Situación política de los trabajadores
La clase obrera sindicalizada está controlada en lo fundamental por el charrismo “tradicional” (CTM, CT, CROC, CROM, etc.,) y el neocharrismo (UNT).Esto se expresa en la tasa de sindicalizados que son controlados por estas centrales. En datos recientes la tasa de sindicalizados del Apartado A es de 5.43% respecto a la Población Económicamente Activa (PEA), la tasa de sindicalizados del apartado B es de 5.44% respecto a la PEA, la suma de afiliados en los sindicatos de ambos apartados es de alrededor de 5 millones de trabajadores, que representan una tasa de 10.87% respecto de la PEA total en México, cifra que se ha visto disminuida en proporción al crecimiento de la PEA.
Si tomamos en cuenta que la PEA es de más de 43 millones de mexicanos y de estos 23 millones son trabajadores asalariados, llegamos a la conclusión que la tasa de sindicalización es bajísima porque el 75% de la población esta en posibilidades de trabajar, de esta forma no sólo existe una baja tasa de sindicalizados en el país, sino que, los que están sindicalizados en lo fundamental están controlados por los charros y neocharros. Esto no es casualidad tiene que ver con la correlación de fuerzas actual que favorece a la burguesía y al imperialismo, el fuerte embate contra todos los trabajadores y sus formas de organización más básicas, para aumentar la explotación y restituir la tasa de ganancia, golpeando la organización básica de los trabajadores el sindicato.
Esto aún es más grave si se toma en cuenta la composición de los sindicalizados, aún tiene un gran poder el sindicalismo charro tradicional, acuerpado en el Congreso del trabajo (CT) con más de 1millón 300 mil trabajadores afiliados, en 36 grandes y medianas confederaciones y federaciones, y más de 2150 sindicatos. ; integrado por la Confederación de trabajadores de México CTM), la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), la Confederación Revolucionaria de Obreros Mexicanos (CROM). Dentro del Congreso del trabajo la central de mayor peso en el apartado A es la CTM que tiene presencia en todo el país, y en 30 ramas de la actividad económica, por centrales la CTM es la más importante en cuanto agremiados en el sector manufacturero. La CTM y la CROM tienen un importante porcentaje de sus agremiados en la industria de las sustancias químicas, papel, metálica y maquinarias.
En el caso de la Unión Nacional de Trabajadores fundada en 1997 la gran mayoría de los miembros de la UNT pertenece a jurisdicción federal (sobre todo sindicatos nacionales de industria y de empresa). Los trabajadores del sector servicios (seguridad social SNTSS, telefonistas STRM, aviación ASSA, ASPA, transporte, etc.,) tienen mayor presencia numérica, mientras que los sindicatos industriales son minoritarios (SNTHIA, automotrices DINA y Volkswagen ).La presencia de la UNT es desigual en 28 estados de la Republica, la mayor parte de trabajadores es de jurisdicción federal, 85% de los agremiados pertenece a sólo dos sindicatos el de telefonistas y el seguro social, mientras que el restante se reparte entre otras 21 organizaciones. A diferencia del CT, en la UNT la mayor parte de los sindicatos son de tamaño medio (44% tiene entre mil y 50 mil afiliados) y sólo 4% tiene menos de 150 agremiados.
La anterior situación descrita ha provocado el control obrero, pero más aún la dispersión del movimiento sindical por décadas. En este contexto los sindicatos nacionales de industria aunque de forma constituyen una de las maneras organizativas más avanzadas de los trabajadores, por el control charril y el papel de las autoridades laborales, han servido para golpear la contratación y negociación colectivas, más que representar una forma de organización y unidad avanzada de los trabajadores.
En el caso de los sindicatos de empresa el control charro y burgués es aún más fuerte, por la dispersión de los trabajadores, aunque formen parte de una federación estatal o regional siempre se dan tiempos distintos para revisión de contrato y otros problemas sindicales, aunque el control este en un charro o familiares del mismo.
En el caso de sindicatos donde hay lucha o posibilidades de desarrollar los derechos laborales existe una gran limitación en cuanto a la vida sindical, la participación de los trabajadores se da de manera limitada y sólo cuando hay revisiones de contrato colectivo, de salario, elecciones sindicales, sin trascender a la lucha política nacional.
No se analiza que los contratos colectivos son producto de la correlación de fuerzas entre el proletariado y la burguesía, por lo tanto no se trata de convertir en un ritual la firma o negociación del contrato colectivo, sino en aprovecharlos para desarrollar la lucha proletaria. Esto se dificulta en nuestro país porque la mayoría de los contratos colectivos son corporativos, contrarios al espíritu de clase, firmados a espaldas de los trabajadores. Pero aún en estas difíciles circunstancias se debe aprovechar para poner al desnudo la contradicción capital –trabajo, la lucha por mejores condiciones de vida y de trabajo. Los oportunistas después de algún avance en alguna cláusula económica prestación favorable a los trabajadores, la utilizan para fomentar ilusiones en la legalidad burguesa y en sus instituciones, cuando esta sólo debe servir para organizar de mejor manera a los proletarios para luchas posteriores.
El tribunal de conciliación y arbitraje como institución de control burgués sobre el proletariado, utiliza la represión por el incumplimiento de sus disposiciones, procesamientos penales, multas, etc.
Por lo tanto se necesita esclarecer a la clase obrera en su lucha, que estas instituciones y sus funcionarios sólo a través de la lucha se puede obligar a cumplir algún fallo a favor de la clase, romper con la tradición legalista y que los abogados pueden resolver el problema, aspecto que esta muy extendido entre la clase, obvio, es parte del control general ideológico sobre la clase en confiar y desarrollar la legalidad burguesa.
El oportunismo en el movimiento sindical
El oportunismo sindical ha sido una de las causas principales del atraso ideológico y organizativo en que ha permanecido el proletariado mexicano durante décadas. Este atraso persiste a pesar de importantes cambios en la composición de la clase obrera y los trabajadores, del aumento de su fuerza numérica y por consecuencia de la importancia de su papel económico, de su concentración cada vez mayor en las principales ciudades y de su composición con fuerza de trabajo joven, que ha diferencia de las luchas obreras dadas en décadas anteriores, los trabajadores ahora tienen un origen fundamentalmente urbano, esto se expresa en que la mayor parte de la población en México, es decir, el 75% se concentra en las ciudades.
El oportunismo no es un fenómeno político aislado, que haya surgido sólo por la traición de algunos trabajadores a su propia clase. El oportunismo como expresión política del control de la burguesía sobre el proletariado, tiene hondas bases materiales, que se manifiestan en el desarrollo del capitalismo, el oportunismo surge en México en la etapa del imperialismo y cuando se desarrolla el capitalismo monopolista de Estado. Por ello afirmamos que el oportunismo sindical es una expresión política de los grandes monopolios y el imperialismo al seno del movimiento obrero y sindical. Es una correa de transmisión de los intereses burgueses al seno de los sindicatos, para mantener sometidos, política, ideológica y organizativamente a los trabajadores a la lógica de reproducción del capitalismo.
Dentro de los líderes de las centrales y las federaciones tienen no sólo un modo de vida propio de la aristocracia obrera, sino al disponer de los fondos sindicales, las subvenciones de las mismas empresas, utilizan el patrimonio sindical para tener un modo de vida similar al de algunos sectores burgueses.
Todos los charros por lo anteriormente dicho son reaccionarios, no existen charros “progresistas”, todos representan los intereses de un sector u otro de la burguesía. Incluidos oportunistas “tradicionales”, y los neocharros de la UNT, que aunque por momentos no utilicen métodos de control tan férreos como los de la CTM, no les quita la esencia de a que sector de clase representan.
Resumiendo como señalara Lenin este sector se caracteriza por ser “mezquina, egoísta, desalmada, ávida, pequeño-burguesa, de espíritu imperialista, comprada y corrompida por el imperialismo” y la burguesía.
Corrientes políticas burguesas y pequeño-burguesas
al seno del movimiento obrero y sindical
En el seno de la clase obrera existen diversas corrientes, diversos grupos que tratan de desviar a la clase obrera de su objetivo histórico, tenemos que decir que el proletariado no es inmune a ideología burguesa en sus diferentes expresiones, las condiciones de lucha para los comunistas y revolucionarios en el movimiento obrero y sindical son muy duras, de ahí que una de las primeras tareas sea desenmascarar las diversas posiciones que desde dentro del movimiento obrero tratan de desviar al proletariado de su objetivo histórico, desde la reacción fascista expresada en el sindicalismo blanco, hasta el izquierdismo.
Anarquismo. Corriente pequeño-burguesa que tuvo gran influencia entre el proletariado mexicano a inicios del siglo XX, se caracteriza por su apoliticismo, y poner siempre por delante las demandas económicas de los trabajadores en aras de mantenerse fueras de las garras del Estado, por ello, esta corriente esta en contra de luchar por construir un Estado de los obreros y campesinos pobres, porque esta contra todo tipo de Estado, incluido el Estado de dictadura del proletariado. Una de las expresiones actuales de esta corriente es el anarcosindicalismo que plantea como la única forma de organización autentica y revolucionaria de los trabajadores al sindicato, el cual en el futuro del ideal anarquista será centro de producción y distribución y la base de la reorganización social. Para el anarcosindicalismo la huelga general es la forma más elevada de lucha de la clase obrera, y mediante esta se derrocara al capitalismo, sin hacer la revolución y la toma del poder político, por ello, combaten el papel del Partido Comunista, y en la práctica llevando a la clase obrera por el camino de la conciliación de clases.
Reformismo. La burguesía proyecta principalmente en tiempos de pleno dominio, su ideología a través del reformismo. Esta es una corriente burguesa en el movimiento obrero sindical No renuncia de manera abierta a la lucha política, pero lo que pone enfrente es la política reformista, es decir, lo más que se atreve a proponer es una reforma económica, para hacer más “humana” la explotación asalariada, es decir, se desarrolla una ideología de conciliación de clases, porque utilizan formas de lucha aceptables a la burguesía, así como por diversos medios buscan participar en los diversos órganos económicos, mesas de trabajo, etc., que tienen el objetivo de colaboración con la burguesía y no el de hacer avanzar la lucha proletaria. Igualmente el reformismo se caracteriza por tratar de llevar a los trabajadores organizados, a un apoyo disimulado o abierto de los gobiernos burgueses y sus partidos. En esta tendencia se expresa las diversas corrientes que forman parte o simpatizan con el PRD.
Esto se ver mejor expresado en la política del gobierno del DF hacia sus trabajadores, golpean lo que en si mismo es un avance del proletariado el contrato colectivo, por contratos individuales y por honorarios.
Izquierdismo y Consejismo. Ante un hecho indiscutible de nacer los sindicatos como organismo de defensa y lucha proletaria, y en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas de entrelazarse los dirigentes de los sindicatos con el Estado burgués, desarrollándose una burocracia sindical traicionando con el mayor de los cinismos todos los principios de la lucha de clases llevo a que en a la década de los 70´s comenzaran aflorar posiciones izquierdistas, quienes, al razonar que la mayoría de los sindicatos se habían vuelto reaccionarios, colaboradores de clase, y más aún luchaban contra la idea de revolución proletaria, era mejor destruirlos y construir otros instrumentos más “puros “ de la clase obrera como la Liga Comunista 23 de Septiembre (falta citar) El izquierdismo y el consejismo sustituye uno de los rasgos esenciales del sindicato, su carácter de ser una organización de masas de los trabajadores, la sustituye por el trabajo de sectas, es decir, saca de los sindicatos dirigidos por los charros y reformistas a pequeños grupos, para que estos sí den la lucha “proletaria” al margen de los sindicatos. El izquierdismo y el consejismo caracteriza al sindicato como un arma de la burguesía, no de los trabajadores, y más aún, como un instrumento que ha dejado de servir a los trabajadores, por ello hace una crítica radical al sindicalismo de clase y revolucionario, porque para ellos cualquier intento por rescatar y democratizar, al sindicato es inútil.
Así para esta posición aunque bajo un lenguaje “comunista”, su trabajo por la revolución se queda en el discurso, porque en la realidad concreta, para realizar la revolución, e implantarse en la clase obrera sin actuar y minar la influencia del reformismo y el oportunismo en los sindicatos para la revolución es simplemente soñar. Esta concepción es esencialmente pesimista y desesperada propia de la organizaciones pequeño-burguesas, a la clase obrera hay que tomarla cual es, por ello no es la consigna de “destruir a los sindicatos”, sino conquistarlos, porque a pesar de que la mayor parte del proletariado mexicano no esta sindicalizado, ahí esta el proletariado de punta, porque ahí se concentra el dominio de la reacción, porque ahí están concentrados el proletariado industrial, nuestra tarea consiste en enfrentar a la reacción en el marco de la lucha que realiza la clase obrera para arrancar ideológica y en la acción de la influencia de los dirigentes reaccionarios y socialdemócratas.
Para el consejismo en las formas de lucha, todos los conflictos de carácter defensivo están inherentemente contaminados de oportunismo, así para el consejismo la clase obrera sólo debe participar en conflictos ofensivos, sin tomar en cuenta las condiciones objetivas, el estado de ánimo y de organización de los trabajadores. Tales principios impiden realmente que los trabajadores una preparación revolucionaria para la conquista del poder, este aventurerismo, por su característica pequeño-burguesa no tiene clara el sentido de la acción de masas de los trabajadores, y las dificultades del camino, trae “acciones espectaculares” en lugar de acumular fuerzas hacía la revolución proletaria. Es decir, se toma como un principio de organización algo que puede ser utilizado de manera táctica para la lucha y en un contexto de situación revolucionaria puede servir como un instrumento para la revolución.
Obrerismo. Es una corriente pequeño-burguesa que se caracteriza por su sectarismo, y centrar el trabajo en la empresa, desconfiando de toda presencia de corrientes políticas en el movimiento sindical. Su trabajo sindical se centra a los problemas cotidianos de carácter inmediato, los salarios, la jornada de trabajo, revisión contractual y salarial. Este tipo de concepción no concibe bajo ninguna forma el contribuir y plantear a resolver los problemas generales de la clase obrera. Y en la práctica desarrollan una política sindical que se adecua a la racionalidad del capital, es decir, la empresa esta dispuesta acceder en las demandas económicas, siempre y cuando se garantice un incremento en la producción. Así tras el discurso sectario y obrerista, se esconde una posición que encuadra a la clase obrera en una mayor explotación tal es el caso de la unidad obrera independiente, que tomo bastante fuerza en la década de los 70.
Economicismo. Cuando en el sindicato priva algunos rasgos reaccionarios, como la estrechez gremial, o sea la limitación de la lucha a los intereses inmediatos de los agremiados de una empresa, priva la ideología economista, la lucha de los trabajadores queda detenida en la negociación por la venta de la fuerza de trabajo, reina el apoliticismo, se lucha contra toda lucha política, pero en especial contra lucha revolucionaria y de clase, por el socialismo, ya que se plantea que lo más importante es resolver los problemas económicos, y siempre existen muchas prestaciones por conquistar.
Sindicalismo blanco. Esta en sentido estricto no es una corriente política sindical al interior del movimiento obrero, estrictamente es una forma reaccionaria de control de la oligarquía financiera sobre la clase obrera. Su método principal es el asesinato, el amedrentamiento de los inquietos políticamente, la creación de organizaciones sindicales pro-patronales. Pugnan por dividir a los centrales obreras aún de carácter oportunista, su objetivo es controlar el movimiento obrero así como fomentar su división.