Los explotados y oprimidos vamos saliendo por los caminos polvorientos del capitalismo en México, justamente declarándole la guerra, sustentados en el rechazo a sus políticas y miserias que a diario engendra, lanzándonos a abrir nuevos senderos de combate revolucionario, tal proceso reviste todo un tiempo histórico de confrontaciones.
En esta ruta estamos aprendiendo juntos a comunicarnos mejor las líneas de clase, a articularlas y destacar el carácter central de nuestras formas de organización, haciendo énfasis en la importancia de proyectar la organización de vanguardia que sea eje aglutinador en la lucha por el socialismo.
Bien que se fundamenta en nuestros días la teoría del marxismo-leninismo, asidero del proletariado para orientar acertadamente sus luchas en función al combate contra el régimen explotador, bien que se replantea y afirma como ideología frente al capitalismo, como ideas de avanzada que pugnan por prenderse del proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas, apuntalando sus elementos de orden teórico.
El movimiento de masas en México, entre muchas otras cosas, se plantea la afirmación de una ideología que le de sentido, organización y operación práctica a sus intereses, que los describa, los defina y los coloque en el centro de una nueva visión sobre las realidades del sistema capitalista; es de esperar que esta búsqueda también conlleve a diversos tipos de confrontación, máxime cuando se ponen en disputa las supervivencias de las clases sociales y las influencias que éstas tienden entre los explotados y oprimidos, a pesar de ello, la marcha del movimiento es el principal elemento que presiona al impulso de los aspectos ideológicos más en consonancia con sus necesidades y exigencias en la lucha frente al régimen y la clase que se encuentra detrás de éste, salvaguardando sus grandes empresas.
Y dentro del movimiento, el desarrollo de la lucha del proletariado como clase social antagónica al sistema capitalista, es el cuerpo esencial del que depende el desarrollo ulterior de nuestra teoría, que como podemos ver, en el despertar de la última década nos ha llevado a la afirmación de los principios marxista-leninistas y el desglose de su cuerpo táctico organizativo; así pues, en la medida que sus presiones aumenten, el partido de vanguardia se verá impulsado a perseguir y resolver los más diversos aspectos sociales forjando al detalle y al plano más profundo la teoría.
En este frente, hoy podemos visualizar que el marxismo-leninismo tiene objetivos inmediatos que cubrir, tiene por desglosar los elementos que atañen a:
a) Los campos temáticos de la vida de las masas en el capitalismo, sus penalidades, las formas de explotación y opresión, los aspectos que acusan el papel del régimen y la estructura de dominio monopólico, aspectos que nos permiten despejar el combate y afrontar la crítica radical frente al capital.
b) Orgánico sobre las bases del trabajo de clase, el lugar y papel de las formas de organización, las tareas en la materia y la proyección de todo tipo de combinaciones que afiancen la unidad obrera, campesina y popular.
c) Político-táctico-organizativo apoyándose en el desarrollo de los principios del marxismo-leninismo que afirman la ruta revolucionaria, las perspectivas de mediano plazo y el aprovechamiento de las condiciones existentes.
d) Perspectiva general que destaque el nuevo desarrollo de la teoría del comunismo, los principales soportes en la expropiación de los medios de producción, su socialización, el poder proletario y la democracia proletaria.
e) Debate ideológico sobre el sentido de la sociedad y las necesidades que ésta debe poner al frente en la lucha por su emancipación, los trasfondos de la ideología burguesa, para encontrar a su vez las mejores formas de superar sus estragos enfrentando, desenmascarar sus objetivos y atesorar una línea ideológica armónica con los intereses populares.
Son algunos de los puntos en que nuestra teoría tiene tareas que cumplir, donde los revolucionarios deben empeñar una ofensiva seria, meticulosa, perseverante, pues de ahí desprenderemos nuevos instrumentos del trabajo entre las masas.
Hay una fortaleza política en las tendencias que dibujan el combate frente a las lacras del capitalismo, sin embargo, las exposiciones no son suficientes, la lucha de clases nos exige que se profundice en las líneas antes expresadas, pues ellas son elementos que nos han de permitir afianzar mejor las posiciones de clase, aterrizarlas en programas y sobre todo, enraizarlas en la formación general de la clase obrera y sus aliados.
El nuevo ambiente histórico, social y económico en que se destacan estas tendencias, y en especial de las crisis del capitalismo, son a su vez procesos que abren grandes perspectivas a la teoría revolucionaria, primero retomándose en su conjunto sus partes constituyentes, para, a continuación elevarlas, ampliarlas y crear muchas más líneas de sentido de clase que profundicen la naturaleza de la lucha actual por la revolución proletaria y el socialismo.
El carácter específico que cobra la defensa de intereses de clase crea un relieve particular a la teoría del socialismo científico, la refleja como una teoría amplia y fresca en su interpretación de la realidad, la pone a la palestra como una visión que está despejándole al movimiento de masas en general sus tareas, sus horizontes y el sentido de la dirección proletaria, esto naturalmente la hace ser temida y asediada por la burguesía, pero sus posiciones prenden a pesar de todo en el entorno.
Esta teoría vive por superar las mistificaciones con que la burguesía buscó cubrirla, está por destrabar la consecuencia revolucionaria de sus principios, está por afianzar el sentido práctico de sus fundamentos de cara a los intereses de clase que persigue, aunque para ello deba enfrentar a muchas tendencias pequeño burguesas que a su manera también crearon confusiones y encubrieron diversos aspectos de la política proletaria, las posiciones “de izquierda” con que quisieron sustituir la naturaleza misma de la lucha de clases y el sentido que el proletariado necesita imprimirle. Tendencias cuyo arraigo se encontraba más en las estructuras de la sociedad capitalista que en las posiciones socialistas, causándole grandes daños a la clase obrera para asumir sus roles y proyectar su propia interpretación social.
En cuanto a la base económica del sistema, nuestra teoría está afirmando particularmente un nivel de esclarecimiento detallado y de múltiple argumentación, basado en conocimientos sólidos; sin lugar a dudas nos falta abordarlo en forma ordenada y sistemática, pero el problema encuentra soluciones contundentes cada vez que se abordan sus aspectos generales o particulares, nada puede negar los hechos de la explotación asalariada, ni de todos los mecanismos con que el capitalismo sustenta sus dominios.
A su vez el marxismo-leninismo está destacando el carácter de la época actual, la hegemonía de la oligarquía financiera y sus monopolios, hemos destacado la sincronización de los fenómenos imperialistas con la crisis general del sistema y la época de las revoluciones proletarias ubicando su lugar histórico.
Los riesgos de no concluir todas estas líneas teóricas y consolidarlas en la encarnación de la conciencia proletaria, consisten en que la parte política de nuestras posiciones se enfrente a posiciones que con unos u otros argumentos desarticulen nuestras críticas, no permitiendo avanzar todas las tareas revolucionarias.
Podemos observar muy diversas deficiencias, unas de tipo formativo interior en el seno de las organizaciones revolucionarias, otras de insuficiente arraigo en las posiciones, de falta de firmeza a la hora de ajustar el debate frente a las posiciones burguesas y pequeño burguesas, otras más a falta de herramientas orgánicas que hagan prender la perspectiva de clase en todos los niveles de la lucha de clases. Estas situaciones no orillan a aguzar el pensamiento marxista-leninista en los temas, a vincularlo en mayor medida con la actividad cotidiana, a concretarlo en cada aspecto, en cada medida, en cada consigna que estamos levantando.
Pero si bien poner al centro el desarrollo de nuestra teoría, su esparcimiento en el movimiento, su plasmación en los programas de lucha y organización, al mismo tiempo no pueden quedar diluidos en generalidades; su consolidación implica la distinción de clase de las perspectivas nuestras por el socialismo y el comunismo; es decir, hacerse presentes como pilares de las masas laboriosas, no dejar una supuesta asimilación obscura que no tienda a dejar clara la necesidad de la nueva sociedad, tema en el cual la burguesía ha sabido imponer al movimiento la incertidumbre y la falta de ruptura política con el sistema para enarbolar la necesidad de la dictadura revolucionaria del proletariado, enrumbando al marxismo como una teoría simplemente crítica.
No tratamos de establecer esquemas formalistas o coyunturales, sino de que la cuestión del socialismo es una de las tareas que la lucha de clases en México debe retomar como posición distintiva en la confrontación con el régimen, esto distingue al marxismo de todas las tendencias críticas que no alcanzan a hilar una línea de transformación social revolucionaria.
Para ello nuestra teoría apoyándose en las condiciones materiales nos plantea que:
a) Debemos resaltar las necesidades y contradicciones que nos conducen al socialismo, esclarecer las diversas concepciones que representan un desvío de su naturaleza y que se enfocan a vitalizar el capitalismo por distintos medios como es el caso del llamado socialismo del siglo XXI.
b) Los puntos de apoyo en la toma del poder resaltan el carácter del régimen, su decadentismo y la justa salida revolucionaria de anulación del poder burgués instaurando una democracia proletaria que se apoye en órganos salidos de las masas trabajadoras, que sean verdaderos instrumentos de su dirección clasista.
c) Destacar las líneas de sostenimiento en lo alcanzado por el movimiento de masas, sus frentes unitarios, sus tareas inmediatas, sus perspectivas de acumulación revolucionaria de fuerzas, para trazar la lucha concreta por el socialismo.
d) Proceso de afiance de la línea del socialismo sobre la base de la dirección de ésta sociedad liberada, asegurando el tratamiento adecuado a sus progresos, sus problemas, sus luchas de clases, su sentido de afianzamiento de los intereses proletarios y populares.
Así, nuestra teoría reclama se destaquen en todos los frentes del trabajo revolucionario, vastos referentes democráticos y revolucionarios con los cuales instrumentar las tareas de aceleración para el movimiento de masas, para crear los mecanismos con los cuales afrontar los grandes retos de nuestra clase social.
E l marxismo-leninismo nos conduce precisamente a tomar los referentes existentes como puntos de apoyo en la lucha por la revolución proletaria, ello nos lleva particularmente a resaltar las banderas del salario, la huelga, la independencia de clase, el frente único, libertad, derechos sociales, la alianza obrera, campesina y popular, la convergencia y la asamblea constituyente, democrática y popular.
La teoría del marxismo-leninismo es mucho más fecunda por el largo camino abonado por Marx, Engels, Lenin y Stalin, por las invaluables contribuciones de la lucha proletaria y popular, por la experiencia general del combate frente a la burguesía y el imperialismo, esto nos da a los proletarios una perspectiva de gran alcance, pero debemos trabajar seriamente por concretarla, porque sean millones quienes nuevamente la hagan suya y desplieguen en función a sus principios, sus mejores luchas en pos de sus caros anhelos.
El instinto de clase, la lucha basada en la simple experiencia práctica, el empirismo como recurso fundamental de muchos dirigentes, no siendo elementos de los que se deba prescindir, quedarán siempre frustrados ante las amplias capacidades de la burguesía y sus aparatos. Para enfrentar a la burguesía y su Estado requerimos de tomar en nuestras manos todo lo valioso de ésta teoría esforzándonos por llenarle de contenidos actuales destacando sus consecuencias y alcances revolucionarios.
Lo que el Partido Comunista se propone es darle al proletariado una teoría concreta para su emancipación, no ideas generales, sino una línea de concepciones del combate frente al capitalismo que destacan la centralidad de la toma del poder, el paso al socialismo y el comunismo. El Partido se propone probarle al proletariado que el paso de su emancipación cruza necesariamente la destrucción del capitalismo y la socialización de los medios de producción.
Nuestra teoría debe enfrentar sus tareas en condiciones del predominio financiero, el apuntalamiento fascista y contrarrevolucionario, en el marco del ascenso de la lucha de clases, por tal razón hoy se proyecta el resguardo de todos los procesos de lucha atesorando la unidad, atisbando cualquier señal de combate, incentivando el desarrollo de la crítica de masas frente al sistema, pero asentando las líneas que le dan relevancia, digamos, significancia a cada etapa, de acuerdo con los intereses del proletariado.
La clase obrera está en condiciones de comprender totalmente su pasado y su presente, el carácter del sistema capitalista, su importancia como clase revolucionaria, el papel que ha de jugar en los cambios por venir, la necesidad de construir un partido de nuevo tipo, las condiciones materiales van acoplándose a las condiciones subjetivas forjando su ideología, ahora debe hacer un viraje consciente que acelere este proceso sustentado en axiomas demostrados. La clase obrera y sus aliados pueden horadar y destruir el sistema que les oprime, que a diario les lleva a la ruina, pero la lucha contra la barbarie capitalista no ha de ser más que una obra consciente y organizada, con una teoría revolucionaria.
|