Estamos ante un periodo de la lucha de clases de acumulación revolucionaria de fuerzas. Las condiciones materiales, la tendencia a una cada vez mayor agudización de la lucha de clases derivada de la situación material y de la ofensiva de la oligarquía financiera y el imperialismo, está presionando fuertemente hacia una situación prerrevolucionaria o revolucionaria en el país.
Nos muestra también que la clase obrera y las masas populares han avanzado en acumular fuerzas a su favor en los últimos años, hasta estos momentos, en México, el proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas se expresa en la PUNCN, el FSCIS y P, el Diálogo Nacional, La Otra Campaña y la Convención Nacional Democrática, así como en muchos esfuerzos unitarios sectoriales (la CNTE) y locales en el país (la APPO y asambleas populares de otros estados), constituyendo todos ellos, por su carácter, una gran convergencia nacional de oposición proletaria y popular contra el régimen, constituyendo en su conjunto las fuerzas de la revolución, en oposición a las fuerzas de la contrarrevolución expresadas en la oligarquía financiera, el imperialismo y su régimen.
Ahora bien ¿que otros lineamientos, además de las condiciones materiales de crisis del capitalismo y la ofensiva de la oligarquía financiera y el imperialismo, empujan a la unidad de las masas?
La unidad entrará en niveles superiores, tanto como avance y se desarrolle la lucha de clases, sin embargo, cabe la cuestión de que en estos marcos, entran en acción una ardua labor del elemento consciente: del proletariado y su vanguardia, de las organizaciones democráticas y revolucionarias, de los sindicatos de clase, de los actuales referentes de unidad y movimientos que se han ganado el reconocimiento de las amplias masas populares. Dicho papel de elemento consciente consiste no sólo en abanderar las más sentidas demandas e intereses de las más amplias masas populares, sino además en clarificarles las causas ultimas de sus problemas, la táctica y estrategia necesarios para solucionarlos de raíz.
La unidad de la que hablamos tiene una naturaleza de clase que se sustenta en la gran alianza obrera, de campesinos pobres, y popular, contra el régimen por avanzar en su propio programa social revolucionario. Se trata de principio de avanzar en la unidad contra el régimen y sus políticas, asegurando al mismo tiempo, la marcha ulterior de los trabajadores por un sendero revolucionario. Esta unidad sólo podrá hacerse firme si es impulsada, respaldada y dirigida por el proletariado consciente y combativo, que por sus condiciones de existencia es la clase plenamente divorciada de los intereses del régimen capitalista, encierra en su ser colectivo las perspectivas comunistas de la sociedad.
Esta unidad se sostiene en estos términos, porque quedan claros los antagonismos de intereses entre la burguesía de un lado, y el pueblo trabajador de otro. Así, esta alianza lleva en su sello de clase la lucha contra el carácter burgués del aparato estatal y la esencia del Poder político-económico que nos oprime y explota. Esta unidad se sostiene en los intereses comunes que sustentan la clase de los proletarios, el campesinado pobre y el resto de las capas trabajadoras y populares.
La unidad es fundamental para que los explotados y oprimidos desaten en forma amplia, articulada, organizada y combativa; su política independiente, opongan una tenaz resistencia a las tentativas del Estado, encausando la lucha a la transformación revolucionaria de la sociedad.
Las condiciones materiales de las masas, la ofensiva de la oligarquía financiera, sus monopolios y el imperialismo, la abierta tendencia hacia el fascismo, exigen al proletariado y masas populares cualificar el proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas, pues ya no basta solo la convergencia de los frentes y luchas nacionales, sectoriales, gremiales y locales contra el régimen, urge que todos estos referentes y luchas, de manera consciente, confluyan en una sola lucha y ofensiva nacional, planificada contra el régimen, que ubiquen correctamente al enemigo de todos: a la oligarquía financiera y el imperialismo, a su Estado, con sus instituciones y políticas, y al capitalismo como base material.
Unidad que desde el punto de vista de clase tenga como eje la alianza entre el proletariado, los campesinos pobres y todas las capas populares, expresada en los siguientes aspectos:
a) Una política de frente único de las más amplias capas trabajadoras y populares del país, que se fundamenta en: 1.- Acción conjunta, 2.- Que influya sobre las masas no organizadas, 3.- Que infunda fe en la fuerza de la clase obrera, 4.- Que encause la lucha por la emancipación del capital, 5.- En defensa de nuestros intereses económicos, 6.- Que parta del núcleo básico irreducible de lucha contra el imperialismo y el fascismo, 7.- Por la defensa de las conquistas y organizaciones populares, 8.- Que encause la lucha hacia la huelga nacional, 9.- Que contribuya a la educación política popular en el más amplio espíritu unitario, 10.- Que se apoye en una plataforma general para las acciones, 11.- Que sea un bastión de organización por una nueva sociedad. En este sentido hay que retomar los planteamientos de Jorge Dimitrov que expone en el informe: Contra el fascismo y la guerra.
b) Una política de alianza estratégica entre el proletariado y el campesinado pobre, porque son estas clases el pilar fundamental en la acumulación revolucionaria de fuerzas, en el proceso de lucha democrático y revolucionario, para la próxima revolución proletaria. Dicha alianza queda orientada en función al papel dirigente que debe jugar el proletariado hacia los campesinos pobres, sin los cuales, debido a su enorme potencial, no podrá ni pensarse en la revolución.
c) Una actuación con determinación, que asegure dicha unidad bajo los términos de la alianza estratégica, basada en los referentes unitarios, en las palancas nacionales, sectoriales y locales, que hasta ahora son la expresión del proceso de acumulación de fuerzas, buscando fortalecerlos y desarrollarlos, a la par que estos contribuyen a la construcción del Frente Único que levantará las demandas inmediatas y en la medida de su desarrollo las estratégicas, donde nosotros lucharemos por poner al centro las tareas de la revolución y el socialismo.
d) Cualificar la política unitaria de convergencia nacional de oposición proletaria y popular contra el régimen, dándole el carácter de frente único, con las características antes planteadas, que se orientan a la agrupación de las fuerzas revolucionarias, democráticas y progresistas en torno a un programa y un plan de acción frente al régimen. Necesitamos conducir al pueblo hacia su unidad, por un rumbo claro en las tareas presentes, que se sostenga hacia la lucha revolucionaria y decisiva.
e) Como se desprende con toda claridad, un programa único con banderas democráticas, progresistas y revolucionarias que cobije las demandas más sentidas del pueblo y sus intereses estratégicos, que le oriente definitivamente a que se arme del método revolucionario de lucha. Y en esencia plantee la necesidad de un gobierno de obreros, campesinos y masas populares, un Gobierno Provisional Revolucionario, que convoque a una Asamblea Nacional Constituyente Democrática y Popular, que nos de una nueva constitución que rija a una Republica Democrática Popular, que allane el camino hacia el socialismo y el comunismo
Tales son hoy las características y formas cualitativas que la unidad de obreros, campesinos pobres y el resto de sectores populares, exigen para enfrentar su terrible situación, a sus enemigos de clase y al capitalismo, como podrá notarse, no se trata de una unidad a toda costa, ni de una unidad de los de abajo dirigida y orientada por cualesquiera posiciones, nosotros reivindicamos la unidad histórica de frente único, como unidad del proletariado con el campesinado y masas populares, cuyo eje es la unidad de los primeros, bajo la dirección de la clase obrera.
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