La lucha de clases se agudiza, viene en ascenso a lo largo y ancho del país, basta ver el avance regular que la lucha de clases ha tomado en los últimos 7 años, para ver en conjunto las perspectivas que se le abren a la clase obrera y masas populares.
1.- A fines del siglo XX se dieron grandes movilizaciones de carácter político-económico que plantearon la protesta contra las medidas privatizadoras en la industria eléctrica, la seguridad social, el agua y la educación. Estas movilizaciones se sustentaron en concepciones democráticas y antiimperialistas sobre la base del conocimiento cierto (la experiencia de las anteriores privatizaciones) del saqueo que representaban, abonando el camino para la defensa de los intereses materiales de las masas, sin que avanzara más la cuestión de la organización.
2.- El arribo de Fox al poder político en medio de la derrota al movimiento estudiantil, significó la consecución agravada de la política de los monopolios y la oligarquía financiera apoyándose en el desconcierto inicial del “cambio democrático”. A ese momento multitud de pequeñas y grandes organizaciones entraron en un proceso de aprendizaje en torno a la unidad tantas veces frustrada, proceso que tuvo sus primeros pasos en la unidad interior de algunas fuerzas, y que a mediados del foxismo se cuajó en la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo y el Frente Sindical, Campesino, Indígena, Social y Popular, como bastiones que aglutinaron en buena medida los más importantes esfuerzos populares por combatir al régimen, aún sobre la base de la defensiva en los intereses económicos inmediatos.
3.- En la segunda mitad del foxismo, las presiones de éste y el imperialismo se volvieron mucho más desesperadas al grado de lograr diversas reformas, en tanto que otras se vieron paradas por el creciente descontento popular, que sin duda logró salir mucho más allá de los frentes en proceso de organización, abarcando el descontento en sectores tradicionalmente controlados por el corporativismo (Sindicato de telefonistas, mineros y seguro social). Las luchas subieron de tono, destacándose como económicas, políticas y sociales, la disputa por la organización de las masas puso en juego el debate contra el fascismo, el socialdemocratismo y el reformismo.
4.- Al final del foxismo la ofensiva de la oligarquía financiera contra la clase obrera y el pueblo se acrecentó, anunció el Pacto de Chapultepec al que siguió la adhesión de la reacción, la oligarquía quiso imponer su programa de reformas estructurales pero fue contenida por sus propias contradicciones y la acción popular. La lucha del pueblo logró mayores avances en la unidad de acción a pesar de que los aliados charros al final sucumbieron, se logró confrontar a la oligarquía financiera en un campo propiamente de consignas democráticas y reivindicativas, e impulsar los primeros Diálogos Nacionales, encuentros masivos de las organizaciones del pueblo para definir un Programa Mínimo No Negociable y un Proyecto Alternativo de Nación frente al Neoliberalismo.
5.- En el 2006 la crisis política de la burguesía fue de mayor alcance, si bien logró imponer la Ley Televisa, y la continuidad de su política desde los comienzos del proceso electoral, en medio de todo ello, las luchas populares se acrecentaron, La Otra Campaña recorrió el país con un pequeño contingente de organizaciones que difundimos ampliamente nuestras consignas y articulamos procesos de lucha alejados. Un nuevo Diálogo Nacional se celebró e impulsó una política flexible de cara al proceso electoral tomando en cuenta la diversidad de tendencias manifiestas, aunque sus acciones posteriores llegaron a verse mermadas por el compromiso de diversas fuerzas con la socialdemocracia. La clase obrera hizo acto de presencia, acompañó diversas movilizaciones populares y protagonizó sus luchas reivindicativas contra los patrones, así, de por medio la crisis política, se presentó el fenómeno de la Ciudad Proletaria de Lázaro Cárdenas, Michoacán, en que la clase obrera y las masas urbanas tomaron el control de la ciudad y fueron capaces de hacer su política de clase, desenmascarar a la burguesía y su Estado en sus maniobras, así como de aplicar la autodefensa contra los cuerpos represivos. Este proceso llama la atención como fenómeno de la lucha de clases en ascenso, indicador del grado de combatividad proletaria todavía circunscrito a un punto del país que inmediatamente sintió la solidaridad general y sirvió de ejemplo para desatar diversas luchas por todo el país.
6.- La crisis de la democracia burguesa terminó en un escandaloso fraude electoral sin consumar todos los objetivos trazados sobre la desarticulación del movimiento de masas después del 2 de julio. La lucha democrática por el respeto a la voluntad popular trajo a cuentas la necesidad de ampliar el radio de acción de la política proletaria y de la política de alianzas frente a la oligarquía financiera y sus partidos de cara a consignas progresistas, democráticas y sociales. El movimiento fue radicalizándose y destacando banderas democráticas y revolucionarias, los frentes con todo y dificultades siguieron protagonizando nuevas luchas y escenificando una tendencia a la organización del pueblo trabajador por todo el país, replanteándose la necesidad de la lucha contra el régimen foxista y su continuación.
7.- Caso que adelanta los próximos escenarios de la lucha de clases es el que se desarrolla en el estado de Oaxaca, que partiendo de la más intensa represión del régimen, el pueblo logró extender sus luchas y asegurar un amplio proceso de unidad frentista, una circunstancia que da pauta a la constitución de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, que indiscutiblemente pone a la orden del día para toda la clase trabajadora nuevas tareas en torno a la cuestión tantas veces negada por sus detractores de la necesidad de la lucha por el poder, trazando definitivamente un punto de quiebre frente a las posiciones tradeunionistas, economicistas, gremialistas y proburguesas, aún y cuando la tarea es para un mayor plazo, bosqueja la nueva política proletaria de Frente Único, organización de las masas y planteamiento de la necesidad de luchar por el poder.
8.-El inicio del gobierno de Calderón destaca una escalada de la oligarquía financiera contra los trabajadores, la represión brutal contra el movimiento oaxaqueño, la ofensiva contra el sindicalismo democrático -véase el apoyo a la sección 59 de los maestros charros, en contraposición a la sección XXII democrática del SNTE-, la aprobación de un presupuesto de egresos raquítico e impopular, la carestía de productos básicos, la militarización del país, la ofensiva por imponer las reformas estructurales, las señales abiertamente fascistas de Calderón contra las masas populares (se viste de militar, organiza actos con militares, buscando ese objetivo), como contraparte tenemos que las movilizaciones de las masas en Oaxaca no cesan, por el contrario aumentan en tamaño y calidad, los frentes unitarios y movimientos importantes, se preparan para enfrentar la ofensiva de la oligarquía organizando el IV Dialogo Nacional en febrero. Los sindicatos y organizaciones convocan a manifestarse contra la carestía de la vida, la exigencia por la libertad de los presos políticos aumenta en todo el país.
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