Año 1 Número 3 Julio-Septiembre de 2007
Movimiento de masas

Frente Popular Revolucionario
6ºAniversario

El 26 de septiembre del 2001, formalizamos los esfuerzos de construcción del Frente Popular Revolucionario (FPR). Con este hecho, del cual Sergio Barrios fue constructor e impulsor, dimos inicio a una nueva etapa del desarrollo del trabajo de masas, que dirige nuestro Partido.

Este acontecimiento estaba marcado por el ascenso al gobierno de las fuerzas retrogradas y reaccionarias del PAN, con Vicente Fox como representante de la oligarquía financiera en la Presidencia de la República, con ello, se acentuaba más la política en contra de la clase obrera y las masas populares, en lo económico con más restricciones en el presupuesto social, con una impunidad en la violación de su propia legalidad burguesa, la cual se ha endureciendo más contra la protesta política y social del pueblo.

La política económica de Vicente Fox tiene su continuidad con Calderón al frente del poder ejecutivo, sin embargo, el PAN y Calderón siguen respondiendo a la política económica de los monopolios y refuerzan la actitud entreguista al imperialismo estadounidense y a la oligarquía mexicana.

En el plano internacional, la política belicista encabezada por Bush y el imperialismo yanqui, es materializada en la lucha contra el terrorismo, contando con el visto bueno de los imperialistas europeos, en este contexto se da la invasión a Afganistán tras los ataques a las Torres Gemelas, ocurrido el 11 de septiembre del 2001. En ese marco de la acción imperialista, la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas Leninistas (CIPOML), realizaba en México su reunión plenaria, donde se trazaban las tareas de los marxistas-leninistas ante los nuevos escenarios de la lucha de clases en el mundo.

En este contexto las organizaciones que conformaríamos el FPR, nos organizábamos y nos movilizábamos por las reivindicaciones económicas y políticas de las masas; salíamos a las calles para protestar contra la represión y exigíamos la libertad de los presos y desaparecidos políticos, como el caso de nuestro camarada, Gregorio Alvarado López (desaparecido el 26 de septiembre de 1996) y preparábamos las condiciones para la unidad frentista.

Los elementos anteriores muestran una parte de los acontecimientos que rodean la construcción del FPR. Es producto de las tareas de los militantes comunistas y de las necesidades de las masas, que se fueron desarrollando como movimientos políticos y sociales que se conjuntaron y unificaron en la acción práctica y la identidad ideológica. La movilización permanente de los diversos contingentes constituía un elemento necesario para este nuevo proceso de construcción.

Unimos las diversas expresiones de masas de las clases explotadas y retomamos las experiencias de los frentes populares desarrollados por los comunistas en Europa en los tiempos del fascismo, por un lado y del socialismo en la Unión Soviética, por el otro. Concebimos teórica y prácticamente el Frente Popular en el proceso de acumulación de fuerzas revolucionarias para la revolución socialista.

En el 2001, teníamos 5 años, exigiendo la presentación con vida y la libertad de Gregorio Alfonso Alvarado López, quien también se convirtió en uno de los detonantes que contribuyeron a desarrollar el FPR. Él era punto de encuentro y de movilización entre los diferentes contingentes, que comprendían la necesidad de enfrentar de manera unificada la lucha contra la represión en particular y en general contra el sistema capitalista. Sufríamos en carne propia la acción criminal del Estado, la defensa de su Estado de Derecho. La violencia con que nos enfrentaban, para combatirnos y destruirnos, como factores de transformación revolucionaria.

La construcción


El Partido Comunista de México marxista-leninista, jugó un papel determinante: concebía la construcción de diversos instrumentos que le permitieran acercarse y ganarse a las masas proletarias, hacia la revolución socialista y la construcción del socialismo. Ante la ofensiva desatada por el imperialismo con la caída del socialismo, era y resultaba importante desarrollar una defensa política entre las masas, que les permitiera tener claro que esos objetivos mantenían vigencia, que no habían sido derrotados, que el Partido proletario existía, y estaba luchando por vencer la resistencia, la desconfianza, el miedo y contribuyendo a retomar el papel revolucionario de la clase obrera.

En este sentido venían organizándose y construyendo, la Unión de Trabajadores de la Educación, la Unión de la Juventud Revolucionaria de México, la Corriente de Trabajadores Revolucionarios, la Unión de Campesinos Pobres y otros esfuerzos, en diferentes estados del país, dirigidos por el PC de M (m-l), en los cuales se desarrollaba la movilización y organización. La agrupación de nuestras fuerzas en el FPR, se concebía como un primer paso que era necesario dar y representaba la acción consciente y organizada de las fuerzas dirigidas por el Partido, para la movilización en la pelea por sus demandas y contra la represión. Se fue construyendo como la unión que va venciendo las prácticas gremiales, espontáneas y economicistas, y coloca la identidad de clase como un elemento fundamental, que van sirviendo al pueblo en su unidad para su emancipación definitiva.

Las organizaciones de masas dirigidas por los comunistas, venían desarrollando el centralismo democrático en su vida interna. Como un elemento necesario, que sintetizaba también la forma más avanzada de la actividad organizada de las masas, que ya ha experimentado principalmente la clase obrera y que es una forma superior de lucha, que desarrolla la vida colectiva para la lucha de clases. Necesitábamos que nuestras fuerzas actuaran de forma sincronizada y cohesionadas, como una sola fuerza; que lo hicieran más planificadamente y mejor afianzados bajo la concepción ideológica del marxismo-leninismo.

La unidad en el FPR, no busca ser solo la unidad de las fuerzas del Partido; busca desarrollar la unidad de la clase obrera y los campesinos-indígenas pobres y demás masas explotadas, este instrumento es necesario, porque con él llegamos al movimiento organizado y a aquellos que no están organizados, lo cual contribuye a desarrollar procesos de lucha y unidad más amplios y profundos. Ayuda a que el PC de M (m-l) fortalezca su ligazón y afianzamiento en el movimiento de masas; que éste conozca y maneje abiertamente su línea política, sus símbolos y sus banderas, su papel político e ideológico.

Bajo esa concepción y esa práctica, el FPR se convierte a partir de septiembre del 2001, en una organización de masas frentista, democrática y revolucionaria, con una dirección política centralizada; con un programa, unos estatutos y unos principios, es decir, con una línea política central; un instrumento de las masas, que tiene una táctica y una estrategia definidas por los intereses de la clase obrera y los campesinos pobres.

Los objetivos de lucha que traza el FPR son de carácter democrático y revolucionario, es decir, son de una fase previa a la de la revolución socialista; la cual pasa por una serie de reivindicaciones económicas, sociales y políticas de las masas trabajadoras, que se verán alcanzadas parcialmente a través de una Asamblea Nacional Constituyente Democrática Proletaria y Popular sustentando políticamente una República Democrática y Popular como nueva forma estatal de la organización de los trabajadores del campo y la ciudad.

En esta dirección, el FPR juega un papel importante en la construcción del Frente Único (FU) y del Frente Único Proletario (FUP), el FPR no los sustituye, forma parte de ellos, es impulsor y organizador de estos.

¿Cómo nos hemos desarrollado?

En los 6 años de existencia del FPR hemos realizado dos Congresos Nacionales Ordinarios y en el 2008, realizaremos nuestro 3er. Congreso. Del Congreso Constitutivo al 2º Congreso Nacional Ordinario (CNO), tuvimos una evolución importante en el plano político-ideológico y de organización.

Creamos las condiciones para profundizar en la caracterización proletaria del FPR; reconocemos el papel del PC de M (m-l), como nuestro Partido, nuestro Estado Mayor y Vanguardia Proletaria; la prensa del Partido, como nuestro órgano central y reivindicamos el marxismo-leninismo como nuestra guía ideológica; incluimos en el programa la lucha por el socialismo y el comunismo, bajo la dictadura del proletariado; como principio organizativo el Centralismo Democrático y se creó la figura de Presidente Nacional del FPR, así mismo adoptamos la Internacional como nuestro himno de clase.

Fue importante esa definición adoptada en el 2º Congreso, porque pasamos a la ofensiva y hemos ido rompiendo con el estigma contra la vigencia del socialismo, el comunismo, el marxismo-leninismo y particularmente el que había contra el camarada Stalin.

Las escuelas de formación política e ideológica que desarrollamos cada año, contribuyeron en mucho, hacen uniforme y homogénea la marcha de nuestro proceso, la formación política e ideológica, permite que afiancemos nuestra concepción marxista-leninista, analizamos y comprendemos la lucha de clases a nivel nacional e internacional y fortalecemos nuestra vocación revolucionaria y la lucha por el poder proletario.

La labor permanente que desarrollamos es la construcción orgánica, la cual se desarrolla sobre la base de la influencia y la movilización de las masas. Por el nivel de la lucha que desarrollen las organizaciones de masas, de la juventud, campesina, etc. y del resto de los trabajadores del país; donde se esté desarrollando una lucha política o reivindicativa. De esta actividad se desprende la estructura que se organizará para desarrollar la labor política.

Hemos enfrentado la represión del Estado, la que despliega en sus diferentes formas; persecución, encarcelamiento, asesinatos y desaparición; lo que nos exige, afianzar nuestra vida orgánica y el trabajo de masas.

En el proceso unitario

En estos 6 años desarrollamos una política de masas, unitaria, democrática y revolucionaria. Nos vinculamos a todos los procesos unitarios, contribuyendo a la construcción de los mismos, a su sostenimiento y actuación en las calles, estamos cumpliendo y somos consecuentes con las políticas de alianzas y de unidad.

Hoy el movimiento de masas tiene un importante ascenso y radicalidad, lo mismo que las políticas del Estado burgués, que muestran un rostro fascista, ante una profundización de la crisis del capitalismo en nuestro país y en el mundo. El FPR está haciendo su pequeña contribución, desarrollando en un momento la convergencia y hoy el Frente Único. Necesitamos ganar a la clase obrera en primer lugar y a las masas campesina-indígenas pobres, a los sectores de la pequeña burguesía arruinada, para luchar contra del imperialismo y la oligarquía financiera. Por ello necesitamos seguir construyendo la unidad y mantenerla, hasta cumplir objetivos de inmediato y mediano plazo.

Los diferentes procesos unitarios que hoy se mantienen no se contraponen entre sí, se corresponden, se complementan. Necesitamos sostenerlos, fortalecerlos como espacios del movimiento en su proceso de unidad, amplia, democrática, progresista y revolucionaria. La Promotora por la Unidad Contra el Neoliberalismo, el Diálogo Nacional, La Otra Campaña, la APPO, el Consejo Nacional de Huelga, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, los opositores a la construcción de la presa La Parota, a la minera San Javier, la Convención Nacional Democrática, y otros, irán desarrollándose en la medida que se fortalezcan, se unifiquen, planificando y centralizando su perspectiva y sus acciones en las calles.

Hoy la reacción busca por todos los medios, pero principalmente por los represivos, destruir el movimiento. Busca anular su acción con el pacto y la conciliación, repartiendo canonjías en las principales fuerzas, susceptibles de corromperse. Para frenar cualquiera de estas acciones, nuestras fuerzas tienen que insistir en fortalecer los procesos unitarios ya existentes, trabajar por acuerparlos y movilizarlos en el marco de las acciones ya trazadas para lo que resta del año. Los paros nacionales, lograron una cohesión y centralización del movimiento, mayor duración y nivel de combatividad, que tenemos que aproximar a la Huelga General, fortaleciendo las consignas, de libertad a los presos y desaparecidos políticos; no a la Ley del ISSSTE y a las reformas estructurales; por la salida de Felipe Calderón; por un proyecto de nación alternativo al neoliberalismo y por la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente Democrática Proletaria y Popular. En este escenario el FPR seguirá, contribuyendo de manera resuelta a que la lucha del proletariado y las amplias masas explotadas sigan por la ruta de la acumulación revolucionaria de fuerzas, hacia la ruptura con el régimen. Hoy todas las coyunturas tenemos que hacerlas detonantes de acciones unitarias, que acumulen fuerza y sigan elevando el nivel político de la lucha, como hasta hoy se viene proyectando.

Consecuentes con el internacionalismo proletario, hemos participado a través de nuestras diferentes organizaciones, en los Encuentros Internacionales de la Juventud Antiimperialista y Antifascista, en los Encuentros Sindicales Internacionales y en los Seminarios Internacionales sobre los Problemas de la Revolución en América Latina. Para el próximo año proyectaremos nuestras tareas en la misma dirección, particularmente poniendo énfasis en las tareas del aniversario de la revolución socialista de Octubre, de la edición del Manifiesto Comunista y de la muerte del Che Guevara.

Al heroico
pueblo de Oaxaca
en el primer año de sus combates contra el régimen

La APPO ejemplo de
organización popular
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