Año 1 Número 3 Julio-Septiembre de 2007
Internacional

La República Dominicana:
un país lleno de problemasy tensiones
sociales y un pueblo que persevera
en el camino de la lucha popular

El lunes 9 de julio, tuvo lugar en la República Dominicana un Primer Paro Nacional de actividades. Este culmina una primera fase de un proceso de protestas populares locales y sectoriales, en formas diversas: paros comunitarios, manifestaciones, marchas, cortes de carreteras, entre otras.

Este Paro Nacional, además, es resultado de un proceso de unidad entre las diversas tendencias del movimiento popular, focalizado en el Foro Social Alternativo, del que nuestra corriente es parte y que ahora estamos coordinando a través del compañero Jesús Adón.

La lucha va a continuar. A este Paro Nacional sigue una Asamblea Nacional de balance y de decisiones de nuevas jornadas. Queda planteada la perspectiva de un Segundo Paro.

El pueblo dominicano lucha, en reclamo de aumento de salarios, rebaja de los precios de la comida, por una seguridad social amplia, entre otras demandas. Son las demandas más urgentes, en un país lleno de problemas provocados por el modelo neocolonial que el imperialismo norteamericano ha impuesto, con la complicidad de la oligarquía y gobierno criollos.

Un estado de la situación, más o menos actual de la economía dominicana, es el siguiente: el 90% de las divisas que en el último trimestre del año pasado generaron las exportaciones, el turismo, inversión extranjera y las remesas, salieron a través de las importaciones, es decir, que de cada 100 dólares recibidos por esas actividades, 90 fueron utilizados para pagar importaciones.

En ese mismo período, la repatriación de utilidades, que fue de mil 548 millones de dólares, superó a las exportaciones, que fueron de mil 418 millones. La repatriación de utilidades fue el doble de la inversión extranjera, que fue de 893 millones. Es decir, en ese período, los inversionistas extranjeros sacaron del país el doble de lo que trajeron.

Agreguemos a esta realidad la cuestión fiscal. Se siente el malestar. El gobierno está cobrando impuestos hasta por el aire que se respira, y en adición, empeoran los servicios públicos. El gobierno está atracando a la sociedad, quita mucho dinero en impuestos, y no da nada en servicios.

Las Zonas Francas hacen parte del eje central del modelo y en los años últimos han estado despidiendo trabajadores debido a la crisis por la que atraviesan. En lo que va de año, unas 23 mil personas han perdido su puesto de trabajo.

El turismo, otro componente básico del modelo ha reducido su ritmo de crecimiento en los primeros meses de este año, según informes del mismo Banco Central.

Ante los evidentes problemas del modelo, no para dar solución a los problemas del pueblo, que no es su propósito, sino para seguir garantizando tasas de rentabilidad adecuadas al capital y con ese mismo fin, el país siga inserto en la división internacional del trabajo impuesta por el capital imperialista, el gobierno y los beneficiarios del estado neocolonial que nos ha sido impuesto, han apurado el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y los Estados Unidos, y junto dan algunos toques cosméticos.

La firma de ese tratado plantea una perspectiva nada halagadora para la nación, los trabajadores y las masas populares en general. Porque es una iniciativa de los Estados Unidos, que ha puesto un énfasis especial en lograr este acuerdo, en virtud de que se le ha hecho difícil pactar el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), dado que los gobiernos de Brasil, Venezuela y de otros países, junto a la movilización popular, han puesto obstáculos a las condiciones que aquellos quieren imponer. Como se les ha hecho difícil el ALCA, han presionado a los más débiles, que son los países de Centroamérica y República Dominicana, a firmar un tratado que en lo fundamental beneficia a los productores y al capital norteamericano.

Una consecuencia política directa de este hecho, es la pérdida de la soberanía alimentaria del país que, al perder capacidad para producir lo que sus nacionales consumen, estará expuesto a tener que conseguir dólares para comprar en el extranjero, y de que incluso, el extranjero le quiera vender.

Otra consecuencia, será la congelación, cuando no la reducción de los salarios. Porque en la búsqueda de la llamada “competitividad”, mantener costos bajos será una política esencial, a fin de que el país pueda exportar. En la medida en que los costos nacionales sean bajos, en esa misma medida más baratas serán las mercancías a exportar y, por tanto, el país podrá vender más en el extranjero.

Salarios bajos y dólar, caro respecto al peso, son elementos claves de la competitividad de la “economía dominicana”, y ahora lo serán más con el Tratado de Libre Comercio. Se trata de un modelo de dumping social, en el que la pobreza de la mayoría, así como una elevada tasa de desempleo, son condiciones del crecimiento de la economía.

Todo esto fortalece la condición neocolonial del país.

La izquierda y el movimiento progresista estamos planteando cara a esta situación, con mucha debilidad todavía, pero con un esfuerzo decidido en cambiar la correlación de fuerzas y crear unas mejores condiciones para la lucha popular y el desarrollo de las posiciones progresistas y de izquierda.
Al heroico
pueblo de Oaxaca
en el primer año de sus combates contra el régimen

La APPO ejemplo de
organización popular
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