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CAPITULO I
EL DESARROLLO HISTÓRICO DEL CAPITALISMO.
a) De las sociedades precapitalístas.
Se estima que desde hace aproximadamente unos 35 mil años, pequeñas oleadas de hombres asiáticos empezaron a poblar el continente americano cruzando el estrecho de Bering. Por un espacio de tiempo bastante prolongado, producto de la falta de factores materiales que fungieran como aceleradores de su desarrollo social, los primeros pobladores de América subsistieron bajo formas de producción comunitarias. Sus relaciones de producción eran colectivas y de cooperación, subsistían de la recolección, la caza y la pesca. Sus instrumentos fueron el garrote y toscas piedras, más tarde la lanza, el arco y la flecha.
Con el desarrollo paulatino de las fuerzas productivas surgió la agricultura y la cría de algunos animales domésticos y con ello, la vida sedentaria. Así se acrecentó la división del trabajo, apareció el trabajo artesanal y el comercio; se esparcieron las aldeas y los grandes centros para la actividad económica, social y religiosa de aquellas sociedades, pronto se empezaron a generar los excedentes de producción, surgieron las clases sociales.
En el preámbulo de la llegada de los españoles, en lo que actualmente se considera nuestro territorio nacional, se había desarrollado la sociedad de clases entre los toltecas, mayas, aztecas, purépechas, y otros más, aún cuando persistían comunidades primitivas de cazadores y recolectores. La sociedad de mayor esplendor fue la azteca, que sojuzgaba a más de 370 tribus y las hacía tributarias. Su estructura social la conformaban, por un lado, los productores directos: macehuales, mayeques, tamemes y tlacotin y, por el otro, los grupos dominantes: tlatoanis, tetecuhtin y pillilis. El lujo de los señores aztecas contrastaba con la pobreza del pueblo azteca y de las tribus conquistadas. Los españoles sentaron su dominio apoyándose en las propias formas de explotación y estructuras aztecas.
A la llegada de los colonizadores españoles las tribus más desarrolladas se encontraban en los primeros estadios de la sociedad de clases esclavista. La presencia de los europeos, imprimió características especiales al desarrollo ulterior de nuestras sociedades, cortando en redondo cualquier desarrollo independiente ulterior de aquellas.
b) Acumulación originaria y colonialismo.
La acumulación originaria significó para los pueblos indígenas de América un costo muy alto, pues se realizó mediante la conquista violenta, la esclavización la usurpación, robos, represiones, asesinatos, segregación racial y el exterminio de gran parte de la población nativa. El Imperio Español impuso a sangre y fuego un régimen feudal y colonial de explotación sobre los indígenas conquistados. Se aceleró el desarrollo de las fuerzas productivas en beneficio de los encomenderos, los hacendados, la Corona española y la burguesía.
Durante la Colonia, los metales preciosos fueron explotados en provecho de la Corona española; el comercio monopolizado; la agricultura controlada por las grandes haciendas feudales y las tierras de los indígenas fueron furtivamente ocupadas. La Corona española se enriquecía a través del quinto real, los estancos, las alcabalas, los impuestos, además de otros tributos. Castas e indios fueron obligados a pagar tributo al rey, dueño de toda la tierra y la cual concesionaba a sus vasallos, así como se les obligó a pagar tributos en especie, en trabajo o en dinero a sus señores o caciques y, los diezmos y primicias a la iglesia católica.
Durante la época de la Colonia se desarrolló una constante lucha de clases. Se multiplicaron las rebeliones y se dieron decenas de levantamientos e insurrecciones de los indios, las castas, los mestizos y el pueblo en general en contra del orden opresor. Entre las innumerables luchas de aquella época destacan las dirigidas por Jacinto Canek, Yanga, Ayopin, así como la de los mineros de Real del Monte.
Con el desarrollo inevitable de las fuerzas productivas, el establecimiento de lazos económicos internos, el desarrollo histórico, el papel cohesionador del idioma español, la comunidad de territorio entre las distintas clases y etnias, las aspiraciones nacionales de las clases explotadas y también de las clases opresoras nativas, la conformación de una psicología particular y el sentimiento de opresión y explotación hacia el imperio español; aparece la nación mexicana, surgen los sentimientos nacionales y posteriormente la conciencia nacional.
En 1810 se había establecido en México un régimen basado en el latifundismo. La profunda opresión y explotación de que eran objeto las amplias masas campesinas, indígenas y mestizos, trabajadores de minas, artesanos y capas pobres de las ciudades fueron la causa de la epopéyica insurrección de las masas populares que combatieron en las filas de los ejércitos revolucionarios de Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón y otros caudillos, bajo el influjo liberador de las ideas antifeudales de la Revolución Francesa y el asalto a la Bastilla. El liberalismo burgués fue la bandera ideológica con la que surgió el programa burgués de los pequeños productores de mercancías contra la corona española y los así llamados peninsulares.
c).- La formación del capitalismo en México
La revolución de independencia creó las bases para comenzar la disolución de las trabas económicas y políticas con carácter precapitalistas, aparece la producción agrícola sobre bases capitalistas, pequeños talleres artesanales, así como el pequeño y el gran comercio, que, paulatinamente, en las primeras décadas, después de la revolución de independencia, van sentando los cimientos para el crecimiento del mercado interno, dándose un gran impulso a la pequeña producción de mercancías, transformándose poco a poco las actividades de autoconsumo en actividades económicas que producen esencialmente para el mercado.
A partir de 1840 hasta fines del siglo XIX se da la acumulación originaria interna de capital en México que se caracteriza por un proceso violento de expropiación de la tierra. Los campesinos y los campesinos-indígenas son violentamente expulsados de sus tierras al tiempo que se les expropia se saquean los terrenos comunales; combinado con la inversión y saqueo de Inglaterra (minería), Francia (comercio) y EE.UU. (expansionismo territorial norteamericano que para México significó la pérdida de más de la mitad de su territorio nacional).
Entre 1840 y 1860, la pequeña producción individual poco a poco se va transformando en producción de empresas capitalistas, organizadas bajo la cooperación simple y el desarrollo del comercio en mayor escala.
Se ejerce la expropiación por unos cuantos, que privan a la gran masa del pueblo de la tierra y los medios de vida e instrumentos de trabajo. En este marco histórico, se dan las leyes de desamortización de las tierras y las corporaciones civiles (municipios, pueblos etc.) de 1856-1859; durante el período que comprende de 1867-1876, con la reforma juarista (la llamada república restaurada), hasta el Porfiriato, en 1883, con la Ley de Colonización de Terrenos Baldíos, se da remate al despojo de tierras de los campesinos.
En esta etapa histórica, se desarrolla la concentración de capitales sobre una base estrictamente capitalista, transformando los medios de producción individuales y desperdigados en concentración de la producción, la propiedad raquítica de muchos, en propiedad gigantesca de pocos.
Se proletariza a la gran masa del pueblo, expidiéndose leyes que obligaban a los campesinos, expulsados de sus tierras, a convertirse en proletarios y a someterse a la disciplina que exige el trabajo asalariado. La burguesía naciente desarrolla la violencia física para reclutar jornaleros (proletarios agrícolas).
La burguesía, utiliza el aparato estatal para imponerle al trabajo, salarios de hambre y jornadas laborales extenuantes de 16 a 18 horas (extracción de plusvalía absoluta), en las minas incluso, se trabajaba de 36 hasta 48 horas seguidas. Los niños y las mujeres, son incorporados a la explotación capitalista. Así se desarrolló el capitalismo en México, chorreando sangre por todos sus poros.
De las décadas de 1860 a 1890 se desarrolla la manufactura (textiles, mercancías de consumo inmediato como el papel, calzado, etc.,), que será el régimen de producción predominante en este periodo y que se desarrolla al lado de una gran cantidad de talleres artesanales y de la pequeña producción agrícola que va a ser todavía muy extensa. Al ser el período de infancia de la gran industria en esencia, la manufactura no va aportar ninguna transformación radical al proceso de producción capitalista. Invade la producción de modo fragmentario, y siempre sobre el vasto panorama del artesanado urbano, así como de la industria doméstico rural. La manufactura se desarrolla al ritmo que crecen las exportaciones de materias primas y alimentos.
A nivel superestructural el predominio del liberalismo será la base ideológica de la burguesía en esta etapa y servirá de fundamento para la integración del Estado Nacional.
En este marco general de despojo, ruina y proletarización del artesanado y los campesinos, desde 1850 se forman las primeras asociaciones de trabajadores, se crean el mutualismo, el unionismo, el cooperativismo, con matices ideológicos que van desde el socialismo utópico, el anarquismo hasta el cristianismo primitivo. Representados por Plotino C. Rhodakanaty, el Circulo de Obreros de México (1872), o Julio López Chávez (socialista utópico asesinado en el régimen de Benito Juárez García).
Después de haber sentado sus bases la manufactura, en la última década del siglo pasado, se comienza a desarrollar la industria maquinizada en la producción de diversas mercancías como el algodón, lana, el lino (industria textil); conservas, cervezas, etc. Se establecen las primeras grandes industrias maquinizadas en la industria pesada como la química, el cemento y la siderurgia. Hacen su aparición los primeros grandes monopolios extranjeros, que comienzan a exportar capitales a México, característica propia del capitalismo que entraba a su fase imperialista. Desde este periodo se va dando el dominio imperialista de E.U. en México y en menor medida de Inglaterra y Francia (se extiende la presencia del capital internacional en la industria petrolera, ferrocarriles, minas, industria eléctrica, teléfonos, intervencionismo militar, injerencia política). Igualmente en esta etapa se desarrollan los bancos, las comunicaciones, y sobre todo el sistema ferroviario que ayudó de manera significativa al crecimiento del gran comercio para la exportación de materias primas y alimentos, así como ayudó a la aceleración de la circulación de las mercancías fortaleciendo el mercado interno. Además en esta época se empieza a desarrollar la gran agricultura capitalista.
Para resistir el embate del capital, el proletariado forma los primeros sindicatos que hacen su aparición en la última década del siglo pasado. Se desarrollan huelgas textiles en Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Cananea y Río Blanco (1906-1907), estas últimas influenciadas por las organizaciones anarquistas como el Partido Liberal Mexicano dirigido por Ricardo Flores Magón.