Aspectos generales
El siglo XX estuvo marcado por sucesivas guerras e invasiones, dos guerras mundiales, la bomba atómica, poco fue el tiempo en que no hubiera ejércitos movilizados, tensión y un gasto exorbitante en armamento e investigación militar.
La guerra, las incursiones militares imperialistas y la represión a los movimientos sociales son acontecimientos que se han convertido en parte de la vida cotidiana y tema principal de los políticos burgueses en todo el orbe.
Actualmente la invasión a Afganistán, a Irak, los bombardeos sobre Somalia son los hechos mas representativos de la agresividad imperialista estadounidense, sin embargo, el fenómeno militarista se extiende por todo el mundo y no es exclusivo de las potencias imperialistas también es pieza clave del control en los países neocoloniales.
Detrás de los ejércitos y las armas quienes son los principales generales no son los hombres de uniforme verde olivo, sino los grandes burgueses los dueños del capital financiero, personeros de los intereses monopólicos y de las grandes compañías de fabricación de armas, los ejércitos se han convertido en un valioso instrumento de dominación y conquista, tanto para conquistar un país especifico como para arrebatar nuevos territorios destinados al saqueo de materias primas, abrir nuevas zonas de influencia y mercados en la competencia entre diferentes bloques.
El ejército, es ante todo el instrumento de fuerza de una clase sobre otra, en el caso del capitalismo los intereses que defienden las instituciones armadas son los intereses burgueses e imperialistas, los intereses de la propiedad privada sobre los medios de producción, de la libertad del mercado. En determinada etapa de desarrollo de la lucha de clases o del desenvolvimiento económico, las fuerzas armadas se ponen en marcha desplazando la diplomacia y la política.
El uso del término militarismo se comenzó a generalizar con el desarrollo de las políticas guerreras de los estados imperialistas como la Alemania de Bismark, el imperio británico y japonés, más tarde por los estados fascistas europeos y los Estados Unidos.
El término militarismo, se refiere a la ideología que coloca al centro el desarrollo monopólico, protegido por el uso de las armas. Siendo utilizado por los estados con regímenes republicanos como por dictaduras militares, por ejemplo Estados Unidos Francia al igual que China y Corea del Norte.
El militarismo es un fenómeno mundial que se enmarca en la crisis general del capitalismo, la cual incrementa la descomposición social, política y económica como resultado del dominio monopólico y de su necesidad de extraer la mayor plusvalía los proletarios y los pueblos bajo el dominio neocolonial, la generalización del uso de la fuerza como método de control social resalta y profundiza, aun más, el abismo entre las relaciones sociales de producción y su apropiación capitalista privada.
El agravamiento de las condiciones de vida de las masas proletarias pone en constante peligro a los regímenes capitalistas y al dominio neocolonial, poniendo a la burguesía como clase mundial a la defensiva, en constante amenaza por parte de los proletarios y las masas populares, reafirmando la tesis de Lenin de que vivimos la era del imperialismo y las revoluciones proletarias.
La crisis general del capitalismo, le imprime un nuevo rasgo a la producción de los países imperialistas, acentuando la militarización de la economía, lo cual estrecha más los lazos de los diferentes monopolios en la conducción del capitalismo monopolista de Estado como aparato gestor de los intereses burgueses. Con el incremento de las necesidades bélicas las condiciones de vida de las masas empeoran pues las sumas aportadas a la defensa y la guerra provocan una demanda mayor para los ingresos que el Estado extrae de los bolsillos de los trabajadores, mientras que el gasto social disminuye.
Actualmente, la Unión Europea, Israel, Rusia, Japón, China, Pakistán, India, Corea del Norte y Colombia, destacan como países con fuerte inversión en gasto militar, mientras que Venezuela, Irán, Siria y Líbano presentan un incremento en sus gastos militares ante el creciente belicismo norteamericano que se dio después de los atentados del 11 de septiembre y de la política de guerras preventivas de la administración de George Bush.
A nivel mundial durante 2005 se invirtieron 1,12 miles de millones de dólares en defensa, el equivalente a 173 dólares por cada habitante del planeta. La inversión militar creció un 34% en la última década a nivel mundial casi la mitad del gasto total correspondió sólo a Estados Unidos.
La ONG británica Intermón-Oxfam estima en un informe que los gastos militares en el mundo en 2006 tuvieron una cifra récord: 835.000 millones de euros, es decir, quince veces más que el volumen de ayuda humanitaria internacional o el monto máximo alcanzado durante toda la Guerra Fría.
Estados Unidos
El caso más representativo del militarismo, es el de los Estados Unidos, país que se ha convertido en el imperialismo hegemónico a nivel mundial, durante todo el siglo pasado lograron un crecimiento económico considerable, después de dos guerras mundiales en las cuales participo sin ser destruida su industria ni agredido su territorio, logrando al final de la segunda guerra mundial un poder financiero y económico muy por encima de las antiguas potencias europeas destrozadas por la guerra.
Un hecho que particulariza el militarismo estadounidense es la fusión de las empresas de fabricación de armas con los capitales financieros y monopolios dedicados a diferentes ramas de la producción como la industria electrónica, el acero y el petróleo, lo cual dio origen a una compleja red de intereses económicos entre el complejo industrial militar y los intereses financieros de industrias no dedicadas específicamente a la guerra.
Con el desarrollo de la guerra fría y la agudización de la crisis general del capitalismo la demanda de armas en todo el mundo se incremento, siendo la empresas yanquis la más beneficiadas e interesadas en la prolongación de los conflictos bélicos, fomentando en muchos casos el intervencionismo yanqui.
Algunos rasgos que ejemplifican como la oligarquía imperialista de Estados Unidos es una amalgama de intereses industriales financieros y militares nos la da la actual composición del gabinete de George Bush, por ejemplo:
George w. Bush: Presidente, Ex dueño de Arbusto Oil Company que se transformó en Harken Energy Corporation. Esta empresa fue una de las petroleras que intercedieron ante el Congreso de Estados Unidos para la aprobación del Plan Colombia.
Dick Cheney: Vicepresidente, Ex Presidente y Director General de Halliburton Company. Primer proveedor de servicios petroleros a nivel mundial. Tiene acciones en Procter and Gamble, Unión Pacific y Electronic Data Systems Corp. Forma parte del American Enterprise Institute en Washington. Colin Powell: ex Secretario de Estado, ha sido parte del Consejo de Directores del AOL-Time Warner y Gulfstream Aerospace Gulfstream Aerospace fue comprada por General Dynamics, que es un contratista relacionad a con actividades de defensa.
Condolezza Rice: secretaria de estado, Ex miembro del consejo de directores de Chevron. Ha sido también directora de otras dos empresas multinacionales Brokerage Charles Schwab y la aseguradora Transamerica Corp.
Mitch Daniel: Director de Presupuesto Ex Vicepresidente de Elli Lilly y tuvo acciones en el grupo Citigroup, General Electric.
Para aproximarnos un poco a lo que significa el fenómeno militarista en Estados Unidos, retomaremos algunos datos como porcentaje, los gastos militares estadounidenses se llevan un mínimo de un 21% del presupuesto federal total estadounidense (2006=2.500 billones de dólares). Un presupuesto militar que resulta mayor que el producto interino bruto (PIB) de algunos países, como Bélgica o Suecia.
En 2006, el Departamento de Defensa de EEUU empleó a 2.143.000 personas, mientras que los contratistas de defensa privada emplean a 3.600.000 trabajadores, lo que supone un total de 5.743.000 puestos de trabajo en EEUU relacionados con el sector de la defensa, o el 3,8% del total de la fuerza laboral. Además, hay casi 25 millones de veteranos en EEUU, por tanto, se puede decir que más de 30 millones de estadounidenses reciben cheques que tienen su origen directa o indirectamente en el presupuesto militar de EEUU nos encontramos con una sociedad militarizada que se perpetua a si misma políticamente.
Los cinco contratistas más importnates de la Defensa estadounidense son Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Raytheon y General Dynamics. Van seguidos de Honeywell, Halliburton, BAE System y miles de compañías y subcontratas de defensa más pequeñas. Algunas, como Lockeheed Martin y Raytheon obtienen cerca del 100% de sus negocios de los contratos de defensa.
Para los Estados Unidos la guerra ha sido un tanque de oxigeno por distintas razones, no sólo el mercado de armas, sino tambien la reconstruccion de los territorios ocupados es un mercado en donde participan las empresas que antes contribuyeron a la destrucción como Halli Burton que se encarga de la reconexion del sistema petrolero en Irak.
La profundizacion de la militarizacion de la economia contribuye a que la empresas privadas presten los servicios al estado que antes realizaba el propio ejército, como en los rubros de inteligencia, alimentacion e insumos, lo que ha dado como resultado que cada ves más sectores de la economía se interesen en abrir nuevos mercados, es decir, nuevas guerras.
Resulta evidente -por ejemplo- que Caterpillar, la compañía norteamericana de maquinaria pesada, no vendería jamás tanto equipamiento al ejército israelí si no fuera por el conflicto entre el Estado de Israel y los palestinos, lo cual implica la demolición de casas y el levantamiento de un muro de segregación.
La logística y los servicios destinados a los ejércitos, son aspectos de cualquier operación militar, estos son controlados por compañías multinacionales, PWC Logistics gana licitaciones de transporte aéreo con el ejército norteamericano (sobre 1.500 U$ millones en 5 años) o de abastecimiento de alimentos (más de 14 mil U$ millones en 4 años), se comprueba la relación directa con la guerra en Irak y en Afganistán.
Citando directamente el mercado de armas los Estados Unidos acaparan el 80 porciento del mercado legal sin considerar el tráfico ilegal en el cual es difícil precisar cifras. La etapa imperialista dominada por los monopolios agudiza las contradicciones en conjunto de producción social, en donde el fenómeno de la guerra se funde con el control territorial de monopolios de industrias como, la energética, la petrolera, la minería y el hierro.
Particularizando nuevamente en los estados unidos como el referente más visible del imperialismo, los objetivos geoestratégicos abarcan todo el globo, en diferentes sectores en donde los mercados o las materias primas tienen que ser controladas, el control petrolero, la extracción de hierro y otros materiales como el uranio utilizado en la producción de energía nuclear, las zonas con mayor biodiversidad como la amazonia y Mesoamérica, el control de rutas de comercio y de yacimientos de agua dulce todos ellos contemplados en los objetivos imperiales de los Estados Unidos.
América Latina
Los pueblos latinoamericanos sufren con intensidad del saqueo imperialista y de la bota militar, en las últimas décadas las dictaduras militares y las intervenciones son el sello del control imperialista sobre la clase obrera y los trabajadores en sus luchas democráticas y revolucionarias.
Muchas son las intervenciones imperialistas México, Nicaragua, Brasil, Chile, Guatemala en fin no hay país que no haya sufrido la intervención de los yanquis, la imposición de las dictaduras de Pinochet, Videla y tantas que se sucedieron en el pasado son obra de los Estados Unidos por mantener intactos sus intereses en influenciados por la doctrina anexionista, América para los americanos. En la actualidad, los planes para el control de América Latina se concentran en profundizar el neocolonialismo y la dependencia económica y política, así como en un férreo control militar.
El Plan Puebla Panamá, la iniciativa regional andina, el Plan Colombia, el comando sur conforman secciones del plan general conocido como Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la implementación de dichos planes, está levantando enérgicas protestas por las secuelas que produciría entre la población, ya de por si arruinada por las políticas neoliberales de los últimos años.
Los gobiernos títeres y los ejércitos latinoamericanos tienen un pasado marcado por el terror y la represión, las desapariciones, las torturas de miles de personas durante las dictaduras militares, el robo de los hijos de los torturados y los desaparecidos, las aldeas arrasadas por los caibiles en Guatemala, los crímenes de la contra nicaragüense, 1968, la guerra sucia, Acteal y Aguas Blancas en México, son la cara del militarismo norteamericano preocupado por el desmoronamiento de su dominio en el continente.
El papel del militarismo en América Latina ocupa un lugar destacado en el dominio y la explotación, para ello los imperialistas desarrollaron mecanismos como, la Escuela de las Américas, destinada a formar militares especializados en la tortura y la contra insurgencia, la llamada escuela de la muerte, destino cientos de generales a los ejércitos latinoamericanos y fue el centro en donde se diseñaban los nuevos esquemas de paramilitarismo que hoy en día sigue sembrando el terror a lo largo del continente. Sus mecanismos, buscan confundir, ocultar y encubrir las responsabilidades del Estado en las masacres, delitos de lesa humanidad y asesinatos selectivos ejecutados por grupos de sicarios o de auspiciados y controlados por el Ejército, el paramilitarismo es una estrategia sistemática del Estado basada en la doctrina contrainsurgente y en la nueva modalidad de guerra de baja intensidad, apoyado por los terratenientes y sectores del poder político.
Siendo creación del Estado, el paramilitarismo persigue los mismos objetivos políticos y de guerra que los militares, actúa como una brigada encubierta con impunidad garantizada para el genocidio social y político. Reconocer al paramilitarismo el carácter de "actor político independiente" implica dejar libre de responsabilidad al Estado y en la impunidad a quienes lo financian, apoyan, asesoran y justifican.
La presencia militar se incrementa paulatinamente en todo el continente, esto se refleja con el incremento de las bases militares yanquis, con la colaboración de los Estados en operaciones conjuntas como en el caso de Colombia y México bajo el pretexto de ataque al terrorismo y al narcotráfico.
Otro rasgo que destaca, es el papel de las extradiciones a los Estados Unidos, lo que vulnera la tenue soberanía de las naciones latinoamericanas, colocando al Pentágono y a la CIA en el lugar de las instituciones de justicia, la colaboración de las burguesías latinoamericanas con el imperialismo se concretiza en los casos de extradición de los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia a cárceles norteamericanas y las recientes extradiciones de narcotraficantes mexicanos como Osiel Cárdenas y Héctor Palma.
El recrudecimiento de la crisis económica después de décadas de neoliberalismo, ha incrementado el encono de la lucha de clases en América Latina, lo que se palpa en la tendencia hacia la izquierda que se ha presentado en países como Venezuela, México, Ecuador, Nicaragua, Brasil, Uruguay y Argentina, sin embargo, no son encausadas hacia los intereses históricos del proletariado, pero son una muestra del descontento que busca salir de las condiciones que ha generado el sistema capitalista en el continente.
Los avances de la lucha de clases y de las resistencias al neoliberalismo, preocupa sobremanera a los imperialistas que se aprestan a fortalecer sus regímenes con nuevos criterios fascistas que profundizan el carácter policiaco militar de los gobiernos como es el caso de Colombia y México, sólo por mencionar dos casos representativos.
México
Como mencionamos, los generales financieros de cuello blanco y los intereses de los monopolios yanquis tienen un conjunto de intereses de carácter hemisférico, dentro de los cuales, nuestro país ocupa un lugar considerable para la conquista de sus objetivos.
Entre los fines que persiguen en nuestro país se encuentra el control petrolero mediante la privatización total de la empresa estatal Pemex, el aseguramiento de recursos hídricos para la industria eléctrica y el consumo humano, pretenden conquistar el amplio ecosistema mesoamericano que alberga una gran cantidad de biodiversidad y recursos naturalaes, como maderas y plantas para el uso farmacéutico.
Particularmente en México la crisis neocolonial se ha agudizado desde la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, y continua su escalada sexenio tras sexenio con la implantación poco a poco de las llamados reformas estructurales.
El capitalismo se topa con la movilización de los trabajadores, indígenas y campesinos mexicanos que luchan por no perder las pocas condiciones de trabajo y vida que quedan, luchas por los derechos indígenas, por la educación gratuita, en contra de las privatizaciones del seguro social y la industria eléctrica, por la defensa de la tierra y por la defensa de los contratos colectivos y por mejoras salariales.
La algidez de la movilización social amenaza con desbordarse en México, por lo que la burguesía y el imperialismo se preparan para contener futuros vendavales populares, primero, aseguran mediante el fraude electoral a la figura que será el ejecutor de los intereses monopólicos, Felipe Calderón.
Trataremos de destacar algunos rasgos de la tendencia fascista y militarista que ha tomado el régimen en los últimos meses. Ya antes de la toma de protesta de calderón las señales de fascistizacion se notaron en la creciente actividad que desarrollaba el Yunque en el gobierno de Vicente Fox, los acontecimientos de Guadalajara, Atenco, la brutal represión ejercida sobre el pueblo oaxaqueño, hicieron sobresalir cual era la política del régimen para los movimientos sociales.
En el primer minuto del 1 de diciembre, Calderón asumió el Poder Ejecutivo rodeado de militares. En un acto simbólico de traspaso del poder, su antecesor, Vicente Fox, se despojó de la banda presidencial y la entregó a un cadete del Colegio Militar, ya investido como mandatario, Calderón tomó protesta a los miembros de su gabinete de Seguridad Nacional.
Continuando con la campaña del miedo, auspiciada por las dos grandes televisoras, Calderón ofrecía una mano firme contra el narcotráfico y el combate a la delincuencia, lo cual se ha venido confirmando con la militarización de la seguridad interior, vía la presunta “guerra” contra el crimen organizado y el proyecto de centralización de los órganos de seguridad del Estado, que comprende la creación de un Cuerpo Federal de Policía y puestos policiacos supervisados por el ejército, en localidades con menos de 20 mil habitantes, así como la figura de un nuevo “zar” antidrogas. La atención en los medios masivos de comunicación gira en mostrar a Felipe Calderón como comandante de las fuerzas armadas y un creciente protagonismo del ejeécito en la vida social.
Felipe Calderón ordeno transferir 7,500 efectivos de la Tercera Brigada de Policía Militar y 2,500 de la Marina de Guerra a la Policía Federal Preventiva, en el presupuesto para el 2007 aprobado por el Congreso, registró un aumento en el rubro seguridad, en detrimento de otras áreas como educación y cultura. Así, el presupuesto de la Secretaría de Seguridad Pública pasó de 9.5 mil millones de pesos en 2006 a 13.6 mil millones para 2007; el de la Secretaría de la Defensa Nacional aumentó de 26.9 mil millones de pesos a 32.2 mil millones, y el de la Marina pasó de 9.4 mil millones de pesos a 10.9 mil millones de pesos para los mismos años.
La Secretaría de Gobernación gastará casi 40 por ciento de su presupuesto en inteligencia estratégica y seguridad nacional. La reestructuración de todas las policías bajo un mando único a nivel federal, el nuevo Cuerpo Federal de Policía (CFP) fusionará y asumirá las atribuciones de la Policía Federal Preventiva, la Agencia Federal de Investigaciones y la Inspección Migratoria, y posiblemente también a la Policía Fiscal, que hoy depende de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Con el fortalecimiento de las fuerzas armadas, Calderón busca consolidar un proceso de fascistizacion en México, bajo una forma civil y democrática, pero la actitud represora y las campañas dirigidas a criminalizar los movimientos sociales, nos hablan de una estrategia que puede sobrepasar los propios limites del formalismo de la república burguesa, la impunidad a los violadores de Atenco, el sostenimiento de Ulises Ruiz y la expedición punitiva en Oaxaca, demuestran que entre la oligarquía mexicana existe un consenso sobre las nuevas medidas que se tomaran para hacer respetar el estado de derecho.
El mensaje del terrorismo de estado en los últimos acontecimientos represivos busca atemorizar a la población ante los nuevos escenarios de lucha, los mismos que ya nos muestran a la contraparte de la movilización popular, que será asumida por el ejército de manera más abierta.
El movilizar y mantener en las calles a cientos de militares tiene por objetivo amedrentar a la población y acostumbrarla a la presencia militar. Las contradicciones del capitalismo no pueden ser ocultadas por las tanquetas y los toletes, la inflación de precios ha estallado en la tortilla y el encarecimiento de la gasolina y demás productos básicos hecho que sin duda despertara a más sectores a la lucha de clases.
Calderón lejos de ofrecer una salida siquiera paliativa, se ha encargado de promocionar la estupidez de su visión estratégica primero para dentro de 20 años y últimamente nos avisa que las mejoras vendrán dentro de cincuenta años.
Ante la ilegitimidad del actual gobierno de la oligarquía, el único bastión que le queda es el ejército, por lo que busca fortalecerlo y prestigiarlo, para darle un respiro al régimen capitalista, que con los crecientes rasgos de fascistizacion da muestras de su descomposición y desesperación ante futuras erupciones revolucionarias.
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