Movimiento obrero y sindical
El
capitalismo monopolista de Estado en México en el siglo pasado se desenvolvió de distintas formas, monopolizando a raíz de la revolución mexicana las principales ramas de la producción, se envolvió en el ropaje del nacionalismo revolucionario burgués, para crear las condiciones propicias de la constitución de una oligarquía nacional, ésta no se desprende de la tutela imperialista y con el desenvolvimiento del imperialismo a nivel mundial, hoy se ve obligada a romper con sus políticas nacionales sobre las industrias y servicios que concentraba el Estado para acomodarse a las exigencias del capital financiero tanto extranjero como nacional.
Como capitalismo monopolista de Estado entendemos: el control y la utilización del aparato estatal por parte de la burguesía monopolista para planificar la economía en base a sus necesidades de crecimiento y extracción de plusvalía, con los recursos públicos los capitalistas financian y acomodan los programas sociales de manera que permitan un mejor desenvolvimiento del capitalismo y una mejor acumulación de capital, la intervención estatal en la vida económica del país se lleva a cabo tanto convirtiendo en propiedad del Estado determinadas empresas y ramas de producción por medio de la nacionalización capitalista y del establecimiento de nuevas empresas a cuenta del presupuesto estatal, como por medio de la formación y de la ulterior ampliación del mercado estatal en el que los grandes monopolios venden lo que producen a precios ventajosos para ellos.
En México, particularmente el petróleo, la electricidad, la industria minera, de acero y de fertilizantes, significó el afianzamiento de una burguesía nacional sobre la base de la industrialización y el crecimiento de algunas ramas industriales como: la química, la automotriz, la farmacéutica, de la construcción, del cemento, de las comunicaciones, así como del transporte.
A fin de garantizar la omnipotencia de los monopolios, apoyándose en la idea de estimular la iniciativa privada, el Estado burgués mexicano decretó medidas especiales para administrar directamente algunas industrias básicas, aunado al impulso de la modernización de los medios de transporte y la reforma agraria del periodo pos- revolucionario que tuvo como consecuencia el repunte de la producción agrícola y la división de clases en el campo bajo una perspectiva capitalista.
Para adaptar la fuerza de trabajo proletaria a las nuevas exigencias técnicas de la industria, tanto como para extraer mayor plusvalía, el Estado burgués en este periodo desarrolla servicios educativos que de alguna manera también eran una aspiración de las capas populares, así como el impulso de los servicios médico-asistenciales concretados en la Secretaría de Educación Pública, el IMSS y el ISSSTE, estas medidas fueron un avance para los proletarios y campesinos pobres del país, sin embargo, estas aspiraciones democráticas y sociales la burguesía las utilizo para consolidarse en el poder, controlar políticamente a la clase obrera por medio de las grandes corporaciones obreras al igual que campesinas, el embaucamiento, también la represión como lo fue la intervención del ejército y la policía para imponer al celebre charro Jesús Díaz de León como líder del Sindicato Ferrocarrilero, durante este proceso también se dan importantes movimientos obreros, destacando los ferrocarrileros, petroleros y mineros, luchas sindicales de maestros y médicos
Este periodo del impulso del capitalismo monopolista de estado marca la formación de la ideología nacionalista burguesa, que durante décadas enarbolo la oligarquía con el aparente consenso de la gran familia mexicana y del corporativismo obrero y de donde los actuales reformistas de izquierda atan sus anhelos ceñidos a la figura de Lázaro Cárdenas ante las nuevas condiciones de dominio del imperialismo y la oligarquía criolla que perdió todo tinte nacionalista.
Como apuntamos anteriormente el capitalismo monopolista de Estado mexicano se encuentra estrechamente ligado a la economía del imperialismo estadounidense que nunca ha abandonado los intereses de la doctrina Monroe, considerándose dueño de toda América.
Particularmente en México los estragos del dominio de de los monopolios y el sometimiento a los intereses imperialistas han llevado al país a fungir durante un largo tiempo como un territorio proveedor de insumos para la economía estadounidense, que se encuentra concentrada en la dinámica del desarrollo del complejo militar industrial, que en el contexto de la crisis general del capitalismo es una necesidad imprescindible para la marcha de la economía imperialista norteamericana que se procura los medios para conseguir nuevos territorios y zonas de influencia por medio del dominio militar, así el petróleo, la industria minera y del acero se encuentran en gran medida enganchadas a las exigencias de la economía estadounidense y al control de precios que el imperialismo mantiene en su conjunto.
También en el ámbito de la producción agrícola encontramos una situación desventajosa para los campesinos mexicanos, ya que al competir con una desarrollada y tecnificada agroindustria fuertemente subsidiada en EU, la agricultura en México se ve obligada a abaratar su producción lo cual, también permite a los capitalistas exportadores saquear al campo y obtener jugosas ganancias con la venta de estos productos en países ricos, mientras que en el país paulatinamente se generaliza el consumo de productos elaborados por los grandes monopolios de alimentos como, Del Monte, United Brands (anteriormente United Foods), Ralston Purina, International Multifoods, kellog´s y Nestle.
Con el crecimiento y la internacionalización del dominio de las relaciones monopolistas las contradicciones del imperialismo se agudizaron en la ultimas tres décadas del siglo pasado, lo cual originó que la competencia por el control de las zonas de influencia se intensificara, y la necesidad de encontrar nuevas rutas para la circulación de capital y extracción de plusvalía fueran una preocupación más apremiante.
Lo anterior favoreció al diseño de nuevas políticas económicas que privilegiaran la inversión del capital financiero en ramas de la industria o en servicios en los que antes no se tenia una fuerte participación como la salud o la educación, el conjunto de esta nueva política del imperialismo es lo que conocemos como neoliberalismo, que impulsa el libre cambio de mercancías entre naciones y considera que la intervención estatal en la economía como un obstáculo al crecimiento económico, sin embargo, en el fondo pretende desplazar al control estatal por las empresas privadas, esta política fue diseñada y puesta en practica por las nuevas agrupaciones monopólicas surgidas después de la Segunda Guerra Mundial, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en donde el capital financiero yanqui tiene una influencia mayoritaria.
Para estos fines, en particular en América Latina, el imperialismo norteamericano diseño una planificación estratégica con fines a asegurar a todo el territorio americano bajo su dominio, el proyecto que sintetiza estas intenciones es el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) que busca imponer un área económica continental que garantice la extensión y las ganancias, con bajos costos laborales, a las multinacionales, incluirá a 34 países -exceptuando a Cuba- de América del Sur, América del Norte y Centroamérica en este plan se circunscriben otros más de carácter regional, como el ya firmado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, México y Canadá y el Plan Puebla Panamá (PPP).
El primero ya entro en vigor desde 1994 y como resultado arrojo la ruina de las pequeñas industrias de la producción agrícola en México y el sometimiento comercial a un trato desigual por parte de los Estados Unidos, que inundando con sus mercancías al país contribuyen a una dependencia aún mayor de la economía norteamericana.
En cuanto al PPP, el proyecto se hizo público en el sexenio de Vicente Fox y en general esta dirigido a los estados del Sureste de México y a los países de América Central involucra a: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y recientemente se sumo Colombia, este último con la intención de fortalecer la cooperación en asuntos de control militar a los movimientos sociales con el gobierno de Felipe Calderón.
El PPP busca facilitar las inversiones extranjeras privadas, privatizar empresas de servicios públicos y controlar los flujos migratorios a Estados Unidos, así como el desarrollo de grandes corredores industriales en donde los grandes monopolios desarrollen la producción de sus mercancías en un territorio en donde abunda la mano de obra barata, con esto pretende competir con los bloques europeo y de la costa del pacifico asiático, cabe mencionar que esta región tiene una posición geográfica privilegiada con comunicación marítima a los dos océanos del globo, una gran potencialidad energética en cuanto a petróleo y energía eléctrica, así como una zona rica en biodiversidad.
A grandes rasgos comentamos la formación del capitalismo de Estado en México y la vinculación en el sistema imperialista mundial, conviene ahora llamar la atención sobre dos aspectos, los nuevos objetivos de la oligarquía financiera nacional con su vinculación al capitalismo financiero mundial y las dificultades que se están encontrando para poder asentar las nuevas reglas de la acumulación capitalista para lo cual tiene que modificar la formas de funcionamiento del Estado.
Auge del
neoliberalismo
De principios de la década de los 80's hasta a comienzos de los 90's el país se sumergió en recurrentes crisis, el desempleo alcanzo cerca del 50% de la fuerza de trabajo, la miseria se extendió vertiginosamente y la inversión extranjera se dio en actividades parasitarias como la bolsa de valores.
En este cuadro la oligarquía financiera y el imperialismo impulsan la política económica neoliberal para sostener el proceso de concentración y centralización de capital dirigido a garantizar la acumulación capitalista y el proceso de reproducción ampliada del capital. Para impulsar esta concentración, el Estado, puso en venta la mayoría de las empresas estatales como los ferrocarriles, la industria minera, la banca, la telefonía, los puertos y carreteras que hoy forman los monopolios de la oligarquía.
En este periodo, la concentración del capital en una pequeña oligarquía financiera ha llegado a cifras altísimas, concentrándose el capital en unos cuantos monopolios, y consorcios, como: Alfa, Grupo Carso, Grupo México, Femsa, Cemex, Minera de México, ICA, Iusa, Maseca, Grupo Modelo, Televisa, TV Azteca, Visa, BBVA-Bancomer, Santander-Serfin, Banamex-Citibank, Vamsa, Bimbo, Soriana, Vitro, y del imperialismo con General Motors, Daimler-Chrysler, Wal-Mart, Kodak, Sony, Hewlett Packard, IBM, Nissan, Volkswagen, Nestlé, Pepsico, Movistar, General Electric , por mencionar algunos.
El eslabón que une la política imperialista con la oligarquía mexicana, es la fusión y exportación de capitales de los monopolios nacionales con los extranjeros, por ejemplo, las fusiones bancarias BBVA-Bancomer, Santander-Serfin, Banamex-Citibank, y los intereses de inversiones en el extranjero de Televisa, Telmex, Cemex, Grupo Modelo entre otros, por lo que la oligarquía en conjunto esta interesada en que el neoliberalismo avance tanto en el país como a nivel internacional con el fin de encontrar mejores posibilidades de invertir sus capitales.
En este punto el imperialismo pone sus condiciones para el Estado mexicano y principalmente consisten en abrir a los sectores privados las ramas petrolera, eléctrica, de salud, educativa, turística entre otras. El avance que la política neoliberal en México ya esta dejando sentir sus estragos sobre la población puesto que el avance ya se ha dado en sectores como el bancario que se apodero de los fondos de retiro y de las cuentas para jubilación, en los ferrocarriles, las consecuencias de la perdida del control del Estado de empresas estratégicas subordina aún más al país al imperialismo y lo encarrila al sendero del neocolonialismo.
Otro aspecto de suma importancia para que los planes oligárquicos e imperialista, es que en México la mano de obra se abarate y rinda más para la extracción de plusvalía, por lo que se tiene contemplado la reforma a la Ley Federal del Trabajo que busca despojar a los trabajadores de toda protección legal, con lo que aumentando la inestabilidad en el empleo y dado el creciente desempleo la competencia entre los trabajadores los obliga a aceptar peores condiciones de trabajo, sin contratos seguros, ni servicios médicos.
Para cerrar el círculo de la nueva etapa de acumulación capitalista se tiene contemplado convertir a México en un territorio con todas las facilidades para la seguridad de los capitales monopolistas, la reforma fiscal se dirige a exentar de impuestos a las empresas y a recaudar recursos para financiar los proyectos imperialistas como el PPP, el cual requiere fuertes inversiones en infraestructura como: carreteras, generación eléctrica, terminales aéreas y brindar respaldo en caso de contingencias económicas como se hizo con el rescate bancario y carretero.
El anterior reacomodo no ha sido, ni está siendo fácil para el capitalismo monopolista de Estado, pues de pasar a ser dueño de la mayoría de las empresas y consolidando su estabilidad en algunas aspiraciones democráticas para las masas como: la seguridad social, las jubilaciones, la educación y la intervención en cierta medida en la economía que mantenía algo de soberanía respecto al imperialismo, hoy se encuentra en franca embestida contra los intereses populares.
A lo largo de las privatizaciones estatales el gobierno se ha enfrentado a la resistencia de la clase obrera y a las resistencias populares, sin embargo, en la última década los enfrentamientos han adquirido un nivel de combatividad más desafiante a los intereses oligárquicos en el caso de los intentos de privatizaciones de la educación, de la industria eléctrica y contra la expropiación de los terrenos ejidales de San Salvador Atenco, siendo componentes relevantes del descontento de la población frente a la difícil situación a la que se ha llegado, si antes la burguesía utilizo los esfuerzos populares para conseguir la nacionalización de las empresas estratégicas, hoy desecha esa alianza y enfrenta violentamente a quienes luchan por mantener lo que consideraban patrimonio de la nación.
La polarización causada por el dominio oligárquico propicia una tendencia de oposición general al neoliberalismo, lo que permite que ciertos sectores de la mediana y pequeña burguesía se abanderen como los defensores de los intereses populares ante la rapiña monopólica, la expresión más elaborada es la tendencia que se manifestó en las elecciones del dos de julio del 2006, la cual favoreció en su mayoría al candidato perredista Andrés Manuel López Obrador, que retoma a los iconos de la burguesía como Benito Juárez y Lázaro Cárdenas para proclamarse un candidato de izquierda y encabezar un amplio sector descontento con el régimen.
A pesar que esta tendencia no representa amenaza alguna para los interés capitalistas, la oligarquía no quiso tomar riesgos y opto por la continuidad en el poder del Partido Acción Nacional que representa fielmente sus intereses y con esto continuar con la fascistización, con ello, también quiso evitar en México las tendencias nacionalistas que en América Latina se separan del imperialismo yanqui y que representan una traba para el modelo de acumulación que pretenden los Estados Unidos.
Sin embargo, y a pesar de la traición del Frente Amplio Progresista a los intereses populares que se manifestaban contra el fraude electoral, el movimiento de masas no deja de desarrollarse en el país, el ejemplo de la lucha del pueblo oaxaqueño dejo ver el grado de descomposición política del régimen y las luchas en contra de las reformas a la Ley del ISSSTE se siguen sumando al amplio movimiento que se extiende a nivel nacional.
Esta situación la oligarquía y el imperialismo la consideran y se preparan para continuar con sus objetivos de control territorial y de acumulación capitalista, por lo que se evidencia la ruta del proceso de fascistización con el cual quieren derrotar al movimiento de masas de la clase obrera y las capas populares, para esta tarea el PAN, el yunque, el “opus dei” y el alto clero se enlistan para defender al capital.
Cuando nos referimos al proceso de fascistización no lo consideramos como un plan surgido de mentes maquiavélicas o por naturaleza violentas de los gobernantes en turno, sino como una respuesta histórica de la burguesía que se basa en la defensa de sus intereses cuando éstos se encuentran en un punto en que no se puede dar concesiones para menguar las exigencias sociales, de tal manera que para mantener su dominio no duda en emplear la política de represión sistemática, terror y aniquilamiento de los movimientos proletarios, estos son su principal amenaza puesto que en tales condiciones de crisis es solo la clase obrera quien ofrece una alternativa viable y positiva a las exigencias de las capas populares, los fascistas pueden tolerar a los socialdemócratas y reformistas pero no las expresiones proletarias.
Este cuadro lo observamos en la creciente competencia de los grupos y países monopólicos a nivel mundial, por dominar y controlar los territorios de influencia para no ser absorbidos por uno u otro grupo, así en América se configuran dos grupos principalmente; los incondicionales del imperialismo norteamericano en donde contamos a México y otro expresado en el Merco Sur que busca a socios menos rapaces que los yanquis.
No solo se trata de una tendencia influenciada desde afuera, también dentro del país el desgaste de las formas de control político, el descrédito de las instituciones burguesas y la pauperización de la mayoría de la población están empujando hacia un cambio social en favor de las capas populares.
En este contexto de tensión de las fuerzas de las clases sociales es donde el capitalismo monopolista de Estado se ha comprometido con una política de confrontación a las masas con claros tintes fascistas, por ejemplo:
1.- Para justificar su política el fascismo recurre a la identificación de los enemigos o chivos expiatorios como una causa unificada. El pueblo es conducido a una obsesiva necesidad de eliminar un peligro percibido como común en forma de enemigo, ya sean las minorías raciales, étnicas, religiosas, liberales, comunistas, socialistas, terroristas en el caso mexicano la delincuencia organizada y el narcotráfico.
2.- Obsesión con la Seguridad Nacional, el miedo es usado como una arma motivacional por el gobierno para controlar las masas con la intención de prestigiar la supremacía de lo militar, aunque existan muchos problemas internos, a los militares se les da una cantidad desproporcionada de soporte financiero y los militares en servicio son vistos como agentes de la seguridad del interés nacional.
3.- Control de los medios de comunicación, algunas veces los medios son controlados directamente por el gobierno, en otros casos los medios son controlados indirectamente por las regulaciones gubernamentales o en nuestro país los principales medios de comunicación son parte de la misma oligarquía fascista.
4. - La religión y el gobierno están entremezclados, los gobiernos en las naciones fascistas tienden a usar la religión predominante en el país como arma de manipulación de la opinión pública. La retórica religiosa y la terminología común es usada por los líderes del gobierno, por ejemplo la visita de Fox a la Basílica antes de su toma de protesta como presidente, las reiteradas declaraciones con sentido religioso del ex Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, y las permanentes tomas de opinión sobre asuntos políticos al Cardenal Norberto Ribera.
5.- Disgusto por el reconocimiento de los derechos humanos, debido al miedo a los enemigos y a la necesidad de seguridad, el pueblo en los regímenes fascistas es persuadido de que los derechos humanos deben ser ignorados, en algunos casos por "necesidad". El pueblo tiende a mirar de otra forma e inclusive a aprobar la tortura, ejecuciones sumáriales, asesinatos, largas encarcelaciones de prisioneros motivados por la propaganda fascista, por ejemplo la actitud de intolerancia a las manifestaciones difundida hasta el hartazgo en los noticieros y programas que moldean la opinión pública, en donde sólo presentan partes acomodadas a sus intereses, esto tiene el objetivo de arraigar la ideología del crimen y el castigo, bajo los regímenes fascistas se le dan poderes casi ilimitados a las fuerzas represivas legales. La gente a menudo es obligada a hacerse la vista gorda sobre los abusos policiales e inclusive a abandonar libertades civiles en el nombre del patriotismo. Existe a menudo una fuerza policial nacional con poderes ilimitados en naciones fascistas, en México este rol lo juega la Policía Federal Preventiva.
6.- Desprecio por los intelectuales y las artes, en las naciones fascistas se tiende a promover y tolerar una abierta hostilidad a la educación superior y la academia. No es poco común que profesores y otros académicos sean censurados e inclusive arrestados. La expresión libre del arte es atacada y los gobiernos usualmente se rehúsan a financiar las artes, no olvidemos la polémica levantada por Carlos Abascal al hacer que se despidiera a la directora de la escuela en donde estudiaba su hija, por recomendarle a esta última la lectura del libro “Aura” de Carlos Fuentes y que la primer iniciativa del gobierno de Calderón fue el recorte al presupuesto a la educación.
7.- Elecciones fraudulentas, algunas veces las elecciones en las naciones fascistas son un verdadero fraude. Otras veces las elecciones son manipuladas por campañas difamatorias en contra de los candidatos opositores e inclusive el asesinato de los mismos. También usan las legislaciones para el control del número de votos, el control político distrital y la manipulación de los medios de comunicación. Las naciones fascistas también usan típicamente a sus tribunales de justicia para manipular y controlar la elección, es para todos claro que Felipe Calderón es producto de un fraude electoral y de la imposición de la oligarquía financiera.
Estos rasgos que está tomando el capitalismo monopolista de Estado nos dan las señales de la ruta que la burguesía esta dispuesta a tomar en caso necesario para mantener a la clase obrera y los campesino pobres atados a las nuevas condiciones de explotación, para que se mantenga como el sector privilegiado de la sociedad, esta conducta no es un exceso del capitalismo, sino un recurso del cual se sirve cuando se siente amenazada por la clase obrera, el fascismo reafirma que la lucha de clases es una guerra a muerte, sin miramientos la oligarquía lo entiende como una necesidad práctica para mantenerse en el poder.
Consideramos que una actitud revolucionaria frente al papel que desempeña el Estado ayudará a definir mejor la ruta que la acumulación de fuerzas tendrá que sortear para romper con la dominación de la clase obrera y de los trabajadores del campo y la ciudad.
"Se cree que un régimen de terror es el gobierno de gentes que aterrorizan a los demás, cuando en realidad es un gobierno de gentes aterrorizadas. El terror suele reducirse principalmente a crueldades inútiles, realizadas por gentes que tienen miedo para tranquilizarse a sí mismas". (Engel, Federico. Correspondencia con Marx)
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