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DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
Conscientes de que sólo un partido consecuentemente, revolucionario del proletariado de México es capaz de conducir a éste en la lucha por su completa emancipación y con ella la de todo el pueblo, y en virtud de la traición y degeneración del antiguo Partido Comunista, es que los comunistas marxistas-leninistas nos dimos a la tarea de gestar y fundar, los días 4, 5, y 6 de marzo de 1978 en la ciudad de México, El Partido Comunista de México (marxista-leninista), dotando con ello a la clase obrera y al pueblo mexicano de su más seguro instrumento de lucha para su liberación y para la eliminación de la opresión y explotación del hombre por el hombre.
Un partido así sólo podía surgir y surgió sobre la base de la estricta aplicación del marxismo-leninismo y la lucha intransigente contra todas las variedades del oportunismo y del revisionismo modernos, particularmente contra el revisionismo soviético-jruschovista, el oportunismo e infantilismo castro-guevarista y el maoísmo.
Con la fundación del Partido Comunista de México (marxista-leninista) el proletariado cuenta nuevamente con su destacamento de vanguardia, con su más importante arma material y espiritual para la destrucción violenta del sistema capitalista y para el derrocamiento del aparato estatal burgués, garante de los intereses de la burguesía –especialmente de la oligarquía financiera- del país y del imperialismo en general, particularmente del norteamericano.
Conscientes de que la revolución socialista en nuestro país debe ser obra del propio pueblo, dirigido por el proletariado a través de su propio Partido Comunista y para cuyo triunfo es indispensable la férrea unidad del proletariado y el campesinado pobre es que el Partido Comunista de México (marxista-leninista) llama a todos los revolucionarios y obreros con conciencia de clase a unirse al Partido y a quienes ya forman parte de sus filas a mantenerse firmes, de acuerdo a la siguiente Declaración de Principios a saber.