Año 1 Número 2 Abril-Junio de 2007
Movimiento de masas

En marcha el movimiento estudiantil
Central Estudiantil Revolucionaria:
Tarea inmediata de los estudiantes

El movimiento estudiantil marcha hoy hacia una nueva perspectiva no sólo de movilización, sino de trabajo y organización, pero no podríamos comprender en su totalidad la importancia de lo que se presenta y lo que se avecina, sin hacer una breve reflexión acerca de los sucedido por lo menos en los últimos 10 años para clarificar que el camino que recorren hoy los estudiantes más que una simple suma o resultante del proceso anterior, es un avance cualitativo que corresponde a la transformación también cualitativa de la lucha de clases y por tanto las condiciones en que hoy se encuentra la lucha obrero-campesino-popular.

Algunos antecedentes

El movimiento estudiantil en la UNAM ha sido siempre el más representativo a nivel nacional, bajo su influencia, los movimientos estudiantiles de los estados lograron adquirir impulso en diferentes momentos. Sin embargo, el movimiento estudiantil más grande en los últimos años -desarrollado por la UNAM, de 1999 al 2000-, aunque no generó un efecto domino en las otras universidad públicas del país (excepto el movimiento de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca en el 2000), fue la concentración de todos los intereses, aspiraciones, creatividad y empuje del sector estudiantil a nivel nacional.

Hay que considerar como antecedentes principales, el enorme movimiento de rechazados del nivel medio superior en 1995 que logró ser exitoso; la lucha que comenzó a darse desde el '96 contra la implementación del CENEVAL; las reformas del 97, que consistían principalmente en la descentralización de la universidad, planteando la desaparición del pase automático, planes de estudio distintos para cada escuela o facultad, la eliminación del tronco común, la desaparición de turnos intermedio y nocturno de los CCH's, etc.; aparte de que en ese mismo año se implementó el examen único de admisión para la educación media superior.

Finalmente, la gota que colmó el vaso fue la propuesta que comenzó a correr desde octubre de 1998 de aumentar el pago de las cuotas, para entonces ya estaba creado el patronato universitario y la presión de éste junto con la de los medios de comunicación, argumentando que la Universidad no podía ya sostenerse sola, aunado esto a la existencia de mayor madurez y experiencia de los estudiantes organizados que permitió realizar una labor mayor de agitación; lo que dio paso, poco a poco, a una respuesta contundente: el 20 de abril por decisión casi unánime de todas las escuelas, la Universidad amaneció cerrada.

En los 9 meses que duró la huelga, si bien se contó con una dirección con más experiencia que en las anteriores luchas, no dejó de tener elementos espontáneos por los cuáles avanzaba o retrocedía, además de otros vicios; sin embargo, ésta experiencia nos dejó muchos elementos positivos para valorar: en primera instancia la composición de clase de la parte más avanzada, de origen obrero, campesino y de la pequeña burguesía arruinada, lo que permitió una mayor radicalización del movimiento. El CGH realizó las movilizaciones más grandes después del levantamiento del EZLN, le dio frescura al movimiento social y demostró la capacidad de movilización social de los estudiantes.

Finalmente la forma en que el Estado reprimió el movimiento, con la entrada de la Policía Federal Preventiva (PFP) en la Universidad, mostró la falsedad de la democracia burguesa y de sus preceptos de respeto a la libre expresión. Aún así quedaron algunas victorias parciales, como el no aumento de las cuotas, y una breve revancha días después del desalojo universitario por parte de los estudiantes normalistas del Mexe, Hidalgo cuando en conjunto con el pueblo confrontaron, derrotaron y ridiculizaron a la PFP en las narices del estado.

Sin embargo, esto no deja de lado la derrota sufrida, pues el movimiento quedó completamente desarticulado dejando en los siguientes años una ola de completa apatía por parte de los estudiantes, con lo que se presentaba la enorme tarea de recomponer y levantar al estudiantado para defender la educación pública, científica, gratuita y popular.

Estado real de la educación en México


Las cuentas pendientes

El proyecto de privatización de la educación pública se ha materializado ya en múltiples formas. Las matrículas en las escuelas han mantenido una tendencia descendente en los últimos años, el Estado se sirve de una institución privada para aplicar el examen único de selección para la educación medio superior y el examen de selección para las Universidades, aplicando también un examen socio-económico, que en realidad es un determinante para ingresar a las escuelas.

Los rechazados tan sólo en la UNAM y el IPN suman ya alrededor de 140,000 en la primera convocatoria de cada año, mientras que en promedio sólo alcanzan a ingresar el 10% de los aspirantes. Aún si vemos el promedio nacional, nos encontramos con que sólo el 50% de los aspirantes a educación superior son aceptados. La otra mitad se queda fuera. Tan sólo en los últimos 15 años la matrícula de las Universidades privadas aumentó el doble, dando como resultado que el 22% de los estudiantes universitarios se encuentren en éstas.
A esto se suma la infraestructura, muchas veces no utilizada ó deficiente, de las Universidades públicas, en éstas podemos encontrar desde aulas para clase vacías, aulas de lámina “provisionales”, o simplemente Universidades sin aulas, hasta laboratorios de todo tipo no utilizados o insuficientes para las necesidades de la población estudiantil, para cualquier estudiante son pan de cada día estos problemas, así como la falta de libros en las bibliotecas, las filas para trabajar en las computadoras, etc.

Pero el principal obstáculo con el que se tienen que enfrentar los estudiantes es con el gasto que deben realizar diariamente para poder continuar con sus estudios, entre pasajes, alimentación, copias de textos, materiales escolares, renta de computadoras, pago de cuotas (ilegales) para trámites administrativos y demás, se gastarían aproximadamente $60 pesos diarios, cosa que resulta imposible, ya que para el hijo de un trabajador que gana menos de tres salarios mínimos; este gasto significaría mas de la mitad del salario y considerando que el 55% de los trabajadores gana entre 1 y 3 salarios, es obvio que no pueden mantener la educación para uno solo de sus hijos.

De esto se desprende la política asistencialista que practica el gobierno con el sistema de becas para estudiantes de educación básica y media superior, así como las becas para estudiantes de educación superior (PRONABES) y las de excelencia y aprovechamiento académico. En el ciclo escolar 2005-2006 según la Secretaría de Educación Pública, entregó 6.1 millones de becas en todos los niveles de educación.

Pero es importante resaltar que no todas las becas fueron económicas, una buena parte resultan ser becas alimenticias, como las de una leche y un mazapán para los niños de primaria; o becas de material escolar, que en realidad, no es más que una libretita y lápices de colores. Y aún así hay que mencionar que este tipo de “becas” no fueron dados de buena gana por el gobierno, sino que fueron arrancadas por medio de la movilización, año tras año, del magisterio democrático organizado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Esto sin contar las becas para posgrados y doctorados, que en realidad son pagos por el trabajo realizado y adelantos que, a la larga, el que las disfruta deberá desembolsar con creces en sus rendimientos laborales, así como la serie de corruptelas indispensables en la democracia burguesa por las cuales muchas veces los recursos no llegan completos o simplemente no llegan por la cadena burocrática. Y para los raquíticos $ 800.00 pesos mensuales de las becas, sigue siendo muy cómodo para el Estado dar migajas en vez de cumplir con lo que dicta su propia ley.

Así pues, el hecho de entregar becas destapa la verdadera realidad, que es deslindarse de la obligación que tiene el Estado de garantizar trabajos dignos y bien pagados, así como todo lo necesario para contar con una educación integral, pública y gratuita. Si en realidad el gobierno estuviera cumpliendo con sus obligaciones, los 45 millones de jóvenes en edad de estudiar lo harían, en lugar de los 14,700,000 que en realidad lo hacen, la mayoría de los cuales están en nivel primaria, ya que tan sólo una tercera parte llega a la secundaria y en adelante disminuye considerablemente el número.

Por otra parte, la mayoría de las becas son destinadas a la educación primaria, con lo que se mantiene en el rezago la posibilidad de acceder a la educación media superior y principalmente a la universitaria. La educación pública universitaria recibe un presupuesto muy bajo, incluso si comparamos el presupuesto federal y estatal destinado a cada universidad, nos damos cuenta que son precisamente los estados más marginados, en los que el presupuesto federal es mínimo.

Según la propia Secretaría de Educación Pública hay universidades como la de Baja California y Coahuila cuyo presupuesto es de poco más de 1 millón de pesos; así como la Universidad de Guadalajara que para el 2006 contaba con $4,286,361, mientras la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca apenas cuenta con $382,558; o la Universidad de Baja California Sur, que sólo obtuvo $192,273. Estas cifras representan la suma tanto del presupuesto federal como estatal, pero aunque el estado manipule las cifras o pretenda que los presupuesto van a la alza, en realidad van a la baja.

Derivado de esta situación, la iniciativa privada ha emprendido nuevas fuerzas para arremeter contra la educación pública, argumentando junto con el gobierno federal, que ésta no es funcional bajo la dirección del Estado y que la única vía para mejorarla es privatizándola. El movimiento universitario del 99-2000 se levantó justamente contra el avance de esta política emanada vía directa de las orientaciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, pero como ya se explicaba al principio, sólo algunas reformas se detuvieron de forma temporal, ya que hoy en día las demandas siguen siendo las mismas, junto con otras que se han ido agregando, derivadas del deterioro de la educación pública.

La defensa de la educación pública, científica, gratuita y laica continúa contra las reformas que tecnifican los planes de estudio, contra las cuotas ilegales, contra los concursos de ingreso y de evaluación de calidad, por la desaparición del CENEVAL, por condiciones óptimas de estudio, contra los contratos de exclusividad de las empresas privadas con las escuelas y universidades, contra el programa de primer empleo, contra la desaparición de las normales rurales, contra la desaparición o fusión de materias y carreras sociales; en fin, al movimiento estudiantil le espera una larga lista de luchas pendientes que dar y el tiempo no es un factor a favor.

Situación política actual
Y las tareas

El estado de distensión en que se sometió a las escuelas desde hace años, ha hecho particularmente difícil la agitación política en ellas, así como la discusión amplia de los problemas sociales y más aún la movilización masiva de los estudiantes. Esta ha sido la norma general en todos los estados del país, aunque si bien no han sido movilizaciones de carácter político habría que mencionar las honrosas excepciones de los movimientos de rechazados en el DF, Oaxaca, Puebla, Hidalgo y Michoacán, que año con año han mantenido esta lucha.

Sin embargo, aún desarticulado el sector estudiantil conserva la característica por su misma composición de clase, de sostener en su seno toda la diversidad posible de ideas y pensamientos que tradicionalmente existen en las escuelas, se traduzcan o no siempre en formas propiamente organizadas; esta diversidad se refleja en tendencias culturales, academicistas, deportivas, sociales, políticas, etc., cuando se trata de tendencias organizadas, pero también se trata de la visión del mundo que cada estudiante tiene sin pertenecer necesariamente a una organización, pero íntimamente ligado a la posición de clase de la que proviene.

Esto se relaciona con otra característica de los movimientos de los últimos años, que tiene que ver con el origen proletario o humilde de los estudiantes que se han puesto al frente de la lucha, es por eso que la elitización, en la vía de los hechos, de las escuelas contribuye a la poca respuesta para protestar contra las reformas educativas, ya que las últimas generaciones escolares tienen más recursos o más posibilidades económicas.

Eso explica en parte, que las movilizaciones en que los estudiantes se han hecho presentes en mayor número a partir del año pasado, tienen que ver más con demandas políticas que gremiales (sin dejar de lado que estas últimas siguen llamando más al grueso de los estudiantes que las primeras), son prueba de ello la movilización de mayo del 2006 donde aproximadamente 500,000 personas en su mayoría estudiantes marcharon hacia San Salvador Atenco en repudio a la salvaje represión que sufrió el 3 y 4 de mayo ese pueblo.

También está la múltiple participación en la movilización de 1,200,000 personas contra el fraude electoral con el que se impuso a Felipe Calderón como presidente de la república, sin dejar de lado el empuje y esfuerzo que aportaron y aún aportan los estudiantes y jóvenes en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, pero esto demuestra que aunque haya cambiado la composición de clase de las escuelas, reduciéndose el número de los procedentes de las capas populares, se percibe que los ataques de la burguesía afectan no sólo al proletariado y a los campesinos pobres, sino también a todas las capas de la pequeña burguesía, obligándolas a entrar en la lucha.

Así es como en las movilizaciones de los primeros 3 meses de este año, se han comenzado a ver contingentes cada vez mayores de estudiantes, que aunque dispersos entre sí ya aparecen marchando de nuevo organizados por escuelas o por pequeños movimientos. El motivo de estas movilizaciones ha sido mayoritariamente contra la implementación de las reformas estructurales y eso demuestra lo mencionado en el párrafo anterior, pero también el cambio cualitativo (aunque todavía no cuantitativo) en la lucha estudiantil.

Aunado a eso, está el indiscutible desarrollo político que las masas estudiantiles han alcanzado en parte por las experiencias de lucha anteriores y por la insistencia día con día que las pocas fuerzas estudiantiles han estado realizando, pero falta todavía insistir más en la preparación ideológica de las bases, en convertirlas de la necesidad de avanzar hacia la dirección revolucionaria, para esto no basta con la unidad de los grupos y colectivos, sino con el trabajo duro y cotidiano que permita reducir el espontaneísmo propio del estudiantado y haga emerger como única alternativa la confrontación directa con el régimen.

Estamos conscientes de que no es posible lograr que todos y cada uno de los estudiantes se conviertan en comunistas, pero también debemos estar concientes de que en los momentos claramente prerrevolucionarios, la afinidad de la gran mayoría de la población estudiantil con la idea de la transformación revolucionaria, será clave para lograr un papel exitoso del movimiento en el cambio hacia una situación revolucionaria y a favor de ella.

Darle su importancia a las demandas mínimas que existen en los sectores no organizados del movimiento, garantiza en estos momentos tensos, contar con pequeñas fuerzas que unidas nos hacen más grandes y fuertes, pues podemos organizar masas para luchar por diferentes demandas pero siendo hábiles para convencerlas de ir más allá, de apuntar directamente contra la burguesía, reconociéndola como el enemigo fundamental de los estudiantes y el pueblo trabajador.
Por lo mismo es una tarea empujar la unidad tripartita al interno de las escuelas (de trabajadores, estudiantes y académicos), dándole una perspectiva de clase al movimiento en las escuelas. Queda claro ya a estas alturas que el movimiento estudiantil no puede avanzar más que de la mano con el movimiento social en su conjunto. Lo han demostrado los preparativos para el Paro Nacional del 2 de mayo y para la Huelga Nacional. Muchas escuelas decidieron parar, y la creación de los Consejos de Huelga en todas las escuelas del país es tarea urgente.

Porqué una Central Estudiantil Revolucionaria

El ánimo que hay actualmente en las fuerzas organizadas del movimiento es de unidad y de perseverancia, se nota más paciencia para construir desde la base, con todo y las diferencias que existen entre sí, y esto es sumamente favorable ya que permite la organización en un nivel más alto, superando los viejos vicios y avanzando con nuevas formas de lucha. Esto descubre la necesidad concreta para el movimiento social de contar con un movimiento estudiantil bien organizado y con más permanencia.

El movimiento puede y debe desarrollarse como un único puño en contra del dominio capitalista, pero por las mismas condiciones actuales y por las experiencias anteriores, se torna particularmente difícil en el movimiento estudiantil tratar de unir a todas las fuerzas en un sólo proceso unitario, pero si actualmente no podemos hacer converger en una sola instancia organizativa a todas las fuerzas; si podemos hacer que converjan en una sola consigna, en apuntar las armas y las fuerzas contra un sólo enemigo, es decir, asumir el derrocamiento de Felipe Calderón y el echar atrás las reformas neoliberales.

Pero esto no es suficiente, hace falta el instrumento organizativo que dirija, coordine y oriente las luchas estudiantiles, con un carácter antiimperialista, antifascista y en base a la unida obrero-campesina-estudiantil, esto es para nosotros la Central Estudiantil Revolucionaria, combatiendo en lo ideológico-político y práctico, las posiciones academicistas y apáticas que hoy existen en una buena parte de los estudiantes, pero también las posiciones sectarias y supuestamente radicales que afectan, aunque en minoría, a una parte del movimiento estudiantil organizado.

Pero la unidad más concreta se construye con los que están interesados en avanzar en el proceso, y hasta ahora siguen siendo pocas las organizaciones que están en ello, aunque los esfuerzos para construir una Organización Nacional estudiantil como el Precongreso Nacional Estudiantil realizado en Chapingo el 31 de marzo y 1º de abril y la creación de la Coordinación Nacional Estudiantil, abren brecha, ya que aunque tenga todavía un campo de acción limitado, trabajan sobre la línea de movilizar a la base estudiantil y prepararla para el combate que se avecina, es necesario.

La tarea ahora está en construir las coordinaciones estatales, siendo estas las principales impulsoras de las luchas estudiantiles en sus estados, retomando la experiencia que nos han dejado los anteriores movimientos en el sentido organizativo, que quiere decir, la construcción de las asambleas desde las propias escuelas, desarrollando en éstas la discusión colectiva; y por tanto, la toma colectiva de decisiones de las propias masas estudiantiles, dando paso a su radicalización, pues hay una diferencia no sólo numérica sino de cualidad cuando en lugar de un pequeño grupo, son las masas las que se enfrentan directamente al Estado.

Las tareas pues, nos las impone la propia lucha de clases y su agudización, dado que ésta no espera a que se resuelvan las limitaciones de nadie; de la claridad con que se vea esto, depende en mucho de la orientación y el empuje que le demos al trabajo estudiantil en este año y en los subsecuentes. La tarea está planteada, falta que las masas organizadas y no organizadas estudiantiles le den solución.

Al heroico
pueblo de Oaxaca
en el primer año de sus combates contra el régimen

La APPO ejemplo de
organización popular
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