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EL MUNDO BURGUÉS IMPERIALISTA Y EL MUNDO EN LUCHA POR EL SOCIALISMO: DOS POLOS DE LA SITUACIÓN MUNDIAL. LUCHA SIN CUARTEL CONTRA EL REVISIONISMO, EL OPORTUNISMO Y LA SOCIALDEMOCRACIA.
El mundo moderno está sumergido en una compleja situación internacional. Las contradicciones que inevitablemente en él se manifiestan, tienen su expresión en una diversidad de matices, alianzas, enfrentamientos y luchas que deben ser analizadas a la luz del marxismo-leninismo. Asistimos a la bancarrota del sistema imperialista mundial que sumergido en una profunda crisis intenta salvarse intensificando su opresión, saqueo y explotación sobre el proletariado y pueblos oprimidos que controla, por un lado y por el otro, invadiendo las áreas de influencia de los otros imperialismos y superpotencias tratando cada uno de ellos de consolidar su propio campo de dominio y destruir el campo de sus enemigos. La aparición del capitalismo y su transformación en un sistema mundial y el ascenso del imperialismo como la forma más acabada y superior del capitalismo así como la existencia del movimiento comunista internacional son las premisas fundamentales de la época y del triunfo de la revolución proletaria mundial. El camino de la revolución de octubre de 1917 en Rusia y su gran victoria de significación universal, las posteriores luchas emprendidas con más fuerza por el proletariado internacional y muy particularmente los cambios operados en la correlación de fuerzas entre el imperialismo y el socialismo después de la segunda guerra mundial traen aparejada la división de la población del planeta en dos campos: un poderoso campo en lucha por el socialismo y un moribundo campo imperialista.
El campo en lucha por el socialismo es producto de la lucha del proletariado internacional y de los demás trabajadores y pueblos del mundo, pertenece no solo a las masas donde existió el socialismo, sino también al proletariado internacional y a todos los trabajadores. El rasgo característico del triunfo de la revolución de octubre, es que marca una tajante división del planeta: dos sistemas de vida (dictadura burguesa o dictadura proletaria), y dos campos (el campo de la lucha por el socialismo y el campo imperialista).
A la muerte del camarada Stalin, los seguidores del campo capitalista en la Unión Soviética, inician abiertamente el proceso de restauración del capitalismo, proceso en el que estarían también, (excepción hecha de Albania), los países de democracia popular, aunque con otras características, Yugoslavia y China. Con todo y que el camino emprendido por los revisionistas titoistas, jrushovistas, maoístas y eurocomunistas representó un duro golpe para el campo en lucha por el socialismo, éste lejos de desaparecer –aunque sufre una dolorosa derrota- reconcentra sus esfuerzos teóricos y prácticos por reorganizarse y fortalecerse en la lucha diaria entre el trabajo y el capital. Con la caída del socialimperialismo soviéticoy de los países de “socialismo” pequeñoburgués y su ideología el revisionismo, solo se vinieron a confirmar las tesis marxistas-leninistas de que en realidad lo que en esos países existía desde hacia tiempo no era más que una restauración clasíca de la economía y superestructura burguesa-capitalista.
La caida de Albania Socialista y del PTAabre una grave crisis dentro del Movimiento Comunista Internacional marxista-leninista, que exigesu depuración y las posibilidades de su mejor organización bajo las ideas inmortales de Marx, Engels, Lenin y Stalin y las enseñanzas de los camaradas Jorge Dimitrov y Enver Hoxha.
En la época actual los bloques más reaccionarios del campo imperialista y los bloques de renegados del m-l embosados y abiertos que han subvertido el poder en el campo socialista, constantemente modifican sus caretas. De feroces contrarrevolucionarios se disfrazan de "democráticos" y de renegados revisionistas se disfrazan de "marxista-leninistas" (particularmente los revisionistas soviéticos y chinos), pretendieron engañar a los pueblos para que pasaran a formar parte de sus dominios y esferas de influencia en sus intentos hegemonistas y expansionistas de controlar y dominar el mundo, aún a costa de la propia guerra si fuera necesario para desterrar a los otros imperialistas que ahí detentaban el poder. La contrapartida a los intereses imperialistas revisionistas de mantener, arribar o usurpar el poder fueron constantemente frustrados por la creciente indignación y ascenso de la lucha revolucionaria de los pueblos que en todos los terrenos desde la diplomacia hasta la poderosa guerra patriótica y popular combaten a las superpotencias, a las burguesías de los países capitalistas desarrollados y a sus propias burguesías. Las gigantescas oleadas revolucionarias cada vez mayores y poderosas sacuden crudamente al mundo capitalista-imperialista y los restos del capitalismo-revisionista, sumergiéndoles más profundamente en su crisis y en su inevitable destrucción.
Dos tendencias se desarrollan a nivel mundial: la tendencia a la guerra imperialista y la tendencia a la revolución proletaria. El poderoso ascenso de la lucha de los pueblos y en particular del proletariado se enmarca dentro de la lucha por destruir el sistema capitalista. El imperialismo, las burguesías nativas y los reaccionarios de todo pelaje enfrentan una poderosa ofensiva popular en la que no pueden vanagloriarse de salir bien librados. Las masas populares y a la cabeza de ellas el proletariado luchan en forma abnegada y heroica contra el sistema capitalista y en esta gran lucha se están fogueando los contingentes que habrán de destruir la dominación de la burguesía. Los proletarios y los pueblos de todo el mundo se hallan de pie: huelgas, tomas de tierra, manifestaciones, enfrentamientos militares se repiten por todo el mundo: la tendencia a la revolución proletaria es la tendencia fundamental en el mundo moderno.
En la gran crisis que vive el capitalismo, los imperialistas de todo el mundo están necesitados de expandir sus dominios pero se encuentran por un lado a la resistencia que hacen la clase obrera y los pueblos y por el otro a que viven un mundo ya repartido, y que sus intereses chocan con las fronteras de dominación de las otras potencias imperialistas, siendo la única alternativa ante la que se enfrentan los imperialistas: la de expandirse o perecer, la expansión significa guerra entre una (s) potencia (s) y otra (s) particularmente entre los grandes bloques imperialistas. Es necesario tener en cuenta que el peligro de una guerra mundial se deriva de la naturaleza del imperialismo y no solo de una u otra potencia imperialista, porque en la actualidad no solo ellas, sino todos los países imperialistas, los que giran en su órbita y los diversos bloques militares, hacen febriles preparativos guerreristas y al mismo tiempo intensifican su actividad, para evitar por todos los medios el triunfo de la revolución.
Los imperialistas, en su política de dominar el mundo; en el cuerno de África, en el medio Oriente, en Asia, en América Latina, en Europa en una palabra en todo el mundo, se enfrentan cada vez en mayor medida y se preparan para la guerra como única forma de expandir sus dominios y de no perecer. Igualmente, el principal objetivo de la política y estrategia globales chinas, es aliarse con una u otra potencia imperialista para obtener mayores ventajas en tanto potencia socialimperialista. Con la trayectoria que sigue China hace todo lo que está a su alcance por crearse sus propias zonas de influencia. La alianza de la dirección China en los cinco continentes con todos los que oprimen y explotan a los pueblos, con los imperialistas norteamericanos y los monopolios europeos. Con juntas militares fascistas, con criminales y reyes sanguinarios, su unión con revisionistas, oportunistas y socialdemócratas; su política exterior y su llamada “economía socialismo de mercado; son hechos, que demuestran su política de expansión y de alianza con los distintos imperialistas, a fin de expanderse; y mantener en una sobreexplotación a la clase obrera y al pueblo chinos. Sin duda alguna, también en China, como en todos los paises imperialistas, urge la construcción del Partido Comunista marxista-leninista que levante en alto la bandera roja de la revolución proletaria y dirija a la clase obrera y al pueblo chinos a la victoria contra el revisionismo y contra el capitalismo chino.
El mundo entero está maduro para tomar el cielo burgués por asalto. Como lo señalara correctamente el camarada Enver Hoxha en el informe ante el VII Congreso del PTA: "El mundo se encuentra en una fase en que la causa de la revolución y de la liberación nacional de los pueblos no es solamente una aspiración y perspectiva, sino también un problema planteado que espera solución". Esta solución se está gestando, el sistema capitalista-imperialista no tiene ya salida a su crisis, la guerra que responde a los intereses de ellos solo puede ser evitada mediante la revolución proletaria.
Quien vea las cosas desde la lente del marxismo-leninismo y no desde la lente del revisionismo y el oportunismo, podrá ver claramente, en la compleja situación internacional, los campos que en ella se mueven por un lado el campo de la revolución en el que forman el proletariado, el campesinado pobre, los pueblos y naciones oprimidas, y por el otro, el campo de la contrarrevolución en el que forman los imperialistas, los revisionistas, los oportunista, los socialdemócratas, las burguesías de los países dependientes y los reaccionarios de todo pelaje.
En el mundo actual existen cuatro grandes contradicciones que son:
- La contradicción entre el proletariado y la burguesía. Es decir la contradicción entre el capital y el trabajo.
- La contradicción entre los pueblos oprimidos y el imperialismo existente entre un puñado de países imperialistas y centenares de millones de hombres de los pueblos y de los países dependientes ya sea que están sujetos a formas de dominación colonial o neocolonial.
- La contradicción entre los países imperialistas y entre los grupos monopolistas. Es decir la contradicción interimperilista.
- La contradicción entre el campo que lucha por el socialismo y el campo capitalista-imperialista.
Dichas contradicciones, así como las luchas que engendran, están vinculadas entre sí e influyen unas en otras. Nadie puede borrar ninguna de estas contradicciones fundamentales ni sustituir de modo subjetivo por una de ella a todas las demás, pero sí teniendo presente que la contradicción entre el socialismo y el capitalismo es la determinante. Dichas contradicciones darán inevitablemente origen a revoluciones de los pueblos, y son éstas las únicas que pueden resolverlas, de tal manera que los movimientos revolucionarios, democráticos-populares y de liberación nacional, y el movimiento revolucionario por el socialismo, son, las dos grandes corrientes históricas revolucionarias de la época actual.
Actualmente, todas las contradicciones, principales de nuestra época se han agudizado al extremo. Estas contradicciones, conducen inevitablemente a la revolución proletaria, cuyas condiciones existen y maduran progresivamente. El proletariado soporta cada vez más la opresión y la explotación más salvaje, se ve cada día aumentar la carestía de la vida, es amenazada de formar parte del ejército de desocupados y se ve obligada a hacer innumerables sacrificios. Esta situación convence al proletariado de que es hora de poner fin a los innumerables sacrificios, de hacer el supremo sacrificio; de levantarse en revolución e instaurar la dictadura del proletariado.
Otro hecho hace aún más indispensable la preparación general del proletariado para la revolución: el peligro real que existe de que estalle una nueva guerra mundial. El proletariado tiene el deber de combatir contra la guerra de agresión, pero cuando ésta se vuelve inevitable, el proletariado debe convertirla en revolución. Pero esto no se hace en un día y sin una preparación preliminar sistemática, sin un elevado nivel de conciencia, de movilización y de organización revolucionaria, y sin la dirección de los verdaderos partidos marxistas-leninistas.
Del análisis clasista, de las condiciones internacionales objetivas y de las contradicciones fundamentales a escala mundial se desprende que el imperialismo norteamericano, así como los demás países imperialistas, son los principales enemigos de la clase obrera y de los pueblos y como tales constituyen el mismo peligro.
Las superpotencias y los demás países imperialistas, actuando aisladamente o de concierto, representan en la misma medida y en el mismo grado, el principal enemigo del socialismo, de la libertad y la independencia de las naciones, la mayor fuerza para la defensa de los sistemas de opresión y de explotación, el peligro directo de que la humanidad se vea lanzada a una tercera guerra mundial.