El contexto en que habrá de desarrollarse este 1° de Mayo en nuestro país se caracteriza por el asenso de la lucha del proletariado y amplios sectores del pueblo contra el avance de la derecha y el fascismo en el poder, particularmente tras la consolidación de la corriente fascista del Yunque y el PAN al frente del ejecutivo nacional con Felipe Calderón a la cabeza.
En los marcos de la movilización popular, la clase obrera en particular tiene una presencia limitada en cuanto a la lucha política, a pesar de que algunos sectores de ésta, como los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear, entre otros, hayan estado presentes en las primeras filas de la lucha contra el fraude electoral.
Esta situación, responde al hecho de que en México, durante largas décadas, la burguesía ha destinado grandes recursos en la formación de una capa burocrática dentro del movimiento obrero que le asegure su control político, una burocracia sindical corrompida, plegada y dócil ante los intereses de la clase en el poder para ser mantenida al frente de los sindicatos, aún en contra de la voluntad de las bases, de tal suerte que puedan estar sujetos por entero a la política económica de la oligarquía y el imperialismo. A este fenómeno de traición, corporativismo, antidemocracia y gobiernismo, los trabajadores lo conocemos como charrismo sindical y actualmente mantiene usurpada la mayor parte del movimiento sindical en nuestro país en detrimento de nuestras condiciones laborales, de vida y organizativas.
Lo anterior ha venido provocando, bajo formas variadas, el rechazo y la protesta proletaria desde los propios centros de trabajo, sin que hasta el momento podamos hablar en términos reales de un desenvolvimiento revolucionario de la lucha de los trabajadores; sino más bien, de acciones espontáneas y en el mejor de los casos, batallas ganadas parcialmente contra elementos del charrismo sindical en determinados periodos, sectores productivos y circunstancias específicas.
A continuación trataremos de analizar de forma general esta situación
La pauperización del proletariado
y la táctica
de la burguesía
Con el inicio de este nuevo sexenio y la llegada de Fecal a la presidencia de la república, se anunciaron nuevos ajustes en materia económica que le permitieran a la oligarquía financiera ampliar la explotación de los trabajadores en todos los sentidos, acentuando el grado de dominación sobre el proletariado y su explotación.
Este fin vino a manifestarse en la contención salarial destinada para este año, donde se implementa el tope salarial del 3.9% de aumento al salario mínimo general y un mayor encarecimiento de la vida, reduciendo en la vía de los hechos el poder adquisitivo del salario (el salario en México se ha contraído poco mas del 79.2% en los últimos 30 años).
Esta situación demuestra lo siguiente:
a) Que la corporativización de la política laboral del régimen llega hasta la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos en donde su carácter “tripartita” es solo un acto de simulación, donde la clase obrera no encuentra representación alguna.
b) Que la política de contención salarial implementada por los gobiernos burgueses trae consigo “la reducción del costo de la mano de obra, para ofrecerla como una ventaja comparativa a las grandes empresas transnacionales; en segundo término, es utilizada como instrumento “antiinflacionario”, consistente en la fijación adelantada de los aumentos salariales iguales a las tasas de inflación proyectadas, las cuales son superadas por la inflación realmente observada; y, en tercer lugar, es utilizada como un instrumento contraccionista de la demanda agregada con el fin de disminuir el déficit externo.” (Laura Juárez Sánchez, Universidad Obrera de México).
Así como la contención salarial de la que hemos hablado entran en contradicción directa con el gasto social que ha destinado el gobierno federal para este año en donde, ni la seguridad social, ni la educación básica, ni el salario mínimo, ni las obras y servicios públicos para la población trabajadora, etc., tienen el menor grado de importancia por encima de la “seguridad nacional” (léase los intereses de la alta burguesía) pues mientras a los obreros sólo se les destinó un aumento del 3.9% a su salario (incluso aquellos sectores de trabajadores que perciben más de un salario mínimo han resentido el estancamiento de sus salarios pues el aumento general aprobado sirve de parámetro para ello); al ejército, la marina, la aviación y todos los aparatos desprendidos de la Secretaría de la Defensa Nacional se les ha destinado un aumento del 49% a su salario como “pago de la deuda histórica con ellos”.
Esta pauperización del proletariado que va en aumento, encuentran el rechazo de la clase obrera y sus organizaciones, incluso obligando a las direcciones burocráticas de los sindicatos a tomar posición al respecto, sin que esto conlleve forzosamente a que los charros y reformistas aprueben una política de clase ante dichos fenómenos, sino más bien, los aprovechan para chantajear a sus amos ofreciéndoles nuestra pasividad a cambio de nuevas prebendas y el mantenimiento en sus propios feudos.
Situación política
del régimen
frente al proletariado
ón institucional y política que hoy vive la burguesía en México se sostiene en la inestabilidad, representa también la crisis de la política sindical antiobrera de la oligarquía, pues ahora los discursos patrioteros, economisistas y de colaboración de clases no les están bastando para contener la respuesta proletaria debido a que:
a) El PRI (que controla a la mayor parte del charrismo nacional) ya no es el primer partido gobernante y le cuesta mucho llegar a puntos de acuerdo con el PAN en materia laboral, pues su enfoque a este respecto es distinto, ya que, mientras el primero busca recuperar su antiguo margen de maniobra laboral (por medio de la acción sindical burocrática en contubernio con las autoridades ilegitimas del trabajo), al segundo, por su naturaleza fascista, lo que más le ocupa en este sentido es el estrangular el máximo posible la organización sindical de los trabajadores. Nótese que al PAN realmente poco le importa hacer labor política de organización para sí en el movimiento sindical, carece de base social en este.
b) La política neoliberal en México, comenzada a aplicar en la década de los ochenta, el implemento del modelo de “maquila” en grandes centros y corredores industriales en el país, que ha derivado en la reducción considerable de la organización sindical en México, las violaciones a los Contratos Colectivos de Trabajo, el incremento de los sindicatos blancos y contratos de protección.
c) Junto a esto, los modelos de explotación de la fuerza de trabajo que el neoliberalismo ha traído consigo tales como la flexibilización y precarización laboral, o los topes salariales, se basan en “calidad, puntualidad, eficiencia, rendimiento, estímulos económicos, etc.”, por lo general en la producción en cadena con bajos salarios y alta intensidad de los ritmos de trabajo estableciendo topes mínimos en la producción maquinizada, hacen retroceder inevitablemente a la burocracia sindical en su poder y posiciones pues su existencia es cuestionada por la masa general de los obreros que ven reducirse a un ritmo acelerado sus condiciones generales.
Lo anterior no quiere decir que la crisis del modelo sindical burocrático represente la muerte de este, de hecho, el charrismo sindical es quien controla a la mayoría de los trabajadores sindicalizados, valiéndose de la coerción política, la represión económica y administrativa, y desde luego, el uso faccioso de la ostentación de la titularidad de los Contratos Colectivos de Trabajo así como del Contrato Ley de cada industria.
Organización
del movimiento
obrero-sindical
El movimiento obrero en nuestro país ha madurado a lo largo de las grandes experiencias político-organizativas, que ha derivado en batallas exitosamente ganadas y también derrotas memorables de las que es preciso sacar las lecciones necesarias. Desde el inicio de la lucha por la organización del movimiento sindical en nuestro país, los revolucionarios hemos depositado nuestros mejores esfuerzos en hacer de este factor de lucha sindical un componente revolucionario del movimiento obrero, capaz de llevar a buen puerto la misión histórica que tiene nuestra clase como sepulturera del capitalismo.
A los comunistas, nos identifica con el proletariado el interés de acabar con el sistema de explotación del hombre por el hombre, al igual que nos distancia por entero del oportunismo que pretende alejar a nuestra clase de su misión histórica olvidándose de sus intereses y legitimas aspiraciones.
Esta situación nos llama a atender las actuales condiciones en que se encuentran los trabajadores de la ciudad y el campo, victimas permanentes de la burocracia sindical y el gobiernismo arraigado en las posiciones oportunistas y de la falta total de organización sindical que enarbole sus legítimas demandas.
De tal forma que la propuesta del Partido Comunista de México (marxista-leninista) para la organización del movimiento de los trabajadores consiste, fundamentalmente, en la formación de la Corriente de Trabajadores Revolucionarios al seno de la clase obrera, corriente que le permita desarrollar la confianza en sus propias fuerzas en base al impulso de sus demandas inmediatas contra la carestía de la vida, contra el fascismo, contra el charrismo y la antidemocracia sindical y desde luego, por el fortalecimiento de las banderas clasistas del proletariado al seno del movimiento de masas poniendo por delante de todo los objetivos políticos de nuestra clase.
El Partido marxista-leninista, concibe pues la acción sindical de la siguiente manera:
1.- Los sindicatos son organizaciones que deben englobar a toda la clase obrera.
2.- Los sindicatos sirven también para educar políticamente a los trabajadores en el espíritu del comunismo, elevando su conciencia hasta el reconocimiento de las tareas generales de la clase obrera.
Tenemos propuestas qué aportar, las cuales discutimos en las asambleas democráticas, en los piquetes de huelga, en las acciones de masas, foros, mítines, etc., y estando concientes de la debilidad que aún hoy tienen nuestras fuerzas al interior del movimiento sindical y el de las posiciones democráticas en general, planteamos la necesidad de formular junto con todas las expresiones de lucha democrática de los trabajadores, un Programa Sindical de Lucha por objetivos concretos.
Estas propuestas son:
a)Económicas:
Por la integración de todos los trabajadores al mercado productivo, en defensa del empleo y su estabilidad. Salario de garantía, para todos los trabajadores con ingresos irregulares.
Contra los despidos injustificados, contra cualquier tipo de condicionamiento del trabajo, en particular el de la mujer como la prueba de gravidez, y contra la explotación del trabajo infantil.
Por un seguro de desempleo y acceso a la seguridad social de los parados y sus familias a cargo del Estado.
Contra la descapitalización premeditada de la seguridad social, por su soberanía y la recuperación de su carácter solidario.
Por la defensa de los derechos a la jubilación y pensión de todos los trabajadores, y contra las acciones privatizadoras en contra de este derecho.
Pago íntegro salarial a jubilados y pensionados.
Por la defensa de la antigüedad y contra la “polivalencia” laboral.
Aumento salarial emergente del 100% a todos los trabajadores, tomando por base que si al ejército se le aumenta casi el 50% aún a pesar de su labor parasitaria, los sectores productivos tienen prioridad en esta materia. Alto a la reducción del salario nominal y las prácticas de la “flexibilización laboral”. Que los “bonos” que se manejan sean depositados directamente al salario.
Por la reducción de la semana de trabajo a 36 horas, con pago de 56.
Contra la corporativización de las Comisiones de Regulación Laboral Tripartitas, por el establecimiento de su carácter genuino y donde los obreros y las bases sindicales estén representados.
Contra la carestía de la vida, en defensa de la soberanía alimentaría y por la adecuación general de precios a los productos de primera necesidad. Castigo a los especuladores y la nacionalización inmediata sin indemnización de los sectores afectados.
Por la vivienda obrera y de todos los trabajadores, con la democratización del INFONAVIT y FOVISSSTE, fijando precios accesibles y solventes para adquirir la propiedad.
Por la defensa de la gratuidad educativa en todos los niveles.
Por transportes de personal gratuitos y comedores en todas las empresas a cargo de la patronal y el Estado.
Contra la Reforma a la Ley Federal del Trabajo y su adecuación en base a las necesidades más apremiantes de los trabajadores. Ninguna reforma sin el consentimiento de los afectados.
Por el respeto a los Contratos Colectivos de Trabajo.
b) Organizativas:
Por el derecho a huelga y contra los actos “administrativos” e ilegítimos que declaran su existencia o inexistencia.
Contra la ilegitimidad de la legalidad burguesa y sus instituciones y autoridades laborales, para reconocer o no el derecho a asociación, por la defensa y ampliación de este.
Contra el charrismo, la simulación y antidemocracia sindical.
Por la democracia sindical y la recuperación del movimiento de los trabajadores en manos de éstos.
Por la integración del movimiento sindical, formación de Sindicatos Nacionales de Industria y supresión de la atomización organizativa de los trabajadores.
Por la construcción de nuevos sindicatos democráticos para los trabajadores que no lo tienen.
Por un sindicalismo de clase, unitario, democrático, revolucionario, asambleísta e internacionalista, que promueva y desarrolle la unidad, y la lucha permanente de los explotados contra los explotadores.
Por la construcción de una Central Sindical Revolucionaria, que aglutine y dirija a los trabajadores de la ciudad y el campo bajo el reconocimiento de sus tareas históricas como clase; una Central que coadyuve en la lucha por la toma del poder, la construcción del socialismo y la supresión total de la explotación del hombre por el hombre.
c) Políticas:
Por la construcción de el Frente Único Proletario, como bastión principal de lucha del pueblo trabajador en contra del fascismo, el imperialismo y la reacción, y por la transformación revolucionaria de la sociedad.
Por hacer del movimiento sindical en particular y del movimiento obrero en general la escuela más efectiva de lucha contra el capitalismo.
Por un Gobierno Provisional Revolucionario, de obreros y campesinos pobres, como expresión material del pueblo en el poder.
Por la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente Democrática y Popular que discuta y apruebe una Nueva Constitución, que apruebe nuevas leyes en materia económica, social, política, laboral, cultural, agraria, militar, educativa, etc.
Por la instauración de una República Democrática Popular, en la perspectiva de la supresión total de las clases sociales.
Para nosotros la formulación de un Programa Sindical de Lucha es una cuestión de primer orden para comenzar la reorganización del movimiento obrero y sindical. Entendemos la necesidad de enriquecer estas propuestas con las aportaciones y experiencias del proletariado y los trabajadores en su conjunto, y sus organizaciones democráticas.
Nuestra intensión fundamental es la de recuperar la dinámica clasista del movimiento sindical en nuestro país, elevar su accionar y dotarle de un contenido revolucionario, entendiendo que, “para llevar a cabo la lucha económica y ampliarla al terreno político de los obreros, los sindicatos deben liberarse de la burocracia y de la aristocracia obrera, al igual que colocarse bajo el control de los obreros para transformarse en verdaderas organizaciones democráticas para la clase obrera. Sin apartar a la aristocracia obrera y a la gran burocracia sindical, no habrá un real progreso ni éxitos para la clase obrera”.
El 1° de Mayo y el Paro Nacional del 2 de Mayo, la continuación de los trabajos del Dialogo Nacional, de la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, la Asamblea Popular de los Pueblos de México, La Otra Campaña y todos los procesos unitarios de lucha; destacan al centro, para fortalecer nuestra organización, nuestro accionar y nuestra presencia en las calles, así como, la actividad sindical desde los mismos centros de trabajo. La decisión de avanzar esta en nuestras manos.
|