El pueblo mexicano, las clases explotadas y oprimidas, ha mantenido una tradición de movilización y lucha. Para los marxistas-leninistas la historia es un devenir de hechos constante cuyo actor principal son las masas populares.
En México la lucha de clases y el movimiento de masas se han expresado de diversas formas, por un lado, la necesidad de la burguesía de acumular la mayor cantidad de capitales que le permitan competir y luchar contra otros grupos oligárquicos y monopólicos en el mundo. Por otro lado, la vida cotidiana de miseria de los trabajadores asalariados, el abaratamiento de la fuerza de trabajo que se expresa en los salarios de hambre, la necesidad de los trabajadores de defender lo poco que les queda en cuanto a derechos sociales y laborales, la vivienda, la salud, las masas populares se ven orilladas a resolver sus problemas económicos migrando, o recurriendo al trabajo informal.
Importantes experiencias se cuentan en la vida del pueblo trabajador, nuevas generaciones de obreros y campesinos, estudiantes y amas de casa hoy son susceptibles de organización como resultado de los incontables agravios a su economía y su calidad de vida, a sus decisiones políticas y sus costumbres comunitarias, propinados por el gran capital y los partidos que lo representan en el Poder político.
Las masas populares han aprendido de sus derrotas parciales en estos años, así como de sus triunfos y de las distintas formas de organización, así han surgido la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, el Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular y los Diálogos Nacionales; así ha surgido La Otra Campaña y la Convención Nacional Democrática, como respuestas necesarias de los trabajadores del campo y la ciudad contra el capitalismo, el imperialismo y el neoliberalismo.
Los importantes acontecimientos del año pasado fueron el preludio de una nueva etapa de la lucha de clases en la que estamos entrando, la batalla de Atenco con su saldo de bajas de los dos lados; el choque victorioso que sostuvo el proletariado de las minas, en Lázaro Cárdenas en Michoacán; la ignominiosa masacre industrial de 65 mineros, en Pasta de Conchos Coahuila, y; la insurrección de los pueblos y los trabajadores en Oaxaca, que dio vida a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, son elementos de la agudización de la lucha de clases.
El 2 de julio del 2006 pone aún más en duda la democracia burguesa, la imposición de Felipe Calderón por la vía del fraude provoca la salida de las masas a las calles. El pasado 27 de marzo fue aprobada la reforma neoliberal a la ley del ISSSTE -en lo general-, y el 28 -en lo particular- por la Cámara de Senadores. Los trabajadores salieron a las calles, realizaron mítines en los centros de trabajo, bloquearon calles y carreteras, llenaron la plancha del Zócalo capitalino. El nivel de confrontación de las masas con sus opresores dieron un salto cualitativo, la confrontación contra el régimen actual no podrá ser la misma, las masas populares tienen nuevas tareas que cumplir.
La militarización del país, obliga a las fuerzas progresistas, democráticas y revolucionarias poner manos a la obra, concretar en organización los acuerdos de los Diálogos y las Asambleas Populares que se construyen en Oaxaca, Michoacán, Morelos, Jalisco, Tlaxcala, Guerrero, entre otros estados. La Otra Campaña ha comenzado la segunda etapa de su recorrido por el país para levantar el Programa Nacional de Lucha y darse forma organizativa. El movimiento de masas actual deberá superar viejos lastres y vicios, sectarismos, economicismos, el espontaneismo y el trabajo artesanal, por mencionar sólo algunos.
El Paro Nacional del 2 de mayo debe funcionar como catalizador de la lucha de las masas, de tener éxito, abrirá una nueva etapa de la lucha de clases; Calderón y la oligarquía intentarán resistir con las fuerzas de la represión, por ello es importante coordinar todos los esfuerzos, con la organización férrea de los de abajo en sus comités de fabrica, de defensa proletaria, de barrio, en consejos generales de representantes, en el ejido, en la escuela, etc.
Constituir el Consejo Nacional de Huelga en el que trabajen todos los referentes de lucha nacional, estatal, regional y sectorial, consolidar este proceso organizativo en Frente Único de los explotados contra el capital, para las batallas posteriores; esas son las tareas del periodo actual.
El Proceso de Frente Único toma forma abajo, en las calles, las masas populares aprenden y se entrenan en la movilización y las escaramuzas con la reacción.
En la actualidad las diversas luchas de la clase obrera y sectores populares se centra en una recuperación de sus tendencias democráticas y revolucionarias, particularmente las que replantean la cuestión de la lucha contra la oligarquía financiera y la política general del régimen, y rescatan la cuestión de la lucha por el poder. Este marco histórico se plasma en la grave situación a que llegó el capitalismo y sus clases dominantes, el gran cambio operado en sus fuerzas internas bajo el desplazamiento del viejo nacionalismo burgués por el neoliberalismo, sujeto a los imperialistas y sus instancias internacionales.
Nuestro Partido considera que cuando en el movimiento vienen madurando los objetivos generales de la lucha, en medio de grandes dificultades internas, la represión, la persecución y uso de todas las formas de hostilidad ideológica de la burguesía y su régimen; estos objetivos se convierten en elementos de trascendencia para articular de mejor manera el descontento social, para resaltar el papel central del proletariado y dotar de un sistema organizativo democrático y centralizado a la lucha de clases de nuestros días. Los testaferros del capitalismo, bajo su forma neocolonial en México, se encuentran prendidos a servir y servirse del poder del Estado, a asegurarle a la oligarquía financiera el disfrute pleno de su hegemonía, dado su margen de victorias oficialistas apoyadas en el uso de la fuerza militar, las maniobras a espaldas del pueblo y las argucias legal-burguesas.
El Frente Único no es solo una necesidad, hoy es una posibilidad para millones de explotados y oprimidos que no encuentran salida a su difícil situación, que son empujados a la restricción de sus intereses y derechos sin la menor consideración por parte de los monopolios. Ellos constituyen la razón de ser y la fuerza de la lucha por transformar esta sociedad, por ello su organización y su concientización son la única garantía para romper con el estado de cosas existente.
Las condiciones inmediatas, son motivo suficiente para dar pasos concretos en éste sentido, pero también son punto de apoyo insustituible, pues no se trata de lucubrar con propuestas revolucionarias, sino de tener, o bien, crear las condiciones que las pongan en acción. Esto ocurrió especialmente dentro del gobierno foxista en que diversos frentes labraron su unidad, dieron pie a la acción concreta, crearon un ambiente y un nivel de organización, incluso de discusión colectiva, que fuesen garantía para la continuidad, inicialmente, de un proceso de luchas reivindicativas y democráticas.
El encuadramiento de la consolidación del proceso dio pié a diversas organizaciones nacionales en las que ahora se fortalecen varios principios importantes para el futuro inmediato de la lucha de clases: 1.- oposición a las reformas estructurales, 2.- lucha contra la oligarquía financiera y sus monopolios, 3.- lucha antiimperialista, 4.- combate a la política reaccionaria del régimen, 5.- cuestionamiento del oportunismo y sus bases de claudicación, 6.- afrontar la tarea del Frente Único, 7.- trazar la lucha por cambiar el régimen existente y, 8.- organizar la protesta popular y enmarcarla en una fase de acumulación de fuerzas.
Se destaca que tal fase debe convertirse, propiamente, en un proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas de cara a la revolución proletaria, cuestión que se liga directamente a la mejor defensa de todos los intereses inmediatos y generales de los obreros, los trabajadores en general, los campesinos y sus aliados populares. |