El filme “300” de reciente estreno, ha sido todo un éxito en taquilla, en los Estados Unidos, por lo menos en su estreno recaudó 27.8 millones de dólares y durante su primer fin de semana en cartelera recaudó 50 millones de dólares, lo que la pone en la lista de las películas más taquilleras y con mayores ganancias en los últimos años.
Esta película está basada en la novela gráfica de Frank Miller, un hombre que ha trabajado distintos personajes de cómics, lo que nos de la estilización de los guerreros espartanos que combaten sin presentar prácticamente ninguna herida, se muestren atléticos y siempre dispuestos al combate, tal y como lo están diversos personajes de cómics norteamericanos.
El filme y la novela llevan el mismo título, la trama trata de recrear la batalla entre el ejército persa y el espartano, a lo largo de esta se cometen errores históricos, sin embargo, esto no constituye lo más delicado del asunto, sino el contenido y el mensaje que conlleva el relato de este hecho.
La novela de Frank Miller se puede catalogar como propaganda que promueve el militarismo, el racismo, de odio a la cultura universal, así como la “supremacía de la cultura occidental” como forma afinada del dominio cultural imperialista por encima de cualquier otra, exalta los valores de la libertad y la justicia, pero no para todos, sino para unos cuantos, por lo que deben luchar por ellas a costa de todo.
Catalogada como una película más sangrienta que Apocalypto, pero del mismo corte al arremeter en contra de una cultura que no es occidental, promueve la guerra, exalta los valores occidentales como aquellos que tienen que imperar en el mundo y justifica la militarización, además de contar con innumerables escenas donde la sangre corre sin parar.
El sacrificio de ir a la guerra para defender lo que consideran justo, se muestra como lo mejor que pueden hacer los jóvenes, morir con honor por defender su patria, es decir, está invitando a los jóvenes a formar parte de las filas del ejército, no importa que mueran en la guerra, lo importante es que lo hagan con “honor” y por defender los valores de su país, esto en una clara exaltación del nacionalismo que entraña odio hacia otros que inmediatamente son considerados como el enemigo, esto en un carácter fascista.
Se muestra como un reducido grupo de hombres sin importar esto, se enfrente a un enemigo más numeroso y con mayores ventajas para el combate, sin embargo, a los espartanos por estar educados para combatir no les importa esta situación, esto es una analogía del imperialismo yanqui que se enfrenta “solo” al resto del mundo.
No resulta gratuito que la película se exhiba en estos momentos, en los que el imperialismo yanqui busca el visto bueno de los estadounidenses y de la comunidad internacional para continuar en su “guerra contra el terrorismo”, sobre todo sobre los países de Medio Oriente y todos aquellos que considere que están en contra suya.
La cinta es propaganda al servicio de la guerra contra Irán, ya que al ver la película se puede notar que la trama es una apología de la guerra y el racismo, toda vez que representa a los ejércitos que combaten a los espartanos como bárbaros, aun que éstos se miden con hazañas sanguinarias, y claramente se habla tanto en la película como en la novela de pasar por encima de los ejércitos de lo que hoy se conoce como Asia y Medio Oriente, manifestando el rechazo patente a los acuerdos de las convenciones internacionales acerca de la guerra y los derechos humanos.
En palabras del propio autor que expresa sobre su obra: "En 300 hay dos cosas que quiero dejar claras. Una es que siempre he encontrado fascinante cómo las sociedades libres dependen de sus dictaduras internas para protegerse. Es decir, cuando estamos en peligro no enviamos al Congreso de los Estados Unidos, enviamos a los marines, que están entrenados y jerarquizados como los habitantes de un Estado totalitario. Pero son nuestra línea de defensa, los necesitamos”. Puede notarse que se expresa el pensamiento colectivo de los imperialistas en cuanto a socavar su propia “democracia” para aplastar a las “dictaduras”, convirtiendo la suya en la peor de éstas últimas.
Aquí Miller demuestra que ser consciente y estar orgulloso de la supremacía militar del imperialismo yanqui, así como ser un nacionalista que promueve los valores de su país. El filme llega en momentos en que el rechazo de los pueblos del mundo al dominio imperialista se hace patente en luchas combativas, así pretende jugar también un rol disuasorio con respecto de ellas.
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