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EL CAPITALISMO Y LA REVOLUCIÓN PROLETARIA EN MÉXICO.

México está  inmerso en el mundo capitalista. La modalidad que adquiere en nuestro país el capitalismo es la de un Capitalismo Monopolista de Estado dependiente y sujeto a la dominación neocolonial del imperialismo, particularmente del norteamericano.

La dependencia de nuestro país respecto al imperialismo norteamericano nos coloca en una situación doblemente desigual pues a la crisis general que vive el imperialismo a nivel mundial, crisis que es desahogada sobre las espaldas de la clase obrera y todo nuestro pueblo, se le suma la propia crisis del capitalismo mexicano. La situación y desarrollo económico de nuestro país son los propios de un país capitalista dependiente, caracterizados por su extrema desigualdad y anarquía. Mientras existen ramas de la economía altamente desarrolladas, empresas de bienes de producción, estas se encuentran en manos del selecto grupo que conforma a la oligarquía financiera mexicana e imperialista.

El proceso creciente de monopolización a la vez de fortalecer a la oligarquía financiera coloca en proceso de ruina a los medianos y pequeños productores los que en el mejor de los casos pasan a ser empleados de la gran burguesía. Este proceso de modernización y monopolización en medida en que se encuentra supeditado a la ley de la máxima ganancia, repercute directamente en las condiciones de vida del proletariado y el pueblo, produciendo un creciente proceso de empobrecimiento de las masas populares.

Esta situación de superexplotación del proletariado en las grandes empresas y el proceso de empobrecimiento de las masas populares, es sostenida por el estado burgués mexicano que es el instrumento directo de la dictadura de la burguesía y que representa y defiende los intereses de la oligarquía financiera mexicana y el imperialismo, principalmente del norteamericano.

El estado de la dictadura de la burguesía ejerce su control sobre el proletariado y las amplias masas populares por medio de sus instrumentos directos de represión (cárceles, tribunales, leyes, ejército, policías, cuerpos paramilitares) y del control corporativo sobre las masas trabajadoras a través de las centrales obreras-campesinas-populares oficiales. En los últimos tiempos éste control se pretende ejercer y fortalecer también a través de los sindicatos y organizaciones dominados por los oportunistas.

Tanto mayor es el avance del proceso de monopolización, tanto más se ligan los intereses de la gran burguesía mexicana y el imperialismo , principalmente, norteamericano.

El la clase obrera y el pueblo mexicanos, se enfrentan a un estado burgués en el que predomina un sistema de gobierno autoritario con fuertes tendencias hacia el fascismo y sumamente centralizado en el poder ejecutivo y en donde manda la oligarquía financiera. El aparente pluripartidismo no es sino un disfraz del más férreo control político e ideológico que se ejerce hacia el pueblo: y, la llamada "democracia" significa la dictadura para los trabajadores y amplias libertades para la minoría explotadora. Ni el PAN, ni el PRI, ni el PRD y ninguno de los partido burgueses y pequeñoburgueses, son alguna alternativa de cambio a favor de los trabajadores y las amplias masas populares explotadas y oprimidas.

El capitalismo mexicano hace tiempo que dejó de ser una fuerza del progreso y por el contrario, se ha convertido en el principal obstáculo para el desarrollo de nuestro país. Las relaciones sociales de producción están en contradicción radical con las fuerzas productivas frenando su desarrollo. El capitalismo mexicano no tiene posibilidad alguna de resolver los graves problemas que vive nuestro país pues no está  interesado en desatar las fuerzas productivas y permitir su libre desarrollo. Se requiere de un cambio revolucionario que a través del derrocamiento violento del actual estado de cosas, instaure un gobierno de obreros y campesinos pobres en el que las masas populares decidan su propio destino.

El carácter reaccionario del Estado de la oligarquía financiera ha provocado un creciente descontento de la clase obrera, el campesinado pobre y otros sectores explotados y oprimidos. Descontento que se expresa en grandes movilizaciones por mejores condiciones de vida, de trabajo y de estudia, por la defensa y ampliación de las libertades democráticas y los derechos políticos. Movilizaciones que no han alcanzado el grado de unidad, consecuencia y madurez necesaria para plantearse el derrocamiento del estado, aunque hacia allá  avanza.

El estado burgués mexicano, enfrenta desde su nacimiento a los intereses y aspiraciones de la clase de los proletarios y de todo el pueblo mexicano.

En el régimen económico que domina nuestro país, la contradicción fundamental es la contradicción entre el proletariado, a la cabeza del pueblo, y la burguesía, fundamentalmente, la oligarquía financiera; contradicción que establece como única alternativa entre la dictadura de la burguesía, el establecimiento de la dictadura del proletariado.

La revolución socialista en México cubre el doble papel, a la vez que destruye al sistema capitalista mexicano, golpea irremediablemente al imperialismo norteamericano, ligando en un solo haz las tareas socialistas con las antiimperialistas y de liberación nacional.

 


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