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LA LUCHA DE CLASES ES EL MOTOR DE LA HISTORIA. VIVIMOS LA ÉPOCA DEL IMPERIALISMO Y LA REVOLUCIÓN PROLETARIA.

La historia de todas las sociedades, exceptuando la comunidad primitiva, hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. Historia del enfrentamiento entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. Cada nueva etapa de la sociedad ha significado para la humanidad un desarrollo respecto a la etapa anterior, y una vez que ha alcanzado su grado máximo de desarrollo, un obstáculo para el progreso de la humanidad y sus relaciones de producción se oponen directa y antagónicamente a las fuerzas productivas.

Así ha ocurrido con el feudalismo respecto al esclavismo y con el capitalismo respecto al feudalismo. El capitalismo surgido en las entrañas mismas de la sociedad feudal, como producto de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, tiene desde su nacimiento ésta misma contradicción, establecida esta vez entre una forma de producción social y una forma de apropiación privada de lo producido y de los medios de producción, estableciéndose la contradicción antagónica entre el capital y el trabajo, entre la burguesía y el proletariado. Contradicción que adquiere su grado máximo de enfrentamiento en la etapa superior y final del capitalismo, que es el imperialismo o como lo definiera Lenin: "El imperialismo es la fase superior del capitalismo".

A partir de las dos últimas décadas del siglo XIX la producción industrial tiene un auge, señalado por el aumento de la productividad y el crecimiento de la mano de obra. Desarrollo que era concentrado en empresas poderosas cuyo crecimiento las lleva a convertirse en monopolios de tal o cual rama de la producción transformando la libre competencia en su contrario, esto es en monopolio. Junto a este proceso de monopolización de una determinada rama de producción se produce también la monopolización en las ramas complementarias, lo que ofrece a los grandes capitalistas enormes ventajas pues eliminan intermediarios y pequeños capitalistas, a la par de consolidar su poder económico. La fusión del capital bancario con el capital industrial da origen al capital financiero que va a controlar no sólo el poder económico, sino también el poder político, a través de la sujeción de la actividad estatal en beneficio de la oligarquía financiera. Monopolistas que una vez que dominan el mercado nacional pasan a luchar por el mercado mundial, respondiendo esta tendencia a un fenómeno producto de la propia concentración y centralización del capital y la irracionalidad del capitalismo. La producción en función de la ganancia y no de las necesidades populares, la desestabilización del mercado nacional, la sobreproducción, el desempleo, la crisis y la exportación de capitales son fenómenos que se transforman en compañeros de existencia para la propia supervivencia de los monopolios.

La exportación de capitales es dirigida hacia los países no desarrollados, siendo utilizados estos como fuente de materia prima y mercado para los monopolios, pasan a ser dependientes de tal o cual grupo monopolista. La penetración hacia estos países no se da de la noche a la mañana, ya que es iniciada a través de la penetración del capital mediante préstamos, inversiones directas e indirectas, “ayudas”, corrupción, etc., produciéndose una nueva forma de colonialismo o neocolonialismo.

Entre los distintos grupos de monopolios existe una enconada lucha por los mercados y luchan entre sí por mantener los propios y avanzar a costa de mercados dominados por otros. Fenómeno que se produce a escala nacional e internacional, siendo éste enfrentamiento el origen de las guerras de rapiña, en la que si bien se ven afectados los intereses de los monopolios más débiles, fundamentalmente los efectos recaen sobre la clase obrera y las masas populares.

El imperialismo con ser la etapa superior del capitalismo es también su última etapa, pues los principios en que está basado no hacen sino agudizar a su límite máximo las contradicciones de clases, siendo las clases antagónicas e irreconciliables, de esta época, la burguesía y el proletariado.

Sintetizando: Nuestro Partido, considera, que el capitalismo y su etapa superior y final, el imperialismo, es la forma más brutal de la explotación, es superexplotación, rapiña y guerra. El imperialismo ha simplificado al máximo las contradicciones y ha colocado al proletariado como la única clase capaz de encabezar la revolución que derroque este sistema. No existe otra estrategia que derroque y sustituya al régimen de dictadura de la burguesía y únicamente existe la alternativa de implantar la dictadura del proletariado. Han madurado pues, de manera clara y contudente, las condiciones materiales como para que, tanto de la propiedad privada, como de la naturaleza del capitalismo, broten su esencia negativa, sus contarios: la propiedad social y el socialismo-comunismo, a través de la revolución proletaria. ¡¡Vivimos la época del imperialismo y la revolución proletaria!!

 

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