Debemos partir de las enseñanzas de movimiento obrero mundial y del país, estudiar detenidamente estas experiencias, así como las experiencias que ha tenido el movimiento obrero en el último período. Huelga económica, huelgas políticas generales, huelgas por solidaridad, toma de fábricas, mítines, manifestaciones, toma de instituciones, la autodefensa proletaria contra esquiroles y la policía, caravanas, etc., son parte de de la historia de las formas de lucha que ha tenido el proletariado mexicano.
Nuestra tarea fundamental consiste en desarrollar la movilización y la lucha de las masas proletarias en la acción directa, pero toda la acción que desarrollamos debe estar basada en diferentes niveles, a enfrentar a la burguesía como clase, desde uno de sus destacamentos hasta el conjunto del Estado burgués.
Entre nuestros izquierdistas y anarquistas todavía hay confusión en cuanto a las formas de lucha, porque para estos, la acción directa inmediata es la única forma de lucha revolucionaria, la lucha parlamentaria es por definición oportunista y burguesa. Partiendo de un análisis subjetivo en todo momento se plantea la acción directa, no valorando la correlación de fuerzas, ni los objetivos planteados, el estado de ánimo de los proletarios, el nivel de organización e influencia revolucionaria, etc.
Lo que define si la forma de lucha es revolucionaria, no es su forma, sino su contenido. Expliquémonos, una manifestación por si misma es una acción directa, así, la manifestación de blanco por la “inseguridad” organizada por los fascistas del Yunque es por su contenido, por sus objetivos reaccionaria. El PRD recordemos también ha encabezado tomas, mítines, huelgas de trabajadores, etc., pero por su contenido es reformista. Por lo tanto las formas de lucha que deben impulsar los marxistas-leninistas en el movimiento, se debe caracterizar por ser una acción revolucionaria de clase en base del objetivo trazado, de las consignas agitar, del esclarecimiento de utilizar cualquier ataque del capital contra el proletariado, para esclarecer las tareas y objetivos tácticos y estratégicos por la revolución, así como para afianzar la conciencia de clase y extender y consolidar la organización de las masas proletarias. Claro que esto no es nada sencillo porque no se trata de realizar propaganda y agitación abstracta en base a los principios generales del marxismo-leninismo.
Lo que es claro que la acción directa de las masas proletarias, es nuestro método de lucha, para agrupar y organizar a los obreros. Porque estas acciones no las debemos realizar por los efectos inmediatos (léase victorias económicas, gestoría) sino fundamentalmente porque nos aseguraran hacer avanzar las capas más atrasadas de la clase obrera, los titubeantes, los que todavía están impregnados de prejuicios burgueses como el legalismo y el economicismo, esto nos permitirá ir ganando posiciones en el conjunto del proletariado, así como ir forjando la unidad de la clase. Por lo tanto desarrollar formas de lucha con objetivos y contenido revolucionario, nos asegurara ir forjando la unidad del proletariado. Las formas de lucha variaran de acuerdo a la correlación de fuerzas y la etapa de la revolución. Si bien es cierto debemos denunciar la colaboración de clases en las formas de lucha, también debemos combatir el aventurerismo y la ofensiva “revolucionaria” a cualquier precio.
Ocupación de fábricas
Esta es una forma de lucha esencialmente ofensiva, que se debe utilizar ante un ataque de la burguesía, por lo cual se requiere un grado de organización y unidad de lo obreros desarrollada, además del contexto de solidaridad de los obreros del corredor industrial, la solidaridad de los sindicatos democráticos. Para que se pueda avanzar con éxito en una lucha, se necesita desatar una campaña de agitación y propaganda, para permanecer tomada una fábrica porque la toma en si misma es violentar la legalidad burguesa, esto no es imposible, pero debido a las condiciones defensivas en las que se encuentra actualmente la clase obrera no se ha desarrollado esta forma de lucha, la cual no es imposible en una coyuntura de agudización de la lucha de clases, o de ofensiva proletaria, en una etapa pre-revolucionaria será una forma de lucha casi natural.
Debemos tener claro desde ahora que la toma de fábricas sólo puede desarrollarse y consolidarse con la destrucción del Estado burgués, y no como los postulados del poder popular que llevaría a pensar que esto desarrollaría el poder popular. La toma de fábricas es sólo un momento de la lucha.
“Entre todas las formas de lucha de que dispone la clase obrera, la ocupación de fábricas es la que reviste mayor gravedad, y por esta razón debe hacerse uso de ella con la máxima precaución, después de calibrar cuidadosamente las fuerzas de las dos partes contendientaes y de examinar las circunstancias locales. La ocupación de una empresa puede dar buenos resultados en un momento de entusiasmo revolucionario general. Cuando reina un ambiente de calma, cuando en el seno de la clase obrera impera la pasividad y la reacción, cuando el empresario actúa a sus anchas y las masas no manifiestan una protesta latente ni la voluntad de luchar, la ocupación de una empresa puede desembocar rápidamente en una derrota. En esta situación, los obreros no sólo se verían aislados física y materialmente, sino también moralmente separados de los demás trabajadores. También puede suceder que queden aliados desde el punto de vista estratégico.”(Internacional sindical roja, Pág.70)
-La ocupación es una obra de las masas, no de un pequeño grupo decidido al margen del conjunto de los trabajadores. La ocupación de fábricas no se puede convertir en una lucha aislada, por el contrario debe servir en una expresión conciente del antagonismo de clases, y no una lucha económica de supervivencia, porque esto incuba las posiciones pequeño-burguesas desde el cooperativismo pequeño-burgués del poder popular hasta el economicismo reaccionario.
En nuestro país la burguesía utiliza cualquier método para mantener controlado al movimiento obrero incluida la represión abierta, los esquiroles. Por ello se ha utilizado como forma de lucha la autodefensa, para defender la huelga. El tener organizada la autodefensa básica en los piquetes de huelga permite avanzar en la conciencia proletaria de perder la fe en la legalidad burguesa, además de una necesidad material del mismo movimiento, para poder oponer la fuerza organizada de los trabajadores a las acciones fascistas de la burguesía. Como ha sucedido en la huelgas de Sicartsa. Obviamente para los socialdemócratas y oportunistas esta no es una forma adecuada de lucha del proletariado, su método se basa en el fomento del legalismo durante toda la lucha. Pero la organización de los piquetes de huelga en la autodefensa básica significa crear confianza entre la clase, templar su disciplina.
Huelga general de masas
La huelga general es una forma de lucha de la clase obrera, la huelga es una acción colectiva y organizada de los trabajadores, la huelga general es un choque entre clases, que en las condiciones concretas actuales nos ayuda a cambiar la correlación de fuerzas en favor del proletariado, y que tiene bases objetivas y subjetivas para que se concretice porque esta consigna corresponde a las condiciones concretas de la actual lucha de clases, por acumular fuerzas para la revolución proletaria. El desenvolvimiento y resultados de la huelga general también depende de cómo se agrupe y responde el enemigo de clase, para nosotros lo más importante es que la huelga general de los trabajadores pone al centro la contradicción burguesía proletariado, y en la vía de los hechos es una importante escuela de lucha de los trabajadores porque los pone frente a todo el Estado burgués, la huelga general no destruye al enemigo de clase, pero desde el punto de vista táctico puede ser una importante derrota para la burguesía.
Igualmente no concebimos la huelga general de manera romántica, esta tiene múltiples contradicciones, y por más que se prepare existe un riesgo, la derrota temporal, pero en la lucha de clases el riesgo es una parte inseparable de la lucha y el que no acepte el riesgo no obtendrá la victoria sobre la burguesía, y más aún manteniéndose únicamente a la defensiva no se puede triunfar sobre el enemigo de clase, hay que pasar a la ofensiva.
La clase obrera tiene que enfrentarse a un enemigo de clase bien organizado que cuenta con todo el aparato del estado, represivo y los medios de comunicación, la alta jerarquía católica, los sindicatos charros, los distintos partidos de la burguesía, y la falta de experiencia de la clase obrera en México para desarrollar la huelga general, el atraso político de un sector de los trabajadores sobre todo de la pequeña y medianas empresas, igualmente es posible que al comienzo de una huelga general sólo empiece por algunos sindicatos, que al principio no conozcan el conjunto de los trabajadores los fines de la lucha, etc.
Lo anterior no es obstáculo para comenzar la huelga general, porque todos estos obstáculos hay que vencerlos mediante la organización de las acciones de masas y en el desarrollo de la huelga general misma estas debilidades se pueden convertir en fortalezas, un sector de punta del proletariado estratégico como son los electricistas, jalone a los demás, de que importantes sectores de los trabajadores, como los maestros, trabajadores del IMSS, y sindicatos universitarios, que por su número tiene una gran importancia, y estos pueden contribuir a agitar y organizar entre el proletariado sobre todo a los sectores atrasados del proletariado, que los estudiantes y las masas populares en este proceso desarrollen una intensa agitación y movilización revolucionaria, que la voz de los campesinos pobres se desborde en este proceso todo ello, puede contribuir a tener éxito en la huelga general pasar a la ofensiva contra el régimen, infligirle una derrota al mismo detener las reformas estructurales, y acumular fuerzas para próximos combates más decisivos, por ello, debemos desarrollar la huelga general.
La consigna de desarrollar una huelga general de masas con el objetivo que la clase obrera y las masas trabajadoras pasen a la ofensiva, eleven las formas de lucha y se de contenido a cambiar la correlación de fuerzas a favor de las masas populares, exige la huelga general, por ello, esta consigna no responde a elucubraciones de los revolucionarios sino a una necesidad objetiva y subjetiva que cada vez más se van empatando.
Es claro que la crisis económica actual y las condiciones de explotación y miseria de las masas populares, plantean que aún cuando los trabajadores y las masas planteen reivindicaciones económicas elementales como el empleo, aumento salarial más allá del crecimiento del PIB, aumento de aguinaldo, vacaciones, pago de horas extras, seguro social, mayores recursos públicos a la educación, salud, al campo; etc., cada vez menos la burguesía pueden o quieren hacer concesiones económicas producto de la crisis económica actual y la necesidad de acumular capital, por ello, la oligarquía financiera y el imperialismo pasan a la ofensiva contra las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera, esto crea las condiciones objetivas para trabajar por la huelga general de masas, porque hoy las necesidades económicas inmediatas de las masas chocan con las formas de acumulación, y la luchas reivindicativas se pueden convertir en banderas de lucha generalizadas, transformando la lucha económica en lucha política por la huelga general de masas.
En esta lógica, dentro de los factores subjetivos que plantean la necesidad de la huelga general, debemos entender que hay detrás de los pronunciamientos de diversa índole por el paro nacional y la huelga general como el que se dio el pasado 27 de noviembre del 2003 en el zócalo capitalino en la marcha unitaria de los obreros, los pronunciamientos abiertos dados en el Dialogo Nacional; esto significa que hay una voluntad, un deseo de lucha de los trabajadores, igualmente las jornada de lucha del año pasado.
Es decir, se esta creando una situación objetiva y subjetiva favorable para desarrollar la huelga general, lo que se requiere es crear las condiciones de organización, políticas e ideológicas para que esta se desarrolle con éxito, es decir, con nuestras fuerzas debemos aprovechar todos las oportunidades que se nos presenten para desarrollar la consigna. La característica de la huelga general de masas que estamos impulsando, por su forma es organizada, porque debe partir de un plan y unos objetivos políticos previamente elaborados, con un plan de acción general y una política de alianzas previamente elaborada.
Es una huelga esencialmente política, por los fines que persigue, porque parte de reivindicaciones generales de clase, es decir, la reivindicación no esta destinada a un patrón en lo particular, sino al gobierno burgués en general, son reivindicaciones contra las medidas reaccionarias que limitan y suprimen las posiciones conquistadas por la clase obrera, y que por medio de acuerdos cúpulares entre el ejecutivo PAN, PRD, y PRI, tratan de imponer a la clase obrera y las masas populares, tales reivindicaciones son la lucha contra la reforma reaccionaria a ley federal del trabajo, mayor presupuesto a los sectores sociales, contra las reformas estructurales, contra la privatización de la energía eléctrica, seguro de desempleo, etc., son demandas que no pueden ser respondidas por un patrón en lo particular, por ello, la próxima huelga general será política porque los trabajadores que entraran en lucha desde un principio presentarán reivindicaciones que se refieren a la clase trabajadora en general.
El conseguir estos objetivos políticos depende del grado de acción y unidad desatado por la clase obrera, de su organización, de su combatividad, para lograr concesiones de la clase dominante, nosotros en este marco enlazamos estas demandas inmediatas vitales para la clase obrera y las masas populares, con la lucha y agitación por la República Democrático Popular, por desarrollar a nuevos niveles la convergencia nacional de oposición proletaria y popular al régimen en fin, nos proponemos la revolución y el socialismo.
Por el método de lucha la huelga general de masas será ofensiva, porque el punto de partida es ofensivo.
Los objetivos tácticos de la huelga general de masas:
1.- Desarrollar como puntos de apoyo de organización revolucionaria del proletariado las fábricas y empresas principalmente las ramas estratégicas y las que por su número representen un punto de apoyo importante para la lucha revolucionaria.
2.- La lucha es la mejor escuela para los trabajadores y las masas populares, por ello, es imprescindible desarrollar la educación revolucionaria de las masas explicándoles los objetivos finales del movimiento, el derrocamiento del Estado burgués y la toma del poder político por el proletariado.
3.- Atraer a los desempleados incorporándolos a la organización revolucionaria del proletariado.
4.- Desarrollar la táctica ofensiva en la huelga general, como método, forma y fin de la huelga general de masas, esto no quiere decir, abandonar de manera táctica la lucha para resguardar las fuerzas, lo importante a destacar es la táctica ofensiva.
5.- Consolidar y aumentar constante nuestras fuerzas entre la clase obrera y las masas populares.
6.- Elevar la actividad y la iniciativa de las masas para consolidar y expandir la lucha en el marco de la huelga general, para incorporar nuevas fuerzas a la lucha.
7.- Fortalecer los Comités de defensa proletaria como órganos obreros y populares para la organización y dirección de la lucha, más allá de la huelga general.
8.- Infligir en el enemigo de clase y sus esbirros como los rompehuelgas, ejército y su policía derrotas temporales.
Instrumentos y formas de organización de la clase obrera
La Corrientes sindicales de clase y revolucionarias debe ser fundamentalmente una opción de masas trabajadoras y no de activistas en lo individual:
Las Corrientes no deben retraerse sobre si misma, porque estaríamos en peligro de convertirnos en una secta, tampoco debemos conformarnos con trabajar con los elementos más avanzados de los trabajadores, sino el deber fundamental de las corrientes sindicales de clase es ligarse con las masas trabajadoras.
Uno de los principios de los que partimos, es que, si caracterizamos al sindicato como una organización de las masas trabajadoras, debemos enfrentar los problemas que se derivan de un trabajo de esta naturaleza, es decir, hacer los sacrificios necesarios sobre todo en una primera etapa de construcción, de una agitación económica, y propaganda permanente de la línea político sindical de clase y revolucionaria e impulsar la organización constante de los trabajadores. Si el trabajo de una corriente sindical es rechazado, realizar una autocrítica de nuestro trabajo e insistir. Si por atraso los trabajadores no captan nuestra propaganda, hay que reelaborar la propaganda haciéndola más sencilla. Es decir, no existe una receta para realizar el trabajo, pero lo cierto es que nos hace falta la perseverancia, para ganar a los trabajadores, encontrar las formas más sencillas y adecuadas para que los trabajadores se organicen y luchen entorno a una concepción de clase y revolucionaria.
Debemos combatir los rasgos reaccionarios de los sindicatos actuales, el charrismo, el economicismo, el reformismo., etc., sin vernos aislados del movimiento de los trabajadores. Esta aunque parece una idea básica o elemental, el problema es llevarla a la práctica, se trata de que por vía práctica convenzamos al trabajador que es victima de prejuicios pequeño-burgueses, del apoliticismo, el rutinarismo, y el gremialismo a los que lo conducen los charros y reformistas. Y tenemos que partir de la agitación económica para atraer y organizar a los trabajadores y que por experiencia propia y la educación revolucionaria se den cuenta que con la unión y organización de los trabajadores es posible hacer retroceder a un patrón, y estas pequeñas victorias harán comprender al trabajador que es posible hacerlo sobre toda la clase burguesa.
Debemos pugnar por que los sindicatos no sean presa de rutinarismo de la revisión del contrato colectivo, las elecciones sindicales, contrato de trabajo, revisión salarial, etc., sino que se deben basar en objetivos de clase, consignas de periodo y tareas estratégicas, es decir, involucrarse en la lucha de clases general, impulsar la huelga general.
En estos momentos de profunda crisis económica y política, entre los trabajadores existe una conciencia anti-gobiernista, pero no anticapitalista, la crisis del sistema presenta de manera más manifiesta las contradicciones de clase, pero igualmente por momentos inhibe la lucha, porque el despido, sobre todo presente en la época de crisis, atemoriza a la participación política de los trabajadores. Pero este temor hay que transformarlo en lucha, porque especialmente en esta etapa de crisis tenemos que defender el empleo, oponiéndolos a los despidos de cualquier tipo, luchar contra la categoría de trabajadores eventuales y luchar por el trabajo y basificación de los trabajadores, es decir, de la debilidad hay que sacar la fuerza para oponerse a la política del régimen, y que a partir de ello desarrollemos una conciencia de clase y de disposición a la lucha.
Por otro lado, habría que entender que nuestra política de clase y revolucionaria, la necesidad de democratizar los sindicatos es una política, de acercar a los trabajadores a una conciencia de clase, y esto va más allá de la conquista de las direcciones sindicales, que sin duda es importante, pero no es el objetivo último, lo fundamental es mantener una política, una posición, una alternativa de clase, que poco a poco, vaya impregnando de una conciencia de clase, y en ese proceso ganar la dirección formal y real de los sindicatos, e impregnar de la concepción marxista-leninista a los trabajadores, por convencimiento y experiencia propia.
Porque el tener como prioridad ganar sección por sección, sindicato por sindicato, lo que se prioriza es ganar y mantener el control formal de los sindicatos, y estabilizarse en ellos por encima de cualquier consideración política, es decir, se deja a un lado el generar conciencia de clase, formas de organización y lucha que impregnen a los trabajadores de la necesidad de una revolución, y tenemos que reconocer que en esta lógica de ganar a como de lugar las direcciones sindicales y mantenerse en ellas sin desarrollar un sindicalismo de clase y revolucionario, se pierde en mera gestión y lucha económica.
Pugnar por la independencia de la clase obrera y los trabajadores no significa la separación de contingentes democráticos de trabajadores de los grandes sindicatos y centrales, sino fundamentalmente de que los trabajadores desarrollen un sindicalismo de clase, unitario, asambleísta, democrático, e internacionalista, recuperando los sindicatos existentes como instrumentos de organización proletaria. Lejos de construir un sindicalismo de clase y revolucionario desmembrando el movimiento sindical, lo que pugnamos es por recuperarlo y unificarlo sobre la base de sindicatos nacionales, para desarrollar la fuerza y unidad de los trabajadores. Esto tampoco implica que debamos renunciar en algunos momentos a utilizar de manera táctica estructuras paralelas al sindicato para que nos permita desarrollar la lucha, tal es el caso de los comités paralelos.
También para construir un sindicalismo de clase y revolucionario debemos desarrollar de manera creativa la unidad de acción, con otras fuerzas y corrientes sindicales que nos permita oponer una política unificada frente al patrón, los charros y la reacción, nosotros con nuestras propias fuerzas, sobre todo en estos momentos nos vemos limitados, esto no significa ceder en nuestra concepción, sino ganar fuerzas, acercar trabajadores, crear una mejor correlación de fuerzas.
La táctica de unidad de acción nos da pie a desarrollar las luchas concretas de los trabajadores, y evolucionar a formas de lucha más elevada, así como de unidad más allá de las corrientes a la unidad de los trabajadores como tal, esta es la política del Frente Único Proletario.
Los comites de fabrica y de empresa. Dependiendo de las condiciones concretas debemos crear comités de fábrica y empresa, elegidos por el conjunto de los obreros independientemente de su convicción política, y atraso ideológico, lo importante es desarrollar la más plena unidad de los obreros y trabajadores, para posteriormente con la movilización, la agitación, la propaganda, los talleres sindicales, y la lucha concreta desarrollar su conciencia de clase. Estos comités se deben convertir en instrumentos de lucha defensiva y ofensiva, estos serán la base para avanzar a crear sindicatos de clase y revolucionarios, ya que contemplan al conjunto del proletariado de una fábrica u empresa. La creación de comités de fábrica y de sindicatos está íntimamente ligada, y corresponde a una etapa de lucha esencialmente ofensiva, ya que hacerlo de manera abierta en tiempos de calma, o cuando no se han generado las suficientes condiciones de trabajo, y el estado de ánimo de los proletarios aún no esta estructurado, un paso de estos puede llevarnos a la derrota temporal, los despidos y como consecuencia el desanimo generalizado.
Sindicatos. La burguesía es evidente tomara medidas para romper la combatividad de los sindicatos cuando están fuertemente unidos y que despiertan la simpatía y solidaridad de los trabajadores. Como el cierre de empresas que se convierte no sólo en una medida económica, sino esencialmente política para quebrar la combatividad de los obreros y los trabajadores.
Cooperativas. Las cooperativas deben servir fundamentalmente en una escuela de la lucha de clases por la revolución proletaria, combatiendo el espíritu pequeño-burgués, que despierta el “control” directo de una empresa, en el contexto capitalista, de otra forma lo que va a mover a los cooperativistas es el lucro la ganancia, y no el desarrollo de la lucha de clases, la solidaridad con los sindicatos de democráticos y revolucionarios, y fomentar la capacidad que tiene la clase para desarrollar el control de la producción no sobre una empresa, sino en todo el país en beneficio de su propia clase.
Sindicalismo de clase y revolucionario
Los fundamentos del sindicalismo de clase y revolucionario que enarbolamos, mantiene diferencias fundamentales entre lo que debe ser el movimiento sindical de los trabajadores, con respecto a lo que plantean las diversas corrientes burguesas y pequeño-burguesas, que restringen el movimiento sindical a la lucha económica, y/o por reformas, o bien totalmente alejados de toda estructura sindical por considerarla un instrumento del Estado burgués como lo plantean los consejistas y los izquierdistas.
Nosotros partimos del carácter fundamental de los sindicatos como organizaciones básicas de la clase obrera y como organizaciones de masas, cuando se le despoja de estas características pierde toda utilidad para los trabajadores. Para nosotros la línea del sindicalismo de clase y revolucionario debe ser.
La unidad de acción, las relaciones orgánicas, políticas e ideológicas del Partido Comunista, con los sindicatos revolucionarios y democráticos (así como las corrientes de clase y revolucionarias), es un requisito indispensable para el triunfo de la revolución proletario. El sindicalismo de clase y revolucionario que enarbolamos los marxista-leninistas planteamos claramente que debe existir una colaboración estrecha en todos los terrenos de la lucha entre el sindicato (ó en su defecto corriente revolucionaria) y Partido Comunista, plan de acción, objetivos de periodo, táctica y estrategia. Esta es la única garantía para que el proletariado se transforme en un sujeto revolucionario.
Siendo que las tareas y objetivos del Partido Comunista y las corrientes sindicales y/o sindicatos revolucionarios consisten en asegurar la victoria de la clase obrera. Sólo cabe plantear la más estrecha colaboración y fraternal, con vistas alcanzar el objetivo común.
1.- La política del sindicalismo de clase y revolucionario que planteamos no es impulsar solamente la organización de los trabajadores para la lucha económica, sino fundamentalmente desarrollar la formación de la conciencia de clase, es decir, el sindicato debe ser un instrumento para conducir a la clase obrera y los trabajadores a los fines últimos del proletariado, la revolución proletaria. Esto no significa que cada conflicto lo queramos transformar en insurrección armada y en revolución, como lo achacan los reformistas, significa demostrar al proletariado con cada conflicto económico, con cada lucha desatada, la necesidad de la revolución proletaria.
2.- Consideramos que los sindicatos deben ser una escuela de la lucha de clases del proletariado en las condiciones del régimen capitalista, porque deben iniciar a la educación de la clase obrera y los trabajadores, el sindicato debe servir para formar y desarrollar la conciencia de clase y lucha activamente contra la explotación y opresión capitalista, porque concebimos que los sindicatos que se guían por la política de clase y revolucionaria no deben exagerar la importancia de la lucha económica pero tampoco subestimarla.
3.- Por ello, nosotros concebimos al sindicalismo de clase y revolucionario, como un eslabón que une las luchas de los trabajadores con las tareas revolucionarias y socialistas. Porque partimos de que la emancipación de la clase obrera es obra de la clase obrera misma, cuando la Corriente de Trabajadores Revolucionarios (CTR) plantea luchar por la abolición de la propiedad privada no hacemos más que generalizar lo que ya es realidad para la clase obrera y los asalariados. Cuando hablamos de la emancipación del trabajo solo se expresa la forma en que es posible emancipar a todos los explotados, cuando planteamos desarrollar la conciencia de clase del proletariado, no lo planteamos como sustituir el papel de dirección política que le corresponde al Partido Comunista, sino la reivindicación del mismo como dirección de la clase obrera hacia su emancipación. Que en la práctica y por medio de la educación política y la lucha concreta, conduce a los trabajadores a la conclusión, de que todos los sufrimientos, la explotación y opresión que se padece a diario es producto del sistema de explotación capitalista, que va más allá del gobierno en turno que puede ser PAN, PRI, o PRD, y que la liberación depende únicamente de la destrucción del sistema capitalista, y la instauración de la dictadura del proletariado.
4.- Por lo tanto para la CTR los sindicatos deben ser fundamentalmente una organización de los trabajadores para la lucha política. Por ello, para nosotros la educación y organización como clase implica sobrepasar los límites económicos de la lucha, luchar porque salgan de los marcos de la defensa de su contrato colectivo de su fábrica, del valor de su fuerza de trabajo, y que se marche hacia la unidad de clase con todos los trabajadores.
5.- Para la CTR es claro que los sindicatos entendido en su expresión más amplia como organizaciones de los trabajadores, deben ser guiados por la ideología proletaria, por lo tanto luchamos contra la falsa neutralidad que plantean las diversas corrientes burguesas y pequeño-burguesas, nosotros planteamos de manera clara que debe existir los vínculos cada vez más estrechos entre el sindicato y el Partido Comunista, el FPR y las diversas formas que asuman el frente único.
6.- El tipo de sindicalismo que planteamos es un sindicalismo de clase porque se desarrolla sobre la teoría de la lucha de clases, planteando que los intereses de la burguesía son diametralmente opuestos a los del proletariado.
7.- Es revolucionario porque educa a la clase obrera y los trabajadores en la teoría y en la práctica de la revolución proletaria.
8.- El tipo de sindicalismo que planteamos es democrático porque todos los cargos dentro del sindicato deben ser elegidos de abajo a arriba, siendo todos los representantes revocables en el momento que la mayoría lo decida, buscando la participación de la mayoría en las decisiones y sujetándose la minoría a las decisiones de la mayoría.
9.- El sindicalismo que planteamos es asambleísta porque defiende y plantea que la asamblea general es el máximo órgano de dirección y decisión del sindicato. Es de masas porque se apoya en la fuerza de estas y desarrolla una lucha donde los problemas se resuelven sobre la base de la participación de mayoría y no sobre la base de participación principal de los dirigentes.
10.- La CTR plantea un sindicalismo unitario porque busca la unidad de la clase obrera y los trabajadores, y la conquista de sus reivindicaciones inmediatas e históricas por encima de la barrera de grupos, partidos burgueses, centrales y sectas que buscan dividir al movimiento obrero
11.- La CTR plantea como uno de sus fundamentos del sindicalismo de clase y revolucionario, la lucha y la unidad permanente de todos los trabajadores en contra del imperialismo, el fascismo, y la reacción, por ello la línea del sindicalismo que enarbolamos es esencialmente internacionalista.
|