
que manejaban la universidad como
botín político.
Ya implementando la medida se
hizo evidente la intención
oculta: recortar profesores para
ahorrar gastos y mantener al aparato
de profesores y administrativos
privilegiados. Ufanándose
de modernizar la universidad y
con frases foxistas como llevar
el proyecto “al día
y a la vanguardia” las medidas
de corte empresarial avanzan.
Justo el último día
antes de vacaciones se anunciaron
los recortes, dispersos y ya de
por sí sin antecedentes
de lucha, los profesores no mostraron
resistencia firme. A la fecha
hay casi dos centenares de profesores
fueron despedidos.
Para enfrentar las medidas un
grupo de profesores ha formado
un movimiento de resistencia de
carácter estatal, y aunque
débil en número,
han ocupado las principales planas
de los diarios regionales. La
Rectoría entre que evade
su responsabilidad y apoya a los
directores tiene el respaldo incondicional
del sindicato de profesores, sindicato
que es ejemplo para el charrismo
nacional: nunca emplaza a huelga
y acepta agradecidamente las medidas
que la Rectoría le dicte.
Por ahora el movimiento de resistencia
a la llamada “dieta Mungaray”
ha sido sólo propagandístico,
aunque el regreso a clases y las
repercusiones sobre los estudiantes
ya se dejan sentir: la cancelación
de materias por falta de profesores,
falta de apoyo en talleres y coordinaciones
y otras restricciones.
Veremos si el recuerdo de las
medidas represivas de los ochentas
y la heroica resistencia (enfrentando
incluso los balazos de pistoleros)
pueden resucitar a esta universidad
que es el laboratorio de las políticas
foxistas para la educación
superior. Organicemos la resistencia.
¡No a los despidos. No a
la CENEVAL!
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